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Moal (Cangas del Narcea), Pueblo Ejemplar de Asturias 2018 – RTPA

Programa especial de Radiotelevisión del Principado de Asturias (RTPA) con motivo de la visita de los Reyes de España a Moal (Cangas del Narcea), el 20 de octubre de 2018, para hacer entrega del premio Pueblo Ejemplar de Asturias 2018, un día después de entregar en Oviedo los premios Princesa de Asturias.

Participa como comentarista José Antonio Alonso Rodríguez (Jose de Mingo), natural de Moal, autor del blog: “Moal Puerta de Muniellos” y socio del Tous pa Tous, Sociedad Canguesa de Amantes del País.



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Moal, un pueblo ejemplar “al pie de cien montañas”

Moal, Cangas del Narcea. Fotografía de la Asociación Cultural MOAL

Moal, un maravilloso pueblín cangués perteneciente a la parroquia de Vega de Rengos ha sido galardonado con el premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, en la vigésimo novena edición de este galardón que concede anualmente la Fundación Princesa de Asturias.

El jurado, que ha dado a conocer el galardón en Oviedo el pasado 3 de septiembre de 2018, acordó conceder el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2018 a Moal (Cangas del Narcea), “por haber mantenido a lo largo de la historia una convivencia ejemplar con su entorno natural, desarrollando un papel de protección y conservación reflejado en la recuperación, ya desde el siglo XIX, del bosque de Moal. Estos antecedentes lo sitúan en una posición privilegiada para asumir el protagonismo desde la comunidad local en la recuperación de los recursos naturales, lo que ofrece una oportunidad para corresponsabilizarse en la gestión del patrimonio natural del entorno”, y ha reconocido que “estos logros se consiguen desde dentro del propio pueblo a través de una dinámica de integración intergeneracional en la que tienen un gran protagonismo la Asociación Cultural, la Deportiva y, muy en particular, la Asociación de Mujeres”.

A escasos 20 kilómetros de la villa de Cangas del Narcea, capital del concejo más extenso de Asturias, y formando parroquia con Vega de Rengos, Cruces, Los Eiros, Moncó, La Muriella, Rengos y San Martín de los Eiros se encuentra Moal, ocupando un excepcional emplazamiento en la frondosa vega que forma el río Muniellos, al pie del bosque milenario del mismo nombre, que dicho sea de paso, es uno de los robledales mejor conservados de Europa.

Castrinos de Niceto, Moal, Cangas del Narcea. Fotografía de Jose de casa Mingo (Moal) – www.moalpuertademuniellos.blogspot.com

Algunos asentamientos castreños, sus conexiones y las explotaciones auríferas en esta zona llevan a los investigadores a pensar en el origen prerromano de nuestro pueblo ejemplar. Es el caso de los denominados castrinos de Niceto en Moal, considerados de época prerromana en cuanto a su origen, pero que posteriormente debieron ser reutilizados por los romanos para las actividades vinculadas a las explotaciones mineras de oro en la zona de Muniellos como el yacimiento de Muruecos de Moal.

Pero es en el libro registro de Corias, elaborado en el primer tercio del siglo XIII y hoy custodiado en el monasterio catalán de Montserrat, donde Moal aparece citado por primera vez y además como Mual, forma que utiliza la toponimia oficial, tal y como recoge el BOPA del 3 de septiembre de 2008.

Entre las publicaciones del Seminario de Investigación Diplomática del IDEA (Instituto de Estudios Asturianos) se encuentra la Colección de Fuentes para la Historia de Asturias II. El Libro Registro de Corias (Texto, estudio, índices sistemáticos), por Antonio C. Floriano. Dos tomos. Oviedo, 1950. En este trabajo el autor nos facilita una lista alfabética con la totalidad de topónimos contenidos en el Libro Registro de Corias con sus nombres propios. Además, procura en todos los casos posibles, dar su procedencia y etimología, bien como segura o ya como probable. Para el caso de Moal:

«MUAL.— In Mual estaba situada la heredad de Penna que en 1187 donó a Corias Onega García, mujer de Menendo Gramone (12. v. B. 8). Sospechamos que sea el mismo Munale donado a Corias en 1137 por Azenda y Aurea Enalso (81. v. B. 9. 12.) y aun el Munale (87. r. B. 19. 20.) donde residía la sierva Elvira Vermutiz que con la mitad de sus hijos eran commixtos de Bárcena y del Rey.»

Zona del yacimiento de Muruecos de Moal, Cangas del Narcea. Fotografía de Jose de casa Mingo (Moal) – www.moalpuertademuniellos.blogspot.com

Moal estuvo históricamente vinculado a la explotación de la madera de Muniellos. Este aprovechamiento maderero, constituyó desde mediados del siglo XVIII y hasta los años cincuenta del siglo XX una de las actividades industriales más importantes del concejo de Cangas del Narcea.

