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Indicador del sendero del Corralín

Ruta por el Corralín

El otoño es una estación especial para descubrir algún lugar con encanto, cerca de Cangas del Narcea. En esta estación los árboles abandonan su uniformidad verde, para dar paso al singular colorido que cada uno posee en función de la clase de árbol a la que pertenece.

Los tonos, los colores que tiñen el bosque en esta estación, abarcan todo el espectro visible que el ojo humano es capaz de percibir.

Ruta hecha en tiempo de castañas

Ruta hecha en tiempo de castañas

Aprovechando este mágico momento de la caída de la hoja, intentaré buscar algún rincón cerca de Cangas que trasmita este colorido otoñal, para fotografiarlo y trasladarlo a la sección de rutas, recorridos y lugares de la Web del Tous pa Tous, el apreciado lugar de encuentro digital, de todos los cangueses.

Hoy arranco el coche en Santa Eulalia y por supuesto voy equipado una vez más de viandas adecuadas para hacer una ruta de monte. Nunca se debe de llevar sándwich vegetales o cualquier cosa de estas que no saben ni aportan nada. Este tipo de comida nos puede provocar depresión, eliminando el placer de disfrutar del mágico momento que nos brinda la naturaleza. Hay que llevar lomo, jamón, chorizo, buen pan, etc. Cosas que nos den fuerzas, que tengan poco colesterol y que nos permitan desear que llegue la hora de comer en un entorno estupendo. Si hay que añadir algo vegetal se pone una manzana para el postre.

Con todo esto en la mochila, me dirijo al pueblo de Sisterna en el concejo de Ibias, límite con el de Degaña. Recorro 40 km. en coche, llevándome unos 39 minutos de tiempo desde Santa Eulalia.

Dejo el coche en Sisterna y ya empiezo la ruta dirigiéndome por una pista hacia el Corralín. Este pueblo está dentro de la Reserva de la Biosfera de Muniellos, fue abandonado por el último habitante en el año 1969 y como es de esperar en la actualidad tiene un entorno privilegiado, sin apenas alteración ambiental. El recorrido es del orden de 3 km. hasta el Corralín de Arriba y otros 3 Km. para la vuelta.

Paso por el lado derecho de un cementerio y me enfrento a un mirador, donde una señalización de madera indica el sendero que hay que coger para ir al pueblo del Corralín. Indicador del sendero del Corralín

Desde este mirador, mirando hacia el noroeste, se ve el pueblo y uno ya empieza a intuir que el paisaje que queda por delante no nos va a defraudar. Cambio la mirada hacia el Norte y veo el imponente tajo que los romanos hicieron a la montaña para extraer los tesoros de oro de esta zona.

Antes de bajar por la senda que indica el cartel de madera, me fijo en una hoja escrita con buena letra y en un castellano adulterado, donde se indican buenos consejos para ser prudentes con el medio que se va a visitar. Memorizo estos consejos y empiezo el recorrido.

A medida que desciendo la montaña, empiezo a considerar que va a ser muy difícil transmitir correctamente las sensaciones que provocan este paseo entre castaños centenarios, así que tomo la decisión de fotografiarlos y señalar estas fotografías al final del artículo, para que cada uno lo disfrute en imágenes y lo describa como quiera.

Alfombra otoñal

Es una maravilla este paseo en otoño, en la parte baja se cruza el rio Ibias, en un entorno muy agradable. Se pasa este río por medio de un puente de madera que me comunica con la otra vertiente del encajado valle.

Aquí ya empiezo a subir en dirección al Corralín, siguiendo la estrecha senda que se abre hacia el horizonte. Sigo andando sin más compañía que el murmullo del río Ibias y la suave música que producen mis zapatos al pisar las hojas recién caídas.

De repente y de forma brusca, aparecen señales que me indican, que los datos iniciales recogidos del lugar, están equivocados. El Corralín no está deshabitado desde 1969, actualmente aún vive alguien .

En la entrada de la vieja capilla del Corralin de Abajo escucho conversar a varias personas con una señora que les explica en un castellano-afrancesado como llegó a esta zona y se quedó a vivir aquí.

Le pido permiso para entrar a su casa y unirme a la conversación, nos presentamos y me dice que se llama Francine Marcelle y es una ciudadana francesa. Me deja sacar fotografías a la capilla, a sus gatos, a sus ocas y a su pequeño mundo del Corralín.

Francine Marcelle, ciudadana francesa

Fijándome en este entorno y en la persona que vive en él, llego a la conclusión de que estas dos versiones de vida coinciden en un denominador común. Son diferentes al resto de vida que las rodea. Por un lado está el rincón del Corralín que es un lugar inalterado y atemporal y por otro lado está Francine que es su habitante especial. Una mujer con un contraste de vida muy fuerte, con una forma de ver el mundo diferente al resto de las personas.

Yo ya sabía algo de su peculiar vida, pero ella me cuenta con más detalle por qué tuvo que venir a vivir a esta zona apartada y de forma tan espartana, sin ninguna comodidad.

Esta mujer comenta que nació con problemas de salud; tras varias intervenciones quirúrgicas le quedaron secuelas con serias complicaciones que le hacían la vida muy difícil.

Ante estos problemas, su médico le sugirió que buscara una zona limpia y poco alterada con mucho oxígeno y con la menor contaminación posible.

Retablo

Francine ante esta disyuntiva, estudió el problema y buscó zonas protegidas y poco habitadas, señalando la zona de Muniellos como posible candidata para empezar su vida en un entorno favorable.

Cuenta como vino con su perrita hasta Oviedo y después se trasladó andando hasta esta zona apartada del mundo. En este lugar encontró su bombona de oxígeno, los árboles de este apartado lugar llenan diariamente esa bombona, haciéndole a Francine la vida más fácil con su enfermedad.

Pero por otro lado el tener que vivir en una zona tan apartada e incomunicada le hace la vida diaria muy difícil. Francine no se queja, ella irradia bondad y alegría, está agradecida a esta exuberante naturaleza, por aliviarle sus problemas, aunque tenga que hacer esfuerzos importantes para poder vivir aquí

Esta vez aprovecho y grabo la historia entera contada por la propia Francine y la dejo en uno de los videos que acompaño a este artículo. Es mejor verla a ella hablar que a mí contarlo de forma escrita.

Sólo adelanto como dato curioso, que el primer día que llegó al pueblo, instaló su tienda de campaña junto a la antigua capilla y de noche se le acercó un lobo incrédulo meneando la cabeza para observarla. Uno se imagina el estupor que le produciría a aquel animal salvaje ver a Francine que lo miraba en la oscuridad, sin miedo, tranquila.

Le pregunto a Francine si no tuvo miedo de aquella situación y me contesta que ella el miedo lo tiene superado, que cuando se nace no se tiene miedo, eso se aprende al andar por la vida y ella ya lo ha desaprendido de nuevo.

Compañeros de Francine

Me sigue contando que ese mismo lobo la visitaba todas las noches siguientes y detrás de él se veían varias sombras negras de otros lobos. Supo después de un tiempo que esto no ocurría por casualidad ya que encima de donde puso la tienda había una lobera con cachorros pequeños.

Ella considera que el lobo al ver que no era peligrosa para sus cachorros, decidió seguir viviendo a su lado, sin molestarla. Normalmente tiene visitas constantes de estos animales, pero después de dejarse ver, deciden irse sin más.

Todo esto a mí no me extraña, ya que desde el primer momento que conocí a Francine, me di cuenta que estaba ante un ser especial. Es de ese tipo de persona que al hablar con ella da tranquilidad, a primera vista uno se da cuenta que su expresión es bondadosa. Francine tiene escritos los diez mandamientos dentro de la capilla del Corralín y yo creo que ella los cumple todos.

Realmente este tipo de personas ponen a uno contra el espejo de la vida y por lo menos a mí me hacen reflexionar un poco. También debo añadir que rápido vuelvo con gusto al complicado e imperfecto mundo que tenemos. Hay que tener mucha fuerza interna para enfrentarse a una situación límite como la que tiene esta mujer.

Pero cuidado, se puede tener una primera impresión equivocada de la situación, pensando que Francine es un poco excéntrica, nada más alejado de la realidad. Su situación es especial por circunstancias específicas de salud, esto provocó que tuviera que afrontar una actitud especial ante la vida. Pero esta mujer es una persona muy equilibrada, culta, organizada y bien conocedora del mundo que le rodea. Además tiene mucha sensibilidad y goza de una amplia cultura musical.

Después de visitar a Francine, sigo el recorrido iniciado, dirigiéndome hacia el Corralín de Arriba, donde me paro a comer, sentado en una terraza con vistas hacia el Sur, hacia la zona donde se encuentra la reserva de los Ancares. Como podéis imaginar este se convierte en otro momento espectacular del día.

Cuadro, bodegón con naturaleza viva. En primer plano se ven los componentes fundamentales que llevan los sándwiches vegetales

Recojo todos los bártulos y haciendo caso al escrito de Francine, no dejo nada tirado en el entorno y regreso por el camino andado, hacia el punto inicial donde deje el coche, en Sisterna.

