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Memoria de los bosques de Cangas del Narcea, 1920

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Cortando un roble en el monte de Muniellos, 1964. Fotografía de Manuel Rodríguez Montes, ‘Carson’

La elaboración de vino y la explotación de madera fueron las principales actividades industriales de Cangas del Narcea hasta los años cuarenta del siglo pasado, cuando la minería del carbón comenzó a expandirse.

Desde mediados del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XX, la madera es una materia prima muy necesaria y buscada. Se empleaba para la construcción de barcos, para la construcción de edificios y obras públicas, para traviesas de líneas de ferrocarril, para tonelería, etc. La madera de roble será una de las más empleadas para estos fines, pero había un problema: era escasa. Por eso los robledales del concejo de Cangas del Narcea, en especial el “famoso” monte de Muniellos, serán el punto de mira del Estado en el siglo XVIII y de muchas empresas madereras a partir de 1845.

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Encabezamiento comercial de la Sociedad Bosna Asturiana, 1920

La explotación industrial de madera se inició en Cangas del Narcea en 1766 en este monte de Muniellos, propiedad del conde de Toreno, por iniciativa de la Armada y con el fin de suministrar madera para la construcción de navíos de guerra en el Arsenal de El Ferrol. En la segunda mitad del siglo XIX se seguirá explotando intensamente por parte de empresas inglesas (Wilson, Misley & Sichel), catalanas (Crédito Mobiliario Barcelonés) y franco-belgas (Sociedad Minero-Forestal-Ferroviaria). En 1901, la Sociedad Bosna Asturiana, integrada por capital francés, vasco y asturiano y con domicilio en Gijón, adquiere el monte y lo explotará hasta los años veinte. Por último, la empresa “Muniellos S.A.”, fundada en 1952 por varios socios de Cangas, Allande y Gijón, sacará madera hasta 1973 en que el Estado compra este monte para su conservación como espacio natural.

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Vista de los montes de L’Artosa y La Veiga’l Tachu desde Pena Ventana, 2013

Muniellos no fue el único monte explotado masivamente en todo ese periodo de más de doscientos años. También se explotaron otros en su entorno: los montes de Monasterio del Couto, El Pueblo de Rengos, Las Montañas, Cabreiro, etc., así como Valdebois, en el concejo de Ibias, y Valledor, en Allande. En ellos cortarán madera algunas de las empresas que trabajaron en Muniellos y otras más que a menudo eran extranjeras o de otras partes de España. Las últimas de esta clase fueron la catalana “Robledor, S.A.” y la valenciana “Explotaciones Forestales Pumar S.A.” fundada por Salvador Vilarrasa Sicra.

En todos estos montes se extraía madera de faya (haya), abedul, xardón (acebo) y, sobre todo, roble. Muchos de los trabajadores eran vascos, cántabros, franceses, croatas o suizos, así como vecinos de los pueblos propietarios de los montes y de los alrededores. La madera se enviaba para Burdeos, Barcelona, Madrid, Jerez de la Frontera, Valencia, Sonseca (Toledo), Gijón, etc.

La “Memoria de los bosques de Cangas de Tineo” que presentamos en el Tous pa Tous fue escrita en 1920 por encargo de algún empresario o sociedad interesada en invertir en la explotación de madera. Se centra en los montes de Monasterio de Hermo, Monasterio del Coto y Monte Cabreriro, que es propiedad de los vecinos de Oubachu y La Veiga’l Tachu, y también en el de Valdebois / Valdebueyes, que era de la familia Ron. En ella se trata sobre su superficie, las especies de árboles, las condiciones para la compra de los derechos de explotación de la madera y su precio, y el estado de las comunicaciones para el transporte de la madera.

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Vista de los montes de Rengos y Muniellos desde Pena Ventana, 2013

El traslado de la madera será uno de los grandes problemas con los que se encontraron todas las empresas que quisieron explotar los montes de nuestro concejo. En esta memoria se mencionan tres posibles vías para sacar la madera: la futura línea de ferrocarril “Pravia-Cangas del Narcea-Villablino”, que atravesaría por Monasterio de Hermo y que no llegó a hacerse; la carretera en construcción de Ventanueva a Ibias, por donde podría sacarse la madera del Monte Cabreiro y la de Valdebois, y el río Couto, por donde bajaría flotando la madera del monte de Monasterio del Couto hasta La Regla de Perandones; años más tarde, la empresa Robledor S.A. abrirá a su costa la actual carretera que atraviesa el Río del Couto, desde La Regla al Pozo de las Mujeres Muertas, para sacar madera de este monte y del Valledor (Allande).