En 1964 el Estado declara «paraje pintoresco el bosque de Muniellos», bajo la tutela del Ministerio de Educación. No obstante, la tala de árboles no cesa hasta 1973 cuando el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), dependiente del Ministerio de Agricultura, compra el monte a la empresa Muniellos, SA. Nueve años más tarde, el 15 de octubre de 1982, es declarado Reserva Biológica Nacional, y el 9 de noviembre de 2000, el monte de Muniellos fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

En la actualidad, Moal cuenta con un centenar de vecinos, cifra que se incrementa en época estival y festividades señaladas. El pueblo está repartido en cuatro barrios: El Corralín, El Fuexu, El Chamazu y El Cascarín. Al barrio del Corralín pertenecen las siguientes casas: Baragaño, Casín, Gonzalo, Marcelino, Moreno y la desparecida Gargantín. Las casas pertenecientes al barrio El Fuexu son: Nacio o Castroneiro, Pepe Mingo, Pío, Reguilón y casa Santiago (en ruinas). El barrio con mayor número de casas es El Chamazu al que pertenecen las siguientes: Casa-Panera de Alfonso, Alfredo, Alonso, Cadenas, Campo, Castañón, Delfín, Farruco, Francos, Gripa, Javier, Mateo, Mingo, Muniellos, Roque, Sabino, Silvestre, Xuaquín, Zapatero y la desparecida Casa La Pena. Por último, al también numeroso barrio de El Cascarín pertenecen las casas: Abel, Carral, Casín (de abajo), Castañuelas, Clemente, La Escuela, Felipe, Ferreiro, Grabiel, Leites, Lolón, Manolito, Miguel, Pasarón, Pepe Baragaño, Pepe de Casín y las deshabitadas Neceto, Pepito y Texeira.

Moal, Cangas del Narcea. Vista desde La Chalga. Fotografía de Jose de casa Mingo (Moal) – www.moalpuertademuniellos.blogspot.com

Tres asociaciones promovidas por todos estos vecinos han tenido mucho que ver en que Moal haya sido reconocido como lo que es, un pueblo ejemplar. La Asociación “Muyeres de Moal”, que se creó en 2002 y organiza numerosas actividades, cursillos y talleres que facilitan la integración intergeneracional de sus socias, la Asociación Cultural Moal que se funda en 2009 con el objetivo principal de reavivar las fiestas patronales de San Juliano y San Julianín y la Asociación Deportiva Moal que nace en 2012, y cuyo buque insignia es la Carrera de Montaña Puerta de Muniellos. Se trata de una carrera que discurre por el bosque de Moal, limítrofe a la reserva de Muniellos, y que desde 2015 tiene la participación restringida a trescientos dorsales, que se sortean entre los preinscritos, que suelen superar el millar. En los preparativos, las tres asociaciones se dividen el trabajo, desde las labores de limpieza y preparación del recorrido, hasta la preparación del avituallamiento de los deportistas y gestión de la barra del bar.

Los reyes de España en nombre de su hija Leonor, Princesa de Asturias, y presidenta de honor de la Fundación que lleva su nombre, han felicitado a Moal por el merecido galardón y han destacado la labor de las mencionadas asociaciones. Ahora, todo el concejo de Cangas del Narcea, encabezado por los vecinos de Moal, espera con impaciencia la visita de sus Majestades D. Felipe y Dª Letizia, tras la ceremonia solemne de entrega de los Premios Princesa de Asturias que se celebrará en Oviedo, muy probablemente, durante la segunda quincena del próximo mes de octubre.

¡Felicidades MOAL!

De caza y pesca por Cangas del Narcea

El tema del que hablaré en este artículo siempre despierta opiniones encontradas: habrá quien vea la caza como un arte, como un entretenimiento, un negocio, una herencia biológica ancestral de cuando cazar era el único medio de subsistir que tenía el hombre antes de ser recolector y agricultor; sin embargo, otros verán la caza como algo antinatural e innecesario, matar un animal por entretenimiento, no por necesidad, les parecerá un comportamiento de bárbaros.

Cuadrilla ‘Los Sobrantes’ de Cangas del Narcea.

Conociendo estas dos posturas enfrentadas, abordaré el tema de la forma más objetiva posible, sin entrar en mucha profundidad, sólo intentaré exponer el artículo de manera informal, amena y entretenida, dando a conocer una faceta más de nuestro concejo.

Por supuesto, parto siempre de la base de que hablaré de la caza que está bien regulada para que pueda ser sostenible en el tiempo, respetando la ley y eliminando el furtivismo. Con estas premisas se puede decir que la caza es una actividad que mueve mucho dinero en el concejo y es uno más de los atractivos que Cangas del Narcea suma al conjunto de actividades singulares de la zona.

Empezaré por hacer algo de historia para intentar comprender por que el cazador de Cangas del Narcea tiene ese impulso, esa necesidad de acosar, acometer y cazar un animal.

La versión más inmediata y más fácil es pensar que proviene de los tiempos en que los antepasados tuvieron que cazar para alimentarse y que de alguna forma esto quedó reflejado en el ADN del cazador actual. Pero yo tengo otra versión y la demostraré basándome en hechos históricos que apoyarán mis conclusiones.

Cuadrilla ‘Tiso’ Cangas del Narcea.

Me trasladaré hacia atrás en la historia e intentaré conocer como vivían nuestros antepasados en la denominada Protohistoria Asturiana, que comprende los siglos anteriores al último tercio del siglo I antes de Cristo. En este siglo los astures tienen un contacto serio con las tropas invasoras romanas y éstas nos dejan referencias escritas sobre los antiguos pobladores del norte.

Basándome en el geógrafo e historiador griego Estrabón (Στράβων, Amasia, Ponto, 64 o 63 a. C. – 19 o 24 d. C.), en su obra Geografía, la parte que dedica a Iberia, describe los pueblos del norte con cierto encono, posiblemente debido a la oposición que tuvieron nuestros antepasados a ser sometidos.

Describe Estrabón a los galaicos, astures, cántabros y vascones como salvajes que comen sentados sobre bancos construidos alrededor de las paredes, alineándose en ellos según sus edades y dignidades; los alimentos se hacen circular de mano en mano; mientras beben danzan los hombres al son de las flautas y trompetas saltando en alto y cayendo en genuflexión. Su rudeza y salvajismo no se deben solo a sus costumbres guerreras sino también a su alejamiento, pues los caminos marítimos y terrestres que conducen a estos terrenos son largos y esta dificultad de comunicaciones les hace perder toda sociabilidad y toda humanidad; viven con mucha austeridad, hacen una sola comida al día y duermen sobre jergones de paja; viven sin preocupaciones porque dejan transcurrir la vida sin mas apetencia que lo imprescindible.Viven en ginecocracia bajo el mando de las mujeres, un régimen no muy civilizado. Esto último, también lo dice Estrabón en su obra, (aclaro no vaya a ser que alguna fémina se sienta molesta con mi persona).

Atendiendo a esta descripción de Estrabón y observando el comportamiento de los actuales cazadores, uno empieza a comprender y explicar porque estos hombres necesitan cazar aunque no tengan necesidad de hacerlo para subsistir. Este poder tan grande que las mujeres tenían sobre nuestros antepasados, según Estrabón, desembocó en que la única salida interesante que tenían los hombres para no estar controlados por sus mujeres, era guerrear y cazar; esto les permitía escaparse del castro donde vivían y gozar de relativa libertad sin estar sometidos al capricho y al poder de sus opresoras.

Cazadores posando con la pieza.

Si observamos el comportamiento de las cuadrillas de cazadores es fácil ver que aún se tiene un comportamiento muy similar a los antepasados pobladores norteños, desde luego este comportamiento ahora no está muy justificado ya que la mujer actual nada tiene que ver con aquella que describe el historiador Estrabón. Las cuadrillas organizan la caza de la siguiente forma: queda toda la cuadrilla en el bar Amador a horas bien tempranas, empieza la tertulia, se toma el café, se traslada toda la cuadrilla al monte, se reparten las esperas, se echan los perros y se procede a cazar. Cuando la cuadrilla se despide deja fecha para una cena de todos los guerreros que la componen, se escoge un bar donde se cocine bien la caza y esto permite volver a reunirse toda la cuadrilla una noche para comer, estar de tertulia, bromas, cafés, etc. Sinceramente a que suena esto, claramente una vez mas la historia se repite, la caza vuelve a unir a los hombres para tener unos momentos de libertad sin ningún tipo de opresión como ya hacían aquellos pobladores antiguos del norte.

Chuzo o lanza para cazar cuerpo a cuerpo.

También hay otra versión posible que explica el placer que experimenta el hombre al cazar. Esta versión seguro que es más noble y realista que la explicación anterior. El hombre siempre necesitó estar en contacto con la naturaleza, además siempre necesita mostrar su audacia y su valor; hay casos de cazadores excepcionales en la región que así lo demuestran enfrentándose a la bestia sin mas armamento que una arma blanca que podía ser un cuchillo o un chuzo. Posteriormente se empezó a cazar con escopetas de pistón de un solo tiro. Ésta debía dispararse muy cerca de la pieza para que el tiro fuera efectivo, esto era tan peligroso como cazar a cuchillo, pues al disponer de un solo tiro, el cazador tenía que ser muy certero, de lo contrario la situación se volvía muy comprometida con una pieza de caza muy cabreada enfrente.

El trofeo más preciado en esta época era el oso, su caza suponía una gran exposición y peligro para el cazador y esto hacía que fuese una pieza rodeada de leyendas e imágenes heroicas.

Caza del oso en el Partido de Sierra, Cangas del Narcea, año 1924.

Antes de que se generalizaran las armas de fuego, parece ser que la modalidad de caza de este plantígrado era la de cuerpo a cuerpo; se buscaba una cueva donde estuviera el oso y se forzaba a salir al animal. En el momento en que el oso salía y se abalanzaba sobre el cazador, éste le arrojaba una manta a los ojos y acto seguido intentaba insertarle un cuchillo o un chuzo en el pecho de la presa, el cazador procuraba meter la cabeza entre los brazos del oso para poder esquivar las garras y la boca de la fiera.

Una vez más, Jovellanos nos vale para todo y nos describe muy bien esta modalidad de caza: El que lleva el Machuco del Monasterio por mote Catascios [¿Catasyas?] y a su padre le llamaban Mataosos, porque este era su ordinario entretenimiento. Buscábalos en el monte, los provocaba y dejaba venir hacia él, y cuando se erguían sobre los pies para acometerle, se metía por ellos. El oso no tiene juego en las manos, y entonces les metía un gran cuchillo de monte por las entrañas y los rendía y acababa.

En la región asturiana existieron cazadores míticos que utilizaban este método de caza:

    • Francisco Ortal, vecino de Vigidel (Villanueva de Teverga) mató 70 osos en los montes de Cuevalmundi, Llamaragil, Rebollada y Pillares.
    • Pedro Arias, también de Vigidiel (Teverga) dio muerte a 40 osos entre los años 1810 y 1860. Su hermano “el cura” mató 16.
    • Angelón de Cerredo.
    • Manuel Álvarez, de Urria (Somiedo), apodado “el cazador” y cuyo mote aún perdura en sus descendientes, mató 48, el primero a los 13 años, y murió a consecuencia de las heridas que le ocasionó una osa en el monte de Navatchos.
    • José Díaz, “el valiente”, que después de haber matado muchos es herido y muerto por un oso en 1840.
    • Juan Díaz Faes, “Xuanón de Cabañaquinta”, mató 92 osos, algunos de ellos a cuchillo. Falleció a los 72 años el 20 de diciembre de 1894.
    • Francisco Hortal, natural y vecino de Vigidel (Teverga) que falleció en 1849 a los 80 años, mató 75.
    • Francisco Garrido Flórez que mató cerca de cien. Natural de Robledo (Somiedo) andaba siempre vestido de pieles. Usaba como la mayoría de sus compañeros de cacería, escopeta de chispa. A veces luchaba cuerpo a cuerpo. Vivió ochenta años.
    • José Calvo “Miza”, mató 19, es el último representante de esta saga de héroes populares, cuya aureola se pierde en nuestros días pasando de la admiración a la más execrable repulsa de los mismos.

Perros de caza atacando al jabalí.

Como no podía ser menos, en Cangas del Narcea también tuvimos alguno de estos cazadores míticos aunque no están registrados en ningún escrito. Sin embargo, todavía se recuerdan sus nombres en la transmisión oral de gente de la zona que cuentan las grandes gestas heroicas que acontecieron entre el oso y el cazador.

El primer cazador se llamaba Manolo, “Manolón el de Rita”, de casa de Mingañán de Genestoso, hoy denominada casa Manolón; era famoso por cazar varios osos a cuchillo. El final de este hombre lo escribió un oso. Se enteró “Manolón el de Rita” que en el monte de Llamera había una osa y fue a cazarla al sistema tradicional de cuchillo; la batalla fue tan fuerte que Manolón perdió un brazo y un ojo, pocos días después fallecía debido a las heridas infligidas por la osa.

Hay referencias orales de que en la Reguera del Cabo había un vecino que también mataba los osos a cuchillo. Moal también contó con otro gran cazador de osos según cuenta Jose de casa Mingo en el siguiente enlace: Cazadores de osos.

Osos por los montes del concejo.

Del oso se utilizaba la piel y el unto (la grasa), este último lo utilizaban para los dolores reumáticos; la carne no la comían salvo en casos de extrema necesidad pues se decía que tenía una carne muy blanda, oscura, dulce y de sabor muy fuerte. Esto seguro que es lo que salvó al oso de su extinción pues si la carne fuera suculenta posiblemente en aquellos tiempos de tantas necesidades habrían acabado con todos.

Comparando estos antiguos cazadores con los actuales no podemos decir precisamente que estos últimos sean tan temerarios, basta echar un vistazo a la parafernalia de medios con los que el cazador actual se enfrenta a la fiera para ver que no corren ningún riesgo. Coches todo terreno, perros que sobrepasan los 4.000 euros, rifles de gran alcance y precisión milimétrica, visores especiales, móviles y emisoras de última generación, GPS de situación en el monte y un sinfín de pertrechos que hacen que el cazador tenga una desorbitada ventaja en el lance con el animal. Por lo tanto hoy día a los cazadores los hay que considerar como grupos que se juntan para pasar un buen rato en buena compañía y hacer un poco de ejercicio físico por nuestros montes, si puede ser, este ejercicio se hará encima del coche todo terreno cuatro por cuatro.

Pero lo fundamental y digno de destacar es que los cazadores actuales suelen ser muy respetuosos con el medio y son los primeros interesados en acatar las leyes que permiten la sostenibilidad de la caza, lejos quedan aquellas formas depredadoras que soportaba nuestra fauna.