En el recorrido de estos 3 km. de regreso se me acumulan los pensamientos, me hago preguntas internas, intento dar explicación a lo que desconozco y me doy cuenta que el haber conocido las circunstancias que rodean la vida de Francine, hace que algo golpee mi interior, haciéndome ver con preocupación cómo esta mujer tiene que pasar los inviernos tan fríos y duros en esta apartada zona.

Si se viene de visita a esta zona, creo yo que es interesante acercarle a Francine un detalle como puede ser bajarle el pan desde Sisterna o cualquier otra cosa práctica, ya que ella tiene un recorrido de 6 km. Para acceder al pueblo más cercano.

Puente sobre el río Ibias

Puente sobre el río Ibias

Bien sigo desandando el sendero y silencio las conversaciones internas que se producen en mi cerebro, engañándolo, haciéndole mirar de nuevo las postales otoñales que ofrece el camino de vuelta hacia Sisterna.

Debajo acompaño un video de fotografías del recorrido por la zona del Corralín y añado un video donde Francine se explica y nos deja ver un poco de su mundo.

Enrique R.G. ( Santolaya)

La historia de Segundo en las Fuentes del Narcea (Cap. 3)

El ex minero Segundo en esta ocasión nos permite acompañarle con su rebaño de ovejas perfectamente adaptadas al entorno de Fuentes del Narcea y del Ibias, un espacio Natura 2000 de alta montaña que mantiene, gracias a Segundo y gente como él, una alta calidad ambiental, mezcla perfecta de naturaleza y uso sostenible del ecosistema.


La historia de Segundo en las fuentes del Narcea (Cap. 2)

Continuamos con la historia de Segundo en Fuentes del Narcea y del Ibias, un espacio en el que a pesar de las explotaciones mineras, la baja densidad de población ha favorecido un excelente estado de conservación en este lugar que atesora especies tan importantes como el oso pardo, el urogallo cantábrico, el murciélago de bosque, la perdiz pardilla y el águila real. En este paisaje, Segundo, un antiguo minero de Caldevilla de Rengos (Cangas del Narcea), inició hace años un camino que transformó sus huertos y rebaños basándose en la agricultura biodinámica.


La historia de Segundo en las fuentes del Narcea (Cap. 1)

En el suroccidente de Asturias, en una zona de montaña de gran calidad ambiental, el espacio protegido de la Red Natura 2000, Fuentes del Narcea y del Ibias, abarca una de las mejores representaciones de la vegetación de la montaña cantábrica. En este maravilloso lugar, concretamente en Caldevilla de Rengos (Cangas del Narcea), conocemos a Segundo y a su familia. Segundo fue minero durante 25 años y al jubilarse decidió cultivar sus tierras y criar a sus rebaños con la premisa de que la tierra debía de ser utilizada de otra manera a como lo había hecho hasta entonces.


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Las capillas, una ruta por montañas de Cangas del Narcea

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Entrambasaguas, Cangas del Narcea. Iglesia de la Virgen del Carmen.

Es posible que cada etapa de la vida de una persona quede definida por las preferencias que se van teniendo en cada momento de la misma, me explicaré: cuando uno es joven en la plenitud de la vida, lo que nos llena el espíritu, es el jaleo, la fiesta, el asfalto, la ciudad, las grandes concentraciones sociales… Recuerdo en tiempos de estudiante que si alguien me proponía escoger entre salir de fiesta por los chiringuitos de la zona antigua de Oviedo o una bonita ruta de montaña por los Picos de Europa, evidentemente esta segunda proposición me parecería absurda e indecente. Un montón de años encima, que me acercan al medio siglo, hace que pase a otra etapa de la vida y los términos se invierten, ahora la primera proposición no tiene sentido y por supuesto valoro infinitamente más lo que me aporta la ruta de montaña por los Picos de Europa.

Queda muy pijo añadir aquello de que es la vuelta al origen, a la naturaleza…, pero una cosa es cierta, estas preferencias totalmente contradictorias marcan dos etapas diferentes de la vida. Me imagino que la siguiente etapa que me espera será tomar un cafetito corto de café y pasear tranquilamente con algo de artrosis por las calles de Cangas.

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Casa de Ibo en el barrio de Entrambasaguas

Bien, como aún estoy en la segunda etapa, la de los cincuentones, todavía tengo fuerzas para disfrutar de lo que mas me gusta y es andar por nuestras montañas; fotografiaré y describiré lo que veo y espero que guste a quien lo lea o al menos le entretenga.

En este primer recorrido me llevaré como compañero a mi perro Boby que como no es buen conversador me permite concentrarme mejor en el camino, describiré lo que voy viendo y añadiré anécdotas e historias propias y de otros, que antes que yo ya escribieron sobre los lugares que voy visitando a ambos lados de la montaña.

La ruta que toca hoy es la más cercana a Cangas y es la denominada ruta de las capillas. Esta ruta va desde Cangas del Narcea por toda la Sierra del Pando, hasta la ermita de la Magdalena en Trasmonte de Arriba. Toda la ruta trascurre por el camino denominado la Carrilona que va por todo lo alto de la Sierra del Pando comunicando los pueblos que cuelgan de sus vertientes hacia el río Naviego y hacia el río Narcea. Antiguamente todos los pueblos de la sierra bajaban su ganado a las ferias de Cangas por este camino.

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Barrios de Santa Catalina y San Tirso

Inicio la ruta en Cangas del Narcea, atravesando el puente de piedra, pasando al lado de la iglesia de la Virgen del Carmen junto al “prao del molín”. Todo este entorno es el escenario básico de la monumental fiesta del Carmen que Cangas celebra el 16 de julio. Sigo caminando dirección al barrio del Cascarín desde donde giro sobre mis pasos y veo una hermosa vista de Cangas con la unión de los dos ríos en el barrio de Entrambasaguas donde el río Narcea y el río Luiña se unen bajo el ya citado puente de piedra. Destaca como dato curioso, que Entrambasaguas, fue parroquia independiente del resto de la villa de Cangas hasta 1892. La iglesia de la Virgen del Carmen era la referencia de este barrio que durante siglos fue coto señorial del poderoso Monasterio de Corias; se conserva parte de su trazado medieval, el puente, conocido como “romano”, pero de tradición medieval, fue reedificado en 1687, según señala una inscripción.

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Panorámica de Cangas del Narcea

Sigo subiendo dejando detrás de mí el Cascarín y empiezo a ver por mi izquierda el pueblo de Llamas y el barrio de Santa Catalina. En este punto empiezo a dejar el bullicio de Cangas y ya la voz de la soledad me acompaña confundida con la vaga niebla del amanecer; este toque mágico solo es alterado de cuando en cuando por el ladrido de Boby para demostrarme lo contento que está por sacarlo de casa.

Mi primera parada la hago en el denominado Teso del Viso, desde donde fotografío una bonita panorámica de Cangas. A partir de aquí la villa ya se esconde y como horizonte tengo la subida hacia la primera capilla de la ruta que es la de San Antonio. En este tramo del recorrido sale hacia mi derecha el camino que une la Carrilona con el pueblo de Santa Eulalia.

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Valle de Llano y Santa Eulalia de Cueras

Este pueblín aconsejo que se visite una vez finalizada la ruta y no lo digo porque sea mi pueblo, sino porque creo que es un entorno agradable, muy cercano a Cangas y con algunas características propias que lo hacen singular. Es un pequeño núcleo rural de trece vecinos, enclavado en un amplio valle formado por dos terrazas fluviales esculpidas por el río Narcea. Todas las casas tienen hórreos y paneras bien conservadas; destaca el palacio de los Uría, con su llamativa galería .

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‘Souvenirs’ típicos del pueblo de Santa Eulalia de Cueras

El templo parroquial puede catalogarse como perteneciente al Románico rural cangués. Hay noticias de esta iglesia figurando con el nombre de Santa Eulalia de Coires, en las falsas donaciones de 24 de octubre de 912 de Fruela II a la iglesia de Oviedo, recogidas en el Liber Testamentorum de dicha catedral, que mandó hacer el obispo don Pelayo a principios del siglo XII. Allí se incluye, entre otros, el siguiente texto: Similiter super flumen Narceia manasterium Sancte Mariae de Tevongo cum suos términos, et suas deganeas nominatis id est, ecclesiam Sancte Ceciliae en Villare, et ecclesiam Sancte Eulaliae de Coires, et ecclesiam Sancte Iuliani de Adrales ab omni integritate… La falsedad de esta documentación (J. F. Conde, 1971) sólo garantiza la existencia de los citados templos en la fecha que ésta fue mandada hacer (principios del siglo XII). Esta iglesia es conocida por contener en su interior un crucifijo de transición Románico Gótico del siglo XIII, una de las más interesantes muestras de la imaginería medieval de toda la provincia. Este Cristo formó parte del importante patrimonio que aportó el concejo de Cangas a la muestra de Orígenes celebrada en Oviedo en el año 1993. La pequeña población que componen el pueblo de Santa Eulalia, siempre ha estado abierta a cambios comunitarios importantes; hace años los vecinos afrontaron procesos de comunicación y concentración parcelaria que le dieron un trazado nuevo al pueblo, además también afrontaron la explotación comunitaria de una chacinera artesanal de embutidos denominada “Embutidos Santulaya”.

