Publicación de noticias históricas relacionadas con la historia, el arte, la literatura, etc. de Cangas del Narcea.

El ailanto, una especia exótica invasora

Las hojas son compuestas formadas por hojuelas dispuestas en pares a lo largo de un raquis o eje situándose una hoja única al final, se clasifican por esto último como imparipinnadas (Santiso, setiembre 2022).

Paseando por el entorno de la villa de Cangas del Narcea estos últimos años me ha llamado la atención la proliferación de un árbol que nunca había visto o al menos no me había fijado en él.

Se trata de un árbol caducifolio, con hojas compuestas formadas por hojuelas dispuestas en pares a lo largo de un raquis rojizo o eje situándose una hoja única al final, son por tanto hojas imparipinnadas. El tronco es grisáceo y se diferencian individuos hembras y machos como corresponde a una especie dioica. Florece en primavera formando alargados panículos a modo de largos racimos de un color verde claro. El fruto es alado, sámara, con la semilla hacia el centro de su gran ala; forman grandes racimos que se pueden ver ya a finales del verano.

Crecen principalmente en los márgenes de las carreteras, en los eriales tan abundantes por nuestro territorio, especialmente antiguas huertas, prados y viñas hoy abandonados y en terrenos baldíos.

Buscando información vi que se trata del Ailanthus altissima (Miller) Swingle conocido vulgarmente como ailanto, árbol del cielo, árbol de los dioses o zumaque falso. Originario de China y Corea, en 1740 el jesuita Pierre d’Incarville envió semillas desde Pekín a París; una parte se sembraron allí y otra se envió a Londres, así se inició su expansión por Europa. Se plantaron muchos ejemplares por su buen porte y rápido crecimiento en parques y jardines como árbol ornamental. En otros lugares se plantaron para alimentar a los gusanos de seda. Hoy en día están naturalizados prácticamente en toda Europa, salvo Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y parte de Bielorrusia según el European Alien Species Information Network (EASIN).

Crecen en los márgenes de las carreteras por la facilidad de dispersión de las semillas con el viento (Santiso, 2022).

En España comenzó a plantarse en el siglo XIX y actualmente está clasificado como especie exótica invasora. La Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, define una especie exótica invasora como “aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”. El ailanto ya figura en el primer listado oficial publicado en 2011 y en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, Real Decreto 630/2013, actualizado en 2019 y 2020. Así mismo figura en el listado de Plantas Alóctonas del Principado de Asturias.

¿Qué características del Ailanthus altissima facilitan su rápida expansión? Según Álvaro Enríquez (2020), las siguientes:

1.- La facilidad con que se reproducen, debido a tres elementos:

Los frutos son del tipo sámara, se componen de un ala fibrosa, que favorece su dispersión, con la semilla casi en el centro.

a) Las raíces extendidas en una red que permite tanto la obtención de agua como el rebrote incluso a 15 m del árbol. Estos rebrotes pueden alcanzar hasta 3 m de altura en un año. Este sistema contribuye a su pervivencia tras los incendios.
b) Las abundantes semillas (un ejemplar adulto puede producir 350.000 en un año) dispuestas en sámaras fácilmente transportadas por el viento en las carreteras, en las riberas, etc., y por el agua de ríos, arroyos y cunetas.
c) Un tocón con gran capacidad de rebrote.

2.- El ataque a la competencia biológica mediante:

a) La presencia de sustancias alelopáticas tóxicas, tanto para otras plantas como para animales, actuando como herbicidas y como repelentes de fitófagos.
b) La rapidez del crecimiento en altura le permite aprovechar la luz y restársela con su sombra a otros vegetales.

No requieren un suelo rico, crecen por cualquier lado, en este caso en la acera hacia Corias.

Cabe preguntarse ¿qué problemas presenta para el territorio causantes de la declaración como especie invasora que implica la prohibición de su comercialización y plantación? Señalaré las siguientes:

  • Desplazan a especies autóctonas.
  • Transmiten un sabor desagradable a la miel.
  • Las vacas y otros animales domésticos no comen la hierba próxima al ailanto.
  • Pueden provocar daños en alcantarillado y otras infraestructuras debido al desarrollo de sus raíces.
  • Provocan alergias en las personas.
  • Contaminan las aguas.

El mismo Álvaro Enríquez diferencia dos situaciones al estudiar estos árboles en la Comunidad de Madrid:

  • Invasión, fase de entrada y propagación.
  • Infestación, fase con daños a la vegetación natural.

También podemos preguntarnos sobre las posibles ventajas. Sin duda su rápido crecimiento, su altura y belleza añaden un valor ornamental, sujetan el terreno en las fuertes pendientes y crecen en suelos pobres, resisten la contaminación, contienen sustancias aprovechables en medicina, sus hojas permiten la alimentación de los gusanos de seda y pueden utilizarse para fabricar pasta de papel.

Con sus ventajas e inconvenientes este árbol está presente en nuestro entorno cada vez con mayor frecuencia, en nuestras manos y en las de las autoridades competentes está contribuir a su expansión o a su control. Creo que cada persona debería erradicarlos en sus fincas y las autoridades competentes en los terrenos baldíos o al menos controlar su expansión. En un entorno de parques naturales con las actividades humanas tan restringidas resulta chocante que esta especie campee a sus anchas.

El tronco es grisáceo con líneas más claras (hermoso ejemplar cerca de Corias, setiembre de 2022)

 

Los frutos forman grandes racimos, un árbol adulto puede dar unas 350.000 sámaras.

 

Ejemplares con frutos y sin frutos conviven próximos (La Cortina, setiembre de 2022).

 

Este ejemplar naturalizado en La Cortina es buen ejemplo del gran porte y belleza que llegan a alcanzar. Por este valor ornamental se plantaron en parques y jardines, hoy esto está prohibido porque constan en el Catálogo Español de Especies Invasoras Exóticas.

 

Adquieren gran presencia en el talud de la carretera AS-213 entre Santa Catalina y Santiso.

 

Crecen también en terrenos pedregosos alcanzando gran altura incluso con un tronco muy delgado. Ejemplares en la CN-1.

 

Las riberas de los ríos constituyen un buen lugar de expansión por la facilidad de transporte de las semillas, en este caso en el margen izquierdo del Narcea por donde el pozo de El Corral.

 

La propagación es rápida en huertas abandonadas (Santiso, setiembre 2022)

 

Los terrenos baldíos y eriales son muy aptos para la propagación de esta especie (Calle Clarín, setiembre de 2022).

 

El ailanto es capaz de entrar en competencia con los pinos, incluso creciendo entre ellos, como estos ejemplares en la CN-1.

Mercedes Pérez, setiembre de 2022

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Bibliografía:
SALAMANCA, Álvaro Enríquez de. “La Expansión De Ailanthus Altissima (Mill.) Swingle en La Comunidad De Madrid.” Flora Montiberica 76 (2020)
GONZÁLEZ COSTALES, Alejandro. Plantas alóctonas invasoras en el Principado de Asturias. Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras (2007)
Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (consultado en setiembre de 2022)


 

Diario de un viticultor de Cangas del Narcea (Asturias), 1902-1907

Artículo publicado el 02/10/2022 en el diario “La Nueva España” con motivo del lanzamiento del libro.

En junio de 2011 publicamos en esta misma página web el siguiente artículo: Diario de un viticultor de Cangas del Narcea, 1902–1907, de José Gómez López-Braña, escrito por Mª Carmen Martínez y Juaco López, y subíamos digitalizado el Diario Original propiedad de la familia Álvarez Pereda, a la Biblioteca Digital del «TOUS PA TOUS». Un testimonio excepcional en la historia de la viticultura asturiana e incluso española. Es un diario escrito, entre el 10 de agosto de 1902 y el 1 de junio de 1907, por José Gómez López-Braña, en el que anota todas las vicisitudes del cultivo de sus viñas y de la elaboración y venta de vino. Es un documento muy rico para conocer en todos sus detalles las labores y preocupaciones de un viticultor en esas fechas que ahora, gracias al trabajo de los autores de aquel artículo y especialmente al tesón de Juaco López, ha visto la luz en forma de libro.

El diario de José Gómez constituye un extraordinario documento sobre la viticultura de Cangas del Narcea en los primeros años del siglo XX, de gran interés no solo para Asturias. Lo que aquí se narra es una historia vivida por muchos viticultores europeos tras la llegada de la filoxera, pero que muy pocos tuvieron la magnífica idea de dejarla plasmada por escrito. En sus páginas, el autor describe con todo detalle las condiciones climáticas que se van produciendo a lo largo del ciclo vegetativo de la planta. Cuenta como esto afecta a las distintas variedades, tanto a nuestras viejas variedades tradicionales (Albarín blanco, Carrasquín…) como a las que en aquella época estaban siendo introducidas en la zona (Alicante, Cabernet…). Describe así mismo los injertos, las podas, los abonados, el modo en el que se llevaba a cabo la reconstitución del viñedo tras la Filoxera, la desconfianza que mostraban algunos viticultores al principio y como poco a poco iban siguiendo el ejemplo. Podrá descubrir quién lo lea, que la viticultura de Cangas estaba en aquella época tan avanzada como podía estarlo la de Rioja o la de cualquiera de las zonas vitícolas más importantes de España o del resto de Europa.

Portada del libro

En definitiva, la lectura de estas páginas nos muestra el conocimiento que tenía José Gómez de la viticultura y la vinicultura, como resultado de sus lecturas, observaciones y experiencias prácticas, pero, además, nos permite asomarnos a la vida cotidiana, al carácter y a las preocupaciones de su autor.

El libro “Diario de un viticultor de Cangas del Narcea, 1902-1907”, se presentó el pasado 6 de octubre en la librería Treito de Cangas del Narcea interviniendo en su presentación la expresidenta de la DOP Vino de Cangas y directera de la Bodega VidAs, Beatriz Pérez, la investigadora científica del CSIC, Mª Carmen Martínez y Juaco López Álvarez, presidente del «TOUS PA TOUS», director del Museo del Pueblo de Asturias y autor de del libro cuya edición ha sido llevada a cabo por este museo en el marco de la colección «Escritos de la vida cotidiana».

Ahora nos complace informarte de que está disponible para su consulta y descarga en línea en el siguiente enlace, este libro dedicado al Diario de un viticultor de Cangas del Narcea (Asturias), 1902-1907, escrito por el médico, profesor de agricultura y viticultor, José Gómez López-Braña (1850-1921):

Diario de un viticultor de Cangas del Narcea (Asturias), 1902-1907


 

Huellas mineras: Patrimonio Industrial en Cangas del Narcea (Próximo estreno)

El Teatro Toreno acogerá el viernes 30 de septiembre la proyección de “Huellas mineras: Patrimonio Industrial en Cangas del Narcea”, un documental escrito y dirigido por Benito Sierra y que ha contado con la colaboración del «TOUS PA TOUS. Sociedad Canguesa de Amantes del País».

La cita será a las 20:00 horas, dentro de la programación cultural de septiembre’22 en Cangas del Narcea.


Enrique Rodríguez García de Santa Eulalia de Cueras es el autor del libro La minería del carbón en Cangas del Narcea publicado en 2022 por «TOUS PA TOUS. Sociedad Canguesa de Amantes del País» y sobre este extraordinario trabajo de Benito Sierra ha escrito lo siguiente:

RESPECTO AL DOCUMENTAL, por Enrique R.G. Santolaya

 

Cartel promocional del documental de Benito Sierra ‘Huellas mineras: Patrimonio Industrial en Cangas del Narcea’

HUELLAS MINERAS de Benito Sierra es un documental que nos descubre pequeñas señales de nuestro pasado minero en Cangas del Narcea. Rastros que quedaron impregnados en el campo, en las laderas y en los valles de nuestras montañas tras el cierre de las explotaciones mineras.

Estas zonas, en la actualidad, pasan totalmente desapercibidas y Benito Sierra con su documental intenta parar el tiempo para obligarnos a recordar, no sin cierta melancolía, donde estaban ubicadas las minas de carbón que rodeaban la villa de Cangas.

Este documental traerá innumerables recuerdos sobre todo a los que allí estuvieron trabajando durante un importante periodo de su vida.  Reminiscencias de una época de esfuerzo, compañerismo, satisfacciones y, posiblemente también, momentos difíciles. Seguro es que no dejará indiferente a nadie y al visualizarlo a todos ellos arrancará más de un sentimiento.

También llamará la atención de todos los cangueses que no vivieron en primera persona esta etapa del desarrollo industrial de nuestro concejo pues, además de dar a conocer el periodo minero de la comarca, muestra magistralmente la belleza del extraordinario paisaje que tenemos en este territorio. Benito lo consigue de manera sensacional, dando tiempo a las imágenes y amplificando hasta el más mínimo detalle de cada zona.

Se distinguen los juguetes rotos de la minería, pero también se ven pequeños regueros y detalles naturales que por sí mismos ensalzan este documental que cuenta con música original del Estudio de Sonido Gonzalo Ferreiro y la locución de una voz bastante familiar en Cangas como es la de José Luis Rodríguez Mera.

Debido a que ya queda muy poca arqueología industrial minera en esta zona no fue un trabajo sencillo para Benito Sierra, no obstante, con su empeño y maestría profesional ha conseguido que el espectador pueda ver o en algunos casos intuir las particularidades que ocultan o esconden estos suelos.

Para concluir, cuando estemos viendo el documental, debemos tener presente que en todos esos lugares filmados se desarrolló una industria minera muy potente, estaban rodeados de vida e incesante actividad y por entonces cambiaron la economía de todo el concejo de Cangas del Narcea. Como ejemplo, zonas como la de Rengos, que en el documental solo puede recuperar apenas un agujero en el terreno, un edificio roto o un casco olvidado, en los momentos de esplendor había dos mil personas trabajando diariamente y pueblos como Posada tenían dos carnicerías, varios bares, farmacia y dos sucursales bancarias. Esto es tan solo una pequeña muestra del desarrollo económico que la minería propició a la zona.

Al final, la minería se fue acabando poco a poco, de forma muy discreta se fueron apagando las voces y los sonidos de las montañas, y aquellas imágenes de la actividad minera se fueron difuminando con el paisaje hasta desaparecer del todo.