Preparando un jabalí para ser ‘desfochado’ (quitarle la piel).

Los cazadores del concejo y los que vienen de visita para cazar, mueven un capital importante en los negocios de la zona, para entender esto basta hacer un número muy rápido sin profundizar demasiado sobre el dinero que mueve la caza actualmente en Cangas del Narcea todos los años. Hay 17 cuadrillas en el concejo con una media de 25 cazadores por cuadrilla, salen un total de 425 cazadores en la zona. Cada cazador paga de media al año 1.700 euros en gastos de impuestos, balas, pienso para perros, veterinarios, bares, cenas, reuniones, etc. En esta cifra no entra la compra de coches todo terreno, carros para perros, rifles, emisoras y otros elementos que aumentarían considerablemente el número dado anteriormente de gasto por cazador. Hacemos un cálculo rápido multiplicando 17 cuadrillas por 25 cazadores por cuadrilla salen 425 cazadores a 1.700 euros de gasto al año por cazador salen 722.500 euros que se distribuyen por la zona. A esta cifra hay que añadirle los 200 invitados que vienen de fuera de nuestro concejo a cazar, más los recechos que la Sociedad de Cazadores ofrece anualmente. También hay que sumar los 6 puestos de trabajo para guardas que esta sociedad soporta económicamente. Así que podemos decir que la caza mueve cifras anuales en la zona entre 700.000 y 800.000 euros.

Perandones en la sala de alevinaje de la Sociedad de Pescadores Mestas del Narcea

Atendiendo a los datos anteriores considero que este colectivo debe tenerse en cuenta como una pata más del entramado turístico de Cangas; evidentemente como dice la canción, aquí no hay playa y tenemos que diversificar y valorar los medios que tenemos a nuestro alcance. Una vez más, recalco que esta opinión sólo se mantiene mientras que la caza sea sostenible, con leyes bien marcadas que no permitan la más mínima posibilidad de poner en peligro la supervivencia de nuestra fauna.

Algo parecido pasa con la pesca y seguro que si se entrara en profundidad en presentar los números serían muy significativos, dejando ver la cantidad de dinero que mueve en el concejo.

Desovando el salmón.

Nuestros ríos son espectaculares y la pesca mueve a mucha gente de aquí, además de atraer a muchos turistas que vienen exclusivamente por el reclamo de pescar en nuestro concejo. Afortunadamente las Sociedades de Pescadores están haciendo una labor encomiable por la salud de estos ríos.

En el Narcea se puede destacar aguas abajo la Sociedad Mestas del Narcea con una planta de alevinaje de salmón y trucha para repoblar y un centro de interpretación. En Cangas del Narcea también existe una iniciativa de pescadores que forman la Sociedad de Pescadores Fuentes del Narcea; éstos también están haciendo un esfuerzo importante por el cuidado y la repoblación del río; tienen una estación de alevinaje en Regla de Naviego donde poseen un centro de interpretación de pesca.

Pescadores de Cangas mostrando su trofeo.

Considero que me he extendido demasiado con la caza y dejo demasiado corta la parte que dedico a la pesca en este artículo, el motivo no es otro que el de no abusar de la confianza de quienes me leen, haciendo un artículo demasiado extenso.

Que me disculpen los pescadores, soy conocedor de que la pesca en el concejo tiene suficiente entidad para escribir otro artículo entero.

Parroquia de Veiga de Rengos

Veiga de Rengos

♦ Casa La Barraca ♦ Casa Carlos ♦ Casa Concha ♦ Casa Elías ♦ Casa Forniello ♦ Casa Inés ♦ Casa José ♦ Casa José Noceda ♦ Casa Lino ♦ Casa María ♦ Casa Mercedes ♦ Casa Ovidio ♦ Casa Piedá ♦ Casa La Pista ♦ Casa Rectoral ♦ Casa Sagrario ♦ Casa Severino

Cruces

♦ Casa Berciano ♦ Casa Bras ♦ Casa Cul.lar ♦ Casa Genovevo ♦ Casa Manolito ♦ Casa Palombo ♦ Casa Sila

Los Eiros

♦ Casa Caseiro ♦ Casa David (antes Casa Rozas y Casa Xuanón) ♦ Casa Gonzalo ♦ Casa Rey

Moncóu

Barrio de La Pruida:
♦ Casa Perico ♦ Casa Pepe Simón (antigua Casa Manta) ♦ Casa La Pruida ♦ Casa Simón (antigua Casa L’Aredeiro)

Barrio de La Padana:
♦ Casa La Padana

Barrio de El Bache:
♦ Casa El L.largo ♦ Casa Morzóu ♦ Casa de María Cuartón (desaparecida) ♦ Casa El Niso (desaparecida)

Barrio de El L.lugar:
♦ Casa Cuartón ♦ Casa Muirazo ♦ Casa Gloria (antigua Casa Isabel) ♦ Casa Casona ♦ Casa Carbacho ♦ Casa Capicheiro ♦ Casa José de Agosta (antigua Casa Simón) ♦ Casa Silva (antigua Casa Agosta) ♦ Casa Antonia (actualmente forma parte de Casa Agudín) ♦ Casa Agudín ♦ Casa El Cabo (abandonada)

