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José Luis Agudín Menéndez(1)
Universidad de Oviedo

Don Carlos, el Marqués de Cerralbo y Francisco Martín Melgar, de izquierda a derecha. Museo Cerralbo, Madrid.

En las páginas del gran diario carlista El Correo Español, fundado tras el cisma de Ramón Nocedal (1888) y El Siglo Futuro(2) , se hallan dos noticias que ayudan a construir unos retazos del desarrollo del carlismo en el distrito electoral de Cangas de Tineo (hoy, Cangas del Narcea). Cabe comenzar afirmando que es sumamente revelador el conocimiento de unas organizaciones minoritarias tradicionalistas pero muy activas políticamente a través del estudio de las prácticas sociales y familiares, los clubes políticos, las liturgias o ceremoniales o el de la actividad periodística o literaria. Este amplio universo desde luego se muestra más que competente para comprender el grado de movilización de una cultura política frente a un exhaustivo análisis electoralista. Estas crónicas también se pueden rastrear de hecho a través de las páginas de Las Libertades(3) , el relevante rotativo ovetense adicto al augusto exiliado Carlos VII. Ha de advertirse, sin embargo, que el predominio político en el distrito cangués por aquel entonces había pasado a manos de los liberales de Félix Suárez Inclán tras la muerte del VIII Conde de Toreno, bestia negra del denominado Zar de Asturias, es decir, Alejandro Pidal y Mon(4) .

En fin, encaminado en el fin-de-siècle, el carlismo supo salir de los dos tremendos letargos de 1876 y 1888. Bajo la batuta del enérgico Marqués de Cerralbo, ya desde el cisma de Nocedal, el tradicionalismo supo llevar a cabo un prodigioso aggiornamento en forma de juntas políticas, la fundación de círculos de sociabilidad, los viajes de propaganda de los dirigentes y la actividad propagandística oral y escrita(5). El cénit de este prodigioso desarrollo modernizador vino coronado por una actualización programática en el Acta de Loredán, redactada por el pensador Juan Vázquez de Mella.

Margarita de Borbón-Parma, Duquesa de Madrid (1847-1893). Fotografía de Atelier Nadar (1877). Bibliotèque Nationale de France.

Asturