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[1841] Domingo Avello y Llano

[Faltan las actas del Ayuntamiento de Cangas del Narcea entre 1840 y 1854]

Domingo Avello y Llano

1841

Vecino de Courias/Corias.

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Lagares de vino en Cangas del Narcea en 1752

Fuso y contrapeso del lagar de la bodega del Museo del Vino de Cangas

Los lagares son las máquinas de madera que se empleaban en las bodegas para apretar el magayu o bagazo y extraer el último mosto de la uva, que en Cangas del Narcea llamamos pía o pie. La pía se mezclaba con el primer vino que salía de la tina. No todos los vinicultores cangueses tenían lagar, porque era un artefacto caro, de cierto tamaño y que necesita un espacio amplio y propio; en consecuencia, los pequeños cosecheros de vino no se lo podían permitir y tenían que exprimir su magayu en lagares que no eran suyos. En las últimas décadas del siglo XIX y, sobre todo, en el siglo XX estas máquinas se sustituyeron por prensas de jaula y hierro fundido, más pequeñas y manejables que los viejos lagares, que fueron destruyéndose hasta casi desaparecer.

Detalle del fuso y el contrapeso del lagar de la bodega del Museo del Vino de Cangas

En 1752 había en el concejo de Cangas del Narcea 68 lagares para hacer vino. Lo sabemos gracias a un catastro que se hizo ese año con el fin de establecer la Única Contribución, que estaba dentro de una reforma fiscal que puso en marcha el rey Fernando VI (1713-1759) y su ministro el marqués de la Ensenada (por eso a este catastro se le llama Catastro del Marqués de la Ensenada). Para cumplir el mandato del rey todos los vecinos tenían que presentar una relación de bienes (inmuebles, tierras, ganado) y de ingresos por su producción, oficio, industria, etc. Había unas respuestas particulares de cada vecino y unas respuestas generales a un interrogatorio de 40 preguntas que tenían que responder los concejos o cotos señoriales sobre el número de habitantes, clases de cultivos y ganado, la producción, actividades comerciales e industriales, profesiones, ingresos, etc. Las respuestas particulares de los vecinos de Cangas del Narcea se destruyeron en 1809 con el incendio del archivo municipal provocado por los franceses durante la Guerra de la Independencia. Solo se conservaron en el Archivo General de Simancas las generales, que son las que utilizamos nosotros y que pueden consultarse por internet.

Prensa de jaula para vino tomada del catálogo de ‘La Maquinaria Agrícola’ de José del Río y Hesles, gran almacén de venta de instrumentos y máquinas agrícolas, Madrid, 1871

Los propietarios de esos lagares eran señores, propietarios de muchas tierras y viñas, que vivían de sus rentas, y también campesinos acomodados. El conde de Toreno tenía tres lagares: dos en la villa de Cangas y uno en Limés. El monasterio de Corias también poseía tres, pero uno estaba “arruinado”. Además, había seis personas que eran dueñas de dos lagares: Teresa de Peón, Pedro Velarde, Lorenzo Flórez de Sierra, Narciso de Sierra Pambley, Rodrigo de Sierra Jarceley y Nicolás Alfonso, y dos lagares que eran propiedad de varios vecinos.

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Lagar del Museo del Vino de Cangas

Gracias al catastro de 1752 sabemos que estos lagares estaban hechos íntegramente con madera y se componían de “una sola viga”. En el extremo de la viga llevaban un contrapeso de piedra sujeto con un fuso o tornillo con el que se elevaba el contrapeso. Eran, sin lugar a duda, similares a los que hoy pueden verse en la bodega del Museo del Vino de Cangas o en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, y a otros que todavía existen en Asturias y que se empleaban para exprimir la manzana y hacer sidra, como uno que ese expone en el Museo del Pueblo de Asturias, en Gijón. Este tipo de lagar, conocido como “prensa de tornillo móvil y contrapeso”, estuvo muy extendido y está perfectamente documentado por la arqueología en época romana; los ejemplares más antiguos datan del siglo I d. C. Según Yolanda Peña Cervantes “es el tipo de prensa más extendido en el mundo romano” para elaborar aceite y vino (Torcularia. 
La producción de vino y aceite en Hispania, Tarragona, 2010).

Prensa de jaula y hierro fundido, que sustituyó a fines del siglo XIX y en el siglo XX a lo lagares de viga. Museo del Vino de Cangas.

En Cangas del Narcea en 1752, los lagares los utilizaban tanto sus propietarios para “sacar” su vino como el resto de los pequeños cosecheros que había en el concejo y que no tenían lagar. En las respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada se mencionan dos relaciones entre propietarios y no propietarios. Una, era el alquiler del lagar por el cual los dueños cobraban en vino; de este modo, en el coto de Corias se declara que cada uno de los lagares produce al año para sus dueños una “cuepa” de vino (31 litros) y en el coto de Cangas regulan su ganancia en ocho cañadas (31 litros) anuales, que es lo mismo que una “cuepa”.

Otra relación era la de dar gratuitamente el servicio en función de la buena vecindad y la reciprocidad, y así en las parroquias de Carballo, Bimeda, Villategil y Limés se dice lo siguiente: “atendiendo a que estos artefactos solo los tienen [sus propietarios] para pisar la uva de su cosecha, y aunque los vecinos y más interesados en la cosecha de vino no los tengan propios y usen de estos, es sin interés y por la buena correspondencia que entre sí tienen. Y no obstante para satisfacer a la intención de la pregunta, después de varias consideraciones regulan la utilidad de cada lagar en una cántara [15,64 litros] de vino, que su valor son seis reales de vellón”. Joaquín Coque Fuertes, de Obanca, todavía se acordaba a fines del siglo pasado que en su casa se apretaba el magayu de muchos vecinos y que a cambio estos ayudaban un día a cavar las viñas.

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Lagar del Museo del Vino de Cangas

No sabemos con exactitud los pueblos donde estaban los lagares en el concejo de Cangas del Narcea en 1752. Las respuestas generales del catastro mencionado solo dan el nombre de sus propietarios y en el mejor de los casos el de la parroquia donde estaban ubicados, pero no el del pueblo. Con la información disponible tenemos que destacar la existencia de dieciséis lagares en la parroquia de Tebongo, que era la mayor concentración de todo el concejo, superior a la villa, donde había siete. Asimismo, llama la atención la existencia de lagares, y en consecuencia de viñedos, en parroquias donde hoy no queda ningún rastro de su presencia, como Jarceley, San Martín de Sierra, Santiago de Sierra, Maganes, San Pedro de Culiema y Carceda.

La existencia de estos 68 lagares, así como su localización, son otro testimonio más de la extensión geográfica que llegó a tener el viñedo en el concejo de Cangas del Narcea y de su importancia económica.

Parroquia de Cangas del Narcea (7 lagares)

  • D. Fernando Queipo de Llano, conde de Toreno (2 lagares)
  • D. Pedro Velarde y Prada
  • D. José López Cañedo
  • D. José García de Quirós
  • D. José Gamoneda [y Rojas]
  • D. José Miramontes

Parroquia de San Cristóbal de Entreviñas (3 lagares)

  • D. José de Llano
  • D. Lope de Uría
  • D. José Fernández

Parroquia de Jarceley (1 lagar)

  • D. Diego de Sierra [y Salcedo, dueño de la Casa de Llamas del Mouro]

Parroquia de San Martín de Sierra (2 lagares)

  • Francisco Martínez
  • Domingo Fernández

Parroquia de Santiago de Sierra (2 lagares)

  • D. Lorenzo Flórez [de Sierra, dueño de la Casa de Nando]
  • Juan García

Parroquia de Onón (5 lagares)

  • D. Lorenzo Flórez [de Sierra, dueño de la Casa de Nando]
  • D. Francisco Caballero [y Flórez, dueño de la Casa de Fontaniella]
  • D. José Rodríguez
  • D. Antonio Queipo
  • D. Juan Menéndez

Parroquia de Maganes (1 lagar)

  • D. Francisco de Uría y Llano

Parroquia de San Pedro de Culiema (1 lagar)

  • Antonio Rodríguez

Parroquia de Tebongo (16 lagares)