Barrio de El L.lanulesia:
♦ Casa Manolín (de nueva creación, h. 1988)

Mual / Moal

Barrio de El Corralín:
♦ Casa Baragaño ♦ Casa Casín ♦ Casa Gargantín (desaparecida) ♦ Casa Gonzalo ♦ Casa Marcelino ♦ Casa Moreno

Barrio de El Fuexu:
♦ Casa Nacio o Castroneiro ♦ Casa Pepe Mingo ♦ Casa Pío ♦ Casa Reguilón ♦ Casa Santiago (en ruinas)

Barrio de El Chamazu:
♦ Casa-Panera de Alfonso ♦ Casa Alfredo ♦ Casa Alonso ♦ Casa Cadenas ♦ Casa Campo ♦ Casa Castañón ♦ Casa Delfín ♦ Casa Farruco ♦ Casa Francos ♦ Casa Gripa ♦ Casa Javier ♦ Casa Mateo ♦ Casa Mingo ♦ Casa Muniellos ♦ Casa La Pena (desaparecida) ♦ Casa Roque ♦ Casa Sabino ♦ Casa Silvestre ♦ Casa Xuaquín ♦ Casa Zapatero

Barrio de El Cascarín:
♦ Casa Abel ♦ Casa Carral ♦ Casa Casín (de abajo) ♦ Casa Castañuelas ♦ Casa Clemente ♦ Casa La Escuela ♦ Casa Felipe ♦ Casa Ferreiro ♦ Casa Grabiel ♦ Casa Leites ♦ Casa Lolón ♦ Casa Manolito ♦ Casa Miguel ♦ Casa Neceto (deshabitada) ♦ Casa Pasarón ♦ Casa Pepe Baragaño ♦ Casa Pepe de Casín ♦ Casa Pepito (deshabitada) ♦ Casa Texeira (deshabitada)

El Pueblu / Rengos

♦ Casa Alacano ♦ Casa Alín ♦ Casa Antón d’Alín ♦ Casa Aparicio ♦ Casa El Barracón o Casa Patatero ♦ Casa El Buelo ♦ Casa Cabras ♦ Casa Collares ♦ Casa El Cura ♦ Casa Chiquito (antes Casa Patricio) ♦ Casa Chope ♦ Casa Garcelo ♦ Casa López ♦ Casa Losas ♦ Casa Manín ♦ Casa Martínez ♦ Casa La Morena (antes Casa El Bodego) ♦ Casa El Pedreiro ♦ Casa El Perico ♦ Casa Pin ♦ Casa El Pineo ♦ Casa Segundo ♦ Casa Tabernera ♦ Casa Tablizas ♦ Casa Turbín ♦ Casa La Veiga ♦ Casa Vicente ♦ Casa Xepo ♦ Casa Xuaqueto

Samartinu los Eiros -pueblo desaparecido-

♦ Casa Alfredón (antes Casa El Gaucho) ♦ Casa Benino ♦ Casa Cadenas ♦ Casa Galán ♦ Casa Gómez ♦ Casa La Heredera ♦ Casa Manolo ♦ Casa Milio ♦ Casa Murias ♦ Casa La Obra ♦ Casa Pardón ♦ Casa El Peneo ♦ Casa Regueiro ♦ Casa Rubio ♦ Casa Serradora ♦ Casa Valiño ♦ Casa Xardonal ♦ Casa Xuaco Ramona

L´embusteru ya´l gatu

o4 – L´EMBUSTERU YA´L GATU


      L´embusteru ya´l gatu - Rosabra Riguilón

Uno qu’iba a pretender ya l.levaba outru d embusteru, y’hala, entróu nuna casa, entróu na casa qu’iba a pretender, ya resulta que puxénon-l.lys de comer, ya entonces…, puxénon-l.lys de comer ya…, cuando taban comiendo, pasóu un gatu, ya pasóu así por ente los pías del embusteru. Ya él contóu qu’era l’outru, que-l.ly daba señas ya dejóu de comer, y’hala, nun comía, él dejóu de comer y’hala. Ya entonces cuando marchóu, cuando salienon pa fuera, pues díxo-l.ly’l qu’iba a cortejar:
— iOye! ¿Pero tú cómo dejeste de comer, ho?
 
Diz él:
— ¡Coñu! ¿Nun me diste tú señas, ho?, ¿nun me toqueste no pie que nun comiera, que dejara de comer?
 
Diz él:
— iHombre, hombre!, foi el gatu, foi el gatu que pasóu por delante los mious pías, ya claro, pasóu por delante los tous, ya conteste qu’era… qu’era…
 
— Mecagon diez con la fame que you tenía…
 
Ya dicía… sí …. pues mira.
 
Y’acabóuse. Nun hai más.