La memoria está fechada en Oviedo el 12 de febrero de 1920 y no lleva ninguna firma. Procede de los restos del archivo del empresario y banquero José Tartiere Lenegre (Bilbao, 1848 – Lugones, Siero, 1927), que tenía adquirida la explotación de unos robles en el Monte Cabreiro. En ella se menciona al comerciante y negociante José María Díaz López “Penedela” (Penedela, Ibias, 1870 – Cangas del Narcea, 1934), que en esa fecha era el alcalde de Cangas del Narcea, y que proporcionó al autor de la memoria datos sobre las intenciones de los propietarios de los montes y los precios en los que estarían dispuestos a vender los derechos de explotación del arbolado.


Memoria de los bosques de Cangas de Tineo (Asturias), 1920


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Memoria de los bosques de Cangas de Tineo (Asturias), 1920

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Croquis’ de la localización de los diferentes montes de la ‘Memoria de los bosques de Cangas de Tineo (Asturias), 1920

Bosques de Cangas de Tineo

En todo el término municipal de Cangas de Tineo se advierte la abundancia de maderas, pero donde este producto constituye masas susceptibles de una explotación industrial intensa, es en los valles que rodean el llamado Monte de Muniellos, propio de la “Sociedad Bosna Asturiana”.

Estos valles son el de Monasterio de Hermo, donde nace el río Narcea, Vega del Tallo y Monasterio del Coto. Estos dos últimos se reúnen junto a Vegalagar y dan origen al río Coto que desemboca en el Narcea en el punto llamado Regla.

Monasterio de Hermo

Aparece este valle densamente poblado de madera de haya en su ladera Sur, ó sea en la margen izquierda del río Narcea. Se desarrolla esta ladera entre dos puntos de esta margen que distarán entre sí unos 7 kilómetros, pero, con las circunvalaciones, entrantes y salientes de esta montaña bastante accidentada, bien puede calcularse que desarrolla una superficie de 10 kilómetros de largo.

Aunque no he podido ver detalladamente hasta donde alcanza en la ladera el poblado del monte, sin embargo no creo exagerado calcular que llegará a una línea paralela al río y distante de este unos 1.500 metros término medio. Tendríamos pues una superficie de 1.500 hectáreas densamente pobladas, y como en una hectárea a de haber más de 100 metros cúbicos de madera bien podemos calcular de 150 á 200.000 metros cúbicos lo que tiene el monte de Monasterio de Hermo.

Por esta aldea pasa el trazado del ferrocarril en proyecto, y por tanto la salida de esta gran masa de arbolado será en su día sumamente fácil.

Actualmente, para ir a Monasterio de Hermo hay que llegar por carretera a Rengos y en este punto tomar un camino de carro que sigue el curso del Narcea, tardándose en recorrerle a caballo cerca de dos horas.

Este monte pertenece a los vecinos del pueblo, que parecen dispuestos a enajenar la mitad próximamente, ó sea la parte que está del pueblo en dirección a la salida del río. Es la parte en que la madera debe hallarse menos castigada por el vecindario por ser la de más difícil acarreo al pueblo.

Como hemos dicho la madera que predomina es el haya.

Juzgo conveniente adquirir este monte por un término de 20 años mínimo, pues aunque hecho el ferrocarril se podría explotar intensamente se aprovecharía mejor teniendo más largo plazo. Penedela ha indicado un precio de 50 á 60.000 pesetas.

Valle de Vega del Tallo

En este valle, que por su angostura puede llamarse cañada ó barranco, se desarrolla el monte llamado Cabrero.

Pertenece a los pueblos de Obayo y Vega del Tallo, que enajenaron a la Sociedad Bosna Asturiana el derecho a explotar la madera de la ladera sur, ó sea margen derecha del arroyo, durante 15 años, plazo que debe terminar en octubre del año actual. En la ladera norte hay varios grupos aislados de robles gruesos y sanos que han sido adquiridos durante 15 años para D. José Tartiere.