  • D. Rodrigo de Sierra [y Jarceley, dueño de la Casa de Jarceley] (2 lagares)
  • D. Narciso de Sierra [Pambley, dueño de la Casa de Pambley] (2 lagares)
  • D.ª Micaela del Riego
  • D. Alonso del Llano
  • Juan Menéndez
  • Juan Rodríguez
  • Pedro Menéndez
  • Francisco Rodríguez
  • Francisco Meléndez
  • Toribio Meléndez
  • José Rodríguez
  • Bartolomé García
  • Juan de la Linde
  • Teresa de Flórez

Parroquia de Carceda (2 lagares)

  • Monasterio de San Juan de Corias (arruinado)
  • Domingo González

Parroquia de Santa Eulalia (2 lagares)

  • D. José Nicolás de Uría [Valdés]
  • D. Pedro Velarde y Prada

Parroquia de La Regla de Perandones (3 lagares)

  • Francisco Cachón (arruinado)
  • Domingo Menéndez
  • José Menéndez

Parroquia de Carballo (1 lagar)

  • D.ª Teresa de Peón, viuda de D. Manuel Flórez [Valdés, dueño de la Casa de Carballo]

Parroquia de Bimeda (2 lagares)

  • D. Ignacio Flórez
  • D. Nicolás Alfonso

Parroquia de Villategil (1 lagar)

  • D. Nicolás Alfonso

Parroquia de Limés (5 lagares)

  • D. Fernando Queipo de Llano, conde de Toreno
  • D. Miguel de Uría
  • D.ª Teresa de Peón, viuda de D. Manuel Flórez [Valdés, dueño de la Casa de Carballo]
  • D. Juan Meléndez Valdés
  • María Álvarez

Coto de Cangas (11 lagares)

Coto integrado por siete parroquias completas: Entrambasaguas, Santa Marina de Obanca, Augüera del Coto, Bergame, San Damías, Vegalagar y Las Montañas, y algunos lugares de otras cinco parroquias: Carceda, Corias (fuera de la villa), Besullo, San Cristobal y La Regla de Perandones.

  • Monasterio de San Juan de Corias (2 lagares)
  • D. Francisco de Llano y Rojas, de Santa Marina de Obanca (2 lagares)
  • D. Fernando Rodríguez, vecino de la provincia del Bierzo
  • D. Pedro Menéndez, vecino de la villa de Madrid
  • Pedro Rodríguez, vecino de San Pedro de Corias, y cinco vecinos más
  • Inocenta Coque, vecina de San Pedro de Corias
  • Hospital de San Lázaro, malatería de Retuertas
  • D. Manuel Rodríguez, cura de Orallo en el concejo de Laciana [León]
  • D. Juan Rodríguez Francos, presbítero de Bergame, y otros cuatro vecinos

Coto de Corias (3 lagares)

Este coto solo abarcaba la villa o pueblo de Corias.

  • D. Ignacio Queipo, vecino de la villa de Madrid
  • D. Salvador Fuertes, vecino del concejo de Boal
  • D. Diego Fuertes

El CSIC emplea por primera vez en el mundo los retablos barrocos como método de estudio de la vid

La investigadora canguesa Carmen Martínez muestra la variedad Tinta Castañal representada en el retablo de la iglesia del convento de las Clarisas en Tui, Pontevedra

Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado 101 retablos barrocos ubicados en 54 iglesias de Galicia y Asturias y ha logrado identificar seis variedades de vid cultivadas en esta zona peninsular. Los resultados de este trabajo, publicado en la revista del jardín botánico de Nueva York, Economic Botany, demuestran, según sus autores, el valor del arte como instrumento para estudiar la evolución histórica de los cultivos de vid y la antigüedad de algunas variedades.

Las seis variedades identificadas en estos retablos del siglo XVII son Loureira, Tinta Castañal, Albariño, Albarello (también llamada Brancellao), Dona Blanca y Palomino Fino. Esta última variedad se encuentra representada en el retablo mayor del Santuario de Nuestra Señora del Acebo de Cangas del Narcea.

Santuario de El Acebo (Cangas del Narcea, Asturias). Variedad representada: Palomino fino

“El estudio se basa en la comparación de las hojas y los racimos de variedades de vid reales, con las que aparecen representadas en las columnas salomónicas de los retablos barrocos. En algunos casos hemos encontrado un alto nivel de realismo, precisión y fidelidad en las representaciones. Esto nos ha permitido identificar algunas variedades reales y confirmar en algunos casos su posible carácter autóctono y la antigüedad de su cultivo en la zonas vitícolas en las que se ubican las iglesias cuyos retablos han sido estudiados”, explica la investigadora canguesa del CSIC Carmen Martínez, de la Misión Biológica de Galicia.

Para alcanzar estos resultados, los investigadores visitaron cada una de las 54 iglesias y tomaron imágenes de las hojas y racimos de vid representadas en las columnas salomónicas de los retablos. Este elemento arquitectónico, típico del arte barroco, se caracteriza por su forma helicoidal y su decoración vegetal, generalmente con hojas y racimos de vid. Después, en el laboratorio, los investigadores midieron numerosos detalles botánicos en las imágenes con los mismos métodos y técnicas utilizadas para medir las hojas y los racimos reales.

El origen de las variedades

“En la bibliografía antigua hay nombres de variedades de vid muy concretas y ligadas a determinadas zonas, pero solo en algunos casos van acompañados de brevísimas descripciones. En el siglo XIX empiezan a aparecer algunas descripciones puntuales más amplias que incorporan, en casos muy excepcionales, ilustraciones, que permiten identificar correctamente las variedades. Salvo esas excepciones, en el resto de los casos todavía hoy continúa el debate en torno a los orígenes de muchas variedades, la antigüedad de su cultivo en zonas determinadas, o los problemas de sinonimias y homonimias. El hecho de haber sido capaces de identificar una variedad real en un retablo, demuestra que en el siglo XVII esa variedad se cultivaba en esa zona concreta”, añade la investigadora.

Retablos estudiados en Cangas del Narcea

En Asturias, prácticamente el estudio se ha centrado en iglesias y retablos del concejo de Cangas del Narcea: el Santuario del Acebo, las iglesias parroquiales de Bimeda, Carballo, Corias y Limés, las capillas de los palacios de Carballo y Cibea y el monasterio de Corias. A estos retablos del concejo cangués hay que añadir el de la iglesia parroquial de San Antolín de Ibias.


icon Tabla 1 – Ubicación de las iglesias y retablos estudiados (47.81 kB)


Trabajo publicado en la revista Economy Botanic:

Descargar PDF: iconWorks of Art and Crop History: Grapevine Varieties and the Baroque Altarpieces (5.38 MB)

 

Works of Art and Crop History:
Grapevine Varieties and the Baroque Altarpieces

Vídeo CSIC Comunicación: Identificadas variedades de vid reales en retablos barrocos del siglo XVII


El Parador de Corias elegido el mejor hotel no urbano de España

Uno de los claustros del monasterio de Corias

Uno de los claustros del monasterio de Corias

¡Estamos de enhorabuena! Corias, el Parador más “joven” de la red de Paradores de Turismo de España, ha sido elegido por la prestigiosa publicación Condè Nast Traveler como el mejor hotel de España en la categoría de no urbano. Leer más

Un reportaje de 1950 en el monasterio de Corias

Publicamos aquí las únicas imágenes del concejo de Cangas del Narcea que existen en el archivo histórico de NO-DO, Noticiarios y Documentales cinematográficos (1943 – 1981), y pertenecientes a las colecciones especiales de la Filmoteca Española. Dichas imágenes corresponden al monasterio de Corias y son muy breves, tan solo 30 segundos. Nº 369A de fecha 30-01-1950.


Breve historia de la Malatería de San Lázaro en Retuertas

por Pelayo Fernández Fernández

INTRODUCCIÓN

La Malatería de San Lázaro en Retuertas, parroquia de Regla de Corias (Cangas del Narcea)

La Malatería de San Lázaro está emplazada en el pueblo de Retuertas, parroquia de Regla de Corias. Este pueblo está situado en la margen izquierdo del río Narcea, a tres kilómetros de la villa de Cangas del Narcea y a uno de Corias. Tradicionalmente, se viene aceptando que el pueblo «debió de nacer cuando desapareció la Malatería y quedaron asentados los criados, ya que en los alrededores no existe ninguna fuente ni arroyo y por tanto no es lugar ideal para ubicar un pueblo» (GONZÁLEZ AZCÁRATE, «Retuertas», La Maniega, n.º 37, Cangas del Narcea, 1987, pág. 16). El nombre de Retuertas puede provenir del latín «tortum» que significa torcido, adjetivo que puede utilizarse tanto para referirse a un campo, una tierra o un camino (GARCÍA ARIAS, Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, Ediciones Ayalga, pág. 266).