La cal en Cangas del Narcea

Calero u horno de cal en El Rodical (Tinéu), en 2008. Fotografía de Astur Paredes.

La cal fue un producto muy importante que se empleaba para la construcción de edificios, el abono de tierras y otros usos agrícolas e industriales. En la Asturias caliza su fabricación era muy abundante y su producción se vendía en la región y fuera, sobre todo a Galicia. En el concejo de Cangas del Narcea, donde la caliza es escasa, solo había hornos de cal en unos pocos lugares donde aflora este mineral y su producción era pequeña, pero no dejó de tener su relevancia. Hoy, todos estos caleros están abandonados y arruinados, y ya casi no los recuerda nadie.

José Luis García López del Vallado es el autor del libro La cal en Asturias, editado por el Museo del Pueblo de Asturias en 2009.

 La fabricación de cal en Cangas del Narcea

por José Luis García López del Vallado

Anuncio de un fabricante de cal en el periódico ‘El Narcea’, julio de 1912

En Asturias la cal se empleaba para mortero en la construcción, para blanquear fachadas de casas y cuadras, y para fertilizar la tierra, que se empobrecía de calcio y otras sustancias con la lluvia y el cultivo. La cal resulta de calcinar piedra caliza a unos 900 grados en hornos llamados caleros. Aunque en el tercio occidental asturiano la piedra caliza escasea, no falta por completo y, en Cangas del Narcea, Tineo y otros concejos, las vetas conocidas se explotaron a lo largo de varios siglos. Se ha encontrado un contrato de 1612 para hacer en Fontes de Corbeiro cal destinada a la construcción del monasterio de San Juan de Corias, y este contrato podría no ser el más antiguo; por otra parte, hacia 1950 tejeros llegados de Llanes hacían cal en Ridera, parroquia de Ambres, en una campa situada por encima de los 1000 metros, que al parecer es el único lugar de la comarca en que afloran vetas de piedra calear. Un período, por tanto, de unos 350 años, que probablemente fue mayor. Los contratos más antiguos se refieren a la fabricación, el porte y el suministro de cal para construcciones de importancia. Aparte del ya citado de 1612, conocemos otro de 1650 también para fabricar en Fontes de Corbeiro cal para Corias; otro de 1750, para transportar cal desde Fontes hasta Ardaliz (seguramente para la construcción del palacio que existe en ese lugar); y uno más, de 1756, en el que un particular de Rengos denuncia a un vecino que se aprovechó del producto de un calero y una cantera propiedad del denunciante. Es posible que ya entonces hubiera varios caleros en Rengos, porque el de la denuncia estaba “inmediato a la Vega de los Fornos” y, por otra parte, también el conde de Toreno, en un escrito de 1777, menciona la existencia de un horno de cal en las canteras de mármol de Rengos.

Calero u horno de cal en El Rodical (Tinéu), en 2008. Fotografía de Astur Paredes.

Esta cal de Fontes de Corbeiro y Rengos se calcinaba con leña. En el siglo XX, los caleros más conocidos del concejo de Cangas del Narcea fueron los de Rengos, Moncóu y Moal, aunque había caleros en otros lugares del concejo, como el llamado “calero de Casa Elvira”, en la parroquia de Monasterio de Hermo, que funcionaba hacia 1920. Posiblemente se conserven restos de algunos de estos hornos, en los que la cal se quemaba con carbón, que en el caso de Moal se extraía de una mina cercana a los hornos.

Si el calero es propiedad de los vecinos de un pueblo, ellos se reparten la cal; si es de un particular, la cal puede comercializarse en un establecimiento y, además, venderse por los pueblos, como hacía una pequeña empresa calera que, según se lee en 1912 en el periódico El Narcea, tenía un horno entre Ventanueva y Rengos. Es probable que la fabricación de cal en el concejo de Cangas del Narcea no se haya prolongado más allá de la década de 1950.

El fichu bendición

Con este primer monográfico y gracias a la cortesía y colaboración del socio Ignacio Martínez Alonso más conocido como Naciu ‘i Riguilón iniciamos la serie Hestorias ya Cuentos de Tradición Oral. Rosabra.
A más de cuentos de l.lobos ya rapiegas ya hestorias de xastres, pousadeiros ya emigrantes, pueden alcontrase muitas de las características l.lingüísticas propias de la zona suroccidental d´Asturias na fala de Rosabra Riguilón, natural del pueblu de Mual, del concechu de Cangas del Narcea.
Grabaciones feitas pol sou nietu Naciu ‘i Riguilón nel añu 1987.
 
01 – EL FICHU BENDICIÓN

      El fichu bendición - Rosabra Riguilón

Yera uno que marchara pa Buenos Aires, un vecinu ¿eh?. Ya espuéis, d’al.lí a unos días, d’al.lí a una temporada pos foi outru… vecinu d´él ya encontránonse na calle. Entonces dixo-l.ly’l que taba en Buenos Aires:
— ¡coñu! ¿tú por eiquí ho? 
 
