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Publicación del libro: Ake W:son Munthe. Poesía Popular de Asturias (1888-1889)

El Muséu del Pueblu d’Asturies recupera una obra fundacional de los estudios sobre el folklore asturiano. 

Cubierta

Cubierta

Publicada originalmente en Upsala (Suecia), bajo el título de Folkpoesi från Asturien (1888-1889), esta obra pionera del folklore asturiano ha permanecido inédita en España durante más de un siglo. El estudio de la poesía popular asturiana realizado por el filólogo sueco Ǻke W:son Munthe (1859-1933) fue el primero que se hizo en Asturias a partir de un trabajo de campo efectuado in situ directamente por el autor. El área elegida por Munthe para llevarlo a cabo fue el sudoeste de Asturias y, más concretamente, el concejo de Cangas de Tineo, hoy Cangas del Narcea. La razón de esta elección la explica el propio autor: “Di preferencia a esta parte occidental de Asturias porque sobre el dialecto de las partes central y oriental existían por lo menos algunas noticias y, por el contrario, sobre el dialecto occidental era casi todo desconocido hasta el momento”.

La información recopilada en Cangas del Narcea sirvió a Munthe pararealizar dos estudios muy valiosos. El primero fue su tesis doctoral, que leyó en 1887 en la Universidad de Upsala con el título Anteckningar om folkmåleti en trakt av vestra Asturien (Anotaciones sobre el habla popular de una zona del occidente de Asturias), y se publicó ese mismo año. Este estudio fue el primer trabajo científico sobre un dialecto que se realizó en España, y tuvo mucha difusión en los ámbitos académicos de España y Portugal, y también en los relacionados con los estudios asturianos. La traducción española de este libro fue publicada por la Biblioteca de Filoloxía Asturiana de la Universidad de Oviedo en 1987.

Cubierta del fascículo II de la edición original

Cubierta del fascículo II de la edición original

El segundo estudio realizado por Munthe con materiales recogidos en Cangas del Narcea fue Folkpoesi från Asturien (Poesía popular de Asturias), publicado en tres entregas en la revista Språkvetenskapliga Sällskapets i Upsalaförhandlingar (Tratados de la Asociación de Filología de Upsala) en 1888 y1889. Estos materiales provienen fundamentalmente de dos informantes: Antonia Coque, natural de Pousada de Rengos y sirvienta en la villa de Cangas, y Carmen González, natural de Vil.louril de Bimeda; ambas contaban veinte años de edad en el verano de 1886, cuando fueron entrevistadas por Munthe. Así describe estas entrevistas el propio autor:

Cuando preguntaba a las muchachas acerca de cantos populares, pretendían convencerme de que no sabían ni uno solo; pero cuando al fin conseguí romper su silencio, brotaron de su boca espontáneamente los cantos, especialmente cuando estábamos a solas. Sentado yo en el borde del fogón de la cocina ahumada de Cangas, y Antonia preparando en la caldera la comida de los cerdos, o limpiando y fregando, o peinando sus rizados cabellos negros, o cuando yo arriba en Villaoril ayudaba a Carmen a desmenuzar terrones en el pequeño y escarpado pedazo de campo, arriba en el monte, o la acompañaba a llevar el ganado a pastar a la sierra, o delante de la puerta de su casa, baja y con tejado de pizarra, en los ratos de ocio… no tenía traza de acabar su provisión de cantos y si hubiera podido permanecer allí más tiempo, hubiera seguramente multiplicado mi colección con solo transcribir los cantares que aquellas muchachas sabían.

Åke W:son Munthe en Estocolmo (Suecia), hacia 1886. Fotografía de Wilhelm A. Eurenius (1830-1892)

Åke W:son Munthe en Estocolmo (Suecia), hacia 1886. Fotografía de Wilhelm A. Eurenius (1830-1892)

La edición de los textos que componen esta colección de romances, canciones populares y rimas infantiles mereció el reconocimiento de investigadores españoles y extranjeros, como Ramón Menéndez Pidal o Carolina Michaëlis, que destacaron el valor de los materiales folklóricos recopilados y el rigor en la transcripción.

En Asturias, Braulio Vigón publicó una elogiosa crítica de esta obra en el periódico El Concejo, de Oviedo, el 1 de mayo de 1889 en la que termina reclamando un merecido reconocimiento para el lingüista sueco: “Y hora es por lo tanto de significarle que Asturias sabe apreciar y agradecer el mérito relevante de sus trabajos”. Lamentablemente han tenido que transcurrir 125 años para que este trabajo pionero de Munthe se publique en Asturias.


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Pedru Pereira en su rincón

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El cantautor y escritor cangués Pedru Pereira de Xedré

La historia humana es trágica en todos los tiempos, como el ser humano es en todo tiempo y lugar desgraciado y mortal, dejó escrito Emilio Castelar. En el tiempo del currusco de pan, de las estrecheces y el hambre, madres esclavas podían parir en el campo en mitad de la siembra. Venimos de un pasado más doloroso que ilustre y cabalgamos un presente maltrecho. Quien más quien menos ha vivido y ha sufrido, y carga sobre los hombros el peso de su tierra. Aunque Oscar Wilde sostuvo que hay algo infinitamente vulgar en las tragedias, sobre todo cuando no son propias, algunos son capaces de elevar la vulgaridad de la desdicha al universalizar su singularidad.

Pedru Pereira (Xedré, Asturias, 1966) es cantautor y escritor, aunque como su abuelo y su padre, oriundos de Galicia, se ganó la vida en las minas de carbón de Cangas del Narcea, en el suroccidente asturiano. La coyuntura económico-política que le tocó fue más amable que la de sus predecesores y con 41 años se prejubiló de la mina, lo que, al menos hasta ahora, venía a significar algo así como sacar un premio en la lotería de la existencia.

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El cantautor y escritor cangués Pedru Pereira de Xedré

Desde muy joven compaginó mina y guitarra. Autodidacta, mientras componía leía a León Felipe, Antonio Machado y a Miguel Hernández, escuchaba a Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez, participaba en bandas de rock garajero con sabor local y nombres como Delirium Tremens o Tractel y grababa artesanalmente en su casa lo que componía. Luego lo escuchaban vecinos y amigos, y algunas cosas se tocaban en fiestas o en los tiempos muertos de las huelgas mineras para entretener a los compañeros. Entonces escribía en castellano, pero empujado por jóvenes como Gema Martínez y Azucena Collar comenzó a saborear el mundo en asturiano occidental, y le agradó no solo el sabor de esas palabras, sino también el sonido, la música de una lengua muerta y olvidada, y así fue como nació su primer y hasta la fecha único disco en solitario: Xedré, editado en 2004. Luego, junto a su hija Tania, participaría en Brandal, grupo de música folk responsable del disco Na fonte La Canalina, y desde 2012 ha vuelto al rock con la banda Lapsus.

 

POEMAS Y CANCIONES DE PEDRU PEREIRA

—Traducción de Alfonso López Alfonso—
 

FLORES NA SOLOMBRA

Na mía casa miedran flores na solombra
ya siempre hai una estrel.la que me nombra
cuando fartu de trabayar me sabe l.levantar
ya alcuérdame una viecha canción.
 
María foi minera ya tamién madre soltera,
sou ficha alantre el.la sacóu
trabayando de sol a sol nel lavaderu de carbón
ya los domingos iba cortexar
con un gal.legu grandul.lón,
frenista de profesión
nel Patateru.
 
Siempre m’alcuerdo del l.lugar d’ou vengo
ya quien trabaya tanto ou más que you.
¿Quién vei enxuagar las l.lagrimas del curax?
¿Quién vei quitar a la fuercia’l dereitu d’esixir?
 
¿En quién pouséi tolos mious suenos?:
nuna mocina l.libre ya sin amu
a la que nun debo abel.lugar
porque el.la sola bien sabe
cómo tien que ser una mucher. 

(Del disco Xedré, Ámbitu, 2004).

FLORES EN LA SOMBRA

En mi casa crecen flores en la sombra
y siempre hay una estrella que me nombra
cuando harto de trabajar me sabe levantar
y me recuerda una vieja canción.
 
María fue minera y también madre soltera,
su hija adelante sacó
trabajando de sol a sol en el lavadero de carbón
y los domingos iba a cortejar
con un gallego bravucón,
frenista de profesión
en El Patatero.
 
Siempre me acuerdo del lugar de donde vengo
y de quien trabaja tanto o más que yo.
¿Quién va a enjuagar las lágrimas del coraje?
¿Quién le va a quitar a la fuerza el derecho de exigir?
 
¿En quién apoyé todos mis sueños?:
en una chiquilla libre y sin amo
a quien no debo proteger
porque ella sola bien sabe
cómo tiene que ser una mujer.
 
 

 

NEL TIEMPU DEL CURRUSCU DE  PAN 

Nel tiempu del curruscu de pan ya la copa d’oruxu al madrugar
miou buela tuvo ocho fichos, l’últimu na tierra semando’l pan.
Nel tiempu de las nevadonas miou padre tenía que pasar
la estación trancáu nel monte, xunto’l chamizu pa trabayar.
Ya’l volver pola mañana dalgún l.lobu lu solía siguir
el que sólo yera un guah.e con cayáu ya madreñas que bebía anís.
Agora cerranon las minas, ya nun hai que madrugar.
Baxo cona moza al ríu, aprendo a cantar.
Agora cerranon las minas mas nun séi que pensar,
riráse la cara la tierra pero los mozos tendrán que marchar.
La roupa había que l.lavala a mano, remendar la vida sin parar,
yera duro ser muyer de mineru pero pasar fame yera muitu más.
¡Qué lexos queda xugar nas escombreras, escuitando al glayu glayar
xugar los bolos con miou padre ya’l domingu dir a pescar! 