Hasta 1771, el administrador de la leprosería fue el monasterio benedictino de Corias. Su fundador había sido el conde don Piñolo Ximenez y su esposa doña Aldonza Muñoz, que dotaron el monasterio en el 1032. La fundación de la malatería la conocemos gracias a un inventario de una «escritura de donación que a favor de la Malatería de San Lázaro de Retuertas hizo Dominga Menéndez, malata y natural del lugar de Francos, concejo de Tineo, de todos sus bienes, en los 9 días del mes de enero de 1756». El conde don Piñolo, hijo de Ximeno Sánchez, sobrino del conde Gundemaro Pinoles, de la casa de los Guzmanes, fue uno de los caballeros más distinguidos en el reinado de Alfonso V y en los siguientes, hasta el de don Fernando el Magno de León. En 1037 asistió a la coronación de aquel monarca. Fue alférez mayor de Alfonso V y gozó de la dignidad de conde. Legendariamente, su familia entronca con la de Queipo de Llano, ya que su hermana Munia Domna se casó con don Nuño Núñez o Muñoz cuyos descendientes son la familia Llano de Asturias (TRELLES Y VILLADEMOROS, Asturias Ilustrada. Primitivo origen de la nobleza de España, su antigüedad, clases y diferencias, Madrid, 1760, t. III, pág. 395). El 14 de febrero de 1737 la Chancillería de Valladolid dictó sentencia contra la feligresía de Corias por la que declara que la Malatería no estaba obligada a criar expósito alguno que en ella se ponga (AHA: Libro inventario de los efectos y papeles pertenecientes al Real Hospicio y sus Malaterías, libro, 281, fols. 39-40).

Finalmente, en 1771 fue incautada por la Audiencia de Oviedo, tras las pertinentes visitas y apeos del licenciado Cacho. No obstante, cinco años más tarde, en 1776, se presentó ante el fiscal una carta orden de la Cámara sobre su patronato, expresiva de su pertenencia al monasterio de Corias; en 1777 el hospicio de Oviedo siguió pidiéndole cuentas al monasterio y el 12 de febrero de 1778 en vista «del poco efecto que tuvo la providencia tomada contra el juez y monasterio» el regente envió para entenderse con los frailes a don Manuel Antonio Muñiz, escribano, con nombramiento de administrador de la Malatería y amplias facultades para «tomar cuentas, recoger papeles, caudales, etc.» (TOLIVAR FAES, Hospitales de leprosos en Asturias durante las Edades Media y Moderna, Oviedo, RIDEA, 1966, págs. 191). Nada se sabe del número de malatos registrados en la Malatería de Retuertas, solo se sabe que ya había el 27 de julio de 1266, por el testamento del arcediano don Fernando Alfonso, y que todavía había internos en la segunda mitad del siglo XVIII (TOLIVAR FAES, Ob. cit., pág. 191).

La Malatería de Retuertas fue la más destacada de las leproserías del suroccidente de Asturias. Junto a ella se registran las de Cecos (Ibias) y Mirallo (Tineo). Sobre la primera apenas se posee una leve noticia y en la segunda mitad del siglo XVIII ya llevaba muchos años inactiva, habiéndose desechado sus bienes en el mismo siglo. No obstante, fue un enclave fundamental ya que por la villa de Cecos transcurría la ruta que desde Cangas de Tineo (hoy, del Narcea) se dirigía a Galicia. La de Mirallo, por su lado, estaba situada en el transito de Tineo a Pola de Allande; de ella hay noticias de su fundación desde el siglo XIII. Antes de finales del siglo XIII hay documentadas en Asturias un total de veintidós leproserías, pero en 1627 ya solo se enumeran nueve, entre las que figura Retuertas (TOLIVAR FAES, Ob. cit., pág. 165).

LA MALATERÍA DE RETUERTAS: EL EDIFICIO

Lo único que queda en pie (presbiterio de la iglesia) está construido en pizarra, combinando los grandes bloques con lajas de formato irregular y arenisca en los pilares y cornisas que se corresponden con la reconstrucción del siglo XVIII y que se llevó al tiempo de la reedificación del monasterio de Corias, comenzada en 1774, después del incendio de 1763 y cuyos planos de reconstrucción fueron trazados, en ese año, por el arquitecto compostelano Miguel Ferro Caaveiro (h. 1740-1807), maestro mayor de la catedral de Santiago a partir de 1772, siendo una muestra de la incorporación del clasicismo a su obra en la línea de Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, Madrid, 1717 ‒ Madrid, 1785).

Restos del edificio que albergan el presbiterio de la iglesia

Las obras se concluyeron en 1811 y en ella intervinieron los arquitectos fray José Varela y fray José y fray Hilarión Ugaldea que, a nuestro juicio también podrían estar relacionados con la obra de la capilla del Santo Cristo en la parroquia de Santa María de Gedrez. Pero en aquellos años, así mismo, se documentan en Corias otros maestros, no menos importantes, que también intervinieron en la obra de Corias, como los gallegos Pedro Quinteiro y Diego de Campo, de la feligresía de Santa María de Troanes (Pontevedra). Por tanto, lo más probable es que la reconstrucción de la Malatería correspondiera a alguno de estos maestros, dada su pertenencia al monasterio de Corias.

Puerta de acceso situada en una barrotera de madera

Los restos de la remodelación flanquean la entrada principal y se extienden a modo de cornisa por los muros laterales de la capilla mayor. Son pilares de cantería de arenisca compuestos por pilastras de orden toscano. El muro testero es completamente liso exceptuando dos vanos tapiados con dovelaje de lajas de pizarra a muy poca altura del suelo (por el recrecimiento del terreno), del mismo modo que los de los muros laterales. Se accede por una puerta situada en una barrotera de madera desde la cual se ve perfectamente el interior. Este se encuentra cubierto con grandes vigas de madera a dos aguas. El tejado es de teja árabe, seguramente fabricada en la vecina tejera de Cabadiello, situada en Rocabo, feligresía de San Cristóbal de Entreviñas, cuyo patronato también ostentaba el monasterio de Corias y de la que tenemos constancia de varios arriendos por parte del monasterio a tejeros de la parroquia de Posada de Llanes.

Relieve de Lázaro pobre al que un perro le lame las llagas

LOS PRIMEROS RETABLOS

Casi nada queda del acomodo de la Malatería. A través de un inventario de bienes muebles de la capilla, fechado el 23 de marzo de 1795, sabemos que estuvo bien dotada, merced a la riqueza del monasterio de Corias, al que pertenecía. Están inventariados cuatro retablos, cálices, purificadores, misales, vinájeras, corporales, etc.

De los antiguos retablos de la Malatería conservamos una imagen y un relieve, ambos de hacia 1650. La imagen representa a una Inmaculada de estilo naturalista castellano y el relieve ejemplifica uno de los pasajes de La parábola del epulón y el pobre Lázaro. Ambas son de Pedro Sánchez de Agrela (San Pedro de Mor, Lugo, c. 1610 ‒ Cudillero, 1661), cabeza del «Primer Taller de Cangas del Narcea» cuyo estilo de madurez (influido por el naturalismo barroco castellano) se manifestó por primera vez en las imágenes del retablo mayor de la colegiata de Santa María Magdalena de la villa de Cangas del Narcea, que esculpió hacia 1643.

La ‘Inmaculada’ de estilo naturalista castellano

La Inmaculada, reaprovechada en el actual retablo, es una representación según el modelo naturalista de Gregorio Fernández (1576-1636): frontal, rígida, con las manos juntas en actitud de oración y con el manto de perfil acampanado. El rostro está configurado con los rasgos de su estilo de madurez: frente ancha y abombada, pómulos marcados y cuencas superciliares hundidas. El cabello se resuelve con mechones filamentosos de clara filiación naturalista. Los pliegues son rectos y profundos, característicos de Agrela imaginero. La policromía es de la época. Lleva la túnica blanca y el manto azul con el reborde dorado. La encarnación es mate, propia del naturalismo. Presenta desconchados en la policromía.

Por su parte, el relieve del Rico epulón y el pobre Lázaro pasó a la colección de doña Matilde Ferreiro Blanco. Agrela representó el momento principal de la parábola evangélica, cuando Lázaro junto al perro que le lame las úlceras está a la puerta de la casa de Epulón, donde se muestra una mesa con comida que no puede alcanzar. Al igual que en la imagen anterior se observan las características del estilo de madurez de Agrela.