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Pintoresco paisaje de la Ermita de San Antonio

Bueno veo que me estoy perdiendo hablando del pueblín, así que retomaré la ruta donde la dejé, dirección hacia la primera capilla que es la de San Antonio (670 m); Esta capilla está muy bien conservada y pertenece a la casa de Correo de Sta. Eulalia. Tiene una leyenda de construcción relacionada con los lobos. Se dice que un miembro de esta casa era el correo de los pueblos de esta Sierra del Pando y en pleno invierno cuando volvía de repartir las cartas, se le aparecieron los lobos a la altura de esta ermita, el caballo se asustó y lo tiró al suelo dejándolo a merced de las fieras; por lo visto tuvo tiempo de subirse a un árbol desde donde imploró a San Antonio que si lo salvaba haría allí mismo una ermita. Por lo visto los lobos se cansaron de esperar a que bajara del árbol y se fueron a buscar el almuerzo a otro sitio, este hombre viendo como salvaba su vida fue consecuente con el ofrecimiento y construyó la capilla prometida. La romería de San Antonio se celebra el 13 de junio.

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Pueblos en el contorno de la ermita del Acebo

Sigo subiendo la sierra atravesando pastizales; antiguamente estas lomas estaban todas sembradas de trigo, es posible que debido a esto la denominaran con el nombre de Sierra del Pando (sierra del pan).

Estoy cogiendo altura y llego a la zona denominada como “Peña del Cáscaro” (933 m.) Esta altura ya me permite descubrir vistas más amplias a ambos lados del recorrido, los dos ríos, el Narcea a mi derecha y el Naviego a mi izquierda, imponen su ley al paisaje cincelando los dos valles que me acompañaran en toda la ruta. Hago una pequeña parada y giro sobre el camino andado divisando al fondo en el horizonte, el monasterio de Corias; hacia mi izquierda los pueblos de Santana, Santa Marina, Villar de Adralés, Amago y a mi derecha se ven todos los pueblos de la sierra del Acebo incluida la ermita del Acebo; este santuario de devociones profundas me mira con varios siglos de historia y me acompañará en gran parte del camino restante. (Ver: Por la Asturias de Occidente: El Acebo (1916)).

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Ermita de San Pelayo, Combarro

Sigo caminando y llego a la ermita de San Pelayo (993 m.). Esta ermita está construida al lado del camino principal en un pastizal que pertenece a la casa de Xuan Menéndez de Combarro. Está situada en un hermoso paraje desde donde se pueden divisar estupendas vistas hacia el río del Coto, Cibuyo, Otás y a la sierra del Acebo. La romería se celebra el 18 de Agosto.

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Romería en la ermita de San Pelayo

Continúo la ruta y a pocos metros de la ermita de San Pelayo, me desvío apartándome de la ruta principal por un camino que parte hacia la izquierda. Este camino me lleva hasta la ermita de San Cipriano (990 m.).

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Ermita de San Cipriano, Villategil

Esta capilla pertenece al pueblo de Villategil y la fiesta en honor a este santo se celebra el primer sábado de septiembre. Saco algunas fotografías a la capilla y sigo el camino bordeando el pastizal de Villategil para acceder a unas estupendas vistas de Moral, Limés, Cangas y la Sierra del Acebo.

Vuelvo sobre mis pasos y me incorporo de nuevo a la Carrilona para seguir la ruta original hacia la siguiente ermita. Recorro un paisaje ondulado, por el pico de la sierra dejando a ambas vertientes las vegas formadas por los ríos Narcea y Naviego.

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Perfil de la ruta visto desde el río Narcea

Estos dos ríos trucheros transcurren entre pequeñas poblaciones de casas de piedra y tejados de losa; cada una de estas casas tiene nombre y personalidad propia que las identifica, casa el Coxu, casa Gaitero, etc. Estos nombres la mayoría de las veces no coinciden en nada con los de los dueños que las habitan, ya que permanecen inalterables en el tiempo, durante generaciones, esto en parte es debido al sistema de herencia que desde tiempos ancestrales permitía seguir teniendo la propiedad al denominado Muirazo de la casa; este sistema hereditario consiste en que el primer hijo de la casa hereda de forma indivisible la hacienda, permitiendo trasladar en el tiempo de forma inalterada toda la propiedad.

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Vistas hacia el río del Coto

Hago un alto en el Pico del Cueto (1218 m.) Se trata de una peña que se alza sobre el camino en el límite de los terrenos de Combarro. Desde este punto se amplían las vistas sobre los dos valles: hacia el río Narcea se ven los pueblos de Combarro, Cibuyo, Pládano, Berguño, Otás, pueblos del río del Coto, Abanceña, Escrita…; en los días despejados se puede ver el Puerto del Palo de Pola de Allande y la zona de Tineo; mirando hacia el río de Naviego sigue vigilante la ermita del Acebo y se ven los pueblos de su entorno; hacia el valle se ve Fondos de Villa y los pueblos de la parroquia de Bimeda.

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Vistas hacia Bimeda

Sentado sobre este pico y mirando hacia Bimeda recuerdo algunos datos que Mario Gómez escribió en la antigua revista La Maniega; decía Mario Gómez que este pueblo fue habitado por los romanos, esto lo avalaba el descubrimiento de monedas romanas del siglo IV en el desmonte de la carretera que sube al puerto. También refiere Mario Gómez que en la historia de Bimeda figura como documento interesante una Paulina (Excomunión) publicada en la iglesia parroquial a petición del Señor de Omaña. Estas Paulinas o Excomuniones eran utilizadas por los señores contra los aldeanos que negaban la propiedad de las fincas que llevaban en arriendo. Me parece este un dato muy curioso que pasó en Bimeda en épocas muy lejanas y la describo aquí haciendo un alto en el camino. Dice así:

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Vistas desde la peña del Cuervo

Nos, el licenciado Geronimo Ladron de Guevara, provisor y vicario general de este obispado, hacemos saber a los vecinos moradores, estantes y ausentes de las iglesias de San Pedro de Bimeda en el concejo de Cangas de Tineo, como compareció la parte de D. Ares de Omaña diciendo que no sabe ni puede probar como se le ocultan muchos bienes raíces, por haberlos perdido los papeles y apeos que tenía de su hacienda, ni tampoco sabía de testigos para presentarlos en juicio, y para que los que lo supiesen o parte de ello declare ante el cura, damos la presente, por cuyo temor os amonestamos y mandamos, primero, segundo y tercio de excomunión, que siendo leída y publicada esta nuestra carta en un día, domingo o fiesta en la iglesia parroquial a la misa mayor y como de ella supieredes en cualquier manera de esta faltaseis días siguientes primeros que vos damos y asignamos por tres términos y canonicas moniciones y término perentorio que el derecho que a la persona o personas que así tomasteis lo volváis a restituir sobre el dicho y justo valor y precio, y siendo pasado el dicho término (lo que Dios no permita), ponemos y promulgamos sentencia de excomunión de las tales personas y por tales descomulgadas vos declaramos en estos escritos y por ellos y en caso que en estos seis días primeros siguientes la persona o personas que así lo tomaren o llevaren no lo dieren o restituyeren, como son obligados, mandamos a vos los dichos curas y clérigos, so pena de excomunión,

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Valle del río Narcea desde el pico del Cueto

que en las vuestras iglesias y parroquias diciendo los oficios divinos amonesteis a vuestros feligreses y parroquianos no hablen ni participen con las dichas personas directamente y los alejen y aparten de si como miembros apestados de la religión cristiana. Si por ventura (lo que Dios nuestro Señor no quiera) los sobredichos excomulgados, dentro de otros seis días, no haciendo la restitución se dejaren estar con gran peligro de sus animas como miembros del demonio, mandamos a vos dichos curas y clérigos que en vuestras iglesias, repicando las campanas, matando las candelas en agua bendita, digáis asi: malditos sean de Dios y de Santa María, de San Pedro y de San Pablo y de todos los santos y santas de la Corte del Cielo. Maldito sea el pan y el vino y el agua y todas las viandas y frutos que comieren y bebieren y la lumbre y la leña con que lo guisaren. Huerfanos se vean sus hijos y viudas sean sus mujeres y vengan sobre ellos todas las plagas y maldiciones que estan escritas en el salmo Deus lauden meam metacueris. Sumidos sean sobre la faz de la tierra como Sodoma, Gomorra, Datan y Arinon, y así como se mataron estas candelas, así sean muertas sus ánimas. Solo a Judas el traidor respondan todos los presentes amen.

Dice el cura de Bimeda, don José Flores, que, consecuente con la orden, dio cumplimiento el 20 de agosto de 1684 y que ante las terribles amenazas, no fue del todo malo el resultado, pues se le presentaron algunos vecinos diciendo que habían oído a otros que algunos bienes de Piñera, Bimeda, Valdefuentes, Villar de Bimeda pagaban renta a la casa de Omaña y hubo vecinos que entregaron algunos bienes que llevaban, aunque algunos de ellos no se amedrentaron y sostuvieron que los bienes eran suyos y muy suyos.
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Ermita de San Gervasio, braña de Rozadiella, Folguerajú

Tras este descanso sigo el camino y diviso la ermita de San Gervasio (1.282 m.). Esta ermita está situada en la denominada braña de Rozadiella perteneciente al pueblo de Folguerajú y cuya romería se celebra el 19 de junio. Desde esta braña observo como se eleva majestuoso en el horizonte el pico Caniellas (1.921 m); este pico ya me sigue de guía acompañándome en lo que me queda de ruta.