Benito a través de este documental busca por valles y regueros cualquier mínimo rastro que nos ayudará a rememorar esta minería canguesa consiguiendo, como dije anteriormente, mantenerla para la memoria histórica del concejo y destacar nuestro paraíso natural.


En las fiestas del Carmen [1934], Cangas debe honrar la memoria de don Mario Gómez

Mario Gómez (dcha.) y José Bueno Cosmen, fotógrafo aficionado, retratados hacia 1928 en alguna carretera del concejo de Cangas del Narcea. Los dos eran grandes conocedores y amantes de nuestro concejo.

Región fue un periódico editado en la ciudad de Oviedo cuya primera edición vio la luz el día 24 de julio de 1923​ y su último ejemplar apareció el 30 de noviembre de 1983. En su número 3.368 de 19 de mayo de 1934, en un editorial periodístico bajo el título de ASTURIANOS BENEMÉRITOS, se reivindicaba, dos años después de su fallecimiento, que Cangas del Narcea debía honrar la memoria de Mario Gómez en las fiestas del Carmen.

Reproducimos a continuación este editorial y aprovechamos para recordar que durante estas fiestas del Carmen y durante el resto del verano se puede visitar en la Casa de Cultura «Palacio de Omaña» la exposición que sobré él hemos preparado desde el «Tous pa Tous» para honrar su memoria en el año que conmemoramos el 150º Aniversario de su nacimiento.


 

ASTURIANOS BENEMÉRITOS

En las fiestas del Carmen, Cangas debe honrar la memoria de don Mario Gómez

Sabemos que en Cangas del Narcea actúa una Comisión que se propone perpetuar la memoria de tan recordado benefactor, haciendo que en la casa donde nació don Mario Gómez, ilustre hijo adoptivo de Oviedo, se coloque una placa que recuerde el testimonio de agradecimientos de todo buen asturiano.

Tratándose de don Mario Gómez, la iniciativa ha de encontrar apoyo en toda Asturias y, desde luego, en unas y otras clases sociales, especialmente en los humildes, ya que su vida fue un continuo sacrificio ofrendado sin intermitencias ni desmayos en beneficio de los trabajadores. El amor a su “tierrina” ha sido constante guía de sus actos, y así, donde quiera que sus actividades le llevaban a residir, dejaba siempre huella fructífera de su paso.

De su estancia en Trubia quedó un Sanatorio para tuberculosos, allí, donde la terrible enfermedad causaba tantos estragos entre el elemento obrero, y la gratitud de los trubiecos ha persistido tan arraigada que, varios años después, pidieron y obtuvieron del Excelentísimo Ayuntamiento de Oviedo el título de hijo adoptivo y predilecto para don Mario Gómez.

Nadie más enemigo que él de todas las vanidades, pero este honor impresionó hondamente su corazón, que encontraba excesivo pago para su laboriosidad saber que a través de los años subsistiría el recuerdo de la misma en cuantos admiraban el fruto de su esfuerzo.

Las obras literarias publicadas por don Mario Gómez denotaban un espíritu cultivado y observador, abrasado en los grandes amores de su patria y de su rincón natal. Con las dotes de escritor que le adornaban, si sus producciones se hubieran expandido fuera del recinto local, utilizando ambientes y panoramas universales, o cuando menos nacionales, su nombre hubiera repercutido más allá de la región con la misma preponderancia que dentro de ella. Pero él sacrificaba todos los honores, todos los gustos y todas las aspiraciones a su región, y especialmente a Cangas. Y sus obras estaban siempre localizadas a orillas del Narcea, cuyos paisajes dibujó de mano maestra, penetrando en los caracteres de sus conterráneos con la visión clara y certera de su gran conocimiento de la vida.

En todo momento, desoyendo muchos ofrecimientos, renunció a cargos políticos o de otra índole en que pudiera conquistar la incondicionalidad de muchos; pero también la enemiga de los que creyeran estar frente a él. Y toda su labor fue siempre para obras en las que todos sus paisanos resultaran igualmente beneficiados, persiguiendo incansable sus dos grandes ideales: el mejoramiento de los humildes y la prosperidad de su pueblo. Por eso, todos, sin excepción, agradecieron su fecunda obra y guardan un recuerdo imborrable de su férrea voluntad.

Nos congratula, como a todos, que se ocupen en Cangas de perpetuar su memoria, y quisiéramos hacer un llamamiento a la Comisión para que aprovechara las próximas fiestas del Carmen −tan típicas y tan brillantes siempre− para llevar a cabo las ceremonias de descubrimiento de lápida y demás actos anejos a esta clase de homenajes. Así esperamos que suceda y cuenten los cangueses con que tendrán siempre nuestro apoyo para cuanto signifique gratitud para aquel hombre tan bondadoso y activo, a cuya iniciativa se debió, asimismo, que en Cangas fuese honrada la memoria de otros hijos beneméritos, ya que otra de sus innumerables virtudes era enaltecer las obras de los demás y hacer que por todos fuesen enaltecidas, sin parar mientras en la suya, que consideraba siempre escasa, por lo mismo que siendo ingente , resultaba inferior a sus ciclópeos anhelos altruistas.

 


Pincha el siguiente enlace para visualizar algunas Diapositivas de la Exposición sobre Mario Gómez.


1894, año de inicio de la costumbre de plantar el «arbolón» en Cangas del Narcea

Fragmento de la charla que el autor dio en el Teatro Toreno el 19 de noviembre de 2002 en los actos de celebración del primer centenario de la Sociedad de Artesanos de Cangas del Narcea.

Arbolón plantado ante la capilla del Carmen en Ambasaguas, junio de 2022. Foto: José Ramón Puerto Álvarez

Si la devoción a los santos y las vírgenes cambia y no es inmutable a lo largo de tiempo, a las fiestas, que se celebran en su honor, les sucede algo parecido. Las fiestas están formadas por unos elementos que tienen un significado y una función determinados: procesiones, misas, comidas, actividades rituales, vestidos, juegos, bailes, música, hogueras, iluminaciones y fuegos artificiales. Todos estos actos tienen su significado y a través de ellos se retrata la sociedad. Algunos de estos elementos cambian fácilmente otros se resisten mucho más. Los elementos que  pierden sentido o funcionalidad desaparecen. Por ejemplo, en las fiestas del Carmen el baile ha cambiado en los últimos cien años del modo siguiente. En el último tercio del siglo XIX, había dos bailes: uno para la gente de los pueblos y los artesanos que se hacía delante de la capilla del Carmen, alrededor de una hoguera y con música de gaita y tambor, y otro baile en el casino para los burgueses y aristócratas; el siglo XX, trae la verbena con bandas de música y más tarde orquestas; las verbenas se extienden por toda la villa: los Nogales, la Vega, la calle Mayor, el Paseo, y en ellas bailan los padres y los hijos; pero a fines del siglo XX las verbenas van perdiendo interés para los mas jóvenes, que se refugian en las salas de fiestas y las discotecas, y ahora la fiesta se celebra en el centro de la villa delante de los bares y con música grabada.

Aparecen también en las fiestas elementos y ritos nuevos que en poco tiempo se consideran «de toda la vida» y a los que se les aplica el adjetivo de tradicionales. Por eso, en antropología se utiliza mucho el concepto de «tradición inventada» o «el invento de la tradición», y es que esta es una constante en todos los pueblos. Sin embargo, aunque se olvide, todos los actos que se incorporan a la fiesta tienen su primer día, el asunto es poder conocer cuando sucedió y por qué, y eso en muchos casos solo puede saberse a través de documentos escritos y noticias de periódicos, porque la memoria de los humanos es limitada y caprichosa.

Porteando el Arbolón, junio de 2022. Foto: José Ramón Puerto Álvarez

Por ejemplo, el arbolón que se coloca la noche de San Pedro delante de la capilla del Carmen en Ambasaguas. La costumbre de cortar un árbol y colocarlo delante de las iglesias o en plazas en muy frecuente en Castilla y otras regiones españolas y europeas. Son los conocidos mayos, que se plantaban en los meses de mayo o junio y en origen eran un rito con un claro significado agrícola relacionado con la fertilidad de la tierra y la vida. En Asturias, ritos como este sólo son frecuentes en varios concejos del oriente, sobre todo en Llanes, donde se denomina a este árbol joguera; hoy, se corta y planta un alto eucalipto, pero antiguamente este árbol era un humero o aliso. Pero no solo cambió la especie del árbol, sino también el sentido del rito, porque en la actualidad no tiene nada que ver con aquel viejo sentido agrícola y se ha convertido en un rito social que identifica a los pueblos y a los bandos de Llanes.

En el resto de Asturias, sin embargo, esta costumbre no se practica y todos los rituales relacionados con ella se llevan a cabo en la noche de San Juan. En los concejos del suroeste de Asturias ningún pueblo corta y planta un árbol como nuestro arbolón o las jogueras de Llanes. Y no olvidemos que el concejo de Cangas del Narcea y los de los alrededores son algunos de los más visitados desde fines del siglo XIX por  folcloristas y lingüistas por la pervivencia de costumbres antiguas. En definitiva, la costumbre del arbolón es un hecho aislado cuyo origen  ha extrañado a los investigadores que han escrito sobre él. La respuesta a su existencia y al comienzo de esta costumbre puede estar en la noticia siguiente, que he tenido la suerte de encontrar en el periódico local El Eco del Occidente, del 26 de junio de 1894, que tiene que ver además con la Virgen del Carmen, que es en definitiva la que nos reúne hoy aquí. Se titula «Costumbre en desuso», y en ella su autor anónimo se lamenta de la desaparición de la tradición de enramar las fuentes por San Juan y se congratula por la «cosa nueva» de plantar «un gigantesco y esbelto humeiro», con un magnífico ramo de flores en su centro, delante de la capilla del Carmen en Ambasaguas. La noticia dice lo siguiente:

«Antiguamente, durante la noche de la verbena de San Juan, solían los enamorados vecinos de esta población colocar en el exterior de los balcones de las habitaciones de sus amadas lindos y bonitos ramos de flores […] Hoy, desafortunadamente, va desapareciendo de entre nosotros costumbre tan antigua, tan popular, tan tradicional y tan española. […] podemos asegurar que tan hermosa tradición ha caído, como otras muchas, en desuso en esta villa; y tanto, que en el presente año no hemos visto ni oído hablar siquiera de la colocación de un solo ramo de la significación de aquellos a los cuales venimos refiriéndonos.

Sin embargo, una cosa nueva hemos presenciado con verdadera alegría. Fue el haber visto junto a la puerta principal de la Iglesia de Ambasaguas, arrabal de esta población, un gigantesco y esbelto humeiro; que ostentaba, majestuoso, en su centro, un magnífico ramo de muy lindas y variadas flores. Unos cuantos jóvenes devotos de Nuestra Señora del Carmen, existente en dicha iglesia, lo habían trasladado allí, dedicándolo a la Virgen, quien no dudamos lo habrá recibido y aceptado con singular complacencia.

Aplaudimos sinceramente la feliz idea de los jóvenes que pusieron el indicado ramo, por haber demostrado con dicho acto que sus corazones aman de verás a María. Y hacemos fervientes votos porque la costumbre tradicional de que nos ocupamos vuelva a guardarse entre nosotros. Que es muy grato para los pueblos el conservar las costumbres tradicionales cuando estas son buenas.»

En definitiva, desaparecen unas costumbres y aparecen otras que las sustituyen. Esa es la historia de la tradición y de la humanidad.


Juaco López Álvarez
Cangas del Narcea, 19 de noviembre de 2002


Un manual de atención a religiosas enfermas del siglo XIX: El caso del convento asturiano de Madres Dominicas de Cangas del Narcea

Cangas del Narcea hacia 1910. Procesión del Corpus Christi en la calle Mayor. En primer plano, a la izquierda, está el antiguo Convento de la Encarnación de las RR. MM. Dominicas.

El presente artículo que incorporamos a la Biblioteca Digital del «Tous pa Tous» pretende aportar la transcripción, la edición y el comentario de un manual o reglamento, inédito, de atención a las religiosas enfermas de un convento del siglo XIX, en concreto del convento de la Encarnación de religiosas dominicas de Cangas de Tineo (año 1883). Este instrumento normativo tiene especial importancia para conocer, de primera mano, cómo era la atención en el interior de un centro conventual a las religiosas enfermas como un aspecto de su vida cotidiana, cuál era la percepción que se tenía de la enfermedad y cómo eran los cuidados que se daban a las hermanas enfermas.

Por otro lado, permite conocer un poco mejor la realidad histórica de este centro dominico femenino del Suroccidente asturiano, el cual cuenta con pocos estudios e investigaciones que aporten una visión de conjunto de su evolución y de su realidad histórica.

Nuevo Convento de la Encarnación de Cangas del Narcea. Fotografía tomada en 2013 por Miguel Dongil y Sánchez.

Su autor es Miguel Dongil y Sánchez (Gijón, 1987), licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo con premio Fin de Carrera al mejor expediente académico de Asturias en 2010. Posteriormente, ha cursado estudios de Máster y Experto Universitario en el ámbito de la Investigación Histórica, la Historia y la Filosofía de las Religiones y la Enseñanza, en la UNED y en la Universidad de Oviedo, siendo Investigador y Profesor del Departamento de Historia de esta última Universidad, además de en el Centro de Oviedo de la Universidad Pontificia de Salamanca. En el año 2017 obtuvo el título de Doctor en Historia por la Universidad de La Coruña, obteniendo el Premio Extraordinario de Doctorado de Humanidades (2017-2018). Hasta ahora, ha publicado un total de siete libros, uno de ellos sobre la atención médica en las Órdenes Religiosas en Asturias (siglos XVI al XIX).


 

 

Exposición Mario Gómez y Gómez

Una muestra de la Exposición en la Sala “Tous pa Tous” de la Casa de Cultura de Cangas del Narcea que recorre la vida y obra de Mario Gómez y Gómez.

Nos complace anunciar que desde el pasado 15 de junio se puede visitar la exposición sobre el fundador de nuestra asociación «TOUS PA TOUS», el ilustre cangués Mario Gómez y Gómez (Cangas del Narcea, 1872 – 1932).  Esta es una muestra más de las iniciativas y actos que desde El Payar venimos desarrollando en el año que se cumple el 150º Aniversario de su nacimiento.