EL RETABLO MAYOR

Retablo mayor de Retuertas

El actual retablo de Retuertas es de autor desconocido no pudiendo atribuirlo a ninguno de los escultores locales conocidos. Es una muestra de la producción del Taller de Corias del segundo cuarto del siglo XVIII. Está realizado en madera tallada, dorada y policromada; en él se representa a San Benito, San Lázaro, San Juan Bautista y la Inmaculada y los relieves de Lázaro pobre al que un perro le lame las llagas y el de El rico epulón sufre el fuego del infierno (evangelio según San Lucas, capítulo 16, versículos 19 al 31). Se estructura en banco, frontis tetrástilo, ático simple y remate apuntado. Los elementos estructurales son dos columnas salomónicas de vides y parras y dos estípites que enmarcan la hornacina central. Desde el punto de vista decorativo destaca la hojarasca entallada en los paneles del banco, los florones y las ramas de acantos en los laterales del ático.

San Lázaro

Todas las imágenes son coetáneas excepto la de la Inmaculada concepción. Para representar a San Benito, el maestro se inspiró en la imagen del monasterio de Corias: ataviado con la cogulla benedictina, con la mano izquierda levantada y con la diestra sujetando el báculo, exactamente en la misma disposición que el santo del monasterio. Para San Juan Bautista se valió del modelo reflexivo que otros artistas del Taller de Corias, como Manuel de Ron, emplearon en sus obras (retablo mayor de la capilla del palacio de los Flórez-Valdés de Carballo y en la imagen de la iglesia de San Salvador de Naraval) y que a su vez tomaron de la imagen titular del retablo mayor del monasterio. En el caso del titular, San Lázaro, lo representó harapiento, con las piernas varicosas y ulceradas.

San Benito y San Juan Bautista

Se insiste en los jirones del vestido y sobre todo en la deformación de sus piernas de caminante leproso. En todas estas imágenes domina una expresividad gestual y una ausencia de movimiento y realismo. De ahí que en San Juan Bautista se eche en falta la representación realista de un asceta. Se insiste bastante en el tratamiento duro a las facciones del rostro (entrecejo) y en los pliegues rectos, acanalados y poco profundos que tienden a quebrarse en la parte inferior. Los relieves que representan a Lázaro pobre al que un perro le lame las llagas y El rico epulón sufre el fuego del infierno encajan dentro de la producción popular del taller.

INVENTARIO DE ALHAJAS DEL 23 DE MARZO DE 1795

Finalmente, incluimos la trascripción del inventario de la alhajas de la capilla de Retuertas del año 1795 donde se hace una relación de todos sus bienes muebles que manifiestan la riqueza que, por entonces, tenía la Malatería (AHA: ante Juan Fernández Trabanco, caja 13.671, fols. 21-22).

«Dentro de la capilla del Glorioso San Lázaro, sita en este lugar de Retuertas, a veinte y tres días del ante dicho mes y año y en la que con asistencia de su merced y de la del expresado Domingo Álvarez, el insinuado Manuel Rodríguez Arnosa, en cumplimiento de lo prevenido en el auto antecedente, dio principio al inventario de los muebles y efectos correspondientes a dicho santuario en esta forma.

Primeramente, la dicha capilla cubierta de teja, cuya lactitud y anchura es de mucha consideración y en su frontera una campana pequeña con su lengua; y dentro de dicha capilla tres retablos con sus proporciones para celebrar; y otro retablo colocado sobre un cajón que incluye tres tiradores sin llave y pueden servir para recoger las sagradas vestiduras; unas andas o ataúd; una sabanilla pequeña también de madera en los otros dos altares y en el mayor y a su pie una campanilla con su cadena; dos mesicas de poca construcción y sin tirador alguno que sirven solamente para poner las vestiduras al revestirse el sacerdote; un taburete bastante ordinario; un cáliz de bastante tamaño, con su patena y cucharilla, todo de plata; unos purificadores con un pañito que indica haber sido de corporales en una caja pequeña de pino quebrada; unos corporales; quatro bolsas para ellos de colores distintos con su cubierta de seda; dos paños del cáliz, uno blanco y otro morado; una casulla del color anterior, morado de seda, con su cíngulo, alba, amito con su cinta morada, estola y manípulo, todo bastante decente; otra casulla de seda y ramos de diferentes colores casi nueva, con su alba, amito, cíngulo, estola y manípulo, todo decente; otra casulla también de seda de diferentes colores y aunque no tan vivos como la anterior, con su alba, manípulo y estola; otra casulla vieja color verde, con su alba, estola y manípulo; otra casulla vieja de requin con su estola y manípulo; cinco sábanas de altar todas de medio huso; dos paños de altar o aguamanil ya viejos; dos vinajeras de hojalata; otra de vidrio o cristal; dos misales, el uno casi nuevo y el otro más pequeño, de medio huso, cuyas alhajas se hallan dentro de una arca mediana ya algo vieja, con su llave y cerradura.

Yten, se pone por inventario la casa de dicha malatería confinante a la prenotada capilla, también cubierta de teja, con todas sus oficinas y dentro de ella una arca grande de hacer unas diez y ocho heminas, casi nueva, con su llave y cerradura; siete bancos de respaldo; una mesa grande sin tiradores bastante débil; otra arca grande también con su llave y cerradura, más que de medio huso; un banco ordinario viejo; una tarima con sus tablas a los lados; otra arca pequeña vieja estropeada, sin cerradura y dentro de ella una barra, una mandarria, una batidera, un cuña, todo de yerro; un pote viejo roto; un rastrillo y otra batidera de hierro; cinco pedazos de manta que indican haber sido mantas enteras; un Crucifijo con dos quadricos pequeños y dos conclusiones; otra arca vieja de hacer seis heminas, poco más o menos, con su llave y cerradura; un cofre viejo sin cerradura; un escaño viejo; unas glamueras; otra arca vieja de hacer ocho heminas, poco más o menos; otros dos cofres viejos sin cerraduras; otras glamueras ambas de hierro; otras dos arcas viejas, la una con cerradura y la otra sin ella; otra arquilla vieja también sin cerradura; una alcoba estropeada; otra arca vieja sin cerradura; un tablón que parece haver sido de banco de carpintería; otras dos tablas de bancos ordinarios de muy poco valor; dos puertas de rejado viejas con un pedazo de retablo en el salón de dicha casa dado de color.

Y en la cocina de dicho salón se advierte faltar por desvenar un pedazo de su cobertura y estar tanto está como el resto de dicha casa y oficinas con grave necesidad de reparo; un quezo de rueda, unas angarillas.

Yten, se pone por inventario una bodega con su lagar que bajo de un mismo techo o cubrición de teja tiene en este mismo lugar la prenotada malatería, aunque con sus dos puertas distintas llaves y cerraduras y dentro de ambas piezas tres tinas, la bocinera del lagar; tres cubas, una de once cuepas, otra de diez y otra de ocho; un cubético de seis cuepas muy estropeado y roto; una cañada de medir; una bacia; un embudo de hojalata, quatro povenos, quatro o cinco cachos de tablón viejos y apolillados. Y se anota que otro lagar se halla con su viga y pertrechos correspondientes para su completo huso.

Y finalmente, se pone por inventario quince llaves correspondientes a otras tantas cerraduras de la capilla, casa, oficinas, arcas, bodega y lagar, cuyos efectos inventariados dice el mismo Manuel Rodríguez Arnosa ser los únicos que tiene y pertenecen en el día a la expresada malatería sin que tenga noticia de otros. En todos los quales se dio por bien entregado el ante dicho Domingo Álvarez para tenerlos adeñó como confidente de los poderantes y de su quenta y riesgo; y al cumplimiento de todo, ambas partes, por lo que a cada una toca, constituye su persona y vienes, presentes y futuros, poderío de justicias, renunciación de todas leyes de su favor con la general del derecho y su prohibición. Así lo otorgaron y firmó el citado Manuel con su merced. Y por el expresado Domingo que dijo no saber, lo hace a su ruego uno de los testigos que lo son don Gabriel Méndez de Merníes, de Corias, y Antonio Fernández, de este lugar, a todos los quales conozco de que doy fee. Como de qué también se inventaría otra alcoba sita en una de las oficinas terrenas.