Este monte Cabrero tiene en su parte alta bastante haya, algunos abedules, acebos muy gruesos y el resto es roble.

La Bosna no le ha explotado nada hasta hoy, por lo difícil que está de sacar la madera, pero como llega ya a la parte más alta del monte la carretera que parte de Ventanueva en dirección a Ibias, trata ahora de aprovechar el tiempo que le queda hasta finalizar el plazo en octubre para derribar mucho del arbolado y extraer la madera que pueda.

A este objeto parece ser que a un guarda jurado de Muniellos y vecino de Obayo, y como tal participe en la propiedad del monte, le ha comprado esta participación para, llamándose dueña la Sociedad [Bosna Asturiana] de parte del terreno, disponer de todo él a fin de depositar la madera que derribe hasta que se haga la participación del terreno.

Creo, en primer lugar, que en lo que falta para llegar al término del plazo no podrá derribar mucha madera, porque el tiempo se meterá en la nieve y a aquella altura no permitirá una intensidad grande de trabajo, quedando reducido a los meses de verano el tiempo útil. Y en segundo lugar, que la compra de la participación no puede dar el resultado que busca la Bosna [Asturiana], porque estando la finca pro indiviso entre los vecinos de Vega del Tallo y Obayo, estos tienen derecho de retracto como comuneros.

Se ha calculado para adquirir los grupos que pertenecen al Sr. Tartiere en unos 10.000 metros cúbicos y me parece bien hecho el cálculo.

En la ladera sur habrá 30.000 metros cúbicos de madera.

Monasterio del Coto

Más al Norte que el monte Cabrero está el de Monasterio del Coto. No lo he visitado pero me dicen que tiene mucha y buena madera. La Bosna Asturiana explotó parte de este monte extrayendo 1.800.000 duelas que fabricaron los croatas.

Los pueblos dueños de este monte, cuyo plazo de explotación por la Bosna creo que ha terminado o está pronto a terminar, están dispuestos a vender según dice Penedela.

*  *  *

El Monte Cabrero y el de Monasterio del Coto tienen su salida natural por el río Coto hasta Regla, flotando la madera en épocas de crecida, y así solo se puede sacar madera de pequeña dimensión como duelas.

Casi lindando con el Monte Cabrero por la parte más alta del mismo, ó sea en el Puerto de Valdebueyes, se encuentra el bosque Valdebueyes perteneciente a la familia de Ron y que según dicen lo enajenarían en 30 ó 40.000 pesetas. No pareciéndome caro si se puede montar un cable que suba la madera al Puerto de Valdebueyes (porque el monte está más bajo que éste) y de aquí bajarla á Ventanueva por carretera (18 kilómetros). La estación que se estableciera en Valdebueyes podría servir para subir toda la madera del Monte Cabrero y entonces la explotación de este podría ser más regular que flotándola.

*  *  *

Entre Monasterio de Hermo, Cabrero, Valdebueyes y Monasterio del Coto están los bosques de Rengos y Muniellos propios de la Sociedad Bosna Asturiana.

Si se reunieran en una sola propiedad aquellos cuatro montes se obtendría una cubicación de madera no muy inferior a la que alcanza la Bosna Asturiana, pero está siempre tendrá la ventaja de tener más concentrada, ó sea más reunida, la madera y poder hacer por tanto una explotación más económica.

*  *  *

En Resumen, á mi parecer debe desde luego comprarse Monasterio de Hermo, estudiar la adquisición del derecho de los pueblos sobre el monte Cabrero, tantear la compra del de Valdebueyes con interés, y ver la madera que tenga Monasterio del Coto y la posibilidad de su adquisición.

He oído hablar de otros grupos no tan importantes diseminados por el concejo de Cangas y desde luego se me ha asegurado que en el pueblo de Cerredo hay mucha madera, y como, aunque este pueblo se encuentra en otra cuenca y separado de los montes de Cangas por una alta divisoria, el ferrocarril al salir de Monasterio de Hermo en dirección á Castilla tiene que pasar por Cerredo, creo que sería interesante ver si es posible adquirir allí el arbolado que hay.

En el adjunto croquis se señalan las disposiciones de todos estos diferentes montes.

Oviedo, 12 de febrero de 1920.


