En las fiestas del Carmen [1934], Cangas debe honrar la memoria de don Mario Gómez

Mario Gómez (dcha.) y José Bueno Cosmen, fotógrafo aficionado, retratados hacia 1928 en alguna carretera del concejo de Cangas del Narcea. Los dos eran grandes conocedores y amantes de nuestro concejo.

Región fue un periódico editado en la ciudad de Oviedo cuya primera edición vio la luz el día 24 de julio de 1923​ y su último ejemplar apareció el 30 de noviembre de 1983. En su número 3.368 de 19 de mayo de 1934, en un editorial periodístico bajo el título de ASTURIANOS BENEMÉRITOS, se reivindicaba, dos años después de su fallecimiento, que Cangas del Narcea debía honrar la memoria de Mario Gómez en las fiestas del Carmen.

Reproducimos a continuación este editorial y aprovechamos para recordar que durante estas fiestas del Carmen y durante el resto del verano se puede visitar en la Casa de Cultura «Palacio de Omaña» la exposición que sobré él hemos preparado desde el «Tous pa Tous» para honrar su memoria en el año que conmemoramos el 150º Aniversario de su nacimiento.


 

ASTURIANOS BENEMÉRITOS

En las fiestas del Carmen, Cangas debe honrar la memoria de don Mario Gómez

Sabemos que en Cangas del Narcea actúa una Comisión que se propone perpetuar la memoria de tan recordado benefactor, haciendo que en la casa donde nació don Mario Gómez, ilustre hijo adoptivo de Oviedo, se coloque una placa que recuerde el testimonio de agradecimientos de todo buen asturiano.

Tratándose de don Mario Gómez, la iniciativa ha de encontrar apoyo en toda Asturias y, desde luego, en unas y otras clases sociales, especialmente en los humildes, ya que su vida fue un continuo sacrificio ofrendado sin intermitencias ni desmayos en beneficio de los trabajadores. El amor a su “tierrina” ha sido constante guía de sus actos, y así, donde quiera que sus actividades le llevaban a residir, dejaba siempre huella fructífera de su paso.

De su estancia en Trubia quedó un Sanatorio para tuberculosos, allí, donde la terrible enfermedad causaba tantos estragos entre el elemento obrero, y la gratitud de los trubiecos ha persistido tan arraigada que, varios años después, pidieron y obtuvieron del Excelentísimo Ayuntamiento de Oviedo el título de hijo adoptivo y predilecto para don Mario Gómez.

Nadie más enemigo que él de todas las vanidades, pero este honor impresionó hondamente su corazón, que encontraba excesivo pago para su laboriosidad saber que a través de los años subsistiría el recuerdo de la misma en cuantos admiraban el fruto de su esfuerzo.

Las obras literarias publicadas por don Mario Gómez denotaban un espíritu cultivado y observador, abrasado en los grandes amores de su patria y de su rincón natal. Con las dotes de escritor que le adornaban, si sus producciones se hubieran expandido fuera del recinto local, utilizando ambientes y panoramas universales, o cuando menos nacionales, su nombre hubiera repercutido más allá de la región con la misma preponderancia que dentro de ella. Pero él sacrificaba todos los honores, todos los gustos y todas las aspiraciones a su región, y especialmente a Cangas. Y sus obras estaban siempre localizadas a orillas del Narcea, cuyos paisajes dibujó de mano maestra, penetrando en los caracteres de sus conterráneos con la visión clara y certera de su gran conocimiento de la vida.

En todo momento, desoyendo muchos ofrecimientos, renunció a cargos políticos o de otra índole en que pudiera conquistar la incondicionalidad de muchos; pero también la enemiga de los que creyeran estar frente a él. Y toda su labor fue siempre para obras en las que todos sus paisanos resultaran igualmente beneficiados, persiguiendo incansable sus dos grandes ideales: el mejoramiento de los humildes y la prosperidad de su pueblo. Por eso, todos, sin excepción, agradecieron su fecunda obra y guardan un recuerdo imborrable de su férrea voluntad.

Nos congratula, como a todos, que se ocupen en Cangas de perpetuar su memoria, y quisiéramos hacer un llamamiento a la Comisión para que aprovechara las próximas fiestas del Carmen −tan típicas y tan brillantes siempre− para llevar a cabo las ceremonias de descubrimiento de lápida y demás actos anejos a esta clase de homenajes. Así esperamos que suceda y cuenten los cangueses con que tendrán siempre nuestro apoyo para cuanto signifique gratitud para aquel hombre tan bondadoso y activo, a cuya iniciativa se debió, asimismo, que en Cangas fuese honrada la memoria de otros hijos beneméritos, ya que otra de sus innumerables virtudes era enaltecer las obras de los demás y hacer que por todos fuesen enaltecidas, sin parar mientras en la suya, que consideraba siempre escasa, por lo mismo que siendo ingente , resultaba inferior a sus ciclópeos anhelos altruistas.

 


Pincha el siguiente enlace para visualizar algunas Diapositivas de la Exposición sobre Mario Gómez.


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