(Del disco Xedré, Ámbitu, 2004).

EN EL TIEMPO DEL CUERNO DE PAN 

En el tiempo del cuerno de pan y la copa de orujo al madrugar
mi abuela tuvo ocho hijos, el último en la tierra sembrando el pan.
En el tiempo de las grandes nevadas mi padre tenía que pasar
la noche atrapado en el monte, junto al chamizo para trabajar.
Y al volver por la mañana algún lobo lo solía seguir,
a él que sólo era un niño con cayado y madreñas que bebía anís.
Ahora cerraron las minas, y no hay que madrugar.
Bajo con la novia al río, aprendo a cantar.
Ahora cerraron las minas mas no sé qué pensar,
puede reírse la cara de la tierra, pero los jóvenes tendrán que marchar.
Había que lavar la ropa a mano, remendar la vida sin parar,
era duro ser la mujer de un minero, pero pasar hambre lo era mucho más.
¡Qué lejos queda jugar en las escombreras, escuchando al arrendajo chillar
jugar a los bolos con mi padre y el domingo ir a pescar!
 
 
 
 

 

YOU TAMIÉN CHEGUÉI NUN CAYUCU 

Siempres suanou cun d’algu mechor
el sou país nun sy lu díu
la fame aprieta ya’l sol castiga
de magar que l’oasis nun yía l’Edén.
 
L’asfaltu yía un mantu prietu de soledá
ya las casas de cartón d’esti probe país
aveíranlu d’un fríu que manca la piel:
nada cambíou, esa yía la verdá.
 
Subíu al cayucu vendíu sou reló
cruzóu l’Estrechu casi muerre na mar
ya recurdóu los güechos verdes del sou pae
ya cumu l’últimu guerreiru aburdóu la ciudá.
 
Vende baratu lu del cuntenedor
l.lueu busca un requeixu de calor
suana esnalar pol camín de Santiagu
furchigandu feliz cumu cerrica n’Abril
 
El desiertu yía outru mar qu’el bien cunoz
ya cuánta la murnia pola sua mucher
pol sou reló, pol vientu Sirocu…
Ya recuechi la manta, entama a currer. 

(Inédito)

YO TAMBIÉN LLEGUÉ EN UN CAYUCO 

Siempre soñó con algún lugar mejor
su país no se lo dio
el hambre aprieta y el sol castiga
desde que el oasis no es el Edén.
 
El asfalto es un manto lleno de soledad
y las casas de cartón de este pobre país
lo abrigan de un frío que hiere la piel:
nada cambió, esa es la verdad.
 
Subió al cayuco, vendió su reloj,
cruzó el Estrecho, casi muere en el mar,
y recordó los ojos verdes de su padre
y como el último guerrero abordó la ciudad.
 
Vende barato lo del contenedor,
luego busca un resquicio de calor.
Sueña con volar por la Vía Láctea
estirándose feliz como un pajarillo en abril.
 
El desierto es otro mar que él conoce bien.
Cuánta la tristeza por la mujer,
por el reloj, por el Siroco…
Ya recoge la manta, y empieza a correr.

 

 

NANA 

Duermi nenín, qu’hai priesa
duermi, puvisa, duerme-ty tú
que la fuguera nun cal.lenta
duermi que muerre la l.luz.
Ea ea ea
Ea ea ea
 
Duermi nun tapín de fuechas
duermi nuna nuble azul
sos cumu la riesa l’augua
duermi y’abraza la mar.
Ea ea ea
Ea ea ea
 
Duermi l.larima de l.luna
duermi ximielgu del sol
que nel reló díu la una
duermi que’l gal.lu cantóu.
Ea ea ea
Ea ea ea

(Inédito)

NANA 

Duérmete niño, que hay prisa
duerme, povisa, duérmete tú
que la hoguera no calienta
duerme que muere la luz.
Ea ea ea
Ea ea ea
 
Duérmete en un lecho de hojas
duérmete en una nube azul
eres como la risa del agua
duerme y abraza la mar.
Ea ea ea
Ea ea ea
 
Duérmete lágrima de luna
Duérmete hermanito del sol
que en el reloj dio la una
duerme que el gallo cantó.
Ea ea ea
Ea ea ea
 
 
 

 


Publicado en Clarín. Revista de nueva literatura, nº 107, septiembre-octubre 2013


PEDRU PEREIRA: “SOLEDÁ”

 

 

 

 

 


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L.lingua asturiana na web del Tous pa Tous

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RODRÍGUEZ-CASTELLANO, Lorenzo, ‘Aspectos del bable occidental’, IDEA, Oviedo, 1954.

Dende’l TOUS PA TOUS, ya comu nun podía ser d’outra forma, nun se quier esqueicer d’un bon estaxu de la nuesa cultura comu ía la l.lingua asturiana, con un enfoutu bien especial na fala del concechu de Cangas.

Entama, destamiente, una seición na súa web au se vei dir ricuyendo, pouquinín a pouquinín, tolos trabayos de material l.lingüísticu feitos deica güei, con idea de sofitar ya dar muita más sonadía al asturianu ya, asina, menguar tolo que se pueda’l poucu valir social ya’l desapegu de las alministraciones, que tán l.levando la nuesa l.lingua a desaniciar dafeito.

Hai intención, amás, de que los socios del TOUS PA TOUS tengan un sitiu au puedan enviar las súas aportaciones, pa medrar l’archivu de esti tesouru nuesu, meyorando asina la conocencia de la l.lingua asturiana ya faendo más fácil l’estudiu d’el.la ya de la fala del occidente de Asturias.

DIR A:

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Reivindicación de la palabra ‘fana’

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Fana en la calle Clarín de Cangas del Narcea. 22 de enero de 2013.

La fana ocurrida en la calle Clarín de Cangas del Narcea y el terrible trastorno que ha traído consigo para vecinos y Ayuntamiento, ha convertido este asunto en noticia frecuente en los periódicos regionales durante las últimas semanas. En alguna información de los primeros días aparecía la palabra fana para denominar a esta fana, pero enseguida fue sustituida en los titulares y en los artículos por la palabra argayu o argayo. Las dos palabras, fana y argayu, significan en la lengua asturiana lo mismo: desprendimiento de tierras o desprendimiento del terreno. La primera es la que se emplea en todo el occidente asturiano y la segunda es la habitual en el centro de la región.

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Fana de Genestaza desde La Azorera (Tineo). Septiembre de 2012. Foto: Juan Díaz

En Cangas del Narcea empleamos la palabra fana para denominar a esos desprendimientos tan comunes cuando llueve y también para referirnos a un terraplén o terreno muy pendiente; todavía muchos recordarán la Fana del Reguerón y la Fana de Santiso, que hasta los años setenta eran los lugares donde se tiraba la basura de la villa que tenía como último destino el río. Hay fanas muy famosas por su gran tamaño, como la Fana de Genestaza / Xinistaza (Tineo), “la mayor y más asombrosa de toda Asturias”, en palabras de Guillermo Schulz escritas en 1858.

La palabra fana es muy antigua; según el filólogo Xosé Lluis García Arias es probable que proceda de una palabra “de origen céltico presente en irlandés fán ‘oblicuo, en declive, pendiente’, testimoniada también en galo”. También existe el verbo esfanar.

Es verdad que el empleo de una u otra palabra puede ser irrelevante al lado del suceso que ha ocasionado su empleo, sin embargo, también es cierto que el arrinconamiento y la suplantación de la palabra fana en los medios de comunicación tiene que hacernos reflexionar sobre el lugar que ocupa nuestra cultura.

Canciones de Pousada de Rengos recogidas por Åke Munthe a Antonia Coque en 1886

Antonia Coque y su hijo Manuel en Buenos Aires, hacia 1910. Foto de José Stanchina. Colecc. Casa El Ferreiro, Pousada de Rengos.

Antonia Coque era natural de Pousada de Rengos. Había nacido en 1865 en Casa Coque y sus padres eran Francisco Coque y Ramona Fernández; sabemos que tenía, al menos, una hermana más joven que ella: Manuela, nacida en 1880. En 1885, Antonia, con 20 años de edad, comenzó a trabajar como criada en la fonda de Victor de Llano en la villa de Cangas del Narcea. En 1889, según el padrón de habitantes, seguía trabajando en esta misma casa.

Al año siguiente de llegar a la villa coincidirá en la fonda con el lingüista y folclorista sueco Åke Munthe, y se convertirá en una de sus principales informantes. Antonia le cantó a Munthe varios cientos de canciones, le recitó romances y le dictó retahílas de juegos infantiles. En su artículo Folkpoesi från Asturien (Poesía popular de Asturias), editado en Upsala en 1888, Munthe publicó una muestra de todos estos géneros.

Después de 1889 Antonia Coque se casó con Manuel Fernández, de casa Goyo de Pandiel.lu (parroquia de Larna), que fue cartero de Degaña. Tal vez no sea casualidad una de las coplas que le cantó a Munthe:

Todas las hojas se secan
no siendo las del laurel.
¡Dichosa de la que tiene
los amores de un Manuel!