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El Mercáu

La historia de cuando El Mercáu se quedó sin mercado, 1805-1820

El Mercáu y el palacio de los condes de Toreno h. 1910

El nombre de los lugares recuerda en muchos casos hechos del pasado de los que sólo queda ese nombre. De este modo, ninguna de las personas que vivimos hoy recordará haber visto en Los Nogales un nogal, pero en algún tiempo hubo allí más de uno. Igualmente en La Oliva, en alguna época debió haber un olivo, y donde está el regueiro Samartín sabemos que en la Edad Medía hubo una capilla dedicada a este santo francés, de la que hoy no queda ningún resto pero sí su nombre.

Lo mismo sucede con el nombre de El Mercáu o Mercado que le damos en Cangas del Narcea a la plaza situada delante del palacio del conde de Toreno o Ayuntamiento. Allí dejó de hacerse el mercado de los sábados en 1805 y, sin embargo, doscientos años después todavía seguimos llamando a ese lugar El Mercáu.

Día de mercao en la plaza de La Oliva o plaza Mayor de Cangas del Narcea, en 1905

Todo empezó el 29 de marzo de 1805 con un acuerdo del Ayuntamiento que dispuso trasladar “el mercado que se celebra en la calle Mayor y sitio conocido con el nombre de Mercado a la plaza principal de la villa”, es decir a la Plaza de la Iglesia o Plaza Mayor.

Los promotores de este cambio fueron el alcalde Diego Valcárcel y el regidor José Fernández Flórez.

Al parecer, el mercado se llevaba haciendo desde hacía tres siglos delante de la casa de los Toreno y éstos abrían la puerta de su casa para dar más espacio a los concurrentes y para vender su vino; tal vez esto explique el gran tamaño que tiene el patio de este edificio terminado en 1702. Por motivos que desconocemos “la vizcondesa [de Matarrosa, nuera del conde de Toreno,] mandó cerrar las puertas del patio de fuera el sábado 23 [de marzo de 1805], con esta novedad se convocó a Ayuntamiento y se acordó trasladar el mercado a la plaza Mayor, así se verificó con general aplauso, a menos de Benitín y sus secuaces” (Carta de José Fernández Flórez a Lope de Ron, 31 de marzo de 1805).

Plaza de Toreno o el Mercao, h. 1915

El conde de Toreno se opuso a este traslado y alegó tres razones: 1. El gran perjuicio que le suponía a él, y a seis vecinos más, para la venta de “vino de sus cosechas en las bodegas que tienen en la misma plazuela del Mercado y sus inmediaciones”; es evidente que la afluencia de gente todos los sábados del año era muy beneficiosa para la venta de vino. 2. Le privaba de “las muchas basuras [es decir, estiércol o cagayón] que por la concurrencia y trafico de las caballerías se hacían todos los sábados días de mercado”; el excremento de las caballerías que se recogía al acabar el mercado era el principal abono de tierras y viñas, y era difícil conseguirlo de otro modo, y 3. La realización del mercado en la Plaza de la Iglesia iba a interrumpir y molestar el culto que se hacía en la iglesia colegiata, y el conde señalaba que a él le correspondía “defenderla como su patrono, procurando que con tales concurrencias, alborotos y deshonestidades no se cause turbación a los divinos oficios y horas canónicas que se celebran todos los días”.

Además, el conde mencionaba que detrás de este acuerdo municipal había “intrigas, resentimientos y parcialidades” por parte del alcalde y el regidor citados, así como claros intereses personales, y señalaba que el gran beneficiado de este cambio era José Fernández Flórez, “porque casualmente posee una bodega en la calle Mayor contigua a la Plaza de la Colegiata y varias casas en la propia plaza”, y “porque con la traslación del mercado consiguió la ventaja de vender sus cosechas de vino con oportunidad y estimación, privando de ella al exponente [es decir, al conde de Toreno] y a otros vecinos”.

El traslado del mercado se llevó a cabo en un momento de debilidad de los condes de Toreno. El conde en aquel tiempo, Joaquín José Queipo de Llano (1728-1805), estaba muy enfermo y morirá el 22 de diciembre de 1805. Su hijo, José Marcelino (1757-1808), vivirá fuera, perderá gran parte del control del poder local y fallecerá tres años después, y el sucesor de éste, José María (1786-1843), que fue el más famoso de los condes de Toreno, será un liberal perseguido y desterrado por el rey Fernando VII a partir de 1814. En medio de todo esto la Guerra de la Independencia.