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Laguna de La Barraca

Camino arriba llego al punto más alto de la ruta, la peña del Cuervo donde se sitúa un punto geodésico que marca una cota de 1.309 m. En esta zona se aprecia lo que debió ser una labor de reconocimiento minero sobre algún filón probablemente de filoncillos discontinuos de cuarzo con estibina, encajados en terrenos precámbricos. Esta mineralización está constituida básicamente por minerales de antimonio y por lo visto los resultados de la exploración no debieron ser muy prometedores. Desde este punto geodésico cualquier dirección que escoja es buena para agasajar la vista y tranquilizar el corazón. Disfruto de panorámicas donde se mezclan encadenadas montañas y valles misteriosos.

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Paisaje del valle de Naviego

Sigo la ruta y empiezo a descender hacia una zona de pradera donde encuentro la Laguna de la Barraca (1239 m.) A mi derecha me acompañan vistas hacia la Sierra de Peña Ventana y hacia mi izquierda diviso claramente la carretera hacia el puerto de Leitariegos disfrutando de las panorámicas del pico Siero y las cumbres que bordean Genestoso.

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Palacio de Villajur en Regla de Naviego

Mirando hacia el horizonte veo picos agrestes, sierras y montes que sirven de frontera al valle de Naviego. Este valle resalta con el verdor especial que le imprimen sus abundantes praderas, además en esta zona se pueden ver casonas y palacios que son mudos testigos de la historia de esta zona; como la casona de Bimeda de estilo historicista (1884), palacio de los Queipo de Llano en San Pedro de Arbas (s. XVIII ), palacio de Miravalles (s. XIX) y el palacio de Villajur; esta última construcción señorial, está en Regla de Naviego y la veo con total nitided desde la sierra. Me cruzo con un vecino de la zona y me cuenta una historia curiosa sobre este palacio que resumo a continuación. El palacio tiene una parte que fue construida anteriormente a 1900, pero en esta fecha fue ampliado y reformado por Gumersindo Vicente Alonso, que era propietario de la cafetería Lisboa de Madrid.

Iglesia de San Manuel y San Benito de Madrid

Este hombre se casó con la sobrina y única heredera del acaudalado empresario catalán Manuel Caviggioli y su esposa Benita Maurici. Este matrimonio tenía tanto dinero que pagó de su bolsillo la construcción de la iglesia “San Manuel y San Benito”, situada enfrente del Parque del Retiro de Madrid. Murieron sin descendencia y heredó toda la fortuna su sobrina, la mujer de Gumersindo. Me dice mi informante que a partir de este matrimonio de Gumersindo y la rica heredera, el palacio rejuveneció y tuvo una época de gran esplendor, siendo el motor del valle, dando trabajo a la zona en los tiempos de escasez.

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Vacas de la raza asturiana de los valles en La Carrilona

Sigo mi camino dirección a la Magdalena y en el horizonte veo las cumbres más emblemáticas de la zona, veo el pico de Caniellas o Caniechas (1.921 m.) y el Cueto de Arbas (2.007 m.), diviso claramente el valle de Naviego y la carretera que sube al puerto de Leitariegos. Se cuenta que esta comunicación fue de origen romano y que sirvió para sacar el oro del occidente astur hacia Astorga.

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Vistas a los ríos Narcea y Muniellos

Dejo de llanear y el camino empieza a subir y a girar levemente hacia el este, adaptándose a la orografía de la sierra y al valle de Naviego. Mientras tanto el valle del Narcea se aleja de mi vista. Adentrándose por Posada de Rengos aparece el río Muniellos, afluente del Narcea, marcando el valle que conduce a Moal. En este punto de la ruta veo la exuberante vegetación de la reserva natural de Muniellos, este bosque espeso de robledales se hace inacabable a la vista y esta coronado por montañas que la mayoría de las veces son barridas por abundante niebla dándole un toque singular. (Ver: Cuando Muniellos era un aserradero).También veo en Vega de Rengos las huellas que deja la minería del oro negro que se esconde en el sinclinal carbonífero de Rengos.

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Visita del grupo de montaña Piélago a la ermita de San Luis del Monte

Antes de llegar a la laguna de Caldevilla de Rengos me desvío de la ruta por una pista que parte hacia la derecha para visitar la ermita de San Luis del Monte o San Chuis; esta ermita está situada en la zona denominada “El Navarín”. La romería se celebra la segunda quincena de agosto. Visitando esta ermita, de nuevo recuerdo un relato de Mario Gómez en la antigua revista La Maniega, donde describía los milagros que se le atribuían a este lugar y el siguiente proceso que desenmascaró la falsedad de dichos portentos. Por lo visto antiguamente la fiesta era el 19 de agosto y durante la misa brotaban flores entre las piedras de la pared y los resquicios de las puertas. Cuando la misa terminaba, las flores se marchitaban, se recogían y se utilizaban para curar todas las enfermedades. Este hecho milagroso tuvo gran repercusión en la época y fue conocido dentro y fuera de Asturias. Historiadores como Wadingo y Gonzalez Davila atestiguan el milagro; también lo ponderaba un cronista en un capítulo de la orden Franciscana, celebrado en Toledo en el año 1682. De tal manera corrió la fama del portento que como tal lo aceptó el papa Clemente VIII. Con tanta propaganda San Chuis empezó a ser un centro importante de peregrinos con el consiguiente beneficio económico para la zona. Debió de ser especialidad milagrosa de este santuario la curación de los males de oído, pues venían los enfermos de estas dolencias a hurgarse los oídos con un punzón asqueroso, portador de los poderes del Santo.

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Laguna de Caldevilla de Rengos

Los curas de Vega de Rengos, Larna, Posada y Gedrez tenían misas de a duro todo el año y esto era muy extraordinario, pues lo normal es que estas fueran de a real. Los aldeanos de Rengos hacían un gran negocio exportando fuera de Cangas unas bolsas llenas de flores procedentes del milagro de la ermita. Así las cosas y cuando esta ermita prometía ser algo así como Lourdes, un enconado y envidioso fraile Benedictino desmintió los milagros de San Chuis, consiguió el fraile en agosto de 1744 demostrar el fraude de dicho milagro ante escogidos jueces y notarios que nombro el obispo; este día, con los jueces y notarios presentes, no brotaron flores durante la misa y se acabó el negocio para la zona. A partir de este día la ermita de San Chuis empezó a perder prestigio de forma exponencial hasta quedar totalmente olvidada.

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Ermita de la Magdalena, Trasmonte de Arriba

Tras la visita a San Chuis, vuelvo sobre mis pasos subiendo dirección a la Carrilona y sigo la ruta hacia la última ermita. Paso al lado de la laguna de Caldevilla y ya no pierdo de vista el pico Caniellas, bordeo una zona de acebos (xardones) y doy vista a los pastizales de Trasmonte de Arriba. Aquí el camino empieza a descender hacia la pradera donde está situada la ermita de la Magdalena (1.141 m). Por fin llego a la última capilla de la sierra y merece la pena relajarse en esta zona pues el entorno está muy cuidado y dispone de una buena fuente. Al fondo se alza el pico Caniellas (1.921 m.), detrás de este pico esta el mítico hayedo de Monasterio de Hermo, donde nace el río Narcea. Este bosque le da una connotación particular al paisaje, sobre todo en otoño, creando colores especiales de las ramas cuando juegan con los rayos del sol, a la vez la hojarasca crea una alfombra en el suelo que tapa las huellas de los osos y los urogallos que pueblan esta mítica zona.

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Hayedo de Monasterio de Hermo

Volviendo a la ermita de la Magdalena, añadir que pertenece al pueblo de Trasmonte de Arriba, la romería de esta capilla se celebra el 22 de julio y hay un canto típico este día en honor de la santa que es el canto del ramu.

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Ruta de las ermitas o capillas en bicicleta

Esta ruta de las capillas se puede hacer desde Cangas a Trasmonte y al revés, las dos opciones necesitan de un amigo que nos comunique en coche; también es una ruta muy buena para hacerla en bicicleta ya que las pendientes son suaves. Yo como subo solo con mi perro Boby, no me queda más remedio que volver hacia Cangas desandando el camino. Me oriento hacia el norte dirección a Cangas y es todo bajada. Si antes me guiaban y me orientaban picos como el Caniellas y el Cueto de Arbas, ahora en la bajada las montañas pierden su protagonismo y dejan paso a picos de menor entidad. Bajando veo otras zonas que me pasaron desapercibidas en la subida, veo como el río Naviego se une al río Cibea en la zona de Las Mestas para formar el rio Luiña, que serpentea por la zona de Limés hasta unirse al Narcea en la villa de Cangas. Desde aquí ya parte solo el Narcea engrandecido por la suma de caudales, dirigiéndose hacia el Cantábrico, dejando atrás el furor de su corriente en las zonas altas y serenándose buscando terrenos más tranquilos en las zonas llanas de Pravia, junto al rio Nalón.