El matrimonio vivirá en Pousada de Rengos, porque ella era la muiraza de su casa. Tuvieron cuatro hijos: Manuel, Daniel, María y Nieves. Todos ellos, menos Nieves, emigraron a Buenos Aires. Manuel se casó allí, tuvo dos hijos y nunca más volvió. Daniel volvió de Buenos Aires, y se casó, vivió y murió joven en Pousada al caerse de un fresno, mientras cortaba hoja para el ganado. María vivió en Buenos Aires algunos años y volvió a Pousada para casarse, pero el novio la dejó por otra con más dote; murió en el pueblo ya bastante mayor. Nieves sirvió en Madrid, en casa de una familia rica, volvió a Pousada para después marchar a Buenos Aires, pero en este medio tiempo se casó en 1927 con Manuel de casa El Ferreiro, que era viudo y tenía siete hijos.

La misma Antonia Coque se marchó a Buenos Aires dejando a su hija pequeña en Pousada. Allí, mientras caminaba por una calle, le cayó una teja en la espalda, que la lastimó y la dejó encorvada. En Buenos Aires estuvo poco tiempo.

Antonia Coque era una persona muy activa, muy seria y con mucho carácter. En su casa de Pousada de Rengos, además de dedicarse a la agricultura, tenía taberna, y también vendía café por las fiestas. Murió hacia 1944, pocos días antes de Navidad.

La información sobre Antonia Coque se la tenemos que agradecer a María del Mar Montes Martínez, de casa El Ferreiro, de Pousada de Rengos, así como su retrato fotográfico.

Munthe publicó en Folkpoesi från Asturien (Poesía popular de Asturias) una colección de 455 canciones recogidas en Cangas del Narcea. A Antonia Coque pertenecen 239, a Carmen González, de Vil.louril de Bimeda, 199 y a una Pepa, de Cangas, 17. A continuación publicamos una selección de las canciones recogidas por Munthe a Antonia Coque.  En su gran mayoría son cuartetas que tratan asuntos amorosos, en las que se concentra toda la sabiduría popular y todos los sentimientos y situaciones sobre el arte de amar. Las encontramos de todas las clases que ya estableció Francisco Rodriguez Marín en su obra Cantos populares españoles (Sevilla, 1882-1883): piropos, declaración, ternezas, constancia, despedida, ausencia, celos, odio, desdenes, penas, reconciliación y matrimonio.


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Estadística de La Regla [de Parandones]

Impreso que se publicó en 1935

Este es otro de los poemas escrito en asturiano por el sacerdote don José María Menéndez y Meléndez de Arvas que se leyó en 1935 en una velada literaria-musical en el “Círculo Cultural y Recreo” del pueblo de La Riegla de Parandones. En este caso, don José hace un repaso de todas las casas del pueblo, barrio a barrio, mencionando el oficio de su propietario y a veces alguna característica destacada de la casa.

La mayor parte de los nombres de las casas de La Riegla de Parandones en 1935 son los mismos que existen hoy. ENLACE recomendado: Casas de la parroquia de La Riela de Parandones.

ESTHER es el seudónimo de José Mª Menéndez y Meléndez de Arvas.

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Estadística de La Regla [de Perandones]

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Impreso que se publicó en 1935

Este es otro de los poemas escrito en asturiano por el sacerdote don José María Menéndez y Meléndez de Arvas que se leyó en 1935 en una velada literaria-musical en el “Círculo Cultural y Recreo” del pueblo de La Riegla de Parandones. En este caso, don José hace un repaso de todas las casas del pueblo, barrio a barrio, mencionando el oficio de su propietario y a veces alguna característica destacada de la casa.

La mayor parte de los nombres de las casas de La Riegla de Parandones en 1935 son los mismos que existen hoy. ENLACE recomendado: Casas de la parroquia de La Riela de Parandones.

 

 

ESTADÍSTICA DE LA REGLA
¿Quiréis saber lus vicinus
qui vivin nesti chugar,
cun lus uficius ya nombris?
Pues us lus voy a nombrar.
 
Abiliu ye algu truiteiru;
mindiga, la Cirvicera;
Churianón fuy sirrador
ya Mirijilda una ubrera.
In il barriu qui numbrei,
chaman di “Las cuatru callis”,
achí vivi il Sr. Maestru,
nun fai falta más ditallis.
Diciendu las prufisionis
cumu si fosi istadista
ya lus barrius in qui vivin
pa así cumplitar la lista.
 
Solu quedan sin numbrar
di aquel barriu maravilla,
Liunardu il di Wideru
ya Ramona di Castilla.
Tamién tinemus muy cerca
a Balbina de Martimplau:
ye viuda, labradora,
ya vivi in plan disahogáu.
N’il barriu di La Cantera,
donde impieza il Cascarín,
vivi Antón il di Rusendu,
la Pilar ya Xuan di Pin.
Ramona ta muy bien puesta
ya Liunardu, un richachón,
qui risidi nun chalet
prupiedá di Barreirón.
Tamién vivi achí Cacholu,
esi ye todu un siñor,
tien una casa muy guapa
qui parez un mirador.
Esti Xuan ye un bon cantor
ya trabaya in la madera,
Rusendu, in il sou uficiu,
ya Pilar ye panadera.
Vamus ahora a la Plaza
(qui poucus pasan di tres)
la dil Tesu ya Dunisiu,
Faustu, D. Julián ya Andrés.
Outra casa qui hay parriba,
qui la cerca un paridón,
ya tou lu di la rudonda,
ye di Pepi il di Manón.
In il barriu qui lu sigui,
qui tien ispeutu di villa,
ta Primitiva ya Jisusa,
ya unu qui i chaman Castilla.
La dil Tesu, cucinera;
Dunisiu, iscilenti gaiteru;
ou pudiera dicir xastri,
qui esu fui lu primeru.
Esi, cuandu fuy alcaldi,
in tiempu la dictadura,
trabayou bien pur la Riegla
ya la puxu a gran altura.
Las dos primeras, ubreras,
ya Castilla, jurnaleru
cumu unu qui ta al chau di arriba
cunucíu pur il Mineru.
Ya Faustu, esi gran siñor,
sin qui lu mulesti estu,
tengu pa mi di qui vivi
a cuenta dil prisupuestu.
Quédanus il barriu dil Santu,
todavía sin cuntar,
peru cumu ye piquenu,
poucu vamus a tardar.
Nil picu dil Gurugú
ta Girardu, cumu quier
trabaya bien di ibanista
ya tien fíus ya muyer.
Fuertis il di D. Julián,
bachiller ya partidor;
ya il di Andrés, cumu sabéis,
ye un hacindáu labrador.
Achí tan lus dos Albinus
ya Pepi il di la Payara,
qui casi forman lus tres
la metá di la barriada.
Petra, casi vivi sola
dibaxu di un gran castañu,
dondi apenas entra il sol
quinci días in tou l’añu.
Ya ahora nombru you a unu,
pur si dispueis nun mi alcuerdu,
qui vivi in casa la Xipla,
cunucíu pur Xuan di Cuevu.
Un Albinu, cumircianti,
ya il outru gran uservador,
ya Pepi il di la Payara
tien il uficiu di cantor.
Antis yera panadera,
¡ta la probi adilacada!,
pudiendu casi dicisi
qui nun si didica a nada.
Ya esti Xuan que ahora dixi,
carpinteiru di lu mijor,
qui gana bonus jurnalis
a costa dil sou sudor.
Ya ahora pa dar cumpletu
ya il trabayu dispacháu
vou cetar al Sr. Cura,
Duloris ya lus di Amau.
Lus qui tan na Puerta dil Sol
vou dicibus lus qui son:
il Rilujeru ya Chapas,
il Gallegu ya Antunón.
N’il barriu “Las cuatru callis”,
in dondi vivi Manuel,
tien di pur frenti a Manolu
ya a Tiresa la di Miguel.
Estus, lus tres vivin bien,
manijandu una piseta.
Ya ahora voumi, siñoris;
ya istá la lista cumpleta.
Pacu dasi a lus rilosis,
ya Chapas a lus caldeirus;
il Gallegu anda al brixel,
ya Antunón cun parideirus.
Il Manolu qui numbrei,
ya qui tous cunucéis bien,
tien más dineiru qui pesa
(nin él sabi lu qui tien).
Quei ¿gustoubus el miou discursu?
¿Gustoubus il miou trabayu?
Pues impizai a aplaudir,
purqui marchu cumu un rayu.
Na calli di Arrastraculos,
baxandu pul calión,
ta Abiliu, la Cirvicera,
la Mirija ya Churianón.
Manuel tamién ta muy ricu,
ya Tiresa, si non tantu,
vivi cumu una marquesa
cun las rentas ya il istancu.

FIN

ESTHER
[seudónimo de José Mª Menéndez y
Meléndez de Arvas]

 

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N’acurdanza de Åke W:son Munthe

altEl pasado 20 de julio de 2012 el Tous pa Tous colocó en Cangas del Narcea una placa a la memoria de Åke W:son Munthe (1859 – 1933) en la casa donde se alojó este lingüista sueco en el verano de 1886. Munthe vino a nuestro concejo a estudiar la lengua asturiana y a recopilar cantos populares. El resultado de su estancia fueron dos estudios pioneros en Asturias y en España: uno sobre el dialecto occidental del asturiano, que fue el primer estudio dialectológico científico que se hizo en España, y otro sobre el folclore o “saber popular”, una ciencia nueva que en Asturias casi no tenía cultivadores. La placa se colocó en la casa donde está el Café Madrid, en la calle Mayor.