El próximo viernes 1 de julio, a las 19:30h, realizaremos el acto de presentación oficial de la misma, en la «Sala del TOUS PA TOUS» de la Casa de Cultura «Palacio de Omaña».


 

Retrato de Mario Gómez y Gómez, “El Gaiteiru de Limés”, del pintor José Alejandro, 1920. Cedido para la exposición por Sofía Mateos Peñamaria, sobrina nieta del retratado.

MARIO GÓMEZ Y GÓMEZ
(Cangas del Narcea, 1872 – 1932)

 

Médico, militar, escritor, filántropo, polifacético y vital, convencido de la necesidad de la unidad para el progreso de los pueblos fundó «El Tous pa Tous. Sociedad Canguesa de Amantes del País».

Médico militar

En 1897 ingresa en el Cuerpo de Sanidad Militar iniciando una carrera que lo llevará a numerosos destinos. Estuvo en la Guerra de Marruecos donde destacó en el auxilio a los soldados del frente y en la dirección del buque-hospital Castilla y Alicante en el que se trasladaron a más de trece mil heridos o enfermos.

Destinado a la Fábrica de Armas de Trubia, fue impulsor y socio fundador del Sanatorio Obrero de Las Cruces. Por su celo profesional y su implicación en la vida del pueblo recibió sentidos homenajes y el título de Hijo Adoptivo de Oviedo concedido a petición popular.

Estuvo en Valladolid, Vitoria, Gijón, Manresa, Leganés, Lugo y Burgos; fue director de los hospitales militares de Vigo, Carabanchel Bajo y Córdoba, y tuvo cargos en el Ministerio de la Guerra. En 1931 se retira con el grado de teniente coronel.

Escritor

Cultivó las temáticas militar, higienista, costumbrista, histórica y periodística.

Recoge sus observaciones médicas sobre los reclutas en Seiscientos sesenta y cinco reclutas. Estudios físico-psíquicos (1903), Recluta y reclutamiento (1908) y Reclutamiento Militar. Estudio Histórico (1910), todos premiados con la Cruz al Mérito Militar.

En A Pin el ajustador (1916) despliega sus dotes de médico higienista. El libro recopila  veintitrés cartas publicadas en la revista Cultura e Higiene, de Gijón, dirigidas a un joven obrero. Gracias a su profundo conocimiento del ambiente y del lenguaje popular, consigue una cercanía a la clase trabajadora de gran eficiencia didáctica. Una obra de arte en su género. Tuvo dos ediciones.

Sus poemas, canciones, monólogos y obras de teatro, muchas veces representados por sus coetáneos, escritos en castellano y asturiano, componen una singular obra costumbrista que hoy constituye una fuente de historia local. De Bogayo (1915) y De Corripia (1923) son buenos ejemplos. El periodista Gumersindo Díaz Morodo, «Borí», escribía: «En De Bogayo hallará el lector de espíritu alegre motivos para reír, para meditar el que a la meditación se entregue y para llorar el que en el drama busque alimentos para su espíritu […] comprende las tres fases de la vida: risa, meditación y llanto».

En los dos volúmenes de Los Siglos de Cangas de Tineo (1920 y 1925), que van de la prehistoria a la Edad Media, despliega su erudición y expone una historia local interactuando con el lector como un conferenciante que aúna pasado, presente y futuro. Otro importante escrito son sus memorias, inconclusas, solo referidas a su infancia, que son un recorrido histórico por el siglo XIX en Cangas; editadas por J. M.ª González Azcárate en 1985 con el título de Memorias de un cangués.

Fue articulista de temas diversos: corresponsal en Melilla para El Narcea; escribe en La Maniega sobre «la fala de Cangas»; la serie «Rumbos», relatos de viajes por el concejo de Cangas, que muestran su curiosidad e interés por el entorno y sus habitantes, y con el seudónimo «El Cuntapeiru» publica los populares «Chipi-chape».

 

Fundador del «Tous pa Tous» y La Maniega

Recibo mes de julio de 1926 de la Sociedad de Artesanos de la que Mario Gómez fue presidente honorífico.

Borí nos recuerda el carácter vital, jovial e ingenioso de Mario Gómez cuando se refiere a la expectación que despertaba su llegada a Cangas: «seguramente traería u organizaría algo nuevo, desconocido, exótico, que haría las delicias de todo el pueblo, de grandes y chicos, de hombres y mujeres».

El ideal de la unión del pueblo, de la necesidad de trabajar juntos, todos para todos, para conseguir un beneficio común, culmina en la fundación en 1925 del «Tous pa Tous. Sociedad Canguesa de Amantes del País» y su boletín La Maniega. La asociación desapareció con su muerte, pero volvió a refundarse en 2008 con la web www.touspatous.es como medio de comunicación, manteniendo vivo el deseo de unión del pueblo cangués y el recuerdo de un hijo tan ilustre y entregado a los demás.

 

Mercedes Pérez Rodríguez (Junio, 2022)
Texto para la exposición sobre Mario Gómez


 

 

El puente de Julio

Este texto fue leído en la presentación del libro «La minería del carbón en Cangas del Narcea», de Enrique Rodríguez García, el sábado 7 de mayo de 2022, durante la II Feria del Libro de Cangas del Narcea.

Alfonso López Alfonso, Enrique Rodríguez García, autor de la publicación, y Cristobal Ruitiña en la presentación del libro “La minería del carbón en Cangas del Narcea”.

Si la envidia sana existe creo que es legítimo admitir que siento una profunda envidia de Enrique Rodríguez García. Y quizá, claro, la envidia sana no exista.

Moncóu, de donde yo procedo, dentro del Río Rengos, es un lugar centenario, milenario quizá, en el que desde los años cincuenta del siglo XX los cambios fundamentales se produjeron en torno a la mina. Mineros eran muchos de los hombres del pueblo que pertenecían a la generación de mi abuelo Valeriano, nacidos en torno a la década de 1910, y mineros eran todos los de la generación de mi padre, nacidos en los años de la Guerra Civil o en la inmediata posguerra. Eran lo que se conoce en la bibliografía del centro de Asturias, donde el tema está más estudiado, como mineros mixtos, es decir, que compatibilizaban su labor en el mundo sumergido con el cuidado de la casa y el ganado. Mineros fueron también todos los hombres del pueblo de la edad de mis hermanos mayores. Mineros fueron, por tanto, mi padre, mis hermanos y mis cuñados. Por el contrario, las únicas minas que yo conozco son aquellas visitadas como elementos esencialmente lúdicos, como el pozo San Luis, por ejemplo, en el valle de Samuño, muy próximo a Ciaño, en Langreo. Y sin embargo no sabría explicarme sin la mina. Desde la cuna me hizo la mina ser quien soy y me dio buena parte de la formación que tengo, puesto que pasé diez años en el Orfanato de Mineros Asturianos (después FUNDOMA) en la suave ladera de Fitoria, próxima al monte Naranco de Oviedo. Luego fueron las becas proporcionadas por los Fondos Mineros las que me permitieron en buena medida seguir estudiando cuando llegué a la Universidad. Siendo el origen de mi mundo ese entorno y teniendo cierta vocación de escritor –aunque sea de escritor fracasado, que siempre tiene algo de glamur- es normal que sienta ahora cargo de conciencia por no haber sido yo quien dé forma al primer libro que se ha hecho sobre la minería en nuestro concejo. Pero qué le vamos a hacer, otro con más experiencia directa sobre la mina e infinitamente más conocimientos de los que yo tengo sobre el asunto se ha encargado de poner la primera piedra en nuestra bibliografía minera. Esperemos que no sea la última en este mundo declinante de la minería y la demografía canguesas.

El libro de Enrique es técnico, es uno de esos libros en los que hablan los datos, bien hilvanados y elaborados. Uno de esos libros necesarios para que vengamos después quienes tenemos alma de poetas a construir nuestros inútiles discursos subiéndonos a sus hombros. La sentimentalidad ha de crecer sobre un terreno previamente abonado; no se puede hacer pan si no sembramos primero el trigo. Es un libro técnico, como digo, pero con algunos detalles que lo harán emocionalmente perdurable porque está escrito contra el olvido. Nos dice Enrique que “si pudiéramos sacar de las profundidades de las montañas la estructura de una mina de Rengos, y ponerla encima de la tierra, veríamos una inmensa obra de ingeniería, hecha por mineros con muchos años de preparación, que hicieron un trabajo muy especializado”. Enrique fue ingeniero técnico en la empresa CARBONAR y hace valer su mundo. No cabe duda de que la mina ha sido una parte fundamental de su existencia, pero al mismo tiempo hay en el libro detalles que conmueven por su calidad humana y por la verdad acerca de la minería que, quizá de forma inconsciente, entrañan. Orgulloso de su oficio, durante la preparación del libro Enrique llevó a sus hijos de excursión a visitar las antiguas explotaciones mineras del Río de Rengos, a intentar que contemplaran, y son sus palabras, aquellos trabajos y aquellas estructuras que se desarrollaron “enterradas a varios cientos de metros de profundidad en el interior de la montaña”, pero que una vez que se cierran las minas “queda todo inundado, no pudiendo preservar para el futuro todas estas labores que se construyeron durante tantos años de explotación”. Y añade: “Si a un profano hoy lo llevamos a visitar la zona de las minas cerradas de Antracitas de Gillón y le intentamos explicar lo que ocurrió allí durante tantos años no lo entendería, sería difícil convencerlo de que en los tiempos de mayor actividad de esta mina había 1.150 personas trabajando diariamente en la zona, la mayoría bajo tierra. Además también le diríamos que había una flota importante de camiones transportando el carbón, tolvas, aseos, oficinas, vías de tren, kilómetros de túneles, centros de transformación eléctrica, etc.” Da la impresión de que, de forma implícita, Enrique también reconoce que la mina, en relación con su medio natural y humano, una vez que se acaban los beneficios económicos, deja el agujero y se va. Agujeros y estructuras que pueden ser bellos, como lo son Las Médulas, por ejemplo, obra de la minería aurífera romana, o como lo son los castilletes del centro de Asturias o las bocaminas de nuestro entorno, pero agujeros al fin y al cabo, cuyo recuerdo, y vuelvo a coger las palabras de Enrique, “se apaga con el último minero”. Y después viene la nada, como en esos poblados fantasma de los westerns, con el ulular del viento y el chirrido de los goznes de las puertas del saloom solitario, con esas plantas rodantes atravesando la ancha calle central de un pueblo sin asomo de vida, iconografía por excelencia de una melancolía que nos atañe a todos.

Vista aérea tomada en 1970 de Moncó (izda.) y San Martín de los Eiros (dcha.), este último hoy desaparecido.

De la mina abajo no hay trabajo, dice el adagio, y pocos trabajos habrá más hostiles y antinaturales que los realizados en las minas por testeros. El inframundo de Hades es un lugar poco apetecible, nada envidiable, aunque las prejubilaciones irrigadas desde Europa nos hayan hecho en ocasiones creer lo contrario. En ese sentido hay en el libro de Enrique una imagen fugaz que creo representa muy bien los sentimientos encontrados que puede generar la mina. Me refiero a la imagen del pueblo de Samartinu los Eiros, un cogollo de casas, hórreos y paneras que se veían desde Moncóu y que desapareció para siempre: la casa Galán, la de Cadenas, la de Murias, la de l’Aredera y tantas otras que ya no están. El pueblo fue enterrado por subsidencia minera, signifique eso lo que signifique. Ahora no se aprecian allí más que suaves cicatrices donde una vez estuvieron las casas. Cicatrices que nos recuerdan la inmediatez del olvido. Conozco a muchos de los que fueron habitantes de Samartinu y, cuando me tropiezo con ellos, con Toño el de Cadenas, por ejemplo, siempre les digo en broma que tienen algo de israelíes y a la vez de palestinos. Tienen algo de israelíes porque viven en la diáspora y algo de palestinos porque ya son un pueblo sin tierra. Tienen algo también de Orestes, pero sin Micenas a la que regresar; o de Ulises, pero sin Ítaca a la vista. Cuando ellos desaparezcan se irá con ellos el recuerdo de ese mundo en el que sus antepasados trataron de injertar una manera de amar la casa para que en días venideros la mantuviera en pie su estirpe. La mina, como a todos los demás del entorno, les dio mucho, pero en su caso también les arrancó la matriz condenándolos antes de tiempo al estéril olvido.

Siempre que hablo de Samartinu me acuerdo de mi vecino Julio, de casa Capicheiro, que tenía un proyecto entre delirante y poético para unir Moncóu con Samartinu, pueblos que están más o menos a la misma altura de la montaña, frente por frente, separados por el estrecho corredor del río Narcea. Cuando en Moncóu celebrábamos la fiesta se oía desde Samartinu, y viceversa, cuando ellos, si no recuerdo mal el 11 de septiembre, celebraban su fiesta, oíamos la música con mucha nitidez desde Moncóu. Julio, por aquellos días dorados de mi infancia proponía que había que hacer un puente para comunicar los dos pueblos. Él lo planteaba con seriedad y todos nos reíamos de su descabellada idea, pero hoy pienso que la idea de Julio entrañaba una metáfora de la existencia que los puentes representan muy bien por su capacidad para salvar distancias, para comunicar aquello que está separado. Nosotros les llamábamos a los de Samartinu “carneiros” y ellos a nosotros “fabas prietas”. Julio supo antes que nadie que todos pertenecíamos a la misma estirpe y que todos estábamos condenados a la misma desmemoria, solamente que unos antes que otros.

Decía el escritor Graham Greene que tener una infancia desgraciada era la mina de oro de cualquier escritor. Yo no soy de esos porque hay una multitud de detalles que convierten mi infancia en una Arcadia perdida. Entre esos detalles, sin duda, está el puente de Julio entre Moncóu y Samartinu.

Aide, la última minera de Rengos, tras recoger el libro firmado por Enrique R.G. Santolaya.