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Vistas desde el pico Caniellas

Para finalizar añadiré que quien haga esta ruta conseguirá tranquilizar el alma, elevará el espíritu y conseguirá restablecer el equilibrio interno del cuerpo; bueno esto puede ser un poco exagerado, dejémoslo en que eliminará toxinas y disfrutará de un paseo y unas vistas inmejorables.

ITINERARIO: Cangas del Narcea-Pico del Cuervo- Laguna de Caldevilla- Trasmonte.
DISTANCIA: 18 Km.
DURACION: 5h.

DIFICULTAD: Baja. (Ruta con pendientes muy suaves, para todos los públicos).


Los osos que se portan bien

Oso pardo de pie en el concejo de Cangas del Narcea. Foto: Celso Álvarez Martínez

El aumento de la población osera y su cercanía a los pueblos ha abierto un nuevo debate en torno a un animal que simboliza la lucha por la conservación de la naturaleza en Asturias. Ante la expansión de una de las especies más emblemáticas de la región, el Ministerio de Medio Ambiente prepara junto al Principado y otras comunidades un protocolo de intervención que incluye la posibilidad de ahuyentarles usando pelotas de goma. El periódico La Nueva España ha consultado a vecinos que llevan conviviendo con osos toda su vida y se han cruzado con ellos una y otra vez. Todos defienden el comportamiento «pacífico» del animal y ven «muy exagerada» la medida.

Mercedes Martínez DE JALóN: «de repente, veo que tengo dos osos en mi jardín»

Mercedes Martínez, en el jardín de su casa de Jalón, en Cangas del Narcea. Foto: Luisma Murias

Mercedes Martínez escuchó un sonido fuerte y seco, pero no le dio más importancia. Estaba en el corral dándole de comer a las gallinas. Era un día nublado de primavera.

Jalón es un pueblo en las alturas de Cangas del Narcea con 30 vecinos, demasiadas casas vacías, exuberantes montañas alrededor, oxígeno que se agradece y el silencio suficiente para escuchar de todo. Por eso ella pensó que aquel ruido podía ser cualquier cosa. Cualquier cosa menos un oso. O dos.

«Me volví y, de repente, veo que tengo dos osos en mi jardín. Aquí estaban, aquí, en el medio», dice.

–¿Y qué hizo?

–Me quedé mirando fijamente para ellos. Y ellos para mí. No tuve miedo, no me asusté, qué va. Estaba al lado de casa y, a una mala, me podía refugiar dentro. Les contemplé. Eran de color castaño oscuro y no muy grandes. Muy guapos. Creo que andaban buscando comida.A los pocos minutos cruzaron la carretera y se perdieron en el monte.

Ocurrió hace ocho años y ella lo recuerda como si fuera hoy. Su nieta, Laura Tosar, escucha la historia con el asombro y la vitalidad de quien estrena la mayoría de edad.

Mercedes tiene 69 años y lleva casi 40 en el pueblo. En todo ese tiempo, «que ya ve que es bastante», no fue testigo de ningún conflicto entre un oso y una persona. «Estamos acostumbrados a la convivencia con ellos. Es una convivencia pacífica. Aquí nadie tiene miedo de que un oso pueda hacerle algo a una persona. Primero porque no es normal que aparezcan por el pueblo y después porque, si lo hacen, vienen tranquilos. Si no te metes con ellos no hacen nada. Sólo si atacas, es normal: son animales y tienen que defenderse».

Su jardín, entonces, no estaba cercado como lo está hoy, con un muro de cemento ni muy alto ni muy bajo, lo suficiente como para impedir que se le escapen los cabritines que tiene en la cuadra y también para que, llegado el caso, puedan otra vez entrar los osos.

Ella era ganadera de las que iba todos los días al monte. Una vez, de la que volvía de dejar las vacas, se tropezó de frente con cuatro osos, nada menos. Una madre y tres crías. Ahí sí le entró el tembleque, omás que eso. «Tenía un cague de la leche», describe. Se escoró y, con cuidado, siguió caminando con cierta tensión hasta que se dio cuenta de que la osa iba más pendiente de sus oseznos que de otra cosa.Y no pasó nada, cada uno a lo suyo.

Ahora cada vez hay más osos en Asturias y ella lo sabe. Hace cuarenta años, cuando se estableció en Jalón, la especie contaba con 60 ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica. Hoy hay unos 220 y subiendo.Y si sigue la tendencia la densidad será mucho mayor. Mercedes es consciente de que a mayor número de plantígrados, mayor es el riesgo de que se aproximen a los pueblos. Pero no ve necesario encender alarmas.

Y «de ninguna manera», dice, respalda la posibilidad de espantar a esos animales de los pueblos disparándoles pelotas de goma, como venía establecido en la primera versión del protocolo de intervención para osos problemáticos que quiere impulsar el Ministerio de Medio Ambiente y que analiza el Principado junto al resto de comunidades oseras de España (Galicia, Castilla y León, Cantabria, Aragón, Navarra y Cataluña). «No hace falta eso, no. Es muy exagerado. Precisamente si les disparas es cuando te pueden atacar», señala. «Es demasiado», sentencia.

«Además están muy vigilados ¿eh? Cada dos por tres vemos a los guardas pasar para allí arriba», avisa. En realidad, allí arriba no es tan lejos. Un par de kilómetros, a lo sumo. Mercedes vive al lado de los osos y no se queja. «Tan contenta», acaba.

 

Carlos García de Gedrez: «Siempre escapan de ti»

Carlos García, en Gedrez. Foto: Luisma Murias

Cuando Carlos García Fernández se encontró de frente con un oso todavía estaba mal de la pierna. Cojeaba. Fue en la carretera de Gedrez, donde reside este ganadero jubilado de 53 años. Aquel oso, cuenta, era muy grande. Casi más que él. Lo comprobó cuando se puso sobre sus dos piernas traseras y se presentó erguido. «Se quedó quieto mirando para mí fijamente, pero no me asusté. Fue dar con el bastón a una valla que había al lado y echó a correr a toda velocidad. Los osos siempre escapan de ti», explica.

A Carlos, los osos nunca le hicieron ningún daño al ganado y, por eso, reivindica que «no son conflictivos». «Vienen a los frutales, a las colmenas. Eso sí. Pero a las personas nada», dice.

Carlos no cree que sea «muy acertado» dispararles pelotas de goma «salvo en casos realmente excepcionales».

 

Manolo García de Piedrafita: «Me quedé a dos metros del oso»

Manolo García González posa ante los cerezales que tiene en su casa de Piedrafita. Foto: Luisma Murias

Delante de su casa, Manolo García González tiene varios cerezales. Desde hace unos años, cada vez se aproximan a su casa más osos a comer cerezas. Él los protege con perros. «No pasa nada, no tengo miedo. Baja, come y listo. Quien realmente destroza por aquí es el jabalí», explica.

Manolo es ganadero y es uno de los siete vecinos de Piedrafita, un pueblo a mil metros de altura en Cangas del Narcea. Hace tiempo, se encontró con un oso cara a cara. Él llevaba un perro, que tuvo que coger en brazos para que no ladrase. «Dejé que se acercara. Me quedé a dos metros. Era grande y negro. En el momento que le chillé, se asustó y salió corriendo. No se fiaba de mí», cuenta.

Manolo lleva conviviendo con los osos 55 años.Y nunca le ocurrió nada. Ni a él ni a nadie que sepa. «Estamos seguros. No creo que vaya a pasar nada porque aumente la población», reconoce, y defiende el comportamiento «pacífico» del animal, para quien reclama más comida en el monte. «Si quieren que no baje a los pueblos deberían insistir en que haya más comida en su hábitat», explica.

«Ahora hay más osos y se nota. No sólo en que los puedes ver mejor sino en que cada vez hay más gente que viene por aquí a intentar avistarles», concluye.

 

José Manuel López de Gedrez: «Que vengan y digan quién teme aquí al oso»

José Manuel López, en su coche por el monte Zengadera, en Gedrez. Foto: Luisma Murias

«Se está dando una imagen del oso que no es. Que vengan y digan quién teme aquí al oso». José Manuel López, ganadero 45 años y residente en Gedrez (Cangas del Narcea), tiene un largo historial de encuentros fortuitos con osos. El último fue la semana pasada. Volvía en coche de dejar una vaca en el matadero y se encontró a uno en medio de la carretera. Estuvo 300 metros detrás de él hasta que se fue. «No hacen nada. Nadie les tiene miedo», dice, y critica la posibilidad planteada de utilizar las pelotas de goma para espantarles de los pueblos. «Eso es un disparate. No se puede hacer. Si se hace aquí acaban con todo». «Se ve que hay más osos, pero no hay ese problema que dicen», concluye.

 

Chema Díaz: «El problema es el ecologismo de ciudad»

Chema Díaz, en Vega de Hórreo. Foto: Luisma Murias

Una tarde, Chema Díaz salió a pasear con su hija Sofía por antigua la carretera que une Cangas de Narcea y San Antolín de Ibias. Era un día de septiembre a media tarde. De repente, escuchó varias zancadas entre los matorrales. Lo supo desde el primer momento: se paró, preparó la cámara y esperó. El oso saltó a la carretera en cuestión de segundos. «Nosotros nos quedamos parados. Lo mejor es eso. Si no te mueves, los osos no te ven. A los 8 ó 10 segundos se dio la vuelta y salió corriendo».

