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Exposición de una talla gótica del siglo XV de la antigua iglesia de San Damías del Couto

Talla gótica s.XV del Cristo Crucificado procedente de la antigua iglesia de San Damías del Couto

El Museo de Bellas Artes de Asturias acaba de incorporar a su exposición permanente una talla del siglo XV, un Cristo Crucificado procedente de la antigua iglesia de San Damías del Couto, parroquia de Abanceña en Cangas del Narcea.

Por las informaciones de las que disponemos, esta talla la vendió la parroquia hace muchos años a un anticuario de León que posteriormente se la ofreció al Museo de Bellas Artes de Asturias. El Museo adquirió la pieza en 1992 pero nunca hasta ahora la había expuesto.

La parroquia vendió el Cristo para arreglar la iglesia. El párroco era don Julio Villanueva, que siempre estuvo vinculado a las parroquias del río del Couto, de Cangas del Narcea, donde los vecinos guardan un buen recuerdo suyo. Según contaba él mismo, actuó con el beneplácito de los vecinos y estamos convencidos que fue así.

Don Julio era natural de Mieres, se ordenó sacerdote en 1967 y tras pasar por Gijón, Lugo de Llanera y Llanes, llegó a Cangas del Narcea en 1971 donde ejerció el sacerdocio hasta el año 2000, tarea que alternaba con la docencia de la asignatura de religión en el Instituto cangués. Era una persona muy servicial y daba clases particulares de latín sin cobrar a los alumnos. Falleció en septiembre de 2017, con 77 años, en la Casa Sacerdotal Diocesana de Oviedo.

En San Damías del Couto, hoy solo quedan restos de la antigua iglesia ya que desgraciadamente, pese a los intentos de don Julio y los vecinos, junto con las iglesias de Ambres, Maganes, Porley, San Martín de Sierra, San Pedro de Árbas y Villaláez forma parte del patrimonio religioso del Concejo perdido en la segunda mitad del siglo XX.

Según informa el diario La Nueva España, la escultura se exhibe en la sala 1, de donde han salido varias obras para la exposición de la donación de Plácido Arango, que se inaugura el 12 de febrero. El espacio que han dejado libre se ha ocupado con obras que estaban en los almacenes del Museo y entre las que destaca la talla gótica, según explicó Sara Moro, responsable del departamento de Educación y Difusión de la pinacoteca. La talla permanecerá en la sala cuando retornen a ella los cuadros de Plácido Arango. Se trata, según reseña el jefe de conservación Gabino Bustos en la Guía del Museo, de una talla policromada que se encuadra entre los Cristos góticos del occidente asturiano, testimonio de la sensibilidad religiosa bajomedieval.

 

Víctor San Juan (Madrid, 1919 – Cangas del Narcea, 1997)

VICTOR SAN JUAN, Memoria viva

[Prólogo del libro Víctor San Juan, Del corazón al lienzo, publicado en 2006]

Víctor San Juan, en una fotografía de estudio de 1951

 Elisa Rodríguez, con la autoridad –penosa- que es la de ser viuda de Víctor San Juan (Madrid, 1919 – Cangas del Narcea, 1997), mandome pergeñar a modo de prólogo para un libro –este libro-, que quiere ser un compendio de la vida profesional del amigo entrañable y del artista excepcional. Elisa debe saber que cumplo su mandato con el gozo y pesadumbre que supone la vida y el recuerdo de quien se nos fue, y debe conocer también el honor que me confiere al entregarme esta suave intervención de la obra.

Hablar –escribir- de arte, en cualquiera de sus facetas, es comprometido y delicado para el profano y hasta puede perjudicar al autor si no se acierta a encontrar el rigor con el que se expresa; y es también una acrobacia para quien –como yo ahora- se atreve a irrumpir en el terreno vedado de la pintura, sin las debidas “acreditaciones”, pero, con todo, me atrevo al encargo.

