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Infraestructuras: el cuento de nunca acabar

Obras de construcción del puente de la AS-15 sobre el río Narcea en la villa de Cangas. Foto: LNE

Uno de los problemas que siempre arrastró y sigue arrastrando el municipio de Cangas del Narcea, es la falta de buenas vías de comunicación. Mucho se habló largo y tendido, podríamos decir que durante siglo y medio, de las necesidades que tenía la comarca en el tema de infraestructuras, algo que a día de hoy sigue sin resolverse y que, no quisiera equivocarme, la gran mayoría de los que estamos leyendo este blog no lo veremos solucionado. Tal vez en el campo de las nuevas tecnologías nos podremos ir equiparando a las ciudades y ojalá, aunque lo veo muy complicado, haya un regreso paulatino al mundo rural que posibilite dicha circunstancia, algo que afirma mucha gente a raíz del virus que actualmente nos acecha. Yo, como Santo Tomás, hasta que no lo vea no lo creo.

La presente entrada pretende hacerse eco del proyecto de autovía entre La Espina y Ponferrada, aunque más bien podríamos decir entre La Espina y Cangas, pues a partir de esta villa, todo apuntaba a la construcción de una vía rápida, al menos por territorio asturiano. Aún así, para dejar reflejada esa necesidad que siempre tuvo este territorio de unas comunicaciones dignas, voy a hacer un prólogo con la carretera que inicialmente vertebró la zona, que es la que desde La Espina nos lleva a Leitariegos, así como con el fallido intento de que llegase el ferrocarril desde San Esteban de Pravia hasta Las Tablizas.

Artículo completo en el blog de Jose de Mingo:  MOAL “Puerta de Muniellos”

Calle a Pedro Diz Tirado en Cangas del Narcea, ‘por su actividad y celo en pro de las obras públicas de esta comarca’

Cuesta de Pedro Diz Tirado hacia 1910. Fotografía de Benjamín R. Membiela. Colección de Juaco López Álvarez.

En los primeros años del siglo XX la villa de Cangas del Narcea necesitaba crecer. La prosperidad que trajeron la apertura de las carreteras de La Espina-Ponferrada y la de Ouviaño, a fines del siglo XIX, todavía no había tenido su reflejo en la trama urbana. Era necesario comunicar el casco viejo, formado por las calles Mayor, La Fuente y la Iglesia, con las nuevas carreteras. La villa tenía que expandirse y comunicarse interiormente. Para ello se hizo un plan de reforma que contemplaba la apertura de tres calles que uniesen la calle Mayor y el Mercado con la calle Uría, que era por donde transitaba la travesía de la mencionada carretera La Espina-Ponferrada.

Para hacer estas calles hubo que derribar casas en la calle Mayor, y ocupar viejas viniellas o callejas y huertas de propiedad particular. La mayor parte de los propietarios cedieron los terrenos gratuitamente, estimulados por la mejora de la villa y también porque estas nuevas calles revalorizaban sus fincas.

Plano con la distribución de la zona en 1870 antes de la apertura de la calle Diz Tirado. (Archivo Municipal de Cangas del Narcea)

Una de estas nuevas calles fue la que se denominó Pedro Diz Tirado, que unirá la calle Mayor y la plaza del Centro (hoy, plaza del notario Rafael Rodríguez) con la calle Uría. En el plano que acompañamos, de 1870, puede verse como era este tramo de la calle Mayor antes de la apertura de esta calle. Para abrir esta nueva vía hubo que derribar una casa, romper la viniella o calleja de Las Huertas y ocupar terreno particular, que cedieron sus dueños gratuitamente y también a cambio de apropiarse de una parte de esta viniella. El resultado fue la calle tal cual la conocemos hoy.

En la calle Diz Tirado nunca se construyó una casa nueva. Solamente se reformaron y repararon las fachadas laterales de la casa de Valle, a la izquierda, subiendo desde la calle Mayor, y del palacio de Peñalba, a la derecha, que, además, mejoró su trasera haciendo un gran jardín cerrado. Estas reparaciones tardaron en hacerse y en 1914 el periódico El Narcea criticaba la actitud de los propietarios de estas casas, recordándoles que, a pesar de un bando del alcalde referente a las viviendas que debían adecentarse, algunas seguían en un estado penoso. Una de estas casas era la de la familia Valle:

“A estas tenemos que añadir la conocida por casa de Pacho Valle, que tiene la fachada que da a la calle  Diz Tirado hecha una verdadera porquería… pues más se parece a una choza de los Cadavales que a un edificio situado en la parte moderna de Cangas de Tineo” (“Limpieza pública”, El Narcea, 24 de julio de 1914).