Chema regenta el albergue de Vega de Hórreo, en Cangas del Narcea. Tiene 45 años y lleva allí más de 20. Está acostumbrado a vivir en el entorno de los osos, que de vez en cuando, por las noches, se acercan a las proximidades del pueblo. «Es normal escuchar a las tres de la mañana ruidos. Pero nadie tiene miedo. Los que vivimos aquí estamos habituados a ellos», asegura.

A este hombre de verbo fluido, pelo blanco y ojos azules le molesta lo que está «viendo y leyendo». No da crédito a las medidas que se quieren impulsar ante la expansión de la especie, entre ellas el uso de pelotas de goma para ahuyentarlos. «El problema es ese, el ecologismo de ciudad, el ecologismo de libro. Es no conocer nada de lo que pasa en el medio rural». Sabe que se utiliza en otras zonas de Europa. Pero se justifica: «Allí son agresivos y te matan, aquí no». Es partidario de otro tipo de medidas como el impulso de campañas de educación medio ambiental.

Chema es consciente de que la población osera se expande, pero sólo ve el peligro si llega a pueblos que nunca han tenido contacto con ellos. «El problema es ese, que alcancen sitios y den con una generación de personas que no han convivido con ellos. Pero eso es remoto. Los que estamos aquí no tenemos esos problemas», dice.


Publicado en La Nueva España

Domingo, 11 de mayo de 2014


La otra cara del Paraíso Natural

Sin ánimo de discutir las bondades y buenas intenciones de la Red Natura y de la Directiva Hábitats de la Unión Europea, hay un análisis sobre la materia que pocas veces se encuentra en la opinión pública.

España es el país de la Unión Europea que más aporta a Red Natura 2000, tanto en términos absolutos (número de hectáreas) como en términos relativos (%), seguido en segundo lugar por Francia (que es el mayor país de la Unión), que aporta cinco puntos porcentuales menos que España. El total de Red Natura 2000 está constituido por 101 millones de hectáreas aproximadamente, de las cuales España aporta el 15% del total, mientras Francia aporta el 10,96 % del total.

¿Qué hay detrás de todo esto?. Desde mi condición de letrada en ejercicio y defensora de los afectados por este tipo de normas, conozco la otra cara del paraíso.

La condición de espacio protegido supone una enorme limitación para los territorios a los que afecta, tanto en lo que se refiere a la propiedad como a cualquier actividad que pretenda desarrollarse en su ámbito. Las limitaciones abarcan, desde la declaración de utilidad pública a los efectos expropiatorios de todo el territorio, hasta el reconocimiento a favor de la Administración de un derecho de retracto, en cualquier compraventa que se realice del terreno, o el establecimiento de condiciones que devalúan y dejan vacío de contenido el derecho de propiedad. A pesar de ello, se ha instalado en nuestra sociedad una interpretación maniquea de la realidad, que rechaza como negativa cualquier opinión crítica a la desmesura conservacionista.

Caso paradigmático de esta política, paraíso natural por excelencia, es Asturias. Esta región, que en otros tiempos fue motor de la economía española, hoy es un paraíso tendente al despoblamiento (su población en 2012 es la misma que en 2000 y una de las más envejecidas, mientras que en el resto de España crece un 16%); inmersa en una enorme crisis (crece por debajo de la media nacional, registra el peor PIB de España, tiene un paro cercano al 25% y un gasto en I + D del 0,89, frente al 1,3 del resto de España) y con una emigración de jóvenes cualificados verdaderamente dolorosa.

Las bondades del “paraíso natural” que se nos vendían, han quedado en una sociedad dependiente del subsidio y de la subvención, cautiva y carente de iniciativa, mientras se destruyen el tejido industrial y la actividad creadora de riqueza.

En Asturias, sin contar el litoral, más del 40% de su territorio está declarado espacio protegido. Si se incluye el litoral y, según datos de la propia Administración Asturiana en su documento “Estrategia RIS3”, el 83,32% del territorio es espacio protegido. Las declaraciones de estos espacios recaen indiscriminadamente sobre pueblos, montes, fincas, bosques y prados de propiedad privada, y suponen una expropiación encubierta, sin ningún tipo de compensación o justo precio, en contra de lo que establece el artículo 33 de nuestra Constitución y el artículo 1 de la Ley de Expropiación Forzosa.

Hoy tenemos el último ejemplo. El día 23 de abril de 2014 se ha sometido a información pública el nuevo Instrumento de Gestión Integrada de los Espacios Protegidos de Asturias y, entre ellos, los del concejo de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, de propiedad privada en un 95%, que prohíbe, limita o restringe en su territorio, entre otras actividades, la entrada libre en fincas privadas, cualquier actuación de molestia o persecución a los animales, las actividades agrícolas y ganaderas, las actividades cinegéticas, las actividades forestales, las actividades industriales, las infraestructuras de transito y acceso, de comunicación, transporte, energía e hidráulicas, los vertederos y plantas de tratamiento de aguas residuales, los vallados de las fincas, la investigación científica, la enajenación y traslado fuera del territorio del patrimonio cultural y etnográfico, las actividades piscícolas, en general, el uso público del territorio y el turismo, el urbanismo, llegando a convertir en delito, lo que en otros territorios es una simple infracción administrativa.

Algunos tribunales españoles, particularmente el Tribunal Supremo, se han pronunciado al respecto y así declararon en su día nulos los planes siguientes: el Plan de Uso y Gestión del Parque Picos de Europa, por falta de aprobación del régimen económico y de compensaciones del área de influencia socio económica; el Plan de Conservación del Hábitat del Urogallo, por falta de participación y audiencia a los interesados afectados (el 80% de los empresarios del sector de la madera en Asturias) y, más recientemente, el Plan de Uso y Gestión del Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias, por falta de participación de los intereses afectados en la elaboración de la norma; por falta de zonificación que garantizase la seguridad jurídica y por falta de presupuesto para atender a las indemnizaciones derivadas de las limitaciones impuestas por esta norma. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía-Granada tiene declarado el derecho de los afectados por la ampliación del Parque de Cabo de Gata-Nijar a ser expropiados, por no ser de recibo que se cargue sobre las economías particulares el coste de protección de dicho interés público. El Tribunal Superior de Justicia de Valencia anuló el Plan de Uso y Gestión del Parque Natural de la Font Roja, por inexistencia de estudio económico financiero.

No obstante, la Administración Asturiana, lejos de dar cumplimiento a estas sentencias las obvia y saca a información pública, con la firma de la Consejera de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado, doña María Jesús Álvarez González, un nuevo instrumento de gestión para el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, que sustituye al anulado por el Tribunal Supremo y que adolece de los mismos defectos que llevaron al alto Tribunal a anular el anterior. Es decir, burla la Administración Asturiana la sentencia del Supremo y aboca a los ciudadanos a la interposición de nueva demanda, en una suerte de desgaste económico y moral para la reclamación de derechos fundamentales, que sí se reconocen y respetan en otro países europeos.

Nadie por supuesto ha considerado, aunque se sabe en el Principado de Asturias, que los montes de propiedad privada, en comunidad romana o en cuotas pro indiviso, que pervivieron como una joya en ese rincón de Asturias a lo largo de los siglos, constituyen el motor de la economía familiar de la zona y el medio de provisión, ante necesidades económicas imprevistas o extraordinarias, además de tratarse de la figura jurídica, que mejor cumple la función social de la propiedad y contribuye al reparto de la riqueza y a la conservación.

Si sabemos que la Directiva Hábitats no exige tal nivel de sacrificio a ciudadanos europeos. ¿Cuál es la razón de lo que está ocurriendo en España?. No nos cabe duda, una ideológica, la intervención de la propiedad privada, en la que no creen, y otra práctica, el enorme poder que da la posibilidad de reparto, casi discrecional, de las ayudas y subvenciones que, provenientes de la Unión Europea, permiten estas normas a la Administración. Ni que decir tiene, que tales ayudas no van a parar a los ciudadanos privados de sus bienes, sino a todo un conjunto de actividades vinculadas de alguna forma al mundo conservacionista.

Claro reflejo de lo expuesto es el procedimiento seguido en Asturias para la elaboración del RIS3 (Estrategia regional para distribución de los fondos Feder para el período 2014-2020), en el que, sin participación ciudadana alguna, se elaboraron las directrices previa encuesta de 59 empresas seleccionadas en su mayor parte entre las que habían recibido ayudas públicas previamente. Mientras que en otras comunidades se contó con 240 agentes, empresas, fondos de inversión, centros de investigación y 25.000 ciudadanos. ¿Tiene verdaderamente la Unión Europea conocimiento de esta situación? ¿Sabe a dónde ha ido a parar la ingente cantidad de ayudas y subvenciones europeas, que se han recibido en algunas regiones y que en nada han parecido contribuir al crecimiento y desarrollo sostenible de todo el territorio protegido que tienen? Quizás sería una buena forma de iniciar la campaña a las elecciones europeas, el que algún candidato se pronunciase sobre esto.