Diz él :
— Sí.
— ¿Entonces hai algo de nuevo?
— No, no, vengo a dar una vuelta.
— Bueno. ¿Entonces cuándo marchas? ¿Pa cuántos días vienes?
— No, no, marcho mañana yá. Hala … Pues…
— ¿Sabes que voi date cinco duros pa que-l.ly los días a miou fichu?
— iA miou padre ho!
— A miou padre, coñu. ¡Cagon la puta!
— Bueno.
 
Hala. Diu-l.ly los cinco duros. Marchóu…, marchóu aquel outru, marchóu pa casa ya resulta que cuando… cerca del pueblu, pues taba el padre d ‘aquel outru, l.labrando nun curtinal, con unos bueis ya dixo él:
 
— ¡Oiga, mandóume el sou fichu recuerdos!
— Anda buei anda, que you con recuerdos nun como. Hala chou andar conos bueis outra vez, ya… volvíu a deci-l.ly:
— ¡Oiga mandóume el sou fichu cinco duros! – ¡Güoo… ! Plantóu la guichada no riego ya diz él:
— Yas sabía you qu’el miou fichu yera fichu bendición.
— ¡Así eh!
— ¡Así sí eh!
— Ese dicho ta bien dicho.

La borracha

02 – LA BORRACHA


      La borracha - Rosabra Riguilón

Era un matrimonio que a los dos-l.lys gustaba el vinu. Ya dixo él, pa entre él:
 
— ¿cómo voy a fer, cómo fairéi pa… pa ver si…, quita-l.ly… pa que nun beba tanto vinu?
 
Diz él:
—Voi a fe-l.ly, a deci-l.ly que-l.ly compro un refajo.
— ¡Pues muyer, pues muyer, compraréite un refajo!
— ¿Un refajo o refaxu?
— Un refajo.
 
Entonces decía el.la:
— Non marido, non, que’l refaxu me fái pendaxu.
— Pues muyer, pues muyer, compraréite una saya.
— Non, marido, non que la saya fai pendaya.
— Pues muyer, pues muyer, compraréite un mandil.
— Non, marido, non, que’l mandil me fai pendil.
 
Ya nun había cosa que-l.ly quitara el vicio,y a entonces dixo él:
— Pues muyer, pues muyer, compraréite una potra.
— Sí, marido, sí, que la potra trai la bota. Con el vinu sano you, marido, con el agua me pongo más mala.
 
— ¡Eran buenos los dos! ¿eh?
— Sí. Y’acabóuse.

Cagar no capachu

03 – CAGAR NO CAPACHU


      Cagas no capacho - Rosabra Riguilón

Uno que foi a Madrí ya l.levaba un capachu ya un cayáu.
 
— Ya entonces encontróuse con un amigu qu´había al.lí, en Madrí. Había tiempu que taba al.lí
— ¡Coñu! ¿Tas por aiquí?
— Sí.
— ¿Entós qué traes de nuevo?
— Nada. Por ahí a dar un paseo.
 
Bueno. Desque fonon más p ‘allá, un pedazo, así nuna esquina, pues dixo él:
 
— iOye! ¿sabes que tengo ganas de… -¿digo de baxá’l pantalón?-
— Ustéd dígalo como sepa.
— Sabes que tengo ganas de baxá’l pantalón.
— De cagar. Tenía ganas de cagar. ¿eh?
— Eso.
— Aiquí nun puede ser, hombre!
 
Era naquel.los tiempos que nun había vates polas esquinas, por… siempre hai, ¿eh? ¿nun hai? Ahora sí, pero antes nun había tantos, había tantos años.
 
— ¡Mecagon diez, chachu! iYou, you tengo una gana cagar que nun m’aguanto!.
 
Díxo-l.ly l’outru que taba’n Madrí había tiempu:
 
— ¡Oye! ¿Sabes lo que tienes que fer? iCaga no capachu, coñu! Caga no capachu y’hala. Después pones un papel por encima, ya póneslo al hombro, pones el cayáu así al hombro y´hala, hala. Cuando andes un puocu más p´allá va salite una señorita pol balcón. Ha preguntate qué llevas.
 
Y´hala, así fixo. Desque fonon un poucu más p´allá, saliú una señorita por un balcón, ya di:
 
— ¡Oiga, oiga! ¿Qué lleva?
— Llevo güevos.
— ¿Tan frescos?
— Sí, sí, frescos del día.
 
Hala baxóu mui escocada prií pa baxo, ya quitóu´l papel qu´había por encima, ya metíu la mano… ¡Hooiiii…! Sacudíula…
 
— Sacóu aquel.la guldrapada ¿eh?
— Púxose él perdíu, ya los que taban al lau d´él igual.
— ¡Oi, sinvergüenza, eres un sinvergüenza, ahora mismo voi a la comisaría…!
 
Ya, ya, bueno…, mientras qu´el.la marchóu a… ahí, él marchóu ya tovía nun lo vi you a estas horas…
 
Y´hala, acabóuse.