Josef Flórez de Sierra [rubricado].
Manuel Rodríguez [rubricado].
Como testigo y a ruego, Gabriel Méndez de Merníes [rubricado].
Ante my,
Juan Fernández Travanco [rubricado]».


La Malatería de San Lázaro en Retuertas (Cangas del Narcea)

BREVE HISTORIA DE LA MALATERÍA DE SAN LÁZARO EN RETUERTAS

La Malatería de San Lázaro en Retuertas, parroquia de Regla de Corias (Cangas del Narcea)

La Malatería de San Lázaro está emplazada en el pueblo de Retuertas, parroquia de Regla de Corias. Este pueblo está situado en la margen izquierdo del río Narcea, a tres kilómetros de la villa de Cangas del Narcea y a uno de Corias. Tradicionalmente, se viene aceptando que el pueblo «debió de nacer cuando desapareció la Malatería y quedaron asentados los criados, ya que en los alrededores no existe ninguna fuente ni arroyo y por tanto no es lugar ideal para ubicar un pueblo» (GONZÁLEZ AZCÁRATE, «Retuertas», La Maniega, n.º 37, Cangas del Narcea, 1987, pág. 16). El nombre de Retuertas puede provenir del latín «tortum» que significa torcido, adjetivo que puede utilizarse tanto para referirse a un campo, una tierra o un camino (GARCÍA ARIAS, Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, Ediciones Ayalga, pág. 266).

Hasta 1771, el administrador de la leprosería fue el monasterio benedictino de Corias. Su fundador había sido el conde don Piñolo Ximenez y su esposa doña Aldonza Muñoz, que dotaron el monasterio en el 1032. La fundación de la malatería la conocemos gracias a un inventario de una «escritura de donación que a favor de la Malatería de San Lázaro de Retuertas hizo Dominga Menéndez, malata y natural del lugar de Francos, concejo de Tineo, de todos sus bienes, en los 9 días del mes de enero de 1756». El conde don Piñolo, hijo de Ximeno Sánchez, sobrino del conde Gundemaro Pinoles, de la casa de los Guzmanes, fue uno de los caballeros más distinguidos en el reinado de Alfonso V y en los siguientes, hasta el de don Fernando el Magno de León. En 1037 asistió a la coronación de aquel monarca. Fue alférez mayor de Alfonso V y gozó de la dignidad de conde. Legendariamente, su familia entronca con la de Queipo de Llano, ya que su hermana Munia Domna se casó con don Nuño Núñez o Muñoz cuyos descendientes son la familia Llano de Asturias (TRELLES Y VILLADEMOROS, Asturias Ilustrada. Primitivo origen de la nobleza de España, su antigüedad, clases y diferencias, Madrid, 1760, t. III, pág. 395). El 14 de febrero de 1737 la Chancillería de Valladolid dictó sentencia contra la feligresía de Corias por la que declara que la Malatería no estaba obligada a criar expósito alguno que en ella se ponga (AHA: Libro inventario de los efectos y papeles pertenecientes al Real Hospicio y sus Malaterías, libro, 281, fols. 39-40).

Finalmente, en 1771 fue incautada por la Audiencia de Oviedo, tras las pertinentes visitas y apeos del licenciado Cacho. No obstante, cinco años más tarde, en 1776, se presentó ante el fiscal una carta orden de la Cámara sobre su patronato, expresiva de su pertenencia al monasterio de Corias; en 1777 el hospicio de Oviedo siguió pidiéndole cuentas al monasterio y el 12 de febrero de 1778 en vista «del poco efecto que tuvo la providencia tomada contra el juez y monasterio» el regente envió para entenderse con los frailes a don Manuel Antonio Muñiz, escribano, con nombramiento de administrador de la Malatería y amplias facultades para «tomar cuentas, recoger papeles, caudales, etc.» (TOLIVAR FAES, Hospitales de leprosos en Asturias durante las Edades Media y Moderna, Oviedo, RIDEA, 1966, págs. 191). Nada se sabe del número de malatos registrados en la Malatería de Retuertas, solo se sabe que ya había el 27 de julio de 1266, por el testamento del arcediano don Fernando Alfonso, y que todavía había internos en la segunda mitad del siglo XVIII (TOLIVAR FAES, Ob. cit., pág. 191).

La Malatería de Retuertas fue la más destacada de las leproserías del suroccidente de Asturias. Junto a ella se registran las de Cecos (Ibias) y Mirallo (Tineo). Sobre la primera apenas se posee una leve noticia y en la segunda mitad del siglo XVIII ya llevaba muchos años inactiva, habiéndose desechado sus bienes en el mismo siglo. No obstante, fue un enclave fundamental ya que por la villa de Cecos transcurría la ruta que desde Cangas de Tineo (hoy, del Narcea) se dirigía a Galicia. La de Mirallo, por su lado, estaba situada en el transito de Tineo a Pola de Allande; de ella hay noticias de su fundación desde el siglo XIII. Antes de finales del siglo XIII hay documentadas en Asturias un total de veintidós leproserías, pero en 1627 ya solo se enumeran nueve, entre las que figura Retuertas (TOLIVAR FAES, Ob. cit., pág. 165).

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La iglesia de Nuestra Señora de Regla de Corias

Retablo mayor de la iglesia de Regla de Corias, obra de Antonio López de la Moneda, 1713

La parroquia de Nuestra Señora en Regla de Corias estuvo ligada desde la Edad Media al monasterio de San Juan Bautista de Corias y gozó de unas saneadas rentas, lo que le permitió realizar importantes obras de acomodo y construcción. La iglesia es una construcción del siglo XVII1, que mantiene las características de la arquitectura popular asturiana. En 1653 se hizo el coro, con una escalera de acceso, un campanario y las puertas2. El contrato se firmó en Corias, el 26 de enero, con el arquitecto Juan Menéndez de Tablado3. Un siglo más tarde, el 4 de junio de 1747, Pedro Cerviño y José Rodríguez de Llano, cura y mayordomo de la parroquia, se ajustaron con los canteros Felipe González y Nicolás Fernández Allande, vecinos de Oviedo, y el cantero Domingo García, vecino del concejo de Llanes, para fabricar una nueva capilla mayor y enlosarla «por estar indecente» y haber dinero para costear esta obra. Los tres canteros se obligaron a terminar su trabajo para el 15 de agosto de 1747, por 1.705 reales4.

Lo más destacado de la iglesia es el retablo mayor, que a juicio de Germán Ramallo es una clara evolución del modelo plasmado en el retablo mayor del santuario de Nuestra Señora de El Acebo, diseñado, en 1687, por el ensamblador local Manuel de Ron (Pixán, Cangas del Narcea, h. 1645 – Cangas del Narcea, 1732) y en el que se ejemplifica el modelo del retablo mayor del monasterio de Corias5, realizado entre 1677-1677 por los maestros bercianos Francisco González y Pedro del Valle según un diseño importado de Valladolid. El retablo se ajustó en Corias el 7 de diciembre de 1679, aunque parece que no se realizó hasta 1713 según la inscripción pintada en el banco: «ESTE RETABLO MANDÓ AZER POR SU QUENTA DON PEDRO N [UEVO] CURA DESTA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE REGLA AÑO DE MDCCXIII Y DORÓSE POR SU DIRECCIÓN A COSTA DE LA LIMOSNA QUE ENVIÓ […] LUGAR DE SAN PEDRO DE CORIAS AÑO DE 1724». Su autor fue Antonio López de la Moneda (doc. 1678-1724), natural de Zanfoga (O Cebreiro, Lugo) y avecindado en Corias desde 1678, que se comprometió a trabajarlo hasta finales de agosto de 1680, según una traza firmada por él, por el licenciado Juan de Sierra y Llano y algunos feligreses de la parroquia6.

San José con el Niño

El retablo se estructura en banco, frontis tetrástilo salomónico, ático simple entre machones y remate semicircular. Las columnas salomónicas son de cuatro espiras y se distribuyen siguiendo el orden 2-1-1-2. Al igual que en el retablo mayor del monasterio mantienen el ritmo de giro alternante y se decoran con los motivos propios de su orden. De la ornamentación destacan los florones o cartelas sobre cada un cada una las hornacinas, formadas por un único cuerpo de acantos, muy carnosos, que se disponen en forma curva-contracurva y en movimiento. Los paneles del banco se decoran a base de acantos puntiagudos, unidos por finos tallos. Alberga los relieves de La Sagrada Familia y El abrazo de san Joaquín y santa Ana, en el banco; en el sagrario un relieve de la Resurrección; en el frontis las efigies del Sagrado Corazón de Jesús (moderna), Nuestra Señora y San José con el Niño; finalmente, en el ático, San Bartolomé, San Antonio Abad (ambas de factura anterior, de finales del siglo XVI o principios del XVII; San Bartolomé está repintado) y un Crucificado. Lo más destacado es San José con el Niño, una imitación del grupo del monasterio de Corias7 y donde pervive el modelo naturalista de Gregorio Fernández.