En Madrid a 24 de abril de 2014

Pilar Martínez Rodríguez
Abogada


Disfrutando historias y paisajes de los valles de Cangas del Narcea

Brañas del Narcea; vistas del nacimiento del río Narcea y del hayedo de Monasterio de Hermo. Foto Celso

No es exagerado opinar que nuestro concejo de Cangas del Narcea posee en cada rincón de su orografía, paisajes de gran belleza. A veces uno está tan acostumbrado a vivir en este entorno  que no nos paramos a valorarlo en su verdadera magnitud.

Cada pequeño lugar esconde un riachuelo o un bosque, que va cambiando y mudando sus habitantes en función de la altura donde está situado. También se dejan ver montañas, a veces desnudas, pegadas a frondosos valles que van cambiando de tonalidad con las diferentes estaciones del año; valles poblados por pequeños pueblos, que la mayoría de las veces dibujan un escenario de tejados continuos de pizarras naturales o en otras ocasiones  los cubre un rojo uniforme  de tejas gastadas y centenarias.

Grupo Piélago de ruta, pasando por las brañas de Xunqueras; espectacular valle que parte de Parada la Vieja y sube paralelo al vecino Concejo de Somiedo. Foto Celso

Nombres como Muniellos, Moal, Genestoso, Xunqueras, Cabril, Leitariegos, Cueto, Besullo, Valle de Cibea, Fuentes del Narcea y otras zonas que al visitarlas o perdernos en ellas, volvemos a encontrarnos con el reloj biológico que llevamos dentro. Sólo tenemos que observar que si hacemos  una pausa en nuestro viaje y nos paramos en alguno de estos lugares que he citado para escuchar los sonidos del agua y el viento, inmediatamente nos rodeará  una sensación de agradable bienestar;  cualquiera de estos sonidos nos da tranquilidad e incluso nos invita a dormir una relajante siesta.

Compárese esta situación con los sonidos agresivos, estresantes que producimos de forma artificial y que nos acompañan en la vida diaria: motores, sirenas, sistemas de comunicación de todo tipo…

Por otro lado también se suman a este bienestar y relajación los colores de esta exuberante naturaleza; ¿quién me puede decir que el azul, el blanco, el verde de nuestros prados, los ocres o amarillos de nuestros bosques en otoño, no son un placer para los sentidos?; sólo hay que compararlos una vez más con los colores artificiales exageradamente chillones del centro de una gran ciudad. Con esta comparación nos damos cuenta inmediatamente de la perfección y la maestría con que la naturaleza utiliza sus diseños.

Parte de los integrantes del grupo de montaña Piélago. Foto Celso

Con este artículo pretendo trasladar pequeñas instantáneas de alguna de estas zonas a aquellos que leen “el Tous pa Tous” y que por diversas circunstancias están fuera de Cangas; seguramente les agradará ver fotos y pequeños comentarios de nuestros pueblos y montañas.

Hoy visitaré montañas de Cangas con el grupo de montaña “Piélago”; después pasaré por la estación de esquí de Leitariegos y finalizaré bajando por el río de Cibea donde visitaré a Francisco Rodríguez Cadenas que me contará algo sobre la visita que hizo el  Premio Nobel de Medicina D. Santiago Ramón y Cajal a este valle.

Integrantes del Piélago en otoño por los bosques de la ruta Moal-Veiga del Tallo

Para hacer el artículo me acompaño en cada momento de otros cangueses que disfrutan tanto como yo, de cada pequeño pliegue de nuestro concejo. Pocos conocerán tan bien cada milímetro de la naturaleza de Cangas, como los integrantes  del grupo de montaña  “Piélago”. Este  tiene sobre su historia varios años de andadura y ha sido guiado de forma ejemplar por nombres como Varela, Marcelino, Alicia y actualmente Peláez, Delfín…

Espectacular bajada de algunos integrantes del grupo Piélago. Foto Celso

Se ha conseguido un grupo de montaña en  Cangas del Narcea  que por un módico, casi simbólico precio, permite visitar con una esmerada organización, lugares, paisajes, bosques, pueblos, montañas y lagos de nuestro concejo y otros limítrofes. El trato  y las personas que lo componen son inmejorables. Como en todos los grupos, siempre hay gente que destaca por alguna cualidad especial: los que cuando se corona la cumbre de la montaña sacan los mejores vinos y orujos (hechos en casa por supuesto); a estos también los acompañan las grandes reposteras del grupo que después de comer  reparten bizcochos, rosquillas y cafés con alguna mezcla desconocida. Menos mal que esto suele ocurrir después de coronar la montaña y sólo queda descender a cotas inferiores para ser recogidos por Evencio, Sini u otro conductor de Bus Narcea.

Grupo Piélago coronando el pico Arcos de Agua de 2.063 m (Bierzo-Omaña, León)

No puede faltar mencionar a los fotógrafos oficiales José Manuel (Morrosco), Celso y Víctor, que plasman cada salida con gran maestría en los álbumes fotográficos que se pueden ver en la página web del  “Piélago”.

De vuelta a casa en el autobús, nuestra querida y siempre alegre María Luisa y un corrillo infernal que la acompaña en la zona trasera del autobús,   comentan algún tema de forma jocosa, haciendo el viaje de vuelta más entretenido.

Acompaño fotografías comentadas de alguna de las zonas visitadas por el grupo en alguna de las salidas por nuestro concejo y  limítrofes.

Brañas de Campel o de Santa Coloma. Ruta de los Teixos – Santa Coloma- Lago. Foto Celso

Continuando con esta pequeña muestra de naturaleza, no puede faltar visitar un día de esquí en el puerto de Leitariegos.  Esta estación está enclavada en pleno puerto de Leitariegos; parte de la cota (1.513 m.) y los telesillas nos suben a una cota máxima de (1.830 m.). Desde aquí mirando hacia la zona de Asturias se ve próximo el Cueto de Arbas (2.002 m.) y mirando hacia la zona de León esta el Pico el Rapáu (1.889 m.).

Afluencia de gente a la estación de Leitariegos un jueves. Se puede ver el aparcamiento de la estación lleno; los fines de semana los coches se tienen que aparcar por la carretera hacia León y hacia Asturias. Los esquiadores llenan las casas de aldea de las dos vertientes.

Lo primero que me llama la atención, es la gran afluencia de gente que tiene esta estación, consiguiendo acercar 2.500 a 3.000 personas los fines de semana a practicar este deporte. Esto empieza a demostrar  que durante  cuatro o cinco meses, este es el verdadero turismo de interior en esta zona. Atendiendo a esta realidad sería muy interesante que las dos provincias, Asturias y León  se juntaran en un proyecto común para mejorar estas instalaciones, haciendo la estación más grande y subiéndola a una cota superior. Todo esto aseguraría  aun más esta afluencia de gente a los valles de Laciana y del Narcea.

En este día de esquí por la estación, me acompaño de cangueses  que disponen de  cierta maestría en este deporte, Rubén, Evencio, Pablo, Chapinas, Adrián, Alejandro, Avelino, Lara, Toni, Morodo, Manolo Penlés…, tanto es así que algunos son monitores de dicha estación.

Empezamos la mañana con bajadas desde 1.800 m. de cota por la pista Chagunachos viendo al frente el valle de Caboalles y las montañas nevadas que lo coronan; tras alguna peripecia extraña de algunos como yo, que todavía  tenemos mucho que aprender, seguimos hacia cotas  inferiores por la pista Autovía de Arbas, ésta nos deja en la zona baja donde empieza la estación a la cota (1.513 m).

Pista La Cueva, estación de esquí Leitariegos.

Después de varias bajadas, empieza a aparecer ya cierta inquietud de sensaciones más fuertes y nos dirigimos a pie dirección al Cueto de Arbas, para bajar  hacia el pequeño valle que bordea la Laguna de Arbas, ésta casi no se aprecia pues está helada  y totalmente cubierta de nieve en su superficie. Seguimos deslizándonos y sorteando los abedules que crecen encima de los prados del puerto,  llegando  a la zona baja donde de nuevo nos comunicamos con la estación.

Cangueses esquiando en Leitariegos

Después de una intensa mañana disfrutando del paisaje y del deporte de la nieve, nos trasladamos a comer a la antigua posada de arrieros “Venta la Chabola de Vallao”. Aquí Valentín y su madre Carmen nos tratan de forma exquisita; Carmen una vez más hace honor a su fama de cocinera con el excelente banquete que nos ofrece. Pasamos a los postres, dando buena cuenta del arroz con leche, de los florones y de los frixuelos; seguimos este agotador trabajo, probando alguno de los muchos licores que  hacen  de forma artesanal.

Vista de la estación de esquí Leitariegos

Mis compañeros, después de tan opípara comida ya no se atreven a alargar el día con otra actividad y se dirigen a Cangas. Yo, por el contrario me dirijo al valle de Cibea. Este valle esculpido por el río Cibea, presenta frondosos prados y bosques que unen esta zona con la mítica zona de Genestoso, resaltando unos paisajes dignos de visitar. Este río también alberga grandes casonas levantadas en su mayoría en el siglo XIX. Estas casonas fueron construidas por vecinos de este valle que hicieron fortuna en Madrid como  restauradores, hombres de negocios y funcionarios relevantes del Banco de España.