Conocí a Víctor en una de sus muchas exposiciones, allá en la Asturias del alma hace más de un cuarto de siglo y no me conformé con visitar la exposición atentamente y hablar un poco con su autor lo suficiente para escribir una crónica periodística, no. Tuve que volver una y otra vez para admirar la maestría de unos trazos, la sensibilidad del artista en cada cuadro, las luces halladas entre la niebla, aquellos cielos sin fronteras, las nubes sobre la Cordillera y el pico Naranjo –para mi siempre el Naranjo de Bulnes- en fin, para saborear unos paisajes de ensueño y unos bodegones llenos de vida. Al mismo tiempo, tuve la feliz ocasión de conocer al hombre y desde entonces nuestra amistad fue firme y mi admiración por el hombre y por el artista, sin límites.

 Víctor tuvo ocasión de exponer en Madrid, Santander, La Coruña, Barcelona, León, Badajoz, Bilbao, Zaragoza, todas las ciudades de Asturias, Europa y América. Un rosario de exposiciones y otro de críticas favorables, administrativas y justas.

Víctor San Juan, madrileño de nacencia pero asturiano por voluntad y por amor, envía cual palomas mensajeras, desde las riberas de su Narcea hacia el infinito a sus alados pinceles orientados por la flecha exacta de su intuición, de su arte y de su inteligencia; y del infinito cielo vuelven portando en sus picos la fuerza cromática del macizo central, vértice del Picu Tesoro, que marca el límite entre Asturias, Cantabria y León, del Picu Urriellu o del Pico Moprechu y las nubes sobre la cordillera. No son paisajes exclusivos, no son fotografías de aquellas tierras, no; en cada lienzo vibra el nervio del artista y allí están sus pinceles y sus colores, y sus luces y su voluntad, y su arte y su empeño, en llevar hasta nosotros tanta belleza, la que conocemos y la que él ve en cada rincón que lleva a la tela.

Víctor lleva a sus cuadros la maravilla de la Garganta de Cares, la profundidad del Valle de Somiedo; las delicadas figuras de unos gallos de pelea; el tipismo de los tejados de Tazones, de los hórreos y de las paneras; los puertos pesqueros inconfundibles de Luarca, Cudillero, Lastres, Avilés, Gijón, etc…; el Fontán de Oviedo… y lluvia suave de Almurfe y las brumas marinas acariciando las arenas playeras; y las barcas blancas y azules de los esforzados pescadores con sus redes y con sus ilusiones. Todo ello queda brillantemente expresado en los óleos y las acuarelas de Víctor San Juan, con trazos seguros formando un conjunto poético propio de su extraordinaria sensibilidad, porque Víctor es también un poeta que lleva el enamoramiento de sus pinceles a sus lienzos transformándolos en ventanales para disfrutar y sentir profundamente de aquellas figuras, de aquellos objetos y de aquellos paisajes, sus montes, sus puertos, sus valles, las calles recoletas y antañosas que nos transportan justo hasta el corazón de tanta poesía y tanta belleza. Así es la transparencia y la luminosidad que nos ofrece en cada una de sus obras, porque Víctor veía la realidad de cada cosa y la asimilaba, le daba vida y movimiento y la ofrecía a la contemplación callada admirativa, expresados con su tónica prodigiosa.

Perspectiva en Corias (Cangas del Narcea) Apunte, óleo sobre tabla. 1981 41 x 34 cm

Víctor quedó prendado de Asturias desde que llegó al Principado de la mano de su madre y luego sería Elisa quien le enamoraría, junto con todo el hermosísimo astur, para siempre. Vivió y murió entre los claroscuros de su Cangas del Narcea y supo atrapar la luz del sol, tantas veces tibio y huidizo y la vitalidad del espíritu, plasmándolas en sus lienzos, con plenitud, serenidad y equilibrio propios de esa incomparable Asturias, donde España comenzó a ser y donde aun puede saborearse la quietud de los siglos, contemplando el tipismo de su cielo y de su mar, de sus rincones urbanos y rurales, llenos de misticismo y de misterio.

Víctor San Juan –velazqueño- pudo quizá sentirse algo influido por Sorolla, que busca con pasión los distintos matices de los verdes astures; Víctor los encontró y los aprehendió para ofrecerlos restallantes.