Por el contrario, José Fernández Flórez era miembro de una familia que había ascendido en la segunda mitad del siglo XVIII, por cierto, al amparo de los Toreno; pertenecía a una nueva clase social, la burguesía, que invertía en fábricas y también en tierras. Su abuelo Cristóbal, natural de Salas, vino a Cangas a servir como criado mayor de la casa de Toreno y por su buen servicio lo nombraron administrador de las rentas de esta casa en La Muriella y la Colegiata; compró casa en Cangas y llegó a hacer una pequeña fortuna. Su hijo Ignacio Fernández Flórez continuo con la administración de las rentas de la Colegiata, compró muchas tierras, fundó en la villa de Cangas una fábrica de curtidos en 1792 y arrendó la casona que el conde de Miranda tenía en la calle de la Iglesia, junto a la Plaza; este Ignacio tuvo diversas diferencias con el conde de Toreno. Por su parte, el nieto, José Fernández Flórez, compró título de regidor perpetuo del concejo de Cangas, abrió en los primeros años del siglo XIX una fábrica de chocolate en la casona mencionada, “que le dio mucha utilidad”, y aforó al conde de Adanero, que vivía en Medina del Campo, la casa de San Pedro de Árbas y toda su hacienda en el concejo de Cangas del Narcea.

La Plaza, con puestos de cacharros de cerámica de L.lamas del Mouro y de El Rayu (Siero), 1910

La respuesta de José Fernández Flórez y otros trece comerciantes del concejo de Cangas del Narcea a las razones contrarias del conde de Toreno al traslado del mercado, no se hicieron esperar. Según ellos el cambio se hacía por “utilidad, conveniencia y necesidad común”: “la Plaza en que antes se hacía el mercado era una calle ancha y no otra cosa, y que pasando por ella la carretera para Castilla se interrumpía frecuentemente la comunicación de los comerciantes al mercado, al paso que la [Plaza de la Iglesia, en la] que se celebra actualmente, es mucho más capaz y susceptible de las comodidades que exigen los establecimientos de esta clase”. En un informe del Ayuntamiento se incide en esto mismo: “en la plaza antigua todo era desorden, confusión y continuos trastornos para los concurrentes y transeúntes, y en la nueva o de la Iglesia, por su extensión y capacidad, es todo lo contrario”. En cuanto a los inconvenientes para los oficios divinos, responden que en la iglesia colegiata “se dicen solo dos o tres misas en dichos días, sin practicarse otros oficios, y que este pretexto es tanto más despreciable y voluntario cuanto en dicha plaza se celebran y han celebrado de tiempo inmemorial, por su mejor disposición y más libre de inconvenientes, las grandes ferias de dicho pueblo de Cangas en los solemnísimos días del Corpus, Invención de la Santa Cruz, Pentecostés, San Andrés y San Mateo”.

El conde de Toreno respondió al argumento de la incomodidad de la plaza del Mercado diciendo lo siguiente: “El sitio de la plaza del Mercado es más ventajoso, porque está a la salida del pueblo, los trajineros de Castilla no tienen necesidad de atravesar las calles con sus ganados y se precaven contingencias en las mujeres y niños especialmente, sin que contra esto pueda influir ni formar paralelo el único fundamento de celebrarse las ferias en la plaza principal, pues, según lo que se vende en ellas y su corta duración, son muy diferentes”.

El enfrentamiento entre el conde de Toreno y el Ayuntamiento duró hasta 1820. El pleito se dirimió en la Real Audiencia de Asturias y el Consejo de Castilla, y se pidió consulta a los ayuntamientos de Ibias y Tineo, y al Obispo de Oviedo. Al final, la Justicia dio la razón al Ayuntamiento y el mercado semanal quedó en la Plaza de la Iglesia, donde todavía hoy continúa celebrándose.


[La información para hacer esta noticia está sacada en su mayor parte del archivo de los condes de Toreno que se conserva en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, de Toledo].