El retablo permaneció sin dorar durante once años. Tras sacarse a pregón el 23 de abril de 1724 y de realizarse las posturas, la escritura de dorado se firmó al día siguiente. En ella la parroquia ajustó con los doradores Francisco de Uría (doc. 1712-1761), vecino de la villa de Cangas, Antonio Menéndez Acellana (doc. 1724-1736), de Corias, y Antonio López del Río, vecino de Val de San Lorenzo (León), la ejecución de la obra, por 6.600 reales.

Retablo de N. S. del Carmen, obra del escultor Pedro Rodríguez Berguño, vecino de Corias, 1744

El retablo de Nuestra Señora del Carmen (uno de los colaterales) es obra de Pedro Rodríguez Berguño (doc. 1705-1744), vecino de Corias8. Fue esculpido hacia 17449. A juicio de Ramallo pertenece a la tradición muy evolucionada del taller de Corias, propia del segundo cuarto del siglo XVIII10. La imagen de Nuestra Señora es de vestir con cabeza y manos talladas. El retablo fue policromado por Ramón García Cruz (doc. 1758-1770), de Ribadeo (Lugo), pero avecindado en Corias, al menos, desde 1758, firmándose el respectivo contrato en Corias, el 8 de febrero de 1767. El maestro se comprometió a pintar y dorar los dos colaterales por 1.400 reales. El oro y pinturas debían de ser como las empleadas en el retablo mayor, «finos, de buena calidad y de gran lucimiento»11.

Retablo de San Roque, obra del escultor Alonso Rodríguez Berguño, 1768

El retablo de San Roque (segundo colateral) es obra del ensamblador Alonso Rodríguez Berguño (Corias, 1712-1773), hijo del anterior. El 26 de junio de 1768 se efectuó la tasación de los añadidos que este realizó en el primer colateral. En ella se dice que donó a la parroquia el segundo colateral12. Es una reproducción del anterior, excepto la hojarasca entallada, menuda y poco saliente, dispuesta en forma de «equis» en los paneles del banco. En él se venera a San Roque (90 cm aproximadamente = alrededor de 1 vara castellana), una pieza manufacturada en el taller de Corias. La peana es de la época. Como el anterior fue policromado por Ramón García Cruz.

Retablo del Santo Cristo, obra de Gregorio Benito del Lago, 1778. La imagen del Santo Cristo es de fines del siglo XVI

El retablo del Santo Cristo es obra del tallista local Gregorio Benito de Lago (1718-1792). Se caracteriza por la incursión de los elementos del barroco tardío como tornapuntas, peinetas, rombos, etc. Fue realizado en 1778. La imagen es anterior, de finales del siglo XVI, una de las pocas muestras de la escultura local del último cuarto del siglo XVI.

Finalmente, en la iglesia se conservan dos imágenes de Santa Escolástica y Santa Gertrudis, dos de las santas más representativas de la orden benedictina. A juicio de Ramallo están en relación con el San Benito de la colección de doña Matilde Ferreiro Blanco en Cangas del Narcea, pudiendo relacionarse con la mejor producción gallega del segundo tercio del siglo XVIII, encabezada por el escultor italiano Jacopo Gambino. En cambio, las santas parecen corresponderse con una producción más seriada y posiblemente estén propiciadas por la importación desde aquella región del retablo de la sacristía del monasterio de Corias (RAMALLO, Escultura barroca, 1985, pág. 41).

Imágenes de Santa Escolástica y Santa Gertrudis, barrocas de estética gallega, hacia 1750

Santa Escolástica, hermana gemela de San Benito, está representada con el hábito benedictino, con el libro de las constituciones de la Regla y con el báculo. Santa Gertrudis también va a la moda benedictina, portando el báculo de abadesa, con la cruz en su mano izquierda y con el corazón en el pecho donde estaría el Niño Jesús en referencia a «Me encontraréis en el corazón de Gertrudis». En ellas observamos las características propias de la escuela gallega del segundo tercio del siglo XVIII: esbeltez de las figuras y unos pliegues de hojas finas y curvas hacia adentro, de tal manera que paren láminas metálicas de afiladas aristas. Santa Escolástica es más expresiva, en cambio su compañera muestra una actitud de recogimiento, absorta en la contemplación de la cruz. Ambas imágenes están policromadas de acuerdo con los colores de los hábitos de la orden benedictina. La encarnación es mate, de tradición naturalista.

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1 Ramallo, «La zona suroccidental asturiana: Tineo, Allande, Cangas del Narcea, Ibias y Degaña», Liño,  n.º 2, Oviedo, Universidad de Oviedo, 1981, pág. 258.

2 AHA: ante Juan Menéndez, caja 13.443, fols. 502-503.

3 Poco se sabe de este maestro. Todas las escrituras que suscribió son de arrendamiento, excepto en la que fue otorgante del contrato de aprendizaje entre el arquitecto Juan Fernández (doc. en 1653), vecino de Corias, y Pedro Menéndez, hermano de Juan Menéndez de Tablado, en 1662 (AHA: ante Francisco de Valdés Busto, caja 13.500, fol. 29). En estas escrituras se declara vecino de la villa de Cangas y de la parroquia de Corias y en algunas de ellas maestro de arquitectura. Su vida se documenta entre 1661-1664. En 1661 arrendó a Luis Menéndez y a Pedro Álvarez «una cortina»  en Retuertas (AHA: ante Francisco Rodríguez Carballo, caja 13.470, fol. 332) y en 1664 arrendó a María Sánchez, vecina de la villa de Cangas, una casa en la calle Mayor de la villa de Cangas (AHA: ante Francisco de Valdés Busto, caja 13.500, fol. 29).

4 AHA: ante Diego García de Cosío, caja 13.579, fols. 34-35.

5 Ramallo, Escultura barroca en Asturias, Oviedo, RIDEA, 1995, págs. 359-360, figs. 55 y 244.

6 AHA: escritura de el retablo de Nuestra Señora de Regla de esta villa de Corias, ante Vicente Rodríguez Tejón, caja 13.522, fol. 844. Este ensamblador llegó a Asturias en el taller de los maestros bercianos que se trasladaron a trabajar los retablos del monasterio de Corias en 1677. Sobre este ensamblador podemos ver: Fernando Llamazares Rodríguez, El retablo barroco en la provincia de León, León, Universidad de León, 1991, pág. 249; Íd., Fuentes documentales para el arte barroco en la provincia de León. Ensambladores, escultores y pintores, León, Universidad de León, 2008, págs. 119 y 497 y José María González Álvarez, «San Cristóbal de Entreviñas», La Maniega, n.º 138, Cangas del Narcea, 2004, pág. 27.

7 Este grupo se podría relacionar con los maestros que se trasladaron al monasterio para trabajar los retablos principales. A juicio de Ramallo, la talla de las vestimentas entra dentro del mejor estilo castellano, dependiente del segundo momento de Gregorio Fernández (1576-1636). La superficie de los paños adquiere un carácter de lámina metálica golpeada en sus extremos y aparecen como abolladuras en el metal, más que como arrugas lógicas de un tejido. La figura del Niño es de un candor auténticamente conseguido y el rostro está hecho con gran delicadeza, imitando la morbidez de la carne. Ramallo lo considera una importación de Valladolid, hecho cuando el arte de Fernández no había caído en la imitación servil de las formas (Ramallo, Escultura barroca, 1985, págs. 286-287, fig. 159).

8 Sobre este ensamblador puede verse: Antonio García Linares, «Villavaser», en Gran enciclopedia Asturiana, vol. 14, Gijón, Silverio Cañada, 1970, pág. 232; Joaquín Manzanares Rodríguez, «El patrimonio artístico de Asturias», en El libro de Asturias, Oviedo, Ediciones Naranco, 1973, pág. 298; Ramallo, Escultura barroca, 1985, pág. 557; José Manuel Fernández Hidalgo, «Historia de la iglesia de Entrambasaguas. Cangas del Narcea», La Maniega, n.º 29, Cangas del Narcea, 1985, págs. 16-17.