A continuación publicamos la historia de la estancia de Munthe en Cangas del Narcea y su biografía.

Más información: MUNTHE, Åke W:son

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El lingüista sueco Åke W:son Munthe (1859 – 1933) en Cangas del Narcea, 1886

El lingüista sueco Åke W:son Munthe en Cangas del Narcea, 1886

Calle Mayor de Cangas del Narcea, a la izda. está la casa donde se hospedó Munthe en 1886. Fotografía de Modesto Morodo

En el mes de junio de 1886 llegó a la villa de Cangas del Narcea un sueco de 26 años, que se alojó en la fonda que Víctor de Llano acababa de inaugurar en el número 38 de la calle Mayor, donde actualmente está el Café Madrid. El joven se llamaba Åke W:son Munthe y había terminado hacia poco sus estudios de filología española y portuguesa en la Universidad de Upsala (Suecia).

El joven Munthe venía a esta zona de Asturias a recoger información sobre la lengua asturiana con el fin de emplearla para su tesis doctoral y también a recopilar cantos populares para un estudio sobre el folklore o “saber popular”. La razón de elegir el concejo de Cangas del Narcea nos la da él mismo en su libro Anotaciones sobre el habla popular en una zona del occidente de Asturias, editado en Upsala en 1887:

Durante un viaje de estudios a España el año pasado me detuve algunas semanas en Asturias con la idea de adquirir algún conocimiento sobre el dialecto asturiano, en parte recogiendo noticias sobre lo que se había escrito en la provincia sobre el mismo, y en parte, en lo posible, a través de mis propias observaciones. Lo primero aludido se logró en la capital de la provincia, Oviedo, aunque en manera alguna por completo, pues hasta el material impreso existente es muy difícil de conseguir. Cuando después, antes de organizar las propias observaciones, tuve que atenerme, por supuesto, a una zona delimitada, escogí, siguiendo el mapa, una comarca entre las montañas en la parte sudoccidental de la provincia. Di preferencia a esta parte occidental de Asturias porque sobre el dialecto de las partes central y oriental existían por lo menos algunas noticias y, por el contrario, sobre el dialecto occidental era casi todo desconocido hasta el momento.

 La casa donde se alojó Munthe era nueva y la fonda acababa de inaugurarse. La casa la había comprado en agosto de 1884 Víctor de Llano González, vecino de Ambasaguas, a Francisco Giménez Delgado, y en ese momento aun estaba en construcción el último piso. El edificio se había incendiado unos años antes y había quedado completamente destruido. La fonda de Víctor de Llano se inauguró el jueves 3 de junio de 1886, unos días antes de llegar Munthe a Cangas del Narcea; él, sin duda, fue uno de sus primeros clientes. En El Occidente de Asturias, del 1 de junio, se anuncia esta inauguración:

“El jueves próximo se inaugura en esta villa la fonda de D. Víctor de Llano. Situado el hermoso edificio en uno de los mejores puntos de la calle Mayor, con luces y vistas por sus cuatro costados, con habitaciones espaciosas, amuebladas con gusto y en las que nada se ha escaseado para facilitar comodidad á los huéspedes, viene á satisfacer la fonda una necesidad que se hacía sentir en esta población”.

Las expectativas de los redactaros se vieron cumplidas, y el 25 de junio se publica en el periódico la noticia siguiente:

“Muchos elogios hemos oído hacer á varias personas que se hospedaron en la nueva fonda abierta en esta villa, del desahogo de las habitaciones, de los muebles de las mismas, del buen servicio, de la limpieza y el aseo, de la abundancia y buen condimento de las comidas. Lo celebramos, porque así se conciliarán la conveniencia de los huéspedes y las utilidades de los dueños de la fonda”.

En 1886 vivía en la casa de Víctor de Llano una extensa familia: el dueño y su mujer Felipa Fernández, su hija Adela y el marido de esta: Venancio López Álvarez, natural de Monasterio de Hermo, y cinco hijos de este matrimonio; además de varias criadas y criados, entre ellas Antonia Coque, que llevaba un año trabajando en la casa, y que será una persona muy importante para el lingüista sueco.

En Cangas del Narcea, Munthe tuvo dos informantes principales, casi únicas: la mencionada Antonia Coque, nacida en 1865 en Pousada de Rengos, y Carmen González, de Vil.lauril de Bimeda; las dos tenían 20 años de edad. De ellas proceden la casi totalidad de los cantos populares que recogió y muchas de las palabras asturianas.

“Al principio, y casi la mitad del tiempo de mi corta estancia en la región –escribe Munthe en 1887-, me vi obligado por la lluvia incesante a permanecer en Cangas donde, sin embargo, buscaba ocasión de oír y hablar con gente de los parajes de los alrededores y así me entretuve especialmente con una joven del pueblo, de veinte años, Antonia Coque, de Posada, que servía en casa de mis anfitriones, por lo que más tarde en mis excursiones presté más atención a Villaoril que al citado pueblo”

Munthe visitó los pueblos de estas dos jóvenes y residió en ellos varios días, alojándose en las casas de sus familias. El día de San Juan de 1886 estaba en Pousada, pues cuenta que ese día los vecinos del pueblo esperaban “un gran clis (eclipse) en ocasión de que San Juan y Corpus caían ese año en el mismo día”. Asimismo, recopiló unos pocos cantos a “individuos de la familia de los amos de la casa canguesa donde vivía, y a un hermano y un cuñado de Carmen [González]”. Hizo una excursión al pueblo de Besullo y en la villa de Cangas acudía al mercado para escuchar hablar a la gente.

La estrecha relación que mantuvo Munthe con Antonia y Carmen, y su trabajo como lingüista y folclorista, la cuenta él mismo en su artículo Folkpoesi från Asturien (Poesía popular de Asturias), publicado en 1888:

“Mi pequeña colección [de cantos populares] proviene solamente de dos personas: dos mozas del pueblo; ambas de veinte años de edad, poco más o menos. Una de ellas, Antonia Coque, estaba sirviendo en la casa donde yo vivía en la villa de Cangas de Tineo, mi residencia durante el tiempo que estuve en la región; no hacía más de un año que había venido de Posada de Rengos, su lugar natal, y sin duda había traído de allí la mayor parte de su repertorio. La otra, Carmen González, vivía en el pequeño y primitivo pueblo de Villaoril de Bimeda, compuesto de solo nueve familias, y donde las chimeneas y las ventanas con cristales eran un lujo desconocido; pero donde, sin embargo, pasé una semana en alto grado interesante y agradable, viviendo en casa de la familia de Carmen.

Cuando preguntaba a las muchachas acerca de cantos populares, pretendían convencerme de que no sabían ni uno solo; pero cuando al fin conseguí romper su silencio, brotaron de su boca espontáneamente los cantos, especialmente cuando estábamos a solas. Sentado yo en el borde del fogón de la cocina ahumada de Cangas, y Antonia preparando en la caldera la comida de los cerdos, o limpiando y fregando, o peinando sus rizados cabellos negros, o cuando yo arriba en Villaoril ayudaba a Carmen a desmenuzar terrones en el pequeño y escarpado pedazo de campo, arriba en el monte, o la acompañaba a llevar el ganado a pastar a la sierra, o delante de la puerta de su casa, baja y con tejado de pizarra, en los ratos de ocio… no tenía traza de acabar su provisión de cantos y si hubiera podido permanecer allí más tiempo, hubiera seguramente multiplicado mi colección con solo transcribir los cantares que aquellas muchachas sabían”.

Munthe tuvo relación en Asturias con Fermín Canella, Leopoldo Alas “Clarín”, Teodoro Cuesta y, sobre todo, Braulio Vigón, y en Madrid, con Ramón Menéndez Pidal y Marcelino Menéndez y Pelayo.

Portada del estudio de Munthe sobre el habla popular en una zona del occidente de Asturias, editado en Upsala (Suecia) en 1887

La información recopilada por Munthe en Cangas del Narcea le sirvió para realizar dos estudios valiosísimos. El primero fue su tesis doctoral, que leyó en 1887 en la Universidad de Upsala con el título icon Anteckningar om folkmålet i en trakt av vestra Asturien (Anotaciones del habla popular en una zona del occidente de Asturias), y se publicó ese mismo año. Este estudio fue el primer trabajo científico sobre un dialecto que se realizó en España, y tuvo mucha difusión en los ámbitos académicos de España y Portugal, y en los relacionados con los estudios asturianos. Reseñas sobre este estudio aparecieron en diversas revistas, por ejemplo, Antonio Balbín de Unquera publicó una en la revista La España Regional, de Barcelona, que termina agradeciéndole a Munthe, “un sabio extranjero residente en los últimos confines de Europa”, que se haya fijado en un “dialecto de nuestras montañas, olvidado entre los españoles”, y Menendez y Pelayo le escribió a Gumersindo Laverde lo siguiente:

“Los suecos empiezan á dedicarse al estudio de nuestra literatura. Días pasados recibí el primer tomo de una edición que allí están haciendo de las obras inéditas de Juan de la Cueva, copiadas en Sevilla y ampliamente ilustradas por el Dr. Wulff. Y ahora acaba de imprimirse en Upsala un ensayo de gramática del Dialecto asturiano, hecho por el profesor Äke V: son Munthe, que el año pasado asistió á mi clase. Como no sé el sueco, apenas he entendido palabra de su folleto, pero á juzgar por las noticias bibliográficas que trae al principio, se conoce que el hombre ha estudiado con mucha conciencia el asunto” (Carta a Gumersindo Laverde, 19 de octubre de 1887).