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365 ventanas

Parador de Corias, un monasterio del siglo XVIII a orillas del río Narcea

De todos los paradores de turismo, el de Corias es el más inaccesible. Dista nada menos que 85 kilómetros de Oviedo, por una carretera sinuosa aunque bien asfaltada. La autopista A-6 que lo une a la meseta queda a 105 kilómetros, pero exige ascender el dificultoso puerto de Leitariegos. Alguien pensó al principio que con estos impedimentos mal le iría al último de los establecimientos de la red. Pero ha sido todo lo contrario: lo exótico, lo aislado, por prometedor, ha sido siempre un reclamo tentador. A un año escaso de su inauguración, Corias ha tenido que colgar muchas veces el cartel de completo.

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Fachada del parador de Corias en Cangas del Narcea, Asturias.

Bautizado como El Escorial Asturiano, el monasterio de San Juan Bautista de Corias debe su fundación en 1032 a los condes Piniolo Jiménez y Aldonza Muñoz, protectores de una congregación benedictina que dio obispos a Oviedo y fue probablemente sepultura del rey Bermudo I, El Diácono. Reconstruido tras un incendio en 1773, el nuevo edificio neoclásico, con 365 ventanas, exhibe una fábrica impresionante a orillas del Narcea.

En su interior pueden contemplarse verdaderas joyas, como una talla románica del siglo XII conocida como el Cristo de la Cantonada. Aunque tampoco son menores las actuaciones seguidas en su reconversión como establecimiento hotelero, algunas de las cuales están siendo testadas como ejemplo a seguir en otros paradores.

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Salón del parador de Corias en Cangas del Narcea, Asturias

Minimalismo desnudo en los corredores abovedados, tonalidades neutras e iluminadas en las zonas comunes, mobiliario escandinavo en los dormitorios. La biblioteca, rediseñada por el artista portugués Rui Macedo, apabulla por su pureza de líneas a la espera de que se llene de libros. Labores de ganchillo y vainica decoran el comedor, instalado en el antiguo refectorio, coronado por una profunda bóveda. En la definición de su carta, pulcra y golosa, se nota la mano personal de José Carlos Campos, ascendido a la dirección general de la red. Sus desayunos son de lo mejor.

Si los patios regalan un espacio de solaz y frescor, especialmente en verano, las alcobas que los rodean mantienen ese minimalismo sosegado que impone su ornamentación nórdica y los gruesos muros de sillería. A partir de ahora, en cualquier caso, todos los caminos llegarán a Corias. Ese espejo en el que se mirará ya toda la red reabre, tras un paréntesis invernal, el próximo 10 de abril con un precio imbatible de 65 euros la noche.


Fuente: EL VIAJERO / El País


Muniellos en otoño

Primera entrega de una serie documental a lo largo de las estaciones sobre el gran bosque asturiano de Muniellos.

GECA 2014

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Una mirada antropológica de la fiesta de El Acebo en 1971

Las fotografías de la antropóloga María Cátedra

María Cátedra Tomás, catedrática de Antropología Social en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

María Cátedra Tomás, catedrática de Antropología Social en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

La antropóloga María Cátedra (Lérida, 1947), catedrática de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid, acaba de donar al Museo del Pueblo de Asturias, en Gijón, todas las fotografías que realizó entre 1970 y 1975 para un estudio sobre los vaqueiros de alzada de los concejos de Valdés y Tineo. Los lugares donde centró su trabajo de campo fueron Naraval, Navelgas, Escardén, L.leiriel.la, Businán, Los Corros, Folgueras del Río, etc. Sus informantes le mencionaron enseguida a la Virgen del Acebo, de la que son muy devotos los vecinos de aquellos lugares, y el 8 de setiembre de 1971 vino a conocer, observar, participar y fotografiar aquella fiesta. Una selección de las fotografías que hizo aquel día son las que publicamos hoy en la web del Tous pa Tous.

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Santuario de Nta. Sra. del Acebo, 8 de septiembre de 1971. Foto: María Cátedra.