Aunque a mí la mina me ha hecho ser el que soy y forma parte de mi vida del mismo modo que lo forman las vacas, los castaños o la mole de piedra caliza que da nombre a mi pueblo, siempre me he sentido un poco raro en mi entorno y mi familia. Fui el primero y único de mis hermanos en nacer en un hospital (el de Oviedo) y eso hacía que de niño me tomaran el pelo diciéndome que yo no era de la familia, que me habían cambiado al nacer y que el verdadero hermano de mis hermanos andaría por esos mundos enfrentándose a la vida. En el fondo me habría gustado que aquella historia fuera cierta porque me daba esperanza. Me imaginaba la vida del “auténtico hermano” como algo envidiable, una vida repleta de aventuras que hacía parecer anecdóticas las novelas de Jack London. Yo era especial, procedía de otro entorno y algún día la familia de buhoneros o quien quiera que me hubiera perdido en aquel hospital, regresaría a por mí. Me sentía distinto y al mismo tiempo algo inferior al resto de mi familia porque, desde que tengo uso de razón, siempre quise alcanzar esa especie de normalidad legendaria que se respiraba en mi casa cuando las cosas iban por el cauce que les correspondía y podían controlarse. Esa normalidad que yo envidiaba la representaban mis hermanos, siendo capaces de continuar la tradición, trabajando en la mina y en el campo y manteniéndose alejados de los libros que, en mi caso, empezaron a atraerme desde que fui capaz de entender lo que decían. Ansiaba una familia ajena, pero en el fondo intentaba por todos los medios ganarme un lugar en la propia. Quería que unos buhoneros o quien fuera pasaran a buscarme únicamente porque deseaba que los míos me aceptaran como uno más. Sin ser consciente entonces, lo único que quería era formar parte de su mundo, ser capaz de trabajar con las manos, de defenderme en el campo y la mina. Quería entender lo que era una galería, qué significaba la palabra rampa, quería poder picar de resgao, dar la tira y postear; cabecear la madera, hacer llaves, poner un rachu, recuperar el hierro y otras cosas por el estilo, pero mucho me temo que a lo largo de la vida me he mostrado bastante torpe en las cosas realmente importantes, aquellas en las que se pone el corazón y se hacen con las manos. Desgraciadamente, lo único que yo sé hacer con las manos es golpear las letras de un teclado para formar con ellas palabras que a menudo salen desafinadas, incapaces de proporcionar consuelo porque no entienden del todo que realizar una alabanza épica de los mineros quizá sea una forma de mentir, porque los héroes no existen o sólo existen en las novelas, pero que al mismo tiempo, relegarlos a una realidad anodina y convencional como la que tenemos el resto de los mortales tampoco es contar la verdad del todo.



A LA VENTA EN LIBRERÍA TREITO DE CANGAS DEL NARCEA

“La minería del carbón en Cangas del Narcea”, de Enrique R.G. Santolaya, editado por el Tous pa Tous y la Librería Treito.

El reconocimiento de Trubia al médico militar Mario Gómez, «El mediquín»

Retrato de Mario Gómez Gómez h. 1900. Col.: Sofía Mateos Peñamaría.

En el contexto de la protección social que el cuerpo de artillería ofrecía a sus empleados, y que puede tener su origen en la Ley de las Siete Partidas de Alfonso X El Sabio (1265), encaminadas a mejorar el bienestar de sus trabajadores, la atención sanitaria ocupaba un lugar principal. Con este objetivo llega a esta fábrica de cañones, allá por el 1897, el médico Mario Gómez Gómez que dejaría su impronta en el ideario popular de este pueblo.

Trubia es un pueblo que siempre ha sabido reconocer a sus bienhechores y ahora cuando se celebra el 150 aniversario de su nacimiento, es de justicia reconocer que a este ilustre personaje le debemos una parte principalísima de nuestro progreso, tanto moral como artístico e intelectual.

El día 11 de enero de 1915 Trubia agasaja a este médico militar con un gran banquete como despedida, para festejar su nombramiento como director del hospital militar de Vigo y como reconocimiento a su labor profesional y humana. Expresaba así su agradecimiento al hombre de ciencia, cultura y bondad que era Mario. No olvidaba el pueblo trubieco que D. Mario «había sabido descender de su aristocracia intelectual» para ponerse al lado de los humildes, poniendo a su disposición sus variadísimos conocimientos a la vez que les prodigaba incesantes cuidados.

A dicho acto asistieron más de sesenta trabajadores de la fábrica, a pesar de celebrarse un lunes, día nada apropósito para un pueblo formado casi en su totalidad por obreros de la Fábrica de Armas donde se trabajaba día y noche, a los que luego se sumaron otros muchos hasta llenar «el espacioso salón» donde se celebraba el homenaje. El festejado ocupó el puesto presidencial y a ambos lados el fiscal de la audiencia de Oviedo, Julio Alesón, y el médico municipal de Trubia, Armando López, así como el director de Cultura e Higiene.

Al final de la cena el entusiasta trubieco Julio Mauri leyó «una sentida» carta de adhesión de Trubia; también el presidente de la juventud trubieca recitó un emotivo saludo en el que testimoniaba el imborrable recuerdo que dejaba en el pueblo. Cuando Mario se disponía a hablar una calurosa ovación resonó en todo el salón, y a pesar de las interrupciones y, dominando su intensa emoción declaraba que «guardaré eternamente en mi alma la ofrenda del inmenso cariño que Trubia me profesa».

Para finalizar los actos, la Comisión Organizadora envía un telegrama al padre de Mario Gómez: «Obreros de Trubia en fraternal banquete abrazan a su hijo Mario, haciendo extensivas las demostraciones de cariño a usted y demás familia».

Había nacido este ilustre personaje en Cangas del Narcea en 1872 y estudiado medicina en la facultad Carlos III de Madrid; terminados sus estudios ingresa en el Cuerpo de Sanidad Militar como médico segundo por oposición, siendo destinado a Melilla en 1897 y, al año siguiente- el 17 de agosto- es trasladado a la Fábrica de Armas de Trubia donde permaneció hasta 1901 para regresar a los pocos años al Regimiento Príncipe de Asturias con guarnición en Gijón, aunque ese mismo año regresa a Trubia donde desarrolla una intensa labor tanto profesional como cultural, impulsando la creación del Sanatorio Obrero de Las Cruces, bajo los auspicios de la Fábrica de Armas, institución que quizás sea la que mejor refleje el espíritu filantrópico de este personaje.

Pero este no sería el único homenaje que Trubia rindió a este insigne doctor, y a tal efecto, una comisión se desplazó, el sábado 22 de octubre de 1927 a Cangas de Tineo, donde se reunieron en el teatro de dicha villa con las autoridades del lugar que demostraron su total disposición a colaborar en el evento.

Placa a Mario Gómez en el Sanatorio Obrero de Las Cruces en Trubia con motivo de su nombramiento como hijo adoptivo de Oviedo.

Los vecinos de Trubia habían solicitado, previamente, al ayuntamiento de Oviedo que fuera recibido como «hijo adoptivo» en honor a su gran interés por el desarrollo de la sanidad en esta localidad, petición esta que es tomada en consideración y aprobada en sesión de la comisión el 22 de julio de 1927. Fundamentan su petición en «los actos filantrópicos y obras de benéficas llevadas a cabo el tiempo que ejerció su humanitaria profesión». Finalmente, el pleno lo ratifica con fecha de 29 de octubre. El acto de reconocimiento estaba previsto para noviembre de ese mismo año.

El día 6 de noviembre de 1927 amanecía nublado en Trubia, pero el barrio de Junigro lucía engalanado para recibir al hijo ausente. A las 10 de la mañana llega Mario Gómez acompañado de su hermano, de Antonio Arce Díaz alcalde de Cangas y demás autoridades a la entrada de la fábrica donde les esperaban la banda de música con el orfeón además de la comisión pro-homenaje. A continuación, en el teatro-casino se celebró un acto en el que tomó la palabra, en primer término, el alcalde de Cangas dando las gracias en nombre del pueblo al que representaba. Cuando Mario tomó la palabra una ovación acalló sus palabras para luego leer un portafolio dedicado a Trubia, que luego sería repartido al público en general y que titulaba así: Al pueblo de Trubia. Un abrazo filial, en el que testimonia su agradecimiento con estas palabras: «esta acogida y esta adopción tan sólo puede explicarse por vuestros propios méritos, que son los que tratáis de atribuirme. Todo, todo lo que en mi celebráis era y es vuestro». Reconociendo el imprescindible apoyo de la fábrica de armas al proyecto más trascendental de la sacrificada clase trabajadora del momento y con «vuestros afanes y suscripciones, hicisteis el Sanatorio Las Cruces, y me vestisteis con el éxito (…) yo era un médico vulgar, sin fama o distinción alguna, y, llenos de fe, os confiabais a mí en vuestras enfermedades».

El orfeón puso el broche final a tan memorable acto trasladándose luego la comitiva al Sanatorio Obrero de Las Cruces. En lo alto de una colina, arropada por pinos y robles con fuente de agua clara, levantaba su blanca silueta esta «casa del dolor» donde quedaba patente la voluntad férrea de un grupo de obreros y la labor humanitaria de este médico insigne. Una firme apuesta por la mejora de la salud del valle y a la vanguardia de la región. Después de descubrir una lápida se ofreció un banquete que fue servido por «la acreditada Casa de Antonio Martínez». A los postres la banda de música amenizó la tarde con música bailable que la gente joven aprovechó para rendir su particular culto a Terpsícore. No podemos olvidar aquí que Mario había impulsado, organizado
y sostenido colectividades artísticas como “La Clave de Trubia”, que elevaron significativamente el conocimiento musical e instrumental del pueblo.

La Fábrica cedió el alumbrado, que fue «un derroche de luz» para que esa noche se celebrara una alegre verbena a la que acudieron gentes de todos los pueblos colindantes, guardando todos ellos un grato recuerdo de tan memorable día.

Pero no podemos terminar este recuerdo a Mario Gómez sin hacer mención a su obra como escritor, articulista, corresponsal y fundador de La Maniega, boletín animador de la vida cultural canguesa, cuya primera edición sale a la luz en marzo de 1927. Pero, de toda su obra literaria la más conocida en Trubia quizás sea A Pin el Ajustador, texto formado por 23 cartas de contenido
higienista, publicadas en la revista Cultura e Higiene y que se distribuyó en escuelas y centros obreros. Debido a su amplia demanda -incluida la petición de 1.000 ejemplares para Cuba- fue necesaria una segunda edición en 1919. En ellas pone a Trubia como ejemplo de convivencia: «otra vez voy a poner a Trubia como modelo (…) yo te aseguro que en una sociedad filarmónica que allí formamos, no hubo una sola disputa, ni una mirada de ira (…) éramos más de ciento, y todos nos queríamos como hermanos». O cuando en otro pasaje dice: «a Trubia te llevaría para que vieses como allí todos se mudan y se asean al salir del taller, tiene sus trajes de reserva pulquérrimos (…) y se presentan en los paseos con una distinción y desenvoltura que para sí quisieran los dandis de otras clases sociales».

Entre sus obras de temática profesional cabe desatacar Seiscientos sesenta y cinco reclutas. Estudios físico-psíquicos, (Vitoria, 1903) «la cual fue considerada de importancia» pues el Ministerio de la Guerra le concede recompensa por R.O. del 23 de junio de 1904.

En 1931 solicita el retiro del ejército para regresar a Limés, en su Cangas natal, y dedicarse exclusivamente a sus aficiones literarias donde moriría poco después, el 23 de abril de 1932.

Una vez más, el laborioso pueblo de Trubia, que vivía al amparo de su gran industria y se consagraba al engrandecimiento de la patria por medio de su trabajo, supo testimoniar su agradecimiento a este médico ilustrado y humanista.



Montaje de mosca artificial por Benito Corolo: ‘La Morena’

Benito Corolo nos muestra como elabora esta mosca artificial pionera que simula a una mosca natural que abunda mucho en los meses de marzo y abril. Según Corolo, esta mosca tambien pesca muy bien en el mes de mayo, incluso en junio, al atardecer, los días frescos que corre aire del norte.

 


 

La estatua de Carlos III y el misterio del sepulcro monumental de Rengos

Escultura de Carlos III como general romano, realizada con mármol de Cangas del Narcea (Asturias) y que se encuentra en el gran zaguán de entrada frente a la escalera principal del Palacio Real de Madrid.

De la abundancia de mármol de diversas tonalidades en el valle superior del Narcea desde Cangas hasta Vega de Rengos y otras partes del concejo, da buena cuenta el Conde de Toreno en sus Discursos pronunciados en la Real Sociedad de Oviedo en los años de 1781 y 1783. Junto a Vega de Rengos había una cantera de la variedad casi totalmente blanca, poco inferior al mármol de Carrara*, de donde se extrajo el bloque para la estatua de Carlos III que hay en el Palacio Real de Madrid (frente por frente de la gran escalinata).

De la extracción de este bloque en el siglo XVIII, la historia nos deja un misterio aún sin resolver y que conocemos gracias a una consulta que realizó un siglo después, en 1872, el arqueólogo y coronel de infantería Pedro de la Garza del Bono al Presidente de la Real Academia de la Historia.

Esta es la transcripción de la carta de 8 de noviembre de 1872 en la que Pedro de la Garza del Bono pregunta si la Real Academia de la Historia tiene noticia del descubrimiento de un sepulcro en la zona de Cangas de Tineo entre 1770 y 1780 tras la extracción de un bloque de mármol blanco para hacer una estatua del Rey Carlos III.

Excmo. Sr.

Por los años de 1770 a 1780, se extrajo en Asturias un bloque de mármol blanco, con objeto de hacer una estatua colosal que representara al Rey Dn. Carlos III; para esto se hizo un gran desmonte, habiendo descubierto incrustado en la roca y en una profundidad que no hay datos para determinar, un sepulcro monumental, que constaba de doce columnas salomónicas, dentro del cual había un esqueleto en forma de aspa, y próximo a la cabeza se hallaba un cráneo de raza vacuna medio petrificado.

La cantera donde se encontró este sepulcro se hallaba en el Valle de Rengos o Rengos, juzgado de Cangas de Tineo.