9 APRC: Libro de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de Nuestra Señora de Regla de Corias  (1742-1831), fol. 21v y Libro de fábrica de la iglesia de Nuestra Señora de Regla de Corias (1752-1884), fols. 25v-26.

10 Ramallo, Escultura barroca, 1985, pág. 565.

11 AHA: escriptura y el remate de dos retablos de la yglesia de Corias que se hizo a don Ramón, ante Bartolomé Antonio de Sierra, caja 13.599, fol. 140.

12 APRC: Libro de fábrica de la iglesia de Santa María de Regla de Corias (1752-1884), fols. 25v-26.

 

Breve semblanza de Enrique Cañal Gómez (1867-1936)

Beato P. Enrique Cañal Gómez

Mártir de la persecución religiosa en España entre 1934 y 1937. Beatificado junto con otros 497 mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma.

Nacido en Corias, Cangas del Narcea (Asturias) el 20 de marzo de 1869, bautizado el 21; se relacionó desde niño con el convento dominicano de su pueblo natal, en cuya escuela apostólica ingresó; profesó el 30 de septiembre de 1885 y continuó el estudio de la filosofía; en 1889 pasó a cursar en Las Caldas de Besaya, y allí lo ordenó sacerdote el Siervo de Dios José Cueto, O.P. en 1891. En 1896 pasó a Santillana del Mar como capellán de las monjas dominicas hasta 1909, si bien en 1905 volvió a residir en Las Caldas de Besaya, donde fue director de la escuela apostólica y subprior, haciendo las veces de prior durante el año 1906; en opinión de cuantos le trataron era un verdadero santo; en 1909 lo destinaron al colegio de Segovia y fue también capellán de las monjas dominicas, profesor y presidente de la comunidad, desde octubre de 1910. En 1911 lo enviaron a San Pablo de Valladolid, donde tuvo los cargos de subprior y maestro de hermanos cooperadores, así como confesor ordinario de las dominicas del convento de Porta Coeli; no le faltaron sufrimientos en el desempeño de esta última misión, pero salió, al fin, prestigiado al comprobarse su inocencia. Trasladado al convento del Olivar, Madrid, donde realizó una labor extraordinaria desde 1915 a 1928, en que fue enviado a Las Caldas de Besaya como director espiritual de la escuela apostólica; en este último convento, como director de la mencionada escuela, maestro de hermanos cooperadores y como fraile fue el gran modelo para todos y en todo.

Iniciada ya la persecución religiosa dirigió los ejercicios espirituales a la comunidad. Fue apresado con sus

Corias, calle Padre Dominico Enrique Cañal Gómez.

hermanos religiosos en la tarde del 22 de diciembre de 1936 y con ellos estuvo unas horas en la checa Neila de Santander, mostrándose como amparo y tutor de los más jóvenes. Con sus hermanos de comunidad fue arrojado al mar, con los brazos fuertemente atados al cuerpo y un peso voluminoso adherido, en la bahía de Santander en la noche del 22 al 23 de diciembre de 1936.

A iniciativa de los vecinos de Corias, quienes reunieron firmas populares para trasladar al Ayuntamiento su petición, el Pleno Municipal de Cangas del Narcea aprobó por unanimidad cambiar el nombre de la calle donde nació este Padre Dominico beatificado hace ahora 3 años por el Papa Benedicto XVI. La Calle de Abajo, situada en el Barrio Palomar de Abajo, pasa a llamarse Calle Padre Dominico Enrique Cañal Gómez.

Restauración y destrucción del monasterio de Corias

Casetón de aluminio junto a la chimenea del siglo XVIII. Foto A. Fanjul

Hace ya tiempo que en el occidente asturiano corren diversos rumores críticos con el impacto de algunas de las obras que se están realizando en nuestro pequeño «escorial» del Narcea. Los precedentes de errores en una política de restauraciones salvajes sobre nuestro patrimonio histórico, como el de la iglesia de Abamia, nos hacían pensar inocentemente que habría un cierto cambio en las políticas de actuación en nuestro patrimonio histórico, aunque nuestra reciente visita al monasterio de Corias nos ha mostrado lo equivocados que estábamos.

Para empezar, y con un impacto visual de varios kilómetros, nos encontramos unos casetones de aluminio y bufardas de gran desarrollo junto a nada menos que la chimenea del siglo XVIII del monasterio, todo ello dentro de un sorprendente cambio de volumetría de un monumento declarado Bien de Interés Cultural.

Desde los laterales vemos como se ha eliminado el claustro sur, conocido como claustro de los novicios, dejando sin luz natural una de las sacristías y refrectorio monacal más importante de Asturias por su volumen.

A la destrucción de las monumentales cocinas neoclásicas, cuyos restos hemos podido observar en trozos, tirados en el suelo del claustro oeste, le sigue la eliminación de muros históricos del monasterio, en paralelo a una falta de restauración de los bienes muebles, que también hemos podido observar en un estado infame en el interior del edificio, ya sean esculturas religiosas, o los restos de la interesante colección de ciencias naturales del antiguo colegio, cuyos animales disecados descansaban hace un tiempo en un sótano inundado con un palmo de agua.

Restos de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI, en cuyo interior se han cimentado grandes pilares de hormigón.

En otro orden de cosas, es criticable la construcción de grandes pilares de cemento en el interior de las ruinas de la iglesia románica que se está descubriendo, alguno de los cuales parte nada menos que del interior del ábside de la propia iglesia. Y todo ello sin que la excavación de la iglesia hubiese finalizado, a lo que debemos sumar la rapidez con la que se ha vaciado el entorno de la antigua iglesia, donde se hallaba el cementerio medieval.

En definitiva, la política de restauración de estilo, mucho más cara por cierto, debe ser discutida ante la identidad de la arquitectura histórica, tanto como atractivo turístico para el visitante como por su atractivo sentimental para los vecinos de Cangas.

Restos de la cabecera con tres ábsides de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI

Por poner un ejemplo, hace unos años los arqueólogos descubrían un bonito suelo de cantos del siglo XVIII en la parte trasera de las cuadras del monasterio, que apenas requería una limpieza, para servir como suelo. En vez de eso se optó por tapar ese excepcional suelo original por un enlosado sin carácter, mucho más costoso.

Estas dudas respecto a lo que consideramos un brutal impacto sobre el patrimonio histórico del monasterio de Corias exigen una reconsideración de este tipo de políticas por parte de la institución que se supone debería de ser la encargada de protegerlo, como es la Consejería de Cultura del Principado, así como una futura investigación sobre la desaparición de algunos de los elementos históricos que hemos citado.

Por ALFONSO FANJUL PERAZA – ARQUEÓLOGO-
ASESOR DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL PARTIDO POPULAR EN ASTURIAS

La Nueva España 20/10/2010

Parroquia de Courias / Corias

Courias / Corias

Barrio de El Castru:

♦ Casa César (antes Casa La Pena) ♦ Casa Claudio ♦ Casa El Cura ♦ Casa Chope ♦ Casa Gabino (antes Casa Paixaruca) ♦ Casa Linde ♦ Casa María Folgueiras (antes Casa Rectoral) ♦ Casa Obacho ♦ Casa Patalico ♦ Casa Patalico el Pescador ♦ Casa Sardonal

Barrio de Grandiel.la:

♦ Casa Alvarín ♦ Casa Antón de Nini (antes Casa Nena) ♦ Casa Avelina y Lulo (antes Casa Esteban y Casanueva) ♦ Casa Azul ♦ Casa Basilio ♦ Casa Brevas ♦ Casa Carceda ♦ Casa Conchita ♦ Casa Delia y Pepín ♦ Casa Felisa ♦ Casa Fonso ♦ Casa Jandro ♦ Casa Jorge (antes Casa Dionisia y Casa Guiadas) ♦ Casa Helena y Ángel ♦ Casa L.linares ♦ Casa Miguel (antes Casa Blanco) ♦ Casa Pancilla ♦ Casa Patón ♦ Casa Pichi ♦ Casa Taxista (antes Casa Señor Pepe) ♦ Casa Temprano ♦ Casa Zapatero

Barrio El Palombar d’Arriba:

♦ Casa Cano ♦ Casa Celedonio ♦ Casa Cuallao ♦ Casa Juaca ♦ Casa Matías ♦ Casa Pajarita ♦ Casa Pilutro ♦ Casa Rufa