Valle de Cibea con los pueblos de Villarino, Regla, Sonande y Llamera; al fondo también se ve el pico El Fraile nevado.

Lo primero que me llama la atención es la casona que hay antes de llegar al pueblo de Vallao; está cerrada con un muro de piedra y rodeada de frondosos árboles. Los actuales propietarios de esta casa son los descendientes de Alfonso Martínez Álvarez, nacido en Monasterio de Hermo. Alfonso era dueño de un restaurante en Madrid y compró esta casa a los familiares de  Francisco Rodríguez Pérez, antiguo dueño de la casa y padre de la mujer de Luis Martínez Kleiser (1883-1971), Doctor en leyes, teniente de alcalde de Madrid, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, propietario del periódico “El Narcea” y políticamente enfrentado a Félix Suárez-Inclán. Juaco López Álvarez lo explica con más detalles en “El Narcea” segunda época (1912-1915, en la Biblioteca Canguesa del Tous pa Tous.

Continúo bajando por la sinuosa carretera de Vallao a Cibea y ya veo los pueblos de Llamera y Sonande donde destacan alguna de estas casonas. Siguiendo el recorrido llego a  Santiago de Cibea y desde la carretera diviso el pueblo de Regla de Cibea, donde una vez más observo este tipo de edificaciones amplias y señoriales.

Casa construida en el siglo XIX en Regla de Cibea; aquí nació el abogado Felipe Álvarez Gancedo, entusiasta colaborador de Mario Gómez en el Tous pa Tous y presidente de la facina de Madrid en 1929.

Sigo bajando siguiendo el descenso del río Cibea y en un promontorio donde probablemente hubo un asentamiento castreño, se puede ver el palacio de los Miramomtes o de La Torre.  Estos lo vendieron a Juan Rodríguez García,  de casa de Ambrosio, hoy casa Xuana del pueblo de Sorrodiles. Este hombre hizo una considerable fortuna como agente de bolsa en Madrid.

Sorrodiles de Cibea; a la izquierda puede verse el palacio de los Miramontes o de la Torre y al fondo La Gobia nevada.

Esto me recuerda que tengo que ir a visitar a Francisco Rodríguez Cadenas, más conocido como Paco el de casa La Turria de Sorrodiles. Paco me recibe con su hermana Carolina en su casa  y tengo el placer de visitar su antiguo bar, hoy cerrado al público, pero que aun conserva intacto el encanto de las tabernas de pueblo en las que se vendía todo tipo de artículos; eran los grandes supermercados de estos pequeños pueblos.  Esta taberna parece un pequeño museo, con botellas de licores, que posiblemente pasen de los sesenta años de solera. Todavía funciona un organillo comprado en 1940 por el padre de Paco en Madrid y que servía para amenizar las veladas haciendo baile en el bar.

Francisco Rodríguez Cadenas y su hermana Carolina en la barra de su antiguo bar en Sorrodiles de Cibea.

Sentado con Paco  me trae Carolina una fotografía donde observo que están juntos personajes de gran relevancia. En primera línea están el premio Nobel de Medicina D. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934);  D. Federico Rubio y Galí (1827-1902), cirujano fundador del Instituto Terapéutico Operatorio en el Hospital de la Princesa de Madrid, también fue representante por Sevilla en las cortes constituyentes, Diputado en 1871 y al año siguiente Senador.

Otro personaje importante de la fotografía es el conde de Romanones (1863-1950), político español, Presidente del Senado, Presidente del Congreso de los Diputados, varias veces ministro y tres veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII. Poseía intereses en la Compañía Española de Minas de mineral de hierro del Rif. Esta compañía fue atacada por un grupo de rifeños dando comienzo a la guerra de Marruecos.

Participantes en el Instituto Terapéutico Operatorio, hospital de la Princesa, Madrid. Unos aportaban sus conocimientos y otros apoyo económico. (1) Conde de Romanones; (2) Ambrosio Rodríguez (3) Federico Rubio Galí; (4) Santiago Ramón y Cajal

Entre los fotografiados y también en primera línea está D. Ambrosio Rodríguez Rodríguez (1852-1927)  médico cirujano de gran prestigio en su época. D. Ambrosio  nació en la denominada casa de Ambrosio, hoy de Xuana, del pueblo de Sorrodiles. Cuenta Paco que se presentó el maestro del pueblo a la familia para comunicarles la gran capacidad de estudio que  tenía Ambrosio y que si fuera posible  apoyar al niño, este podría conseguir una brillante carrera. Fue un familiar de Llamera, Domingo García Sierra, de casa García, quien  sufragó todos los gastos de los estudios de Ambrosio en Madrid. Domingo  García estaba casado con la propietaria de una cafetería restaurante muy bien situada en Madrid; ya en aquella época disponía de dieciocho camareros, siendo un negocio muy floreciente.

Ambrosio tuvo una vida profesional muy brillante, ejerciendo su profesión en Buenos Aires, Gijón  y Madrid. En Madrid fue médico personal de la reina y también de la familia de su amigo D. Santiago Ramón y Cajal. Cuenta como anécdota Paco, que se decía que la mujer de D. Santiago, anteponía la experiencia de Ambrosio a los conocimientos de su marido, cuando se trataba de diagnosticar a la familia.

Menciona Ramón y Cajal en “Recuerdos de mi vida”  a Ambrosio Rodríguez Rodríguez como compañero y contertulio de la peña del Café Suizo. En el Café Suizo  se reunían políticos, literatos y financieros para contrastar ideas y en un ambiente distendido, disertaban sobre temas importantes de la época.

Mención de Ramón y Cajal en “Recuerdos de mi vida”

La peña del Suizo continúa hoy completamente renovada. Buenas cosas dijera de los actuales contertulios, muchos de ellos catedráticos, si la discreción más elemental no me impusiera el silencio. Concretareme a citar a don Joaquín Decref, a Castro y Pulido, a Ambrosio Rodríguez, al doctor Isla, etc.

Allí elevamos un poco el espíritu, exponiendo y discutiendo con calor las doctrinas de filósofos antiguos y modernos, desde Platón y Epicuro a Schopenhauer y Herbert-Spencer; y rendimos veneración y entusiasmo hacia el evolucionismo y sus pontífices, Darwin y Haeckel, y abominamos de la soberbia satánica de Nietzsche. En el terreno literario, nuestra mesa proclamó el naturalismo contra el romanticismo, y al revés, según los oradores de turno y el humor del momento, también nuestra peña hizo un poco de política. 

Lo que son las cosas, hablando con Paco, me entero  que Ramón y Cajal visitó a su amigo D. Ambrosio en Cibea; en esta visita, mandaron al sobrino de D. Ambrosio ensillar una mula y un caballo para subir al Premio Nobel de visita al pueblo de Fuentes de Corbeiro. Este sobrino de D. Ambrosio era el padre de Paco y se llamaba Francisco Rodríguez Galán.

Subieron Francisco en una mula y Ramón y Cajal a caballo hasta Fuentes de Corbeiro, para visitar a Juan Cardo Frade de casa El Rubio. Este era agente de bolsa en el Banco de España en Madrid y llevaba los asuntos financieros de los dos doctores.

Paco deja volar su prodigiosa memoria y me relata otras anécdotas interesantes de la zona; también me cuenta como la guerra civil cambió el rumbo de su familia. El padre de Paco,  era oficial del Banco de España en Madrid. En el verano de 1936 vino de visita a Sorrodiles y ya no pudo reincorporarse a su trabajo en la capital al estallar la guerra civil. Con la ayuda de la familia de Cibea, se arreglaron como pudieron hasta que acabó la contienda. Una vez finalizada la guerra, su padre volvió a Madrid encontrando su residencia totalmente destrozada. Después de esto, decidió empezar casi de cero en Sorrodiles; sacó a sus hijos adelante, en principio con muchas penurias y después dada su gran capacidad de trabajo y gestión, consiguió encauzar su vida familiar. Sigo escuchado atentamente a Carolina y a Paco y me doy cuenta de lo privilegiados que somos algunas generaciones al no tener que vivir situaciones tan complicadas. Ojalá nunca más se desaten odios tan irracionales como los que traen las guerras.

Palacio de los Flórez Valdés en Carballo, Cangas del Narcea.

Me despido de Paco y de Carolina, agradeciéndoles la amabilidad que mostraron conmigo  estos entrañables hermanos y me dirijo carretera  abajo, hacia Carballo. Aquí saco una fotografía al palacio de los Flórez Valdés.  Este palacio fue reedificado en el siglo XVI  y está situado en un valle espectacular donde el río de Cibea riega una abundante pradería.

Doy la jornada por finalizada y ya otro día visitaré otra zona del concejo, donde seguramente disfrutaré de buenos paisajes, buena gastronomía y algo de historia.

Mientras tanto me dirijo a descansar al pueblo, donde daré buena cuenta de unos excelentes huesos de butiecho de Santulaya que me tienen preparados para cenar. Estos me los recetó  el médico y amigo Bernardino de la Llana, asegurándome que tienen muchas vitaminas y dan mucho ánimo y no seré yo quien vaya contra algo que esta científicamente demostrado.