Hay datos para creer que el Conde Toreno, abuelo del Conde actual, intervino en la explotación del bloque citado y por consiguiente que vio el sepulcro que se hallaba en la cantera.

Tengo la curiosidad de saber si la Academia de la Historia tiene noticia de este descubrimiento.

Dios que de a Vd. muchos años. Madrid, 8 de noviembre de 1872

El Correspondiente
Pedro de la Garza

 

Y aquí la carta manuscrita:

Carta en la que se pregunta si la Real Academia de la Historia tiene noticia del descubrimiento de un sepulcro en la zona de Cangas de Tineo entre 1770 y 1780 tras la extracción de un bloque de mármol blanco para hacer una estatua del Rey Carlos III.

 


*El mármol de Carrara (para los romanos marmor lunensis, o “mármol lunense”) es un tipo de mármol extraído de las canteras al norte de la Toscana, en los Alpes Apuanos (Apeninos Ligures) en Carrara, Italia. Universalmente conocido como uno de los mármoles más apreciados por su blancura (o con tonalidades azuladas-grisáceas), casi sin vetas, y grano de fino aspecto harinoso.


 

Cierre de la última mina de carbón operativa en Cangas del Narcea

Cierre de la mina de CARNONAR, Vega de Rengos, Cangas del Narcea el 17 de febrero de 2020.

Vídeo del cierre de la última mina de Rengos, Cangas del Narcea, el 17 de febrero de 2020. Último recorrido por la mina de CARBONAR, en Vega de Rengos, para apagar las bombas de agua, dejando que se inunde la última mina de carbón operativa en la denominada Cuenca del Narcea. Además, observando el proceso de inundación se aprecia claramente como la tierra vuelve a exigir su espacio, enterrando la impresionante maquinaria que permitió a la minería de esta comarca alcanzar un nivel tecnológico y productivo equivalente a cualquier mina de interior del escenario mundial.



 

El período segoviano (1622-1628) de Luis Alfonso de Carvallo y el misterio de su libro sobre Asturias desvelado

Colegio de la Compañía de Jesús de Segovia, en construcción en la época del Padre Carballo. Vista del claustro barroco de Juan de Mugaguren.

El autor trata en este trabajo de documentar la presencia del cangués Luis Alfonso de Carvallo (1571-1635), ya jesuita desde 1616 y profesor de humanidades en el prestigioso colegio de la Compañía de Jesús en Segovia probablemente desde 1622. Una buena ocasión para asomarse a la vida interna de este colegio del que tan poco se sabe, como de la mayoría de los colegios jesuíticos en la Edad de Oro. Podremos así recrear la atmósfera en que vivió Carvallo a través de los datos recogidos sobre los compañeros de comunidad en esta etapa segoviana y, en especial, establecer un perfil de los dos superiores que tuvo Carvallo en esta época. Uno de ellos nada menos que el ilustre y benévolo Francisco Pimentel, hijo de Juan Alonso Pimentel, octavo conde de Benavente, que había sido virrey de Valencia y Nápoles, y que, al morir en 1621, era del Consejo Real y presidente del Consejo de Italia. El otro superior, desde 1625, fue el arbitrario Francisco de Corral, que emitió un juicio muy negativo sobre Carvallo. Bajo la dirección de Corral el colegio de Segovia se volvió muy conflictivo y preocupaba sobremanera al sexto general de los jesuitas (de 1615 a 1645), el romano Mucio Vitelleschi. Lo veremos, con curiosos detalles.

Conviene antes recordar lo poco que sabemos con certeza de Carvallo en su larga etapa prejesuítica. Publica una preceptiva poética, Cisne de Apolo (1602), que es la más importante del siglo XVII español, y escribe, además, una de las mejores y más citadas fuentes para la historia de Asturias, Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias (1695). Como se ve, esta última aparece póstumamente. Y el misterio queda aclarado en este trabajo de Porqueras Mayo, que subimos a la Biblioteca Digital del «Tous pa Tous», a causa de la documentación del período segoviano que ha descubierto en Roma. Sabemos, porque nos lo había dicho el propio Carvallo en sus dos obras citadas, que había nacido en Cangas de Tineo, hoy Cangas del Narcea. La documentación romana nos lo confirma, así como nos ofrece la fecha exacta: 1571. Enseñó (nos lo dice el autor en el Cisne de Apolo) latinidad en su «patria ingrata», es decir, Cangas de Tineo.

Dice Alberto Porqueras Mayo: «No existe documentación sobre Carvallo previa a su entrada en la Compañía. En Cangas del Narcea he rebuscado en la parroquia, pero no se conserva nada. Tampoco queda ningún testimonio documental de su paso por Villarrodrigo en León. Nada se conserva asimismo en el archivo diocesano de León. Tampoco en el archivo diocesano de Oviedo, que fue destruido por las llamas. La misma suerte corrió el archivo universitario de Oviedo, donde Carvallo había sido profesor. ¿Es posible que no exista ninguna huella documental del paso de Carvallo por Oviedo? Me resisto a creerlo. En mi estancia en Villagarcía de Campos no encontré nada relativo a Carvallo. Tampoco tuve suerte en mis rebuscas en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, ni en los fondos jesuíticos de la Academia de Historia de la misma capital, ni en mis visitas a los archivos jesuíticos de Alcalá de Henares y del santuario de Loyola en Guipúzcoa.»


Acto entrañable en recuerdo del fundador del «Tous pa Tous»

Mario Gómez tras colocar la corona a su tío-bisabuelo como homenaje del Tous pa Tous a su fundador.

A las diez y media de la mañana del 23 de enero de 1872, nacía en Cangas del Narcea (entonces Cangas de Tineo), en la casa de sus padres en La Refierta, conocida como la «Casa del Médico», el que a la postre sería el fundador del «Tous pa Tous» y de «La Maniega», el insigne cangués Mario Gómez.

Se cumplen pues, 150 años de aquel acontecimiento que en uno de sus libros, «Los siglos de Cangas de Tineo. Primera parte»; (Madrid, 1920), Mario Gómez narraba así:

«[…] Era una tarde obscura, nublada, silenciosa, de recogimiento y expectación, del día 23 de Enero de 1872. Las nubes, advertidas, acudían a extender sobre Cangas un gris dosel que diese solemnidad a la escena, y sintiendo el escalofrío de lo grandioso sudaban flores que alfombrasen estas calles. Los morrillos, los poyos, las almenas, lucían blancas moñas. Vestían las casas sendos mantos de armiño. El Narcea parecía aquietado y tímido ante la ansiedad que notaba en sus orillas. Ni un ruido, ni una voz turbada aquellas horas críticas para la vida humana.
Cuando más conmovidos se estremecen los cúmulos, deshaciéndose en blancos copos de nieve; cuando ya el sol se va a esconder por ocultar su emoción, una bella señorita canguesa sale de la botica y presurosa se dirige a la casa del médico. Casi en el mismo momento, pálido y vacilante, se dirige a la iglesia el cura párroco. Poco después salen de su casa en La Refierta dos médicos, y delante de ellos aquella señorita y otra dama canguesa, bella entre todas, haciendo las dos guardia de honor al tesoro de los mundos que Pepina la Cuca llevaba en brazos, religiosamente guardado bajo bordada capa. Llega la comitiva a la iglesia. «¡Flectamus genua!» ¡Asombraos! Va a recibir nombre y personalidad este portento, este… mazcayu que tantas charlas os promete.»

Por este motivo, el «Tous pa Tous» organizó en la plaza que lleva su nombre y ante su casa natal un sencillo acto conmemorativo de tan relevante fecha para la Sociedad Canguesa de Amantes del País. Nuestros consocios los hermanos Gómez Villacorta: Aurelia, Mariana y Mario, sobrinos-bisnietos de Mario Gómez, pusieron el punto entrañable y cultural a un bonito acto donde a cargo de Jesús Antonio Fernández Menéndez (Tony), gaiteiro de casa Terráu de Augüera de Castanéu, no faltó la música de gaita, instrumento que Mario Gómez tocaba y al que estaba muy unido.

Al joven Mario Gómez le correspondió colocar la corona de laurel bajo la placa que da nombre a la plaza de su tío-bisabuelo. Esta placa, fue colocada en la casa natal de Mario Gómez en 1948, como homenaje póstumo a su persona por iniciativa y suscripción popular.

Su hermana Aurelia leyó unos renglones de la introducción que el escritor cangués hace en su libro «A Pin El Ajustador»; (Gijón, 1916).

La introducción de este libro de Mario Gómez, consiste en una dedicatoria al fundador en Gijón, en 1903, de la Asociación Popular de “Cultura e Higiene” don Santiago Nájera Alesón. Este señor fue quien le propuso a Mario reunir en un libro sus 23 cartas de temática higienista que habían sido publicadas anteriormente en la revista «Cultura e Higiene» para poder ser distribuido entre los socios y obreros. Con el fin de atender las continuas demandas de escuelas asturianas, de centros y sociedades de obreros, de librerías y de un pedido de un millar de ejemplares para la isla de Cuba, fue necesaria una segunda edición en 1919.

Por su parte, Mariana Gómez recurrió a la literatura costumbrista del homenajeado para mostrar su canguesismo, recitando algunos versos de «¿Que, quién soy yo?» uno de los poemas publicado en el libro «De Bogayo»; Mario Gómez; (Oviedo, 1915)

Se completó el acto con el son de la gaita donde sonaron el “Cangas mi Cangas”, el himno de Asturias y la canción popular que todos conocemos por la propia letra de Mario Gómez:

 

Galería fotográfica del acto conmemorativo del 150º aniversario del nacimiento de Mario Gómez organizado por el «Tous pa Tous» en Cangas del Narcea el 22 de enero de 2022.

Agradecimientos:

A Flores la Plaza y al gaiteiro Tony Fernández, por su desinteresada colaboración.
A Gráficas Verano, por su profesionalidad e implicación en darnos respuesta en menos de 24 horas.
¡Tous pa tous!


Benito Corolo, «el hombre que lee el río». Técnica de pesca a cebo corrido.

El cebo más utilizado para esta pesca es la lombriz de tierra (coca), si bien, funciona también con gusarapa, saltamontes y otros insectos que podamos encontrar en las riberas.

Consiste en desplazar el cebo de manera natural a lo largo del lecho del río. Obviamente, son preferibles los fondos de grava y con poca vegetación, pues de lo contrario, o conocemos perfectamente dichos fondos para evitar los obstáculos que en ellos se puedan encontrar, o tendremos que optar por otra técnica de pesca.

Río Narcea, Tebongo, Cangas del Narcea. Año 2021.



 

Acto conmemorativo del 150 aniversario del nacimiento de Mario Gómez organizado por el «Tous pa Tous» en Cangas del Narcea

El próximo 22 de enero de 2022 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Mario Gómez Gómez (Cangas del Narcea, 1872-1932), fundador en 1926 del «Tous pa Tous. Sociedad Canguesa de Amantes del País» y la revista La Maniega, cronista e historiador de Cangas del Narcea, escritor, estudioso de la lengua asturiana, persona que trabajó por el bienestar y la convivencia de los cangueses, médico militar e higienista.

Con este motivo el «Tous pa Tous» celebrará en la plaza de Mario Gómez (antes, La Refierta), de Cangas del Narcea, el sábado 22 de enero, a las 13:00 h, un acto de homenaje y recuerdo que consistirá en la colocación de una corona de laurel en la casa donde nació, como símbolo del éxito y la permanencia de su obra, acompañado de la música de una gaita, instrumento que Mario Gómez tocaba y al que estaba muy unido.

Además de este acto, el «Tous pa Tous» realizará este año de 2022 varias actividades dedicadas a difundir la obra de Mario Gómez: una exposición en la Casa de Cultura de Cangas del Narcea, y un libro en el que se publicarán los «rumbos» o viajes por el concejo que escribió entre 1928 y 1932, y otros textos; asimismo, llevará a cabo una serie de actividades de difusión a través de internet y en el Instituto de Educación Secundaria de Cangas del Narcea.

En los siguientes enlaces disponemos de mucha y variada información sobre nuestro fundador:

Entrevistas a mineros de Cangas del Narcea

Vídeos grabados en el año 2018.

Ante la última mina operativa en la cuenca del Narcea, CARBONAR, en Vega de Rengos, Cangas del Narcea, aunque desde el 23 de abril de ese mismo año en concurso de acreedores, Enrique R.G. (Santolaya) realiza una introducción a una serie de entrevistas que realiza a mineros de la comarca para dejar testimonio para la posteridad de lo que fue durante décadas el mundo del carbón en el suroccidente de Asturias y más concretamente en el concejo de Cangas del Narcea. Con ello deja constancia de cómo fue el trabajo minero y lo que la mina significaba para estos trabajadores de la zona.



 

«Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea (Asturias)» escrito por Benito Corolo

NUEVO LIBRO EDITADO POR EL «TOUS PA TOUS»

Portada del libro editado por el Tous pa Tous.

«Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea (Asturias)» escrito por Benito Corolo. Por fin, un libro dedicado a los ríos del concejo, sobre todo al río grande, al río Narcea. El autor es reconocido como un maestro en el arte de la pesca fluvial con caña, así lo avalan sus trofeos, los homenajes recibidos y los comentarios de sus compañeros de pesca resumidos en una frase: «Benito Corolo, el hombre que lee el río». En este libro desgrana, cumplidos los ochenta años, un veraz testimonio sobre la pesca de caña en Cangas del Narcea y en otros concejos asturianos. Benito transmite su inmenso amor al río, a una naturaleza que nos protege, nos mantiene y maravilla.