Calle Pedro Diz Tirado en la actualidad vista desde El Paseo o calle Uría.

El acuerdo municipal para denominar Pedro Diz Tirado a esta nueva calle se tomó el 21 de junio de 1910. Desde 1901, Diz Tirado era el ingeniero de caminos encargado de las carreteras de esta zona del occidente de Asturias y venía con frecuencia a Cangas del Narcea, como puede comprobarse por la prensa local que anuncia su llegada o salida de la villa. Eran años de mucha actividad en la mejora de la red viaria de esta parte de Asturias; estaban en marcha las carreteras de Grandas de Salime-Cangas del Narcea, La Florida-Cornellana, Ventanueva-Ibias y Ventanueva-Puente-Corbón.

Nuestro hombre había nacido en 1870 en Ponce, en la isla de Puerto Rico, todavía colonia de España. Su padre era Pedro Diz Romero, natural de Torrelavega (Cantabria), licenciado en Jurisprudencia por la Universidad de Valladolid en 1852 y alcalde mayor de Ponce desde 1862; el apellido Diz procedía de Santa Justa de Moraña (Pontevedra), de donde era su abuelo Manuel Diz Díaz, alcalde mayor de Torrelavega. Su madre era Isabel Tirado Hinsch, natural de Ponce e hija de venezolanos. Sus padres estaban los dos viudos cuando se casaron en 1865.

Diz Tirado estudió en Madrid en la Escuela de Ingenieros de Caminos y al terminar la carrera entró en el Cuerpo Nacional de Ingenieros de Caminos, al que  perteneció hasta su jubilación en 1940. En su larga dedicación a la obra pública trabajó en carreteras, puertos, ferrocarriles, saneamiento, conducción de aguas, urbanismo, etc. Su primer destino, a fines del siglo XIX, fue León y Palencia. En León participó en 1897 en el proyecto para el ensanche de esta ciudad y redactó en 1900 el proyecto de conducción del agua y red de distribución. En 1900 pasó a la Diputación de Ávila como director de carreteras provinciales y el 1 de mayo de 1901 fue ascendido a ingeniero segundo del Cuerpo de Caminos.

Calle Pedro Diz Tirado en la actualidad vista desde la calle Mayor

A finales de 1901 fue destinado a Oviedo. En aquel tiempo había en esta demarcación de Obas Públicas un ingeniero-jefe y ocho ingenieros de caminos, todos residente en Oviedo, que tenían a su cargo diferentes sectores de la provincia. Diz Tirado era el encargado de la zona occidental. Algunos de sus proyectos más importantes fueron el de un gran puente metálico sobre el río Navia en la carretera Grandas de Salime-Cangas del Narcea de 1907, y los proyectos de mejora y construcción de los puertos de San Esteban de Pravia de 1905 y de Luarca de 1907. En enero de 1909 asciende a oficial de administración de primera clase.

En 1915 es nombrado ingeniero director de la Junta de Obras del Puerto de Gijón, donde dio un gran impulso al puerto de El Musel, pasando tres años más tarde a Madrid a la Dirección General de Obras Públicas. En los años veinte trabajó como ingeniero asesor en la Zona del Protectorado Español en Marruecos y en los treinta fue ingeniero-jefe de la Tercera Jefatura de Estudios y Construcciones de Ferrocarriles (Cantábrico). Cesó en el servicio activo del Estado el 19 de noviembre de 1940, con setenta años de edad; su último puesto fue el de consejero inspector general del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

Era un hombre activo,  colaborador y preocupado con la divulgación de la ingeniería. Fue vicesecretario de la Cruz Roja en León en 1898; en 1902 y 1903 imparte cursos de Extensión Universitaria en el Centro Obrero de Oviedo sobre “Saneamiento urbano”; fue vocal de la primera junta del Real Automóvil Club de Asturias, y en 1913 es uno de los tres ingenieros de caminos españoles que asiste al III Congreso de Carreteras, celebrado en Londres, en representación del Ministerio de Fomento. Asimismo, colaboró en diferentes revistas (Madrid científico, Revista de obras públicas, África. Revista de tropas coloniales, etc.) en las que publicó numerosos  artículos sobre sus proyectos y sobre cuestiones que consideraba de interés divulgar: electricidad popular, saneamiento urbano, obras publicas en Marruecos, comunicaciones radio-eléctricas con la Guinea española, etc.