Un siglo después de publicarse en Suecia, en 1988, la Biblioteca de Filoloxía Asturiana de la Universidá d’Uviéu editó la traducción española de este libro.

El segundo estudio fue Folkpoesi från Asturien (Poesía popular de Asturias), publicado en tres entregas en la revista Språkvetenskapliga Sällskapets i Upsala förhandlingar en 1888 y 1889. En él Munthe recopila y estudia romances, coplas o cantares, y canciones infantiles recogidas en Cangas del Narcea. Fue el primer estudio que se hizo en Cangas del Narcea de esta nueva ciencia denominada folklore, que había empezado a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XIX, y el segundo que se hacía en Asturias; el primero fue el “Folk-Lore de Proaza”, de Eugenio de Olavarria y Huarte, publicado en 1884. Este segundo trabajo de Munthe también mereció el reconocimiento de los investigadores españoles, que destacaron el rigor con el que estaban recopilados los materiales folclóricos.

Biografía breve de Åke W:son Munthe

Åke W:son Munthe, en Landskrona (Suecia), hacia 1905. Fotografía de Anton Hagman (1854-1943)

Helge Åke Rudolf W:son (Wilhelmsson) Munthe fue un filólogo y pedagogo sueco, que nació el 7 de agosto de 1859 en Jönköping y murió en Estocolmo en 1933. En 1887 recibió el doctorado en español y portugués en la Universidad de Upsala. En 1890 fue nombrado director del Frans Schartaus Praktiska Handelsinstitut [Instituto de Comercio Práctico Frans Schartau] en Estocolmo. Durante 1905 y 1906 participó en varias comisiones para viajar por Europa y América y estudiar la enseñanza superior de negocios y comercio. A partir de 1908 fue miembro de Handelsundervisningskommittén [Comité de la Enseñanza de Comercio], y entre 1910 y 1918 ocupó la presidencia de este Comité. En 1896 fue fundador de Nyfilologiska sällskapet [Asociación de la Nueva Filología] de Estocolmo y hasta 1916 fue su presidente.

En la obra de Munthe destacan su tesis doctoral, Anteckningar om folkmålet i en trakt av vestra Asturien [Anotaciones del habla popular en un área del oeste de Asturias], leída en 1887, que fue la primera investigación científica de un dialecto del español moderno; Folkpoesi från Asturien [Poesía popular de Asturias] (1888-89); “Composés espagnols du type aliabierto” y “Romance de la tierra. Chanson populaire asturianne”, en la que publica una larga composición que le envió Braulio Vigón y que este recogió en Gobiendes, Colunga (1889 en Recueil de mémoires philologiques presenté a M. Gaston Paris par ses éleves suédois); Kortfattad spansk språklära [Breve gramática española] (1919); Spansk läsebok [Libro de textos de español] (1920), además de artículos científicos sobre la historia de la lengua española. También publicó investigaciones acerca de expresiones y usos curiosos en el sueco moderno (aparecieron en la publicación Studier [Estudios] de la Asociación de la Nueva Filología, volumen II 1901, y III 1908). Fue traductor de obras de teatro españolas, como Järn och blod [El hijo de hierro y el hijo de carne] y En kritikers debut [Un crítico incipiente], de José Echegaray (Madrid, 1832-1916), que fue Premio Nobel de Literatura en 1904.

Fuentes:

  • Nordisk Familjebok [Enciclopedia de la Familia Nórdica], Stockholm: Nordisk Familjeboks Förlag Idun, 1913-1925, y el catálogo de la Kungliga Biblioteket [Biblioteca Real] Estocolmo, Suecia (www.libris.kb.se).
  • Nuestro agradecimiento a María Nilsson por la traducción del sueco y por habernos enviado el retrato fotográfico de Munthe.
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¡¡¡Viva La Riegla!!!

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Impreso que se publicó en 1935

Este poema en asturiano se leyó en 1935 en una velada literaria-musical organizada por el “Círculo Cultural y de Recreo” de La Riegla de Parandones (Cangas del Narcea). El autor del poema, y organizador de estas veladas, era el cura párroco don José María Menéndez y Meléndez de Arvas, que había nacido en este pueblo, en Casa Ricardo, el 5 de septiembre de 1899. La poesía se publicó en una hoja suelta, donde aparece firmada por “Esther”, que era el nombre de una sobrina suya que él empleaba como seudónimo, y más tarde en la revista Narcea, nº 14 (1 de julio de 1936), donde no lleva firma.

En aquel año de 1935 y en esas mismas veladas se leyeron tres poemas más: “Murriu di la última”, “Estadística de La Regla” y “Lu qui sabi el sacristán”, que también se publicaron en hojas sueltas, y que iremos dando a conocer en la web del Tous pa Tous.

Don José fue muy aficionado a escribir en lengua asturiana y a organizar veladas culturales en las parroquias rurales en las que estuvo destinado. Las obras que escribió en Godán, concejo de Salas, las publicó en un folleto de 36 páginas que lleva el título: Retazos de las veladas que se celebraron en Godán (Salas) 1929-1930 (Oviedo: Talleres Tipográficos “Región”, 1930). Desde 1962 residió en Cangas del Narcea, ejerciendo como capellán del convento de las monjas dominicas. Falleció el 23 de junio de 1977. Sobre él seguiremos dando más noticias en nuestro web.

 

¡¡¡VIVA LA RIEGLA!!!
Viva La Riegla, miou pueblu,
La Riegla di Parandonis,
ya vivan tous sus vicinus,
las muyeris ya lus homis.
 
Tinemus gran carritera
pa andar cun cumudidá;
tandu in estu tan sirvius
cumu in villa ou in ciudá.
 
Muitu bonus carpinteirus,
ya ibanistas di primera;
ya chuferus, cumu poucus,
pasean la carritera.
 
Viva el barriu’l Cascarín,
il barriu la aristocracia,
in dondi reina el humor,
la galanura ya la gracia.
 
Hay lucis qui achuman solas,
namás culgalas di un filu,
tiniendu Arangu il squistu
qui lu manda cun sigilu.
 
Hay músicus ya cantoris,
ya más di diez cucineras
qui pa bodas ya pa fiestas
siempri salin las primeras.
 
Ya vivan “Las cuatru callis”,
dondi tan lus ricachonis;
il grupu di las pisetas,
la xenti di lus dublonis.
Tamién las hay pur di fuera,
qui paga il Ayuntamientu,
ya anqui venga un bon surrutu
nunca nus las mata il vientu.
Hailus qui tocan la flauta,
ya qui tocan l’alcurdión,
ya hasta hay qui son piricus
in tucar il viulón.
Tamién que viva La Plaza,
la plaza la prusperidá,
in dondi tien il asientu
la primera autoridá.
Cun il zusmiu di las uvas,
qui alegra lus curazonis,
¿quién habrá qui nun echi un ¡viva!
a Riegla di Parandonis?
Hay sirenus pur la nueiti
cumu si fosi in ciudá,
anqui son sirenus ralus
qui pierdin la sirinidá.
Vivan, vivan lus vicinus
di la barriada dil Santu,
esi pidacín tan guapu,
esi cachín qui val tantu.
Tinemus bonas tabiernas
ya cumercius atistaus:
cumu nun nus faltin cuartus,
tamus muy bien arriglaus.
Tinemus dos panaderas
qui nus dan il pan calienti,
qui entra insin mastigalu
ya sin utilizar il dienti.
Vivan las casas cimeras
qui rudean il chugar;
viva il pueblu in qui vivimos
la mitá sin trabayar.
Hay una ilesia muy grandi
qui sirvi di parruqial,
ya una casa xunta’l Santu
qui fai di tirriturial.
Tamién digu qui tinemus
un gran Centro di Cultura,
qui diz in nuesu favor
ya nus pon a gran altura.
Il pueblu di las tres fontis,
qui nus quitan il sicañu
ya fain ganas di cumer,
qui nun si cierran’n tou’l añu.
La capilla, inmijarabli,
ya cun’l Uciomu divinu,
qui nus vei chivar pa’l cielu
qui sirá il mijor distinu.
Echan muitas cunfirencias
ya hasta dalguna vilada:
ya ¿habrá algún neciu qui diga
qui estu nun nifica nada?
Viva il pueblu di La Riegla,
a quien nun lu igualara outru,
cun lus dos priciosus ríus,
il di Rengus ya il di’l Coutu.
Hay studiantis ya maestrus,
ya algunus cun muita carrera;
ya auxiliaris timpurerus
qui is zumba la pirtinera.
Ya si quiréis bonas mozas
qui roubin lus curazonis,
hailas qui valin un mundu
na Riegla di Parandonis.
Chimpian las faldes dil pueblu
ya al cricer, lus pantalonis:
¿dondi habrá un pueblu cumu esti
di Riegla di Parandonis?
Hay dos curas ya tres frairis,
ya un uficial di prisionis,
qui son honra d’esti pueblu
di Riegla di Parandonis.
Creu dil todu cunvincíu,
qui nun si puedi dudar,
qui nun ixista outru pueblu
cumu esti dil miou chugar.
Esus ríus, trainnus la cheña,
ya dan truitas a fartar;
valin pa chavar la roupa
ya fain lus mulinus andar.
Ya bachilleris ya alcaldis,
ya xenti di gran altura,
qui nun ufrecin a naidi
suspichosa catadura.
Caiga subri lus rigleñus
las furias ya lus baldonis,
si riniegan d’esti puelu
di Riegla di Parandonis.
Tinemus tamién tres pontis
ya di stilu difirenti:
il qui ta nu Cascarín,
na carritera ya na fonti.
Hay tamién in esti pueblu
dos xastris ya rilujerus,
albañilis ya chaponis,
piscadoris ya barberus.
Dijaimi dicir muy altu
esta prufunda virdá:
“Viva il pueblu qui sumea
la villa ya la ciudá”.
Pur unu veisi a Cibuyu,
ya pur outru a Caldivilla;
ya pur il tirceru veisi
a una agua qui ye maravilla.
Hay curiosas ya hay mudistas,
ya tamién hay custureras,
qui lu mesmu fain in finu
qui rumiendan faltriqueras.
Ya ahora vou tirminar
pidiéndubus mil pirdonis,
ya siendu feliz cun ser
di Riegla di Parandonis.
FIN
ESTHER
[seudónimo de José Mª Menéndez 
Meléndez de Arvas]

 

¡¡¡Viva La Riegla!!!