Con toda la información recopilada en esos cinco años de trabajo, María Cátedra hizo  dos tesis doctorales. La primera fue leída en la Universidad Complutense de Madrid en 1972 y lleva por título “Un estudio antropológico-social sobre los vaqueiros de alzada (Asturias)”, y la segunda, Death as a cultural process: ideology of suicide, sickness, death and after-life among the vaqueiros de alzada (Spain), fue leída en la Universidad de Pensilvania (EE. UU. de América) en 1984 y editada por la Universidad de Chicago en 1992. Está última tesis obtuvo en 1986 el Premio Nacional de Investigación “Marqués de Lozoya”, que otorga el Ministerio de Cultura para estudios de etnografía y antropología, y se publicó en español en 1988 con el título La muerte y otros mundos (enfermedad, suicidio, muerte y más allá entre los vaqueiros de alzada).

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Don Herminio, el cura del Acebo, en la procesión del 8 de septiembre de 1971. Foto: María Cátedra.

Las fotografías de María Cátedra muestran la sociedad y la vida cotidiana de aquel tiempo, y tienen mucho interés porque aquella sociedad campesina estaba a punto de cambiar radicalmente. Hay retratos de vecinos, personas trabajando la tierra y trashumando con el ganado, la matanza, hombres en ferias y mercados, niñas jugando, una boda, fiestas y romerías, entierros, pueblos y paisajes rurales, etc. Son imágenes poco frecuentes de lugares, gestos y escenas de la vida común, que son el resultado de una mirada antropológica sobre el territorio y la sociedad. Todas estas imágenes forman parte de una larga relación entre fotografía y antropología, que comenzó en el siglo XIX cuando la fotografía se convirtió en una herramienta de estudio para los antropólogos al considerarla como el medio más fiel y verdadero de registrar la realidad.

En El Acebo, María Cátedra fotografía todos los elementos sustanciales de aquella fiesta: el peregrinaje andando o a caballo; el campo de la fiesta con puestos y repleto de gente; la procesión, momento central de la fiesta, en la que aparece don Herminio, el cura del Acebo en aquel tiempo; el contacto con el manto de la Virgen para buscar su protección; las personas ofrecidas que llegan descalzas o rodean la iglesia de rodillas o vienen “envolubraos” (amortajados); la ofrenda de velas de cera encendidas; la música con el grupo “Son d’Arriba”; la comida de las familias o grupos repartidos por los alrededores del santuario, y el baile. Así era la fiesta en 1971.

Juventud y Deporte en Cangas del Narcea entre 1960 y 1978

Frade con tres deportistas cangueses

[Manuel Pérez Frade (Limés, 2 de febrero de 1933 – Oviedo, 24 de agosto de 2004), conocido por sus amigos y alumnos como “Frade”, fue el primer profesor de Gimnasia o Educación Física que hubo en el concejo de Cangas del Narcea. En estas memorias escritas en 1998 relata su actividad en pro del deporte en Cangas del Narcea en tres ámbitos: 1. Profesor en el Instituto Laboral de Corias y, a partir de 1968, en el Instituto Nacional de Enseñanza Media, 2. Fundador de la Organización Juvenil Española (O.J.E.) y 3. Promotor de los primeros cursillos de esquí en el Puerto de Leitariegos].

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo pertenecen a la familia Pérez García.

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Historia del deporte en Cangas del Narcea

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José Ramón Cuervo, ‘El Gordo’, en El Reguerón, primero por la izquierda.

Textos recopilados por José Ramón Cuervo “El Gordo”

José Ramón Cuervo Azcárate, “El Gordo”, fue un entusiasta del deporte, en especial del fútbol, y de las cosas de Cangas del Narcea. Durante su vida dedicó muchas horas a la Sociedad Deportiva Narcea y a recopilar información sobre la historia del deporte en Cangas. Organizó un archivo con recortes de periódicos, fotografías, folletos y diversa documentación relacionada con esta materia. También solicitó a muchas personas vinculadas con el deporte cangués que escribieran sobre el fútbol, automovilismo, ciclismo, baloncesto, esquí, etc. En estos escritos sus autores cuentan su relación con el inicio y la historia de esos deportes en Cangas del Narcea, hecho que sucedió en todos los casos a lo largo del siglo XX, pues antes no hubo práctica de ningún deporte en el concejo.

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José Ramón Cuervo Azcárate, ‘El Gordo’, con otros cangueses hacia 1970

José Ramón murió antes de poder ver acabada su obra y los textos que recopiló no se publicaron. Su hijo Daniel ha tenido la amabilidad de cederlos al Tous pa Tous y nuestra intención es ir dándolos a conocer en los próximos meses en nuestra web con el título de “Historia del deporte en Cangas del Narcea”.