Señalización de la calle Diz Tirado en la fachada lateral del edificio del antiguo hotel Truita.

Por último, debió ser un funcionario eficaz y voluntarioso, al menos, en lo que respecta a su dedicación a las carreteras del occidente de Asturias en aquellos primeros años del siglo XX. Pero también debió ser una persona culta y de trato agradable, con mucho que contar dada su historia familiar y personal. No puede ser casualidad el hecho de que tres poblaciones de esta parte del país le dedicasen en esos años una vía urbana: Grandas de Salime, una avenida; Allande, una plaza, y Cangas del Narcea, una calle. Las razones aparecen expresadas con gran claridad en el acuerdo que, por unanimidad, tomó el Ayuntamiento de Allande, el 12 de septiembre de 1907, de poner el nombre de Pedro Diz Tirado a una plaza en la Pola: “por su actividad y celo en pro de las obras públicas de esta comarca”.

Chapuza monumental

Obras de acondicionamiento de la carretera AS-15, Cornellana-Puerto de Cerredo. Foto: EC 04/2018

Es una chapuza, así, con todas las letras. Me refiero a las obras realizadas en el corredor del Narcea, al menos entre el cruce de La Florida (Tineo) y Cangas del Narcea. Han sido capaces de sorprenderme una vez más.

Desde que terminaron el tramo, con señalización incluida, no había pasado por ahí. Intenté encontrar la explicación para los ocho meses que tardaron en ejecutar las obras y no encontré ni una. No entiendo que para poner unos quitamiedos, raspar algún tramo de carretera o echar una capa de rodadura bien delgada tardaran todo ese tiempo. No hubo más. Bueno sí, pintaron las líneas y señalizaron.

El resultado final ha sido que han estrechado los carriles de circulación, no adecuaron ningún tramo más para poder adelantar (todo lo contrario, ahora hay menos) y encima han reducido la velocidad. La carretera está plagada de algunas señales de prohibición de más de 70, unas pocas de 60 y la mayoría de 50. Resultado: hoy se tarda lo mismo en ir desde Tineo al hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa, en Cangas del Narcea, que de Tineo a Oviedo. Se entiende que respetando las señales, faltaría más. No exagero.

Por si esto no fuera suficiente, en algunas de las laderas al lado de la carretera quedan árboles tirados que en cualquier momento pueden caer. Hace unos días, a la altura de Villanueva y de noche, uno de ellos aterrizó en la carretera. No hubo accidentes, afortunadamente. Un pequeño detalle: esos árboles están ahí desde las nevadas de febrero. No sé si son terrenos públicos o privados, lo que sabemos es que son un peligro y ahí siguen.

La misérrima capa de rodadura va a durar poco. Será antideslizante y lo que quieran, pero en algunos tramos tiene ondulaciones, se notan. El invierno que se avecina, como sea un poco duro, será su test de calidad. ¡Ah! por favor, si tienen que pasar las quitanieves… ¡cuidadín!, no profundicen mucho que nos dejarán sin la capa asfáltica que tanto nos costó en tiempo, cabreos y dinero.

Son incapaces de mantener la red de carreteras que tenemos, ¡cómo para hablar de mejorarlas! De las autovías a Ponferrada y Canero no les hablo, me da la risa, y del Plan Especial para los concejos del Suroccidente Asturiano menos, que me descojono.


M. Santiago Pérez Fernández es Director de la Casa de Cultura “Conde de Campomanes” y Coordinador de la Red de Bibliotecas Municipales de Tineo. Artículo publicado en el diario La Nueva España, 24/10/2018.