Este poema en asturiano se leyó en 1935 en una velada literaria-musical organizada por el “Círculo Cultural y de Recreo” de La Riegla de Parandones (Cangas del Narcea). El autor del poema, y organizador de estas veladas, era el cura párroco don José María Menéndez y Meléndez de Arvas, que había nacido en este pueblo, en Casa Ricardo, el 5 de septiembre de 1899. La poesía se publicó en una hoja suelta, donde aparece firmada por “Esther”, que era el nombre de una sobrina suya que él empleaba como seudónimo, y más tarde en la revista Narcea, nº 14 (1 de julio de 1936), donde no lleva firma.

En aquel año de 1935 y en esas mismas veladas se leyeron tres poemas más: “Murriu di la última”, “Estadística de La Regla” y “Lu qui sabi el sacristán”, que también se publicaron en hojas sueltas, y que iremos dando a conocer en la web del Tous pa Tous.

Don José fue muy aficionado a escribir en lengua asturiana y a organizar veladas culturales en las parroquias rurales en las que estuvo destinado. Las obras que escribió en Godán, concejo de Salas, las publicó en un folleto de 36 páginas que lleva el título: Retazos de las veladas que se celebraron en Godán (Salas) 1929-1930 (Oviedo: Talleres Tipográficos “Región”, 1930). Desde 1962 residió en Cangas del Narcea, ejerciendo como capellán del convento de las monjas dominicas. Falleció el 23 de junio de 1977. Sobre él seguiremos dando más noticias en nuestro web.

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Impreso que se publicó en 1935

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La novela de ambiente asturiano una literatura semi olvidada

Existe una literatura semi olvidada de novelas, cuentos, narraciones, etc., locales que es interesante recuperar, pues, si bien su interés literario a veces es dudoso no lo es su valor testimonial.

En Cangas nació en 1882 el sacerdote novelista José María García Aznar cuya obra encuadra perfectamente en ese caso y que ahora, con este artículo, queremos recordar. Se trata básicamente de tres novelas de ambiente asturiano: ¡Allá… junto al mar!, Oviedo 1930, En medio del mar (con portada del pintor asturiano García Sampedro), Oviedo 1932 y Confinado, Oviedo 1934 (cuya acción se desarrolla en el valle de Saliencia del concejo vecino de Somiedo).

 

¡ALLÁ… JUNTO AL MAR! y EN MEDIO DEL MAR

¡Allá… junto al mar!, es una novela de costumbres asturianas, en la que siempre está presente el mar Cantábrico como telón de fondo. En medio del mar, que comienza también en la costa de Asturias, continúa en la isla de Cuba para terminar en una islita cantábrica, en medio del mar, donde se refugia el protagonista para aislarse de los engaños y desengaños humanos.

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Portada de ¡Allá… junto al mar!, primera novela de Jose Mª García Aznar editada en Oviedo en 1930

En ambas novelas se muestra su autor como un literato colorista, hombre que posee una retina sensible para dejarse impresionar por todo espectáculo pintoresco y que cuenta con un ingenio sutil para trasladarlo fielmente al papel. Le ayuda a este último cometido un gran dominio del léxico, que le permite narrar con una prosa amena y llena de matices de claridad y desparpajo.

Tipos castizos de la cantera asturiana, gente de señorío y popular tejen ambas novelas, en las que se urden dos limpios cuentos de amor. Hay en las dos narraciones un deseo de originalidad que se lleva hasta la rotulación de los capítulos. Y en el carácter de la prosa de este escritor cangués hay la misma diafanidad, igual corrección de estilo, enjundioso sin pedantería, brillante sin rebuscamiento que tuvieron otros escritores de análoga raíz étnica que José María García Aznar; tales como Pereda, Leopoldo Alas, Palacio Valdés… Precisamente este último, de estas novelas hizo el siguiente comentario:

“… un léxico escogido y rico, de un selecto y correcto castellano. Una dicción suelta, galana, gaya, elegante; unas escenas donde palpitan llenas de vida, las virtudes y pasiones, querencias odios y amores expuestos con muy finos recatos, sin desparpajos, pero sin ñoñerías. Una trama llevada siempre con acierto… con ingenio, con interés, sin que los protagonistas se salgan ni un instante de su carácter, sin forzar las situaciones…”.

 

CONFINADO

Esta novela fue editada en Oviedo en 1934 por el propio autor. Su distribución, según nos cuenta José Manuel Feito, fue tormentosa puesto que al publicar los primeros ejemplares, algunas personas de La Arena (Soto del Barco) se vieron reflejadas en sus páginas, tales como La Sargenta, cuyo mote le venía por ser hija de uno de los carabineros que tenía su puesto allí, posiblemente con el grado de sargento. Marina fue una piadosa anciana que visitaba diariamente el templo y acudía a casa del sucesor de don José María, don David, ya jubilado, a la misa que decía en privado. Falleció en enero de 1998. Aunque finalmente cambió su testamento tenía pensado dejar su casa para la Iglesia, a pesar del trato que el autor le depara en la novela. Don Polonio de Losa, (Nolo de Tosa) es otro de los personajes con existencia real en La Arena el cual también dejó al morir bienes para la Iglesia, para las dos escuelas de la parroquia y para sus ahijados. Es otro de los que no salen bien parados en la novela. Por lo tanto parece que las fobias y filias del autor eran bastante desconcertantes. Lo que sí parece ser que al verse reflejados en sus páginas, algunos de estos supuestos personajes le trajeron problemas al autor aunque nunca de mayor cuantía. De todas formas juzgó prudente retrasar su puesta a la venta, cosa que luego se complicó al llegar la Revolución del 34, y dos años después la Guerra Civil.

El argumento de la obra se basa en uno de tantos confinamientos o destierros que sufrieron muchos dirigentes políticos, entre ellos el economista político Flórez Estrada (1765-1853), natural de Pola de Somiedo. De ahí el título de CONFINADO, o “confiscao” como se les llama en Somiedo, y que equivale a desterrado. En cuanto al protagonista de la novela nos dice José M. Feito que don David Granda que conoció al autor, le afirmó que el protagonista fue un personaje real, un sacerdote desterrado por sus ideas políticas en tiempos de la primera República al Puerto de Leitariegos.

Encontramos en esta novela una de las pocas descripciones de lo que entonces era una cacería del oso en el concejo de Somiedo. Por ello y por lo interesante que resulta “el bable occidental” que usa nuestro novelista, copiamos a continuación una parte de la narración:

 

CONFINADO pp. 181-184

“… Parece que Celipín de Antona era el montero mayor, según que distribuyó la gente por los puestos. Yo temblaba por si me colocaban a mí solo en uno. ¡Cualquiera se avenía a vérselas cara a cara con una fiera de aquellas que íbamos a buscar! Me pusieron al lado de Pedrín de Endría. No sabía los puntos que calzaba en achaques de valor; pero era de la tierra y me aquieté.

Nos colocaron a la salida de un istmo, que unía la relativa planicie en que nos encontrábamos, con una peña voladiza enorme, inasequible por todos los lados, menos por el istmo, y que levantaba su cabezota, como avizorando sobre abismos espantosos que por todos lados había. El istmo era… como pelo de la cabezota aquella, que la ataba a la montaña de nuestra planicie, o como aleta de un monstruo que cayera de las nubes plomizas, en aquel estático mar de piedra. Y a la cresta de aquel monstruo, no se podía llegar más que por el filo de la aleta. Ni los “rebezos” podían irse allí a pastar -pastos buenos y abundantes, según dicen- más que por el camino aquel que empezaba en nosotros, con abismos a ambos lados, de alturas espantables.

La meseta en que yo estaba, era la parte trunca de una pirámide muy obtusa, amplia, descomunal, que afinca en abismos y se levanta  al  cielo…  no  tanto  como  la  mayor  parte  de  montañas, sierras y peñascos que nos circundan. Aquí, por muy alto que te pongas, siempre ves picachos más altos que tú: nunca se sabe cuándo se puede decir que se está en lo más alto: nunca se ve por doquier más que tremebundas oleadas de piedra de mil formas y tamaños y altitudes.