Barrio de Palombar d’Abaxu:

♦ Casa Amada ♦ Casa Ambrosio ♦ Casa Antón de las Comuñas ♦ Casa Benino ♦ Casa Cachón ♦ Casa Caminera ♦ Casa Canín ♦ Casa Carín ♦ Casa Cuco ♦ Casa La Chata ♦ Casa Diego ♦ Casa La Empleguilla ♦ Casa Flora (Casa Pepe el Caminero) ♦ Casa Fofo (antas Casa Antón) ♦ Casa Luis ♦ Casa Marrón ♦ Casa El Maestro (antes Casa Carmen) ♦ Casa Michelo ♦ Casa Nasio ♦ Casa Nini ♦ Casa La Pano ♦ Casa Pepe Lola ♦ Casa Percherona ♦ Casa Piropo ♦ Casa Quilelo ♦ Casa Romualdo ♦ Casa La Rubia ♦ Casa Santos ♦ Casa Silvestre ♦ Casa Torgas ♦ Casa Valiñas ♦ Casa Verónica (antes Casa La Panoya) ♦ Casa Xabiel ♦ Casa Xiringueira ♦ Hórreo Los Alemanes

Barrio de La Riegla / La Regla:

♦ Casa Amador ♦ Casa Balbino ♦ Casa Capitán ♦ Casa Cardín ♦ Casa Carrero ♦ Casa Castilla (antes Casa Polvorín) ♦ Casa Catalán ♦ Casa Conrado ♦ Casa Coronel ♦ Casa Charito ♦ Casa Chiquela ♦ Casa Fuertes (antes Casa Alite) ♦ Casa Gallego ♦ Casa Gayo ♦ Casa Gonzalo (antes Casa Litri) ♦ Casa Graciano ♦ Casa Ferrera (antes Casa Manolito) ♦ Casa Lolo (antes Casa Diablo) ♦ Casa Lulo ♦ Casa Madrileño ♦ Casa Manulón ♦ Casa Marcial ♦ Casa Mari Bisecas ♦ Casa Mario ♦ Casa Pachín ♦ Casa Polaco ♦ Casa Ricardo ♦ Casa Rogelio (antes Casa Cúcara) ♦ Casa Ruli ♦ Casa Tanis

La Gubia

♦ Casa Andrés ♦ Casa Los Mucos o Muca ♦ Casa Melón (desaparecida) ♦ Casa Munagueira ♦ Casa Serrano

Retuertas

♦ Casa Chope ♦ Casa Concha ♦ Casa El Barbero ♦ Casa Sabina (desaparecida)

San Pedro de C0rias

♦ Casa Alvarín ♦ Casa Coqueta ♦ Casa Fonti ♦ Casa L.luis ♦ Casa Paniagua ♦ Casa Roxu ♦ Casa Treita ♦ Casa Xacinto

Santana

♦ Casa Arbás ♦ Casa Basilio ♦ Casa Rey ♦ Casa Xuacón

Val.linas

♦ Casa Bernaldo ♦ Casa Colás ♦ Casa Felipe ♦ Casa Miguel ♦ Casa Milio ♦ Casa Queipo ♦ Casa Rancaño ♦ Casa Sidro ♦ Casa Xabiel ♦ Casa Xastre ♦ Casa Ximena

Fray Albino González Menéndez-Reigada (Corias, 1881- Córdoba, 1958)

Fray Albino

Fray Albino González Menéndez-Reigada nació en Corias (Cangas del Narcea, Asturias) el 18 de enero de 1881. Ingresó a los 15 años en el convento dominico de San Juan Bautista, cercano a su vivienda familiar. En 1897 profesó en la Orden de Predicadores y fue ordenado sacerdote en Valladolid el año 1905.

Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca con Premio Extraordinario, obtuvo el doctorado en esas disciplinas en la Universidad de Madrid, también con Premio Extraordinario, al tiempo que realizaba estudios de Derecho. De 1911 a 1913 estudió Filosofía de las Lenguas Neolatinas en las universidades de Berlín, Roma y Friburgo. Su gran facilidad para los idiomas le permitió expresarse en francés, inglés, italiano y griego, además del castellano y el latín.

La orden le otorgó el título de Lector y Maestro en Teología y Predicador General y la Universidad de Salamanca le concedió idéntico título de dicha institución. Por su fama como predicador fue requerido continuamente para ofrecer conferencias por toda España, Europa e Hispanoamérica.

 El 18 de diciembre de 1924 fue nombrado obispo de Tenerife, donde realizó una gran labor. El 18 de febrero de 1946 fue designado obispo de Córdoba. Hizo su entrada oficial en la diócesis el 9 de junio, domingo de Pentecostés, a la edad de 65 años. En Córdoba vivió hasta el 13 de agosto de 1958, fecha de su fallecimiento.

“Tenemos que hacer viviendas dignas para los cuerpos, templos para las almas y escuelas para educar a la infancia”, dijo a poco de su llegada al conocer la situación en que se encontraba la ciudad. Y en verdad que esta especie de “programa de gobierno” lo cumplió con creces.

Tumba de Fray Albino delante de la Capilla de las Benditas Ánimas del Purgatorio en la Catedral de Córdoba (Antigua Mezquita).

Los números de Fray Albino en Córdoba, en los 12 años que estuvo entre nosotros, son impresionantes. Casi 5.000 viviendas entre las barriadas construidas en el Campo de la Verdad y en Cañero, con sus correspondientes equipamientos sociales (seis colegios, tres iglesias, mercados, cines, campo de deportes, economato, etc.), más de 80 templos bendecidos y más de 200 unidades escolares, dan fe de esta realidad.

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Tumba de Fray Albino González Menéndez-Reigada (Corias, Cangas del Narcea, 1881-Córdoba, 1958), obispo de Córdoba

Para conseguir toda esta obra creó la Asociación Benéfica La Sagrada Familia, que fue la encargada del programa de viviendas; el Patronato de Obras Sociales de San Eulogio (escuelas de aprendices, semanario Ecos, Club Deportivo San Álvaro, cuadro artístico, orfeón y rondalla); el Patronato de San Alberto Magno para la gestión de las unidades escolares; el Patronato Nuestra Señora de la Fuensanta para la atención a niños desvalidos; las Milicias de Cristo para el amparo de la niñez y juventud descarriada en la población rural, etc.

Su labor pastoral fue también extraordinaria: activó las Cáritas diocesana y parroquiales; desde 1949 a 1957 presidió las Semanas Sociales de España, que tuvieron una gran repercusión; escribió 35 obras y 48 cartas pastorales; dio un desarrollo espectacular al Seminario y puso en marcha el Seminario Menor de Hornachuelos; convocó el concurso de curatos para dotar a las parroquias de sacerdotes rectores; ofreció conferencias en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander; creó en Córdoba las Hermandades del Trabajo; impulsó la Acción Católica, la HOAC y la JOAC; organizó escuelas de aprendices; la actual Tipografía Católica, etc.

El abate Pierre lo presentó a la televisión francesa y su obra fue conocida a nivel internacional, lo que motivó la constante visita de personalidades nacionales y extranjeras a Córdoba.

A lo largo de su vida obtuvo honores y distinciones, a las que daba la justa importancia. El Ayuntamiento de Córdoba le nombró Hijo Adoptivo en la sesión celebrada el 9 de junio de 1950. Su Santidad el papa Pío XII le dirigió en dos ocasiones cartas felicitándole por su labor y por los 25 años de su episcopado. El alcalde de Córdoba de Veracruz (México) le hizo entrega de la llave de la ciudad.

A finales de diciembre de 2008 y hasta el 24 de enero de 2009, se celebró una exposición, gracias a la gentileza de Cajasur, con la pretensión de dar a conocer a las generaciones actuales de una manera gráfica la ingente actividad desplegada por este excepcional obispo en Córdoba y su provincia. Con ella se cerró el programa de actos que la comisión organizadora, constituida en el seno de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Público Fray Albino, desarrolló durante el 2008 para conmemorar el 50 aniversario de su muerte. Esta exposición no hubiera sido posible sin el trabajo documental realizado por Florencio Rodríguez, quien fue el encargado de selleccionar las fotografías de Ricardo procedentes del Archivo Histórico de Cajasur, y el equipo de la Fundación Cajasur.

Juan Antonio Polo Molina
Presidente de la Comisión Organizadora de los actos
del 50 aniversario de la muerte de Fray Albino.
Fuente: Fundación Cajasur