“Si un pintor desea ver la belleza que le cautiva, tiene la facultad de crearla…” dijo Da Vinci. Víctor no sólo deseó ver el color entre las brumas asturianas, cántabras o gallegas, sino que una vez visto se dejó llevar por tanta emoción y ayudado de su imaginación, inteligencia y deseos de trabajar sin fatiga y sin descanso consiguió llevar esa emoción y sensibilidad a cada una de sus obras, que sorprenden por sus perspectivas, por la luz hábilmente distribuida, y por el “verdor” húmedo de sus campos, el azul fundiendo cielo y mar y las nubes protegiendo amorosamente esos pinchazos que hablan con el cielo. Y siluetas humanas, bodegones y retratos, que todo forma parte del magnífico equipaje de este singular y cautivador pintor.

Creo que, sobre todo, Víctor nos regala Asturias, una Asturias que supone una permanente tentación y que nos hechiza…

Y así fue desde 1949 en que expuso por primera vez en una galería de la Gran Vía madrileña hasta…  1997 en que se nos fue con sus pinceles, sus lienzos, su saber y su sonrisa… y con el amor que le empujaba, que le empujo siempre, al arte, al trabajo, a la familia, a Asturias, un amor leal que le atrapó e inundó de dicha su corazón.

Muchos años, muchos –pocos para él y para el arte- de asturianía, de expresividad, de remansada sensibilidad, le debemos a quien fue un gran artista y un gran hombre que, seguro, ahora estará pintando ángeles y arcángeles para agradecer a Dios las luces que en un día lejano puso en su mente y en su alma, proyectándole hacia las claras esferas del arte supremo.

¡Gracias por todo, Víctor!

Ramiro García de Ledesma
 La Coruña, Octubre 2004

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Portada del libro recopilación de parte de las obras que el pintor cangués Victor San Juan ha realizado a lo largo de su vida.

Elisa Rodríguez, la viuda de Víctor San Juan, posee una amplia colección de obras del pintor, la cual está conservando con la idea de hacer una exposición permanente en el Centro Cultural o en el Parador de Cangas del Narcea. Vive con la esperanza de que finalmente ésta pueda llevarse a cabo con la colaboración de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Cangas del Narcea. Dicha exposición permanente servirá al pueblo como bien cultural de la villa y promoción turística de la zona.

Ver enlace: www.victorsanjuanpintor.es

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Presentación del Museo Virtual de Cangas del Narcea

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Luis Álvarez Catalá, Despedida a los novios en Monasterio de Hermo, 1897.

Los museos son instituciones creadas para conservar, estudiar y difundir el patrimonio cultural. En ellos se guardan testimonios muy variados y representativos del pasado, desde la prehistoria hasta casi nuestro días, así como objetos artísticos.

El primer objetivo del Museo Virtual de Cangas del Narcea será buscar y acopiar materiales para formar una colección de objetos y obras de arte representativas de nuestro pasado.

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Xarru de agua. L.lamas del Mouro, hacia 1890.

Cuando esta colección sea numerosa, llegará el momento de dar otro paso y clasificar todo el material para exponer los objetos agrupados en “salas” o secciones. Provisionalmente, hemos dividido la pequeña colección con la que cuenta el Museo Virtual de Cangas del Narcea en dos secciones:

Etnografía: mostrará utensilios, herramientas, muebles, aperos, etc., que fueron habituales entre nuestros antepasados, y Bellas Artes: en esta sección se expondrán manifestaciones artísticas relacionadas con Cangas del Narcea, pertenecientes a diferentes museos del mundo o a colecciones privadas.

Cualquier persona puede enviar objetos que considere de interés a nuestro Museo Virtual. Para ello tiene que enviar a touspatous@touspatous.es una o más fotografías de ese objeto y una pequeña ficha con los datos siguientes:

Ficha ETNOGRAFÍA
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Uso/función: .. … …
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Autor/taller: .. … …
Materia: .. … …
Dimensiones: .. … …
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Clasificación genérica: .. … …
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Ficha BELLAS ARTES
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Autor: … … …
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Técnica:  … … …
Soporte:  … … …
Dimensiones:  … … …
Propietario:  … … …
Procedencia:  … … …
Observaciones:  … … …