De la meseta en donde estábamos, arrancan tres senderos: uno el istmo ese que te describo, otro a nuestra espalda -que es el que anduvimos para llegar aquí-, y otro  que va a morir a aquel que parece regato, que, como te dije, baña y pule los estribos de la montaña aquella que tenemos enfrente, vestida con mil retazos de verdores obscuros, algo más tupidos que los que visten aquella en la que nosotros tenemos nuestro “puesto de espera”. Al parecer el escenario va a ser la ladera de enfrente, pues por allí “anda la osa” o el oso… o sabe Dios cuántos.

Y te digo que el escenario es amplio, amplio; más que suficiente para ocultar legiones de fieras. Y pido a Dios que no encuentren ninguna. ¿Has visto alguna vez algún cazador con estos deseos?

La vertiente de la meseta en donde nosotros estábamos, no era demasiadamente acentuada; pero tenía una brecha, una escotadura, hacia el famoso istmo, grande y perpendicular a un plano… imaginario, que estaba como a trescientos metros. No creo posible para un hombre bajar por allí. Acaso un rebeco… Y no creas que a humo de pajas pongo estos trazos de paisaje.

Pedrín de Endría me dijo:

-Agora escomienza el ujeu. Mire atchí’n el regatu a Tanasio el Chumbo y Xuan del Puertu con los perros: ya laten y golfatian. Mírelos cómo ‘sguilan monte arriba. Hacia la meta d’aquel ribazu debe tener la cama, sigún Antón de Ulia: hacia aquetchas penas pardas… Y siendo asina y como perros y xente van pa’rriba, escurro que la caza vaiga pa las escopetas del cura y de Tonón, que tan atchí enfrente: ¿nun los véi?

-Y usted ¿ya mató algún oso?

-¿Por qué lo pregunta?

-Por… por nada: para que me diga algo a fin de matar tiempo que tendremos que esperar.

-Nun será muito según veo yo el aire de los perros, y sigún trincan po’l monte arriba aquetchos mozos que siguen a los perros: y tóos etchos van po’l mesmo camín; camín, de las penas pardas: algo barruntan… You matare nun matéi más que uno con una trente; pero me paez que güey va a habere pa toos… si ía verdá que hay más de uno por aquí… Y el sitio es apareao, y las esperas tan bien tomadas. Nun pueden escapare, más que regueiru abaxu, y eso nun ía lu curriente… Asina que vámonos pa tras d’aquel peñasco. Dende allí vemos y no nos ve el oso, u séase la osa u lo que hebia, hasta dar encima de nos.

Y sentimos un ladrar desesperado de los perros y un vocerío fuerte, descompasado de los que jujeaban las piezas.

He observado que los ecos de los ruidos y de voces en estas montañas, en estas soledades, erguidas o acanaladas o truncas o ahondadas, tienen sonoridades breves, secas, pedernalinas, que ruedan y se expanden sin guedejas ni matices blandos de sonido: parece sonido virgen, sin atrofiamientos ni afonías ni oquedades que acolchen el estruendo: es voz de la naturaleza, sana, que clama recio, con lengua de pedernal. Y aquel día me parecieron aquellos ruidos centuplicados; se me figuraba aquella clamorosidad voces de hombres primitivos, con pecho de titán, que jujeaban rebaños de mastodontes, en aquella prístina naturaleza, que protestaba de la holladura de su virginidad, con voces de mar emborrascado. Hasta me parecía que las olas de aquel mar se movían. El miedo obra milagros.

Y Pedrín me dijo:

-Son dos: el macho y la hembra… u visteversa… mírelus… van camín del cura y de Gildo… güenas escopetas… No nos va tocare nada si nun salen outros… Osté escuéndase bien, y nun asome la nariz, ni los caños de la escopeta hasta que you lu avise.

Sí, sí; asomarme… De buena gana me escondía debajo de tierra, después de oír aquellas bramidas espeluznantes, a aquellas fieras descomunales, que subían monte arriba, como regueros brunos, acosados por los perros, y aún más por las voces descompasadas de aquellos bigardos, que jurara que deseaban echarles mano, tal era el aire que llevaban. Y las fieras remando con furia en aquel mar de hayas, brezos y “escobas”, y dejando surco acentuado abierto con sus remos, que cascaban y abatían árboles bastante talludos, y arbustos, con la misma facilidad que un niño cañas de junco. ¡Y aquello se puede venir ¡”encima de nos”…!

Después, dos tiros secos, ahilados, que se fueron redondeando, al engolarse por aquellas gargantas, vinieron a dar en los mismos centros de mi sensibilidad, y… ya no pude ver ni pensar nada serenamente. Y para remachar el clavo, Pedrín me dice:

-Prezpitáronse un pouco pa tirare… Debían esperar una migaína… ¡Vamos, uno caíu…! Y ¡cómo se regüelve el condenao…! ¡Carafio! ¡Tchevantóuse y esfarrapóu el perro de Chumbo! ¡Por vida de la perra de su madre…! ¡Y cómo agulla y estombexa!; pero escurro que tien bastante ‘ncima ‘l alma…! El outro tira pa ‘cá… ¡Ah, puñefla!; de aquí nun ‘scapas-. Y se relamía de gusto el bárbaro; y acariciaba la escopeta, y hería el suelo con la puntera de los pies, tumbado, como estaba en el “observatorio”.


FUENTES UTILIZADAS

El asturiano occidental en la voz de Lorenzo Rodríguez-Castellano

Lorenzo Rodríguez-Castellano (Besullo, 1905 – Oviedo,1986)

El lingüista Lorenzo Rodríguez-Castellano (Besullo, 1905 – Oviedo, 1986) fue un intelectual republicano y liberal de origen cangués que durante treinta años, en el periodo de la dictadura franquista, desarrolló una ingente labor en favor de la lectura en Asturias como coordinador provincial de las bibliotecas públicas. Además de pilotar el complejo tránsito de las bibliotecas de la República al Franquismo, Rodríguez-Castellano fue el principal promotor para formar una Biblioteca Pública de Oviedo. También desarrolló una importante labor investigadora como filólogo, llegando a ocupar la vicesecretaría del RIDEA. Fue galardonado por sus tesis sobre Aspectos del bable occidental  (1954) por el CSIC con el premio Luis Vives.

El primer relato que recita Lorenzo Rodríguez-Castellano en el siguiente vídeo, es el romance “Farruquín el de Buseco”, de José Mª Flórez y González (ver Composiciones en dialecto vaquero, 1883, en la Biblioteca Digital del Tous pa Tous) y el segundo es “El viaxe de Xuaco de La Fulgueirosa”, una narración, basada en un hecho real, escrita por el mismo Rodríguez-Castellano.


 

El asturiano occidental en la voz de Lorenzo Rodríguez-Castellano

Lorenzo Rodríguez-Castellano (Besullo, 1905 – Oviedo,1986)

El lingüista Lorenzo Rodríguez-Castellano (Besullo, 1905 – Oviedo, 1986) fue un intelectual republicano y liberal de origen cangués que durante treinta años, en el periodo de la dictadura franquista, desarrolló una ingente labor en favor de la lectura en Asturias como coordinador provincial de las bibliotecas públicas. Además de pilotar el complejo tránsito de las bibliotecas de la República al Franquismo, Rodríguez-Castellano fue el principal promotor para formar una Biblioteca Pública de Oviedo. También desarrolló una importante labor investigadora como filólogo, llegando a ocupar la vicesecretaría del RIDEA. Fue galardonado por sus tesis sobre Aspectos del bable occidental  (1954) por el CSIC con el premio Luis Vives.

El primer relato que recita Lorenzo Rodríguez-Castellano en el siguiente vídeo, es el romance “Farruquín el de Buseco”, de José Mª Flórez y González (ver Composiciones en dialecto vaquero, 1883, en la Biblioteca Digital del Tous pa Tous) y el segundo es “El viaxe de Xuaco de La Fulgueirosa”, una narración, basada en un hecho real, escrita por el mismo Rodríguez-Castellano.


L´embusteru ya´l gatu

o4 – L´EMBUSTERU YA´L GATU


      L´embusteru ya´l gatu - Rosabra Riguilón

Uno qu’iba a pretender ya l.levaba outru d embusteru, y’hala, entróu nuna casa, entróu na casa qu’iba a pretender, ya resulta que puxénon-l.lys de comer, ya entonces…, puxénon-l.lys de comer ya…, cuando taban comiendo, pasóu un gatu, ya pasóu así por ente los pías del embusteru. Ya él contóu qu’era l’outru, que-l.ly daba señas ya dejóu de comer, y’hala, nun comía, él dejóu de comer y’hala. Ya entonces cuando marchóu, cuando salienon pa fuera, pues díxo-l.ly’l qu’iba a cortejar:
— iOye! ¿Pero tú cómo dejeste de comer, ho?
 
Diz él:
— ¡Coñu! ¿Nun me diste tú señas, ho?, ¿nun me toqueste no pie que nun comiera, que dejara de comer?
 
Diz él:
— iHombre, hombre!, foi el gatu, foi el gatu que pasóu por delante los mious pías, ya claro, pasóu por delante los tous, ya conteste qu’era… qu’era…
 
— Mecagon diez con la fame que you tenía…
 
Ya dicía… sí …. pues mira.
 
Y’acabóuse. Nun hai más.