UN HOMENAJE AL RÍO

El libro «Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea», de Benito Corolo, que acaba de editar el «Tous pa Tous», es algo más que los recuerdos de un viejo pescador, es también un homenaje al río, a esos cursos de agua que marcan la vida de nuestro concejo. La erosión fluvial ha modelado el relieve del suroccidente asturiano en profundos valles. Los ríos de aguas limpias constituyen un recurso fundamental que ha sido aprovechado a lo largo de la historia por una cultura ribereña con técnicas capaces de sacar madera durante las riadas; mover molinos, pisones, mazos y fábricas de luz; regar prados y huertas… y, por supuesto, la pesca.
Numerosos testimonios alaban la riqueza en truchas, salmones, reos, anguilas y lampreas del alto Narcea y sus afluentes, hasta que la ominosa construcción de las presas de Pilotuerto y Calabazos eliminó de sopetón a los peces migratorios de esa zona. Luego vendrían otros desastres ecológicos como la contaminación, las aves marinas o el desarrollo incontrolado de una vegetación ribereña que crea un espacio sombrío poco apto para la vida acuática. Y a la par, una lucha por la conservación del ecosistema con la construcción de depuradoras, repoblaciones piscícolas, limpieza de cauces… El río seguirá ofreciendo sus recursos, incluido el del baño estival, aprovecharlos o darles la espalda, esa es la cuestión.

«BENITO COROLO, EL HOMBRE QUE LEE EL RÍO»

Benito Vega Queipo, «Benito Corolo», nació en Cangas del Narcea (Asturias) en 1941, en una familia de comerciantes y pescadores que vivía a orillas del río Narcea. Estudió en la escuela pública desde los cuatro a los doce años; después completó su formación en una academia particular donde coincidió con otros chavales con los que mantiene una gran amistad, dice Benito que cuando se encuentran «parece que aún estoy en esa clase». Se interesó por la pesca durante toda su vida, interés avivado por el ambiente familiar, que también desarrolló en él las aficiones a la música y al fútbol. Leyendo sus «Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea» sentimos el interés del niño curioso que observa la pesca de esas truchas de plateado resplandor, el valor del joven que escala abruptos peñascos para obtener mejores capturas, la aventura de caminar kilómetros por montes y riberas, la relación entre los pescadores, los diferentes aparejos y su preferencia por la técnica de “cebo corrido”.

LOS AIRES EN LA PESCA

En la imagen, el río Luiña cerca de su desembocadura en el río Narcea.

«Para obtener resultados pescando con caña, además de saber pescar, hay que saber muchas cosas más y una de ellas, digamos que la principal, son los aires. No hay más que un aire que vale, es el que sopla en dirección contraria al sentido del río de forma suave, los pescadores lo conocen como el aire del norte y para más orientación la referencia que hay que tomar la dan los árboles de la orilla del río, las copas de los árboles se inclinan hacia arriba y las hojas se vuelven ligeramente al revés. Este será un buen día de pesca sea cual sea la modalidad que se emplee. Hay otros dos aires que también valen, pero menos». Del libro «Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea», de Benito Corolo, editado por el Tous pa Tous.

CÓMO EMPECE A PESCAR

En la imagen, Benito Corolo después de ganar el Campeonato Nacional de Pesca de Reo, Cornellana, 29 de julio de 1984.

«Al haber nacido en el seno de una familia de pescadores para mí todo fue fácil, sin darme cuenta fui aprendiendo al escuchar las conversaciones durante la cena todos los días. Recuerdo que a veces discutían entre ellos, de manera que no se ponían de acuerdo y voy a dar un ejemplo, además del ya citado acerca de las preferencias por el tipo de mosca: para mi padre lo mejor era pescar de Cangas hacia arriba, porque las truchas se vendían mejor y para asegurar el día lo mejor el río del Coto, río muy “voluntario”, es decir, generoso en peces; mi tío Pepe prefería pescar de La Regla a Cangas; mi tío Paco prefería pescar de Cangas hacia abajo porque las truchas acudían más al peso, decía que valía más una trucha de Tebongo que tres del río del Coto. Así que con este currículum pronto aprendí que en la pesca casi todo era variable y que cada pescador tenía sus preferencias». Del libro de Benito Corolo «Recuerdos de un pescador de caña de Cangas del Narcea (Asturias)», editado por el Tous pa Tous.

El libro está a la venta en la Librería Treito, de Cangas del Narcea. Su precio: 15 euros. Puede pedirse a esta librería desde cualquier parte de España.


Fallece a los 96 años Juanjo Uráin, último director de la Banda de Música Municipal de Cangas en su primera etapa (1904-1968)

Cangas del Narcea. Procesión del Corpus Cristi, 17 de junio de 1958. Colección Juanjo Uráin Macazaga.

Juan José Uráin Macazaga había nacido en Deva, municipio y localidad costera de la provincia de Guipúzcoa, el 5 de enero de 1925. Su preparación musical la desarrolló primero bajo la tutela de su padre y con posterioridad en el Conservatorio de Música de San Sebastian, donde completó sus estudios de piano y órgano.

Ingresó en el Escalafón de Directores de Bandas de Música Civiles de segunda categoría en 1956, por oposición con el número 40 y en 1957 fue destinado a la villa de Cangas del Narcea como director de la Banda Municipal de Música. Fue entonces su primer destino y aquí se quedaría, entre nosotros, el resto de su vida (64 años).

Ejerció como director de la Banda hasta febrero de 1968, cuando al desaparecer ésta, quedó en situación de excedencia forzosa. La desaparición de la Banda de Música se debió principalmente a una ley gubernamental que obligaba a los Ayuntamientos a incluir en sus plantillas a los músicos que la integraban, con el sobrecoste que ello suponía para las arcas municipales, y que resultó imposible de asumir por el consistorio cangués de la época.

Cangas del Narcea. Inauguración de obras en el Hospital-Asilo San José, 18 de diciembre de 1961. Colección Juanjo Uráin Macazaga.

Cuando Juanjo Uráin llegó a Cangas, existía una Asociación o Congregación de las Hijas de María dirigida por Mari Paz Menéndez, que cantaba por el mes de mayo y en la novena de la Inmaculada Concepción. Mari Paz cedió el puesto de organista a Juanjo. Tras los cambios promovidos por el Concilio Vaticano II en la Iglesia Católica, esta Congregación desapareció.

Pero, si hay algo ligado a la llegada de Juanjo a Cangas del Narcea, es el nacimiento de la agrupación coral “El Orfeón” antecesora de la actual Coral Polifónica de Cangas. Por iniciativa de varios cangueses surgió la idea de crear este coro con el fin de dar realce a las fiestas más importantes del año: Semana Santa, El Carmen, La Magdalena y Navidad. La actividad de esta agrupación se prolongó durante toda la década de los años 60 para desaparecer antes del inicio de la década de los 70 por las causas típicas del fin de este tipo de grupos: envejecimiento de los componentes y falta de participación de los jóvenes.

Recientemente, apenas diez días después de celebrar la festividad de Santa Cecilia, universalmente reconocida como patrona de la música, el profesor Uráin nos dejaba para siempre. Descanse en paz.

Un día en la mina Carbonar, SA (Vega de Rengos, Cangas del Narcea)

Vídeo de un día de trabajo a 600 m. de profundidad debajo de las montañas de Rengos, Cangas del Narcea. Aquí se ven en pleno funcionamiento todos los sistemas mecanizados que la empresa Carbonar tenía en su mina. Estos mecanizados llevaron en su momento a esta empresa a ser competitiva con el carbón internacional.


 

Próximo libro y nueva sección en “Memoria Canguesa”: MINERÍA

MINERÍA DEL CARBÓN EN LA ZONA DE CANGAS DEL NARCEA

(por Enrique R.G. Santolaya)

 

Borrador portada del libro “Minería del carbón en la zona de Cangas del Narcea”

Después de los últimos acontecimientos de crisis y desequilibrios energéticos que se están produciendo en el escenario mundial de la energía, empezamos a ver incongruencias y decisiones de los gobiernos que en principio nos pueden parecer poco acertadas y muy anárquicas. Uno puede empezar a pensar que no estaban todas las variables estudiadas para dar un salto en el sector energético hacia la transición de fuentes renovables.

Esto demuestra una vez más que algo tan importante y fundamental como es el sector energético de una nación no se debe de desarrollar a impulsos de corto recorrido, por el contrario, se debe de diseñar y organizar a largo plazo y con una visión estratégica, teniendo en cuenta características propias del país y la situación geopolítica que lo rodea.

Debe afrontarse una transición hacia algo nuevo que esté bien diseñado y ofrezca resultados futuros como son las energías renovables, pero debe de ir acompañada de un engranaje técnico que permita que ese tránsito sea real y efectivo, sin alteraciones turbulentas por el camino.

Es importante ir hacia una transición energética limpia aprovechando todas las fuentes de energía renovable por varios motivos. El primero está claro, conseguir disminuir de forma considerable la contaminación ambiental, pero  añadido a este hay otras variables de la situación geográfica de España que indican claramente que debemos seguir esta senda, e incluso intentar encabezar la investigación de este tipo de energía.

Somos el país de Europa que más horas de sol tenemos, en viento no nos quedamos cortos y en situación estratégica estamos bien comunicados con un gran mercado como es el europeo.

Además podemos ser preferentes para trasladar esta tecnología hacia los mercados de nuestros hermanos americanos. Digo hermanos, pues aunque la leyenda negra  se empeñe en enfrentarnos, nuestras raíces comunes  con América solo las separa una pequeña piscina que es el Atlántico.

Dicho todo lo anterior, empieza a parecer precipitado como España está afrontando este paso, intentando eliminar de un plumazo la energía propia que teníamos y se aventura sin paracaídas hacia este nuevo escenario de energía renovable.

¿No sería más interesante mantener nuestras centrales térmicas y nucleares que ya estaban amortizadas en producción, hasta que la nueva energía esté desarrollada del todo y pueda garantizar claramente la sustitución de la vieja tecnología contaminante? Esto parece ser la decisión más lógica, sin embargo no es lo que se está haciendo dejándonos caer en una dependencia externa que nos lleva al caos de precios actuales.

Me traslado al sabio consejo que daban nuestros mayores a sus hijos que decía, nunca dejes lo que ya te da de comer hasta que no tengas claro y dé resultados el nuevo proyecto que empiezas.

Y dicho lo anterior, desde el Tous pa Tous nos vemos en la obligación de contar la historia y la contribución que nuestra comarca tuvo durante el final del siglo XX y principios del XXI con la energía fósil del carbón. Tampoco queremos olvidar que esta minería representó el mayor revulsivo económico y social que tuvo esta zona. Fue realmente la revolución industrial tardía que cambió la forma de vida de Cangas del Narcea.

En la actualidad, en nuestra comarca, el desarrollo de la minería del carbón tiene escrito su punto final y por eso, es justo y conveniente recopilar datos técnicos, humanos y gráficos como testimonio y visión para el futuro de nuestra historia minera.

Me ha tocado por cercanía a este proceso minero, buscar y recopilar todo este material gráfico y escrito para dejar constancia de cómo eran nuestras minas, como se desarrollaban y que repercusión económica tenían en esta comarca.

Desde la Sociedad Canguesa de Amantes del País, Tous pa Tous, estamos en proceso de maquetación de todo un conjunto de material gráfico y audiovisual, así como un libro que nos permitirá dejar constancia  para el futuro de cómo fue esta minería. Todo ello quedará recopilado en esta página web dentro del apartado de MEMORIA CANGUESA en una nueva sección que inauguramos hoy  bajo el título MINERÍA.

Aide, la última minera de Rengos.

Hemos recopilado cientos de fotografías que ilustran la mina viva en el valle de Rengos y sus zonas de trabajo, así como minería antigua y moderna, otras minas de la comarca, etc. Mostraremos un audiovisual de un día de trabajo a 600 m. de profundidad, en las entrañas de los montes de Rengos donde se podrán visualizar en pleno funcionamiento todos los sistemas mecanizados de los que la empresa Carbonar disponía en su mina y que le llevaron a ser competitiva con el carbón de importación. Varias entrevistas con mineros de la zona dejarán constancia de lo duro y sacrificado que era el trabajo minero y lo que la mina representaba para estos trabajadores. Con otro vídeo documentaremos el cierre de la última mina de Rengos. Será el último recorrido por la mina de Carbonar para apagar las bombas de agua de la última mina operativa en la comarca del Narcea, dejando que se inunde. Además se podrá ver todo el sistema mecanizado en proceso de inundación, pudiendo observar claramente como la tierra vuelve a exigir su espacio enterrando esta impresionante maquinaria, que como ya he comentado, permitió a la cuenca de Rengos competir con el carbón de importación, estando a un nivel tecnológico y productivo equivalente a cualquier mina de interior del escenario mundial.

Boto, picador en La Matiella vieja

Por último, ha sido enviado para edición e impresión el libro “MINERÍA DEL CARBÓN EN LA ZONA DE CANGAS DEL NARCEA” que presentaremos próximamente en formato impreso y electrónico.  Este libro contiene datos técnicos, económicos y estadísticos de la minería del carbón en la comarca canguesa. Además, explica la forma de trabajar de los audaces mineros para dominar las dificultades y las presiones que las montañas de Rengos infringían, pues la tierra siempre se opone a que le quiten sus tesoros. Todo ello va a acompañado de diversas fotografías, que confío traerán multitud de recuerdos a los mineros que participaron en este tipo de industria. También considero que todos estos datos y material gráfico despertará el interés de todas aquellas personas que sin haber sido mineros, por proximidad o curiosidad alguna vez han sentido interés en conocer cómo se desarrollaba esta actividad económica del sector primario en cuanto a la extracción de minerales se refiere, y del sector energético si hacemos referencia a la extracción de combustibles fósiles.

En definitiva, con todo este trabajo de recopilación, revisión y edición, intentaré sacarles la mina fuera de la tierra para que la vean y puedan comprender como fue la industria que hasta hace muy poco movía nuestra comarca.

Desde aquí, desde la plataforma digital del Tous pa Tous, aconsejo a los mineros de la zona que estén pendientes, pues hoy empezamos con 380 fotografías pero, en las próximas semanas, a medida que vayamos concluyendo este trabajo, lo iremos presentando.

Empezamos!!!


“Videofotos Mineras” Cangas del Narcea

Este audiovisual se compone de 380 fotografías mineras de la zona de Rengos en Cangas del Narcea, que reflejan la mina viva, sus zonas de trabajo; minería antigua y moderna; otras minas cercanas a Rengos, y más…

 

 

Exposición Virtual: «MUYERES DE CANGAS DEL NARCEA, 1907-1940. 200 retratos fotográficos de Benjamín R. Membiela»

La Sociedad Canguesa de Amantes del País «Tous pa Tous» y el Museo del Pueblo de Asturias presentan esta exposición virtual cuyas protagonistas son las mujeres del concejo de Cangas del Narcea. En ella se muestra una selección de doscientos retratos fotográficos realizados por Benjamín Rodríguez Membiela entre 1907 y 1940. Las fotografías pueden verse también en el repositorio digital de los museos municipales de Gijón: fondos.gijon.es, junto a otras de este fotógrafo cangués.