Despacito

Carretera AS-15. Foto: Francisco Álvarez

Antiguamente, para diseñar una nueva carretera, soltaban un burro y la hacían siguiendo el camino que tomaba. Y, si no disponían de un burro, contrataban a un ingeniero. No aseguro que sea cierto, pero, si lo es, el departamento del Principado responsable de la AS-15 no va necesitar sacar a oposición plazas de ingeniero en mucho tiempo. La AS-15, para aquellos que no lo sepan, es la carretera que enlaza Cangas del Narcea con el centro de la región y debería venir en el mapa pintada con color rojo de vergüenza salpicado de puntos negros de muerte.

Recientemente, bien porque había aparecido en demasiadas noticias luctuosas en los medios, bien porque se aproximan elecciones, decidieron hacer algo al respecto. Pero no sean ilusos, no analizaron puntos conflictivos, eliminaron curvas peligrosas o rectificaron peraltes. Ésta sigue siendo la Asturias de Tini Areces, la de las chapuzas, las obras con sobrecostes millonarios y las inauguraciones con pinchos de tortilla baratos. Se limitaron a aplicar una somera capa de asfalto tapando la sangre fresca, para que dure hasta después de las votaciones y el que venga detrás que arree.

Eso no solventó los problemas de seguridad; pero ahí tenían otra solución de las suyas: prohibir los adelantamientos y limitar la velocidad. Después de todo, la pintura blanca y las señales son baratas. Así, después del arreglo, el trayecto a Oviedo se ha alargado en veinte minutos; cuatro arreglos más como éste y llegaremos antes por el monte a caballo. Este apaño, evidentemente, no reducirá el número de accidentes, al contrario, aumentarán. Respetar todas esas limitaciones se convertirá en un imposible ejercicio de paciencia. Incluso aquellos conductores más prudentes y respetuosos acabarán por cansarse y pasarse las señales por ahí y, donde antes sólo había unos pocos incumplidores, ahora habrá muchos. Es lo que sucede cuando se dictan normas injustas y ridículas. Eso sí, las multas aumentarán de manera considerable y hay que recaudar para mantener a tantos genios. Los que manda viajan en coche oficial y su tiempo lo pagamos nosotros.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Entre montañas en el diario El Comercio.


José Francisco Uría y Riego (Cangas del Narcea, 1819 – Alicante, 1862)

José Francisco de Uría y Riego, por José Gragera y Herboso, 1862

José Francisco de Uría y Riego (1819-1862) da nombre a la calle más comercial de Oviedo y a otras principales en Gijón, Luarca y Cangas del Narcea. Nació en el seno de de una importante familia de la nobleza rural asturiana con solar en Santa Eulalia de Cueras (Cangas del Narcea).

Partícipe del ideal ilustrado del desarrollo económico como medio para conseguir el bienestar, se interesó por implantar nuevos cultivos, por el estudio de las enfermedades de las plantas, fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias y participó en la Exposición de Productos Agrícolas de 1857 donde obtuvo medalla de bronce por “cecinas de jamones” de su tierra natal.

Como político se adscribe al liberalismo moderado y es elegido Diputado a Cortes por el distrito de Cangas de Tineo en 1857. Nombrado Director General de Obras Públicas en 3 de julio de 1858, recibió respeto y consideración por su incansable trabajo en pro de modernizar las infraestructuras del Estado. Aprovecha un momento de estabilidad política, desarrollo económico e impulso de las obras públicas como fue el gobierno de O’Donnell y, sin olvidar su compromiso estatal, favoreció a Asturias y al distrito que representaba como diputado. Es el momento del ensanche de Barcelona y Madrid, de la construcción del Canal de Isabel II, del trazado de la red viaria y del ferrocarril, de los faros y los puertos.

Enfermo de tuberculosis se traslada a Alicante donde fallece lejos del solar familiar. La correspondencia privada, los homenajes póstumos, además de ser entrañables reflejan el reconocimiento a su trabajo desde todas las facciones políticas, el carácter de Uría y de su época.

Texto: Mercedes Pérez Rodríguez

Mercedes Pérez, socia del Tous pa Tous, ha tenido la generosidad de realizar un extracto de su tesis doctoral, “El patrimonio de las obras públicas en Asturias a mediados del S. XIX en relación con José Francisco de Uría y Riego”, para la web del Tous pa Tous. Desde estas líneas queremos envíar a Mercedes nuestro agradecimiento. El mencionado e interesante trabajo se puede consultar a continuación:

José Francisco de Uría y Riego (1819-1862):
un cangués Director General de Obras Públicas