El primero de los textos que vamos a publicar son unas memorias escritas en 1998 por Manuel Pérez Frade (Limés, 2 de febrero de 1933 – Oviedo, 24 de agosto de 2004), conocido por sus amigos y alumnos como “Frade”. Él fue el primer profesor de Gimnasia o Educación Física que hubo en el concejo de Cangas del Narcea. En sus memorias relata su actividad de promoción del deporte en Cangas del Narcea en tres ámbitos: 1. profesor en el Instituto Laboral de Corias y, a partir de 1968, en el Instituto Nacional de Enseñanza Media, 2. fundador de la Organización Juvenil Española (O.J.E.) y 3. promotor de los primeros cursillos de esquí en el Puerto de Leitariegos.


El MMR Bikes Pro Team contará en sus filas con ciclistas de la talla del cangués Luis Pasamontes

Luis Pasamotes (izda) con otros dos integrantes del equipo MMR bikes

El conjunto patrocinado por la marca asturiana de bicicletas, MMR Bikes, único equipo español con licencia internacional, será la referencia patria del Mountain Bike, con la Copa del Mundo como máxima aspiración.

Una marca asturiana de bicicletas será el patrocinador del conjunto referente a nivel nacional en el ciclismo de montaña, único equipo español con licencia UCI. La marca asturiana, MMR Bikes, se embarca así en un proyecto lleno de ilusión que tendrá en sus filas a los mejores ‘bikers’ del territorio nacional con el objetivo de competir en los escenarios más exigentes del Mountain Bike mundial, con la Copa del Mundo de la disciplina como reto.

El MMR Bikes Pro Team contará en sus filas con ciclistas de la talla del cangués Luis Pasamontes, ex-profesional de carretera en el Team Movistar; Carlos Coloma, diploma olímpico en Londres 2012; Pablo Rodríguez, Campeón de España Sub-23; y el también olímpico en Londres, Catriel Soto, corredor argentino que llegó a ser bronce en el Campeonato del Mundo de Cross Country 2013.

Todos ellos, tanto corredores como staff técnico, destacan la ilusión y el compromiso con el que afrontan este ambicioso proyecto, orgullosos de abanderar a una gran marca asturiana como MMR Bikes.


Fuente: www.asturiasport.com


El Club Xeitu de Laciana convoca el III Concurso de Recogida de Toponimia ‘Concha de Lama’

El Club Xeitu convoca por tercer año el Concurso de Recogida de Toponimia ‘Concha de Lama’ para recuperarla en los pueblos leoneses y asturianos. En él podrán participar trabajos de los pueblos de los municipios de Villablino, Murias de Paredes, Riello, Valdesamario, Soto y Amío, Páramo del Sil, Palacios del Sil, San Emiliano, Cabrillanes, Sena de Luna y Barrios de Luna (todos ellos de la provincia de León) y Pola de Somiedo, Cangas del Narcea y Degaña del Principado de Asturias.

Los trabajos presentados deberán recoger cuantos topónimos puedan conocerse en cualquiera de los pueblos de dicho territorio, describiendo brevemente cada uno de ellos en un listado alfabético y ubicándolos en mapas, fotografías u ortofotos, quedando la metodología a libertad del autor o autores.

Las bases del concurso establecen que el plazo de presentación de las obras finalizará el 1 de agosto de este año. El premio, dotado con 300 euros y la publicación de la obra ganadora, será fallados por un jurado compuesto por personas vinculadas a la temática del concurso antes de que finalice el año.

Desde su primera convocatoria, en 2012, los premios del concurso ha recaído en los trabajos de las localidades de La Majúa (San Emiliano, León), de Ignacio Prieto Sarro, y Montrondo (Murias de Paredes, León), de Adriana García Martínez, publicándose ambos en la colección de toponimia en que también ha visto la luz un tercer libro, dedicado a la localidad babiana de La Vega de los Viejos.

La intención del Club Xeitu es conformar una colección bibliográfica de toponimia, que salvaguarde la riqueza filológica y cultural de estos elementos abocados a desaparecer, además de concienciar a la población a su recuperación y puesta a disposición pública a través de la publicación. Por ello, se anima a participar, a cuantas personas lo deseen .