Benjamín R. Membiela, fotógrafo

Membiela fue el primer fotógrafo profesional que abrió estudio de modo estable en el concejo de Cangas del Narcea, firmando sus trabajos como «Benjamín R. Membiela». Su amplia labor durante más de treinta años permite conocer un siglo después cómo era el paisaje del concejo y los rostros de quienes lo habitaron y transformaron, y de ahí su valor como testimonio insustituible.

Benjamín Rodríguez Membiela. Autoretrato en la relojería, hacia 1915.

Nació en Llamas del Mouro en 1875 y falleció en Corias, a los 68 años de edad, en 1944. Comenzó muy joven sus estudios en el Monasterio de Corias con la intención de ingresar en la Orden de Santo Domingo; sin embargo, conoce a Sofía Montoto González en Corias, con la que contrae matrimonio en 1898, formando una familia con once hijos. Ya casado, en los primeros años del siglo XX, decide emigrar solo a Cuba. Su estancia en la isla será corta, pero muy útil en su formación y muy provechosa en lo económico. Aprende los oficios de relojero y fotógrafo, y logra ahorrar una cantidad suficiente para a su retorno, entre 1906 y 1907, iniciar la construcción de una casa en Corias, junto a la carretera, que finalizará en 1909. En ella vivirá con su amplia familia e instalará el estudio de fotografía, el taller de relojería y un bar restaurante.

Su actividad profesional como fotógrafo se documenta entre 1907 y 1940, combinando el trabajo de estudio con los paisajes y vistas de las villas y pueblos de los concejos de Cangas del Narcea, Allande y Tineo, extendiendo la producción de este género a otras localidades de Asturias como Pravia, Gijón, Avilés o Mieres. Muchos de estos negativos los positivaba en papeles al gelatino en formato de tarjeta postal, pero nunca los reprodujo con otras técnicas fotomecánicas como hicieron los fotógrafos Modesto Morodo, de Cangas del Narcea, o Enrique Gómez, de Luarca, que sí editaron álbumes de tarjetas postales de Cangas del Narcea. Contribuyó de manera decisiva a la difusión de la imagen de su concejo a través de las revistas de la emigración editadas en La Habana, como Crónica de Asturias, Asturias y El Progreso de Asturias. Su firma fue habitual en la revista La Maniega, de Cangas del Narcea, y aportó también fotografías para ilustrar algunos libros, como Bellezas de Asturias, de Aurelio de Llano, publicado en 1928, que incluye fotografías de Cangas del Narcea, Corias y Celón (Allande) de su autoría.

El retrato como eje

En los orígenes de la fotografía, el genero del retrato será el que atraiga las primeras miradas e intereses de los profesionales. Estos retratos son herederos directos de las miniaturas pintadas, que era accesibles a muy pocos. El retrato fotográfico abrirá múltiples vías de indagación y transformación hasta convertirse en un elemento inexcusable de los modos de civilización de los siglos XIX y XX. La popularización del retrato fue la culminación de un proceso que definió la razón de ser primera de los profesionales de la fotografía, que siempre tuvieron en el retrato el grueso de sus encargos y, en consecuencia, la fuente primera de sus ingresos.

Membiela, como profesional de su tiempo y el primero en un ámbito geográfico extenso como el de su concejo natal, llegaba con la experiencia de su aprendizaje cubano y sabía que acercarse a la hipotética clientela era fundamental. De ahí que su estudio estuviese estratégicamente situado al borde de la misma carretera, lo que explica que todo tipo de transeúntes y medios de locomoción aparezcan en muchas de sus fotografías, pudiendo decirse que Membiela salía al camino con su cámara. Además, también se trasladaba a pueblos del concejo para lo que empleó una bicicleta y más tarde una motocicleta.

Dada su larga trayectoria, en sus fotografías aparece la vida de sus convecinos a través de la efigie de cuatro generaciones, un retablo plagado de rostros que evolucionan al compás del tiempo, desde las primeras luces hasta el ocaso, la vida de quienes, paso a paso, van construyendo una biografía que se nos antoja menos anónima si leemos miradas, gestos o posturas. Actitudes de los que, con una solemnidad no carente de naturalidad, sabían de la trascendencia de esa fotografía, que detenía en un instante su verdad para después hacerla cautiva y al mismo tiempo poder multiplicarla y así llegar a cualquier punto del mundo.

El retrato es el eje sobre el que pivota la impagable entrega del fotógrafo profesional, del que sabe armonizar la atmósfera del estudio con un ambiente referencial. El reducido espacio del estudio se amplía con fondos de paisajes; es un ambiente soñado y noble de telones con patios de añoranzas andaluzas, escalinatas que se abren a jardines, frondosas riberas, vegetaciones del trópico, que en su torpeza artística recreadora dan más empaque a las figuras y las centran en su verdadero marco. El mobiliario, de modesta factura, se reduce a sillas, sillones, macetas con grandes plantas y portamacetas con algún velador de contrapunto. No falta el reclinatorio para los retratos de Primera Comunión, niñas orantes en la inocencia y en la pureza. En sus recorridos por los pueblos, Membiela despliega como fondo único un paño de lienzo blanco; un blanco que siluetea la figura y refuerza los rasgos del rostro.

Muyeres. Un protagonismo inexcusable

La mujer, pese a ser el pilar de la familia en la sociedad rural y urbana de aquel tiempo, vivía en el anonimato de la vida pública, como escribe el antropólogo Adolfo García Martínez. Su papel era primordial para la continuidad y unidad de la familia. Por ello, el Tous pa Tous y el Museo del Pueblo de Asturias se han unido para rescatar y dar a conocer esta amplia galería de fotografías, que constituyen la verdadera imagen de las mujeres de aquel tiempo en Cangas del Narcea, pero que también podría ser la de la mujer en cualquier concejo asturiano en ese primer tercio del siglo XX.

En estas doscientas fotografías aparecen mujeres de todas las edades y condiciones, retratadas individualmente o en grupos de amigas o familiares, pero también con sus familias, maridos, hijos, nietos y amigos. La mayoría son retratos realizados en el estudio de Corias en los que las mujeres muestran la imagen que querían dar y trasladar de sí mismas; otros son retratos hechos al aire libre, delante de un portón o ante ese telón portátil que el fotógrafo utilizaba en sus desplazamientos a los pueblos. Es muy probable que muchas de las retratadas se colocasen por vez primera ante una cámara fotográfica, y de ahí que las contemplemos hieráticas, serias y como esquivando su nerviosismo. Por el contrario, las vecinas de la villa aparecen más distendidas, sonrientes, y adoptando en algún caso posturas desenfadadas y “modernas”.

Este conjunto de retratos encierra todo el poder comunicativo de la fotografía, al plasmar en la plenitud de su verdad el carácter espiritual y el aspecto físico de las personas. Los retratos suman a su valor objetivo como documentos un sinfín de lecturas como imágenes de un tiempo concreto. Muestran la diversidad de la sociedad de aquel tiempo: el mundo rural y el urbano, las clases sociales, y también los cambios que se suceden. Desde las variaciones del vestuario, que parten del atuendo tradicional y muestran las transformaciones introducidas por la influencia de las modas de cada periodo, hasta la diversidad de composiciones, según los acontecimientos que hayan propiciado el retrato: del matrimonio al reencuentro con los ausentes, del grupo familiar amplio en torno a la abuela al retrato individual. Es en las versiones del retrato individual femenino donde es posible apreciar al detalle la calidad técnica y formal de Membiela. En los de cuerpo entero, de pie o sentada, el carácter de la retratada se desenvuelve desde la naturalidad y frescura de la adolescencia y juventud hasta la austeridad gestual de la madurez, y en los retratos de primer plano, de busto o de rostro,  se indaga con seguridad en la personalidad de la retratada, atrayendo la mirada en lo que se nos antoja un descubrimiento.

Sin duda, estos 200 retratos femeninos cautivarán a quienes desde diversas perspectivas se acerquen a ellos, pues son una de las contribuciones más completas de la fotografía asturiana de su época a un universo tan misterioso y complejo como olvidado.


EXPOSICIÓN VIRTUAL

MUYERES DE CANGAS DEL NARCEA, 1907-1940

200 retratos fotográficos de Benjamín R. Membiela



La mujer, un ser paradójico, ambivalente e invisible

Posiblemente habría que remontarse hasta los orígenes de la especie humana y seguir su devenir para poder desvelar todas estas incógnitas, que la mujer encarnó a través de los tiempos. Hoy, todavía y a pesar de los avances, la mujer sigue envuelta en algunas de esas ambivalencias, y es que las ideologías son “cárceles de larga duración”, como gusta decir a algunos historiadores. Además, por qué no decirlo, la estructura de nuestra sociedad se apoya y se nutre muy sutilmente de ellas.

Lipovetsky, en un libro reciente (2013), nos habla de tres mujeres a lo largo de la historia occidental. La primera mujer pervive hasta el Renacimiento y es considerada como mal necesario e inevitable; la segunda, predomina desde el Renacimiento hasta la edad moderna y se la considera como un icono y se la coloca en un pedestal, pero sigue sometida al hombre; la tercera, es la mujer de hoy, mujer sujeto que lucha por la igualdad.

Las raíces de la concepción de la mujer en la sociedad occidental habría que buscarlas en la triple herencia de nuestra cultura: la cultura greco-romana, la cultura judaica y la cultura musulmana, conformada por la Iglesia, la filosofía escolástica y el estado medieval. Bástenos recordar dos trabajos referidos a la Edad Media, uno, de G. Duby (2013), otro, de E. Le Roy Ladurie (1975) y un tercero de carácter general de A. de Riencourt (1977). No obstante, como no podemos tratar aquí el tema con esta amplitud, nos limitaremos a analizar algunos aspectos relativos a la mujer, desde principios del siglo XX hasta el presente.

Como material empírico para estas reflexiones dispongo de una colección de fotografías del cangués Benjamín R. Membiela, que forman parte de la exposición virtual “Muyeres de Cangas del Narcea. 200 retratos fotográficos de Benjamín R. Membiela, 1907-1940”, y de mis propios datos de campo. Muchas de estas fotos, aunque la mayoría están realizadas en el estudio que el fotógrafo tenía en Corias (Cangas del Narcea), corresponden a mujeres rurales, pero como se decía coloquialmente “de casa bien”, pues, por lo demás, ¿quién se hacía entonces una foto? Esta afirmación la hago en base a varios rasgos que se desprenden de las fotos: la timidez que se observa en muchos rostros, la manera de llevar el atuendo, la tiesura de sus caras, las manos, etc. En una palabra, los rostros que aparecen en estas fotos delatan la situación de la mujer en la cultura occidental y sus soportes, como veremos. Sin embargo, y luego diremos por qué, estos rasgos son mucho más visibles en las mujeres jóvenes, las mayores se muestran más seguras; los pocos hombres que aparecen están mucho más inalterables, tienen actitud dominante, etc. Empero, todos los rostros que aparecen en las imágenes revelan la dureza de la vida campesina, que no empezará a mejorar hasta dos o tres décadas más tarde.

Unas son madres o suegras, otras hijas o nueras y otras hijas-nietas. En todos los casos, la mayoría se encuentran incómodas en la foto sabiendo que están saliendo de su invisibilidad, y en su conjunto representan las tres generaciones de mujeres de la familia tradicional canguesa. Efectivamente, en el concejo de Cangas del Narcea, como en los de Tineo, Allande, Salas, Valdés…, o sea, entre los ríos Pigüeña y Eo, la familia era troncal y patrilocal, esto es, estaba formada por tres generaciones y la residencia posmarital era en casa de los padres del marido. A esto hay que añadir además que en la zona mencionada existía la norma del mayorazgo: el primer hijo varón se casaba en casa y heredaba dos tercios de la casería y la parte alícuota del tercio restante. En este contexto, es fácil imaginar cuál era la situación de la mujer, especialmente de la nuera que cambiaba al casarse a padres y hermanos por suegros y cuñados; eso sí, avalada por la dote y por sus supuestas capacidades reproductivas. Cabe destacar analizando las fotografías que la joven esposa se muestra más segura cuando aparece con un hijo en brazos; sin embargo, en aquellos casos en que también está la suegra, el niño lo tiene ésta. No se olvide que la nuera era “la otra o la extraña dentro” (aún no era de casa) y, en consecuencia, la educación de sus hijos era tarea de la abuela.

Dicho esto, para contextualizar someramente las imágenes que tenemos delante, quiero aprovechar para desvelar algunos de los principios sobre los que se basa y de los que se nutre el dominio secular que sufrió la mujer en la cultura occidental, reducida al espacio doméstico y a las tareas reproductivas e invisibles. La casa y la explotación agraria familiar es uno de los mejores escenarios para estudiar lo que se ha denominado “invisibilidad” del trabajo de la mujer.

Resulta difícil, no obstante, precisar algunas ideas debido a la gran cantidad de publicaciones existentes.  En este momento me limitaré a analizar algunos aspectos referidos a la mujer: ambivalencia, invisibilidad y carencia de espacio público, sexo-género, el concepto de igualdad, etc. En estas notas trataré de desvelar algunos de los factores que rodean a la mujer y de los que se nutre su situación en nuestra cultura.

1.- Bases de la dominación masculina.

Bourdieu, en La dominación masculina (2000), expone con claridad cuáles son los pilares de la situación de sometimiento de la mujer: la Iglesia, inculcando una moral profamiliar dominada por los valores patriarcales; la escuela, como transmisora, y el Estado, ratificando esta visión. Pero el tema no termina ahí: la familia administra y transmite esta ideología, y la mujer es el principal agente de enculturación en este proceso.