Composiciones en dialecto vaquero (1883)

Las “Composiciones en dialecto vaquero”, escritas por José María Flórez, fue el primer libro que se imprimió en Cangas del Narcea. 

La publicación que presentamos hoy en el Tous pa Tous, y que a partir de ahora podrá consultarse en nuestra Biblioteca Canguesa, es la primera edición de las “Composiciones en dialecto vaquero”, escritas por José María Flórez y González y editadas por la Imprenta de El Occidente de Asturias en 1883. Las mismas “composiciones” y algunas más volverán a publicarse en Vicalvaro (Madrid) en 1923, en Cangas del Narcea por Árbas Ediciones en 1989 y en Oviedo por la Academia de la Llingua Asturiana en 2006. Estas “composiciones” son la mejor muestra de la literatura costumbrista escrita en asturiano occidental.

El autor nació en Cangas del Narcea en 1830 y murió en Oviedo en 1890. Fue maestro y director de la Escuela Normal de Oviedo desde 1879 hasta su fallecimiento. Aficionado a la arqueología y la historia del arte, fue el primero que excavó el castro de Coaña y también el primero que publicó las pinturas de la iglesia prerrománica de Santullano de los Prados (Oviedo). Perteneció a la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Asturias y a la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias. Su interés por los vaqueiros de alzada, por su lengua y sus costumbres, le valió el sobrenombre de “el cantor de las brañas”. En las escuelas públicas de Cangas del Narcea hay una placa de bronce hecha en 1919 en homenaje a su memoria.

Este libro es la primera publicación que se imprimió en Cangas del Narcea, donde la imprenta se había instalado un año antes con el fin de editar el periódico “El Occidente de Asturias” y realizar impresos para la administración y los comercios que estaban comenzando a progresar en la villa. Es un libro rarísimo. El ejemplar que presentamos pertenece a los fondos de la Comisión de Monumentos de Asturias, que hoy están en la biblioteca del Museo Arqueológico de Asturias, y es el único ejemplar que existe en una biblioteca pública española.



El gaitero y los lobos

Lugar: Defradas de las Montañas, Cangas del Narcea (1998)

Informante: José Flórez Campo, 66 años.

Recopilador: Jesús Suárez López / Fecha: 11 de octubre de 1998.

 
Un vecín de aquí del pueblo, de la casa del Marqués, que taba na braña y fuera de noche pa con una moza pa l´outra braña de Veiga d´Hórreu. Y estonces vinía así sobre la mañana, claro, tenía que venir pa la cabaña d´él pa saca´l ganáu. Estonces saliénu-y los lobos n´una regueirina que hay, ya nu era quien a defendese d´ellos. Y él tenía una gaita. Ya estonces pues pelió ya pelió con los lobos pero ya se apoderaban d´él. Ya en una d´esas, pues llevaba la gaita debajo´l brazo y apretóula, ya sonóu. Estós el lobo pegóu un salto p´atrás.
 
Diz él:
 
—¡Oi, tienen miedo a la gaita!
 
Ya estós empizó a tocar la gaita ya marcharon los lobos. Ya [a ese lugar] tovía y-quedó el nombre de La Fuente de Marqués, tovía y-llaman hoy la Fuente de Marqués, que el paisano era de la casa de Marqués. Ya el nombre que-y quedóu pa siempre: la Fuente Marqués.

Bibliografía: Jesús Suárez López, Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del Pueblo de Asturias, 1998), pág. 74.

El fichu bendición

Con este primer monográfico y gracias a la cortesía y colaboración del socio Ignacio Martínez Alonso más conocido como Naciu ‘i Riguilón iniciamos la serie Hestorias ya Cuentos de Tradición Oral. Rosabra.
A más de cuentos de l.lobos ya rapiegas ya hestorias de xastres, pousadeiros ya emigrantes, pueden alcontrase muitas de las características l.lingüísticas propias de la zona suroccidental d´Asturias na fala de Rosabra Riguilón, natural del pueblu de Mual, del concechu de Cangas del Narcea.
Grabaciones feitas pol sou nietu Naciu ‘i Riguilón nel añu 1987.
 
01 – EL FICHU BENDICIÓN

      El fichu bendición - Rosabra Riguilón

Yera uno que marchara pa Buenos Aires, un vecinu ¿eh?. Ya espuéis, d’al.lí a unos días, d’al.lí a una temporada pos foi outru… vecinu d´él ya encontránonse na calle. Entonces dixo-l.ly’l que taba en Buenos Aires:
— ¡coñu! ¿tú por eiquí ho? 
 
Diz él :
— Sí.
— ¿Entonces hai algo de nuevo?
— No, no, vengo a dar una vuelta.
— Bueno. ¿Entonces cuándo marchas? ¿Pa cuántos días vienes?
— No, no, marcho mañana yá. Hala … Pues…
— ¿Sabes que voi date cinco duros pa que-l.ly los días a miou fichu?
— iA miou padre ho!
— A miou padre, coñu. ¡Cagon la puta!
— Bueno.
 
Hala. Diu-l.ly los cinco duros. Marchóu…, marchóu aquel outru, marchóu pa casa ya resulta que cuando… cerca del pueblu, pues taba el padre d ‘aquel outru, l.labrando nun curtinal, con unos bueis ya dixo él:
 
— ¡Oiga, mandóume el sou fichu recuerdos!
— Anda buei anda, que you con recuerdos nun como. Hala chou andar conos bueis outra vez, ya… volvíu a deci-l.ly:
— ¡Oiga mandóume el sou fichu cinco duros! – ¡Güoo… ! Plantóu la guichada no riego ya diz él:
— Yas sabía you qu’el miou fichu yera fichu bendición.
— ¡Así eh!
— ¡Así sí eh!
— Ese dicho ta bien dicho.

La borracha

02 – LA BORRACHA


      La borracha - Rosabra Riguilón

Era un matrimonio que a los dos-l.lys gustaba el vinu. Ya dixo él, pa entre él:
 
— ¿cómo voy a fer, cómo fairéi pa… pa ver si…, quita-l.ly… pa que nun beba tanto vinu?
 
Diz él:
—Voi a fe-l.ly, a deci-l.ly que-l.ly compro un refajo.
— ¡Pues muyer, pues muyer, compraréite un refajo!
— ¿Un refajo o refaxu?
— Un refajo.
 
Entonces decía el.la:
— Non marido, non, que’l refaxu me fái pendaxu.
— Pues muyer, pues muyer, compraréite una saya.
— Non, marido, non que la saya fai pendaya.
— Pues muyer, pues muyer, compraréite un mandil.
— Non, marido, non, que’l mandil me fai pendil.
 
Ya nun había cosa que-l.ly quitara el vicio,y a entonces dixo él:
— Pues muyer, pues muyer, compraréite una potra.
— Sí, marido, sí, que la potra trai la bota. Con el vinu sano you, marido, con el agua me pongo más mala.
 
— ¡Eran buenos los dos! ¿eh?
— Sí. Y’acabóuse.

Cagar no capachu

03 – CAGAR NO CAPACHU


      Cagas no capacho - Rosabra Riguilón

Uno que foi a Madrí ya l.levaba un capachu ya un cayáu.
 
— Ya entonces encontróuse con un amigu qu´había al.lí, en Madrí. Había tiempu que taba al.lí
— ¡Coñu! ¿Tas por aiquí?
— Sí.
— ¿Entós qué traes de nuevo?
— Nada. Por ahí a dar un paseo.
 
Bueno. Desque fonon más p ‘allá, un pedazo, así nuna esquina, pues dixo él:
 
— iOye! ¿sabes que tengo ganas de… -¿digo de baxá’l pantalón?-
— Ustéd dígalo como sepa.
— Sabes que tengo ganas de baxá’l pantalón.
— De cagar. Tenía ganas de cagar. ¿eh?
— Eso.
— Aiquí nun puede ser, hombre!
 
Era naquel.los tiempos que nun había vates polas esquinas, por… siempre hai, ¿eh? ¿nun hai? Ahora sí, pero antes nun había tantos, había tantos años.
 
— ¡Mecagon diez, chachu! iYou, you tengo una gana cagar que nun m’aguanto!.
 
Díxo-l.ly l’outru que taba’n Madrí había tiempu:
 
— ¡Oye! ¿Sabes lo que tienes que fer? iCaga no capachu, coñu! Caga no capachu y’hala. Después pones un papel por encima, ya póneslo al hombro, pones el cayáu así al hombro y´hala, hala. Cuando andes un puocu más p´allá va salite una señorita pol balcón. Ha preguntate qué llevas.
 
Y´hala, así fixo. Desque fonon un poucu más p´allá, saliú una señorita por un balcón, ya di:
 
— ¡Oiga, oiga! ¿Qué lleva?
— Llevo güevos.
— ¿Tan frescos?
— Sí, sí, frescos del día.
 
Hala baxóu mui escocada prií pa baxo, ya quitóu´l papel qu´había por encima, ya metíu la mano… ¡Hooiiii…! Sacudíula…
 
— Sacóu aquel.la guldrapada ¿eh?
— Púxose él perdíu, ya los que taban al lau d´él igual.
— ¡Oi, sinvergüenza, eres un sinvergüenza, ahora mismo voi a la comisaría…!
 
Ya, ya, bueno…, mientras qu´el.la marchóu a… ahí, él marchóu ya tovía nun lo vi you a estas horas…
 
Y´hala, acabóuse.