Para la Iglesia, la mujer era un “menor” (no podía ir a determinados lugares, no podía salir de noche, etc.), al igual que para el Estado; recuérdese que en España se aprobó el voto femenino en la Constitución de 1931, aprobada por la Cortes Constituyentes en diciembre de ese mismo año. La primera vez que la mujer votó fue en las elecciones municipales de 1933.

2.- El franquismo

La posición franquista en torno a la mujer se basa en el discurso de género; es decir, el papel de la mujer se reduce al de esposa y madre. El propósito del franquismo es subyugar a la mujer a sus tareas domésticas, recuperación de la familia patriarcal y subordinarla a un orden androcéntrico. Gregorio Marañón defendió, por estas mismas fechas, que la suprema misión de la mujer es la perpetuación de la especie, y cualquier otra actividad es accesoria; el matrimonio se hizo para crear (engendrar y educar) hijos.

No obstante, el franquismo durante el desarrollismo (años 60 y 70) cambia su modelo de mujer y crea una legislación para incorporarla como fuerza de trabajo más barata que la masculina. El franquismo, como la sociedad en todas sus épocas, utiliza a la mujer como “una reserva”.

3.- La mujer, un ser ambivalente

Son muchos los factores que avalan este hecho. Para analizarlos será útil servirse de la familia troncal y patrilocal ya mencionada, predominante en el medio rural.

  1. La mujer, autora de dos vidas. En la familia troncal había dos mujeres y cada una asumía una función determinante para la supervivencia de la misma: la mujer de más edad daba vida social y la joven esposa daba vida biológica. No obstante, podía no suceder así, como de hecho ocurrió en nuestra sociedad rural a partir de los años sesenta del pasado siglo: las madres (nueras o hijas) se “negaron” al llegar el momento de dar vida social y ello derivó en una crisis de vida biológica. Es decir, fueron forjando para sus hijas un nuevo modelo de mujer y de familia inverosímil en el medio rural. Esto alejó a muchas jóvenes casaderas de los pueblos.
  2. Estatus de las mujeres. La mujer casada de más edad tenía en la familia troncal un estatus muy fuerte, y esto queda patente en muchos de los rasgos faciales, sobre todo, de las mujeres que aparecen en estas fotos. Esto se debía a varios factores.

En primer lugar, administraba los recursos alimenticios de la casa y transmitía el capital social de la familia, asegurando así su continuidad, y en segundo lugar, la menopausia la liberaba del sexo y de la procreación, y con ello ganaba seguridad frente al hombre. La mujer adquiere poder y respetabilidad desde que deja de ser objeto sexual. La menopausia es multiplicadora de poder y así la mujer traspasa el muro de la discriminación masculina, subraya Le Roy Ladurie en la obra citada. Con la menopausia la mujer se convierte en un ser plenamente cultural, equiparándose así socialmente al hombre y rompiendo de ese modo con los nexos que la unían a la naturaleza. El hombre, dice McDowell (2000), se identifica con la cultura, que es un intento de dominar la naturaleza, y la mujer joven, por su cercanía con la naturaleza, deberá ser igualmente dominada. La mujer menopaúsica es el nexo y el único puente seguro entre la naturaleza y la cultura, y así controla mejor que nadie esos fenómenos simbólicos que implican vida-muerte, estabilidad-cambio, etc., así como el campo de la brujería. La joven esposa, por el contrario, al ser imprescindible para la reproducción es débil, pues es controlada por los hombres en beneficio de la casa. La mujer mientras es fértil es “menor” y está dominada por el hombre. La nuera cataliza y asume sobre sí los papeles más duros de la familia troncal: la sumisión, la “muerte” a su familia de origen, la marginación y el silencio. Es la “víctima estructural” de la familia troncal, cuyo objetivo es la casa. Esta situación emerge en el rostro y en el gesto de muchas de las jóvenes de las fotografías de Benjamín R. Membiela.

4.- Sexo-género. La biología no es destino

El descubrimiento de que “la mujer no nace, sino que se hace” y la distinción entre sexo y género supusieron, según Stolcke (2000), un gran avance para el teórico y para el político.

La Antropología cultural hace ya muchos años que sostiene esta idea, fundamental por otro lado, para desmontar la teoría de que el hombre asume las tareas productivas y la mujer las reproductivas. Fue Margaret Mead la primera en desarrollar esta tesis en sus estudios de campo en Samoa (1973 y 1975). A partir de aquí, se ha publicado mucho sobre el tema sexo-género referido sobre todo a la mujer. Narotzky, por mencionar un caso (1995), señala que el género (el genre) es una construcción social y cultural. El sexo tiene un núcleo biológico irrecusable, que es la sexualidad reproductiva de la especie. El género, por el contrario, está ligado en su totalidad a la reproducción social. El concepto analítico de género trata de cuestionar el enunciado esencialista de que “la biología es destino”. Es decir, transciende el reduccionismo biológico al interpretar las relaciones hombre/mujer como construcciones culturales. Así, aunque erradamente, la mujer mientras es fértil se coliga más fácilmente con el sexo, mientras que la mujer menopaúsica se asocia con el género.

Hoy ya casi nadie duda de que la mujer no nace, se hace, y la biología no es destino, sino el proceso de enculturación; esto mismo se puede decir también del hombre. La sociedad actual ha hecho avances para llevar a la práctica esta idea. No obstante, en el medio rural, especialmente, aún no existe una clara demarcación, en el caso de la mujer, entre la esfera reproductiva y la productiva, y esto contribuye a la infravaloración y consiguiente invisibilidad de una buena parte del trabajo productivo de la mujer.

5.- La geografía de los géneros

La geografía de los géneros ilustra con claridad la reclusión de la mujer au foyer. La Geografía no consideró las diferencias profundas que se dan entre hombre y mujer en la utilización del espacio: las mujeres fueron invisibles. La Geografía humana ha presentado, como señalan A. Sabaté, J. María Rodríguez y A. María Díaz (2010), una sociedad fundamentalmente masculina donde las mujeres solo aparecen al tratar temas de reproducción. Actualmente, la Geografía, como otras ciencias sociales, también trata de hacer visible a la otra mitad del género humano.

Tradicionalmente, el hombre era el responsable de los espacios públicos y la mujer de los privados ya que, como señala Bourdieu (2008), el hombre está dominado por una orientación centrífuga y la mujer por una disposición centrípeta consistente en la organización del espacio doméstico. En este sentido, el espacio masculino se identifica con el espacio total, dentro del cual está el espacio femenino, afirma Rogers (1979). Pero, y de nuevo emerge una de las paradojas que envuelven a la mujer, cuando ésta se niega a asumir ese papel de invisible la sociedad no funciona. La conquista de un espacio propio frente al del hombre, como constitutivos del espacio global, es uno de los principales objetivos de la lucha de la mujer en la sociedad moderna.

6.- Sobre el concepto de igualdad

El concepto de igualdad, tal como se quiere aplicar al tema de la mujer, es totalmente engañoso y erróneo. El objetivo de la lucha de la mujer no debe estar en conseguir ser como el hombre, sino en que se creen, como señala J. Ortega (2007), las condiciones de posibilidad culturales para que la mujer se pueda pensar y sentir desde sí misma, y no desde los valores masculinos.

Pero, en tanto que la sociedad capitalista siga asignando a la mujer funciones reproductivas y al hombre productivas qua natura o nacimiento, nuestra sociedad, señala U. Beck (1998), sigue teniendo base feudal. Las esencias del hombre y de la mujer, consideradas como eternidades, se forjaron gracias a una alianza entre filosofía, religión y ciencia.

Todo parece indicar que el viejo binomio sexo-género se ha roto definitivamente y hoy ya casi todo el mundo admite que sexo y género son dos cuestiones distintas: sexo hace referencia a la biología y género es el resultado de un proceso social. Sin embargo, existe, como subrayan J. Contreras y E. Expeixt (2002), una presión sobre la mujer para que se integre laboralmente y, al mismo tiempo, que no deje de ocuparse del hogar, de niños y ancianos, lo cual provoca que, aquellas que pueden, subarrienden estas tareas a inmigrantes. Las tareas asumidas por la mujer, reproducción de la vida, asistencia a personas y cuidado del hogar, no tienen aún visibilidad social ni reconocimiento expreso, subraya Dolors Comas (1995). Justamente y en esta misma línea, la misma Comas (1998 y 2000) insiste en que en España el estado de bienestar, que no se llegó a desarrollar plenamente, resultó barato porque descansa en el trabajo invisible y gratuito de la mujer en el hogar.

A pesar de todo lo dicho, aflora una nueva paradoja. En nuestra sociedad actual al tener que contratar a personas -cada vez con más frecuencia por innumerables razones que no puedo comentar aquí- para los trabajos reproductivos y pagar por ello, estos pasan a formar parte integral del sistema capitalista. Esta y otras contradicciones son una señal de que la sociedad no quiere “liberar” definitivamente a la mujer de su suprema misión de esposa y madre.

7.- Cuestionamiento actual de la situación

Desde hace algunas décadas, se cuestiona desde diferentes frentes la situación secular en la que vivió la mujer. Varios son los hechos en los que se apoya esta lucha: acceso de la mujer a la enseñanza superior, incorporación al trabajo asalariado y a la esfera pública, el distanciamiento de las tareas domésticas, la programación de la natalidad, el divorcio, la soltería, etc., sobre todo en las capas más favorecidas. Con todo, no se ha superado totalmente el viejo modelo de enculturación basado en los cuatro pilares: Iglesia, Estado, escuela y familia en la que la mujer fue durante generaciones el instrumento más idóneo para transmitir un modelo de familia de claro signo masculino, que la convertía en víctima estructural del mismo.

8.- Obstáculos

A pesar de los avances, que desde hace algunas décadas se están haciendo en este terreno, aún queda mucho camino por recorrer, máxime en el medio rural.

Son muchos los analistas, entre los que me incluyo, que manifiestan que el poder masculino en el medio rural se simboliza por la tecnología, especialmente por el tractor, como señala Saugers (2002), reforzando las ideologías patriarcales. L. A. Camarero (1993), por su parte, insiste en que la mecanización de la agricultura y el control de la máquina por parte del hombre relegan aún más a la mujer a actividades de segundo orden. Finalmente, M.ª D. García Ramón y M. Baylina (2000) insisten en la misma idea, esto es, la innovación tecnológica en la agricultura incide en los roles de género y no ayuda a superar la división sexual del trabajo, sino que la consolida aún más.

Caminando por los pueblos de Asturias se observa con claridad esto que estamos diciendo. La maquinaria, sobre todo la más moderna, siempre está en manos del hombre y de hombres jóvenes, mientras que si una mujer utiliza alguna ya no son de última generación y además se trata de situaciones muy puntuales.

9.- Perspectivas de futuro en el medio rural

Hay un hecho claro en el que insisten todos los analistas. No cabe plantear un desarrollo rural sin la presencia de la mujer y de la mujer joven, especialmente. Pero dicha presencia en el medio rural, como recalca B. García Sanz (2004), está muy ligada a la búsqueda de alternativas laborales. La mujer debe arrogarse un protagonismo social que tradicionalmente acaparaba exclusivamente el hombre. Ortega Valcárcel (1989 y 2004) desde la Geografía afirma que el factor clave para el sostén y progreso de los espacios rurales, sobre todo de montaña, es la posibilidad de acceder a mercados de trabajo diversificados, que permitan la incorporación a ellos de población joven y especialmente femenina. La vía por la que la mujer joven va a decidir quedarse en el medio rural es si tiene proyección pública visible, productiva, etc., y si ello ocurre será ella quien transforme y revitalice los pueblos, la misma que en su día, hace medio siglo, fue causa principal de la crisis.

Como he señalado en otro lugar (2017 y 2021), el turismo rural está jugando un papel dinamizador en la recuperación de los pueblos, sin olvidar los peligros que conlleva si no se plantea bien. El turismo tiene al menos dos lecturas en relación a la mujer. Una, no deja de ser, en muchas situaciones, una prolongación del trabajo doméstico. Otra, en opinión de M. Villarino y G. Cánoves (2000), la compensación económica lo convierte en un trabajo visible. El turismo, en este sentido, puede lograr dos objetivos en uno: recuperar los pueblos y su patrimonio por medio de la incorporación de la mujer al campo productivo. Algunas voces críticas al respecto señalan que, en el turismo rural, como en las tareas de cuidados de viejos y dependientes, la mujer sigue haciendo tareas tradicionalmente reproductivas. Es cierto, pero en este caso cobra por ellas, lo cual las visibiliza y las cambia sustancialmente.

La mujer se está adjudicando progresivamente roles productivos, incluso ya en el medio rural (turismo, empresas agroalimentarias que crean valor añadido, cuidados de personas, etc.) y esto va a conducir a un nuevo modelo de sociedad en el que la mujer no va a ser ya ese ser invisible y sometido. Pese a todo, desde mi punto de vista la independencia económica no es suficiente para la liberación de la mujer (2004) mientras los fundamentos de la discriminación, es decir las ideologías, aún pervivan, aunque cada vez más de manera subliminar, en instancias tan determinantes como la Iglesia, el Estado, la escuela y hasta en la familia portadora, como señala R. Montesinos (2002), de la tradición que tiene que garantizar la reproducción de las viejas costumbres que adquieren forma en la vida cotidiana. Pero la mujer está ocupando, cada vez más, espacios hasta hace pocas décadas “prohibidos” para ella, y esto está provocando cambios profundos en la familia y en la sociedad, más aún se puede hablar hoy de permanencia y revolución de lo femenino.

Para concluir con estas reflexiones sobre la mujer, incitadas por las fotografías de la exposición “Muyeres de Cangas del Narcea, 1907-1940. 200 retratos fotográficos de Benjamín R. Membiela”, quiero señalar dos cosas. La primera, si el fotógrafo volviese hoy con su cámara al concejo de Cangas del Narcea, rápidamente observaría dos hechos: uno, que hay muy pocas mujeres, sobre todo de la segunda y de la tercera generación; otro, se daría cuenta también al revelar sus fotos que las mujeres se sienten mucho menos cohibidas y hieráticas. Ambas cuestiones son dos ejemplos del cambio acaecido en los pueblos de Asturias, un cambio con dos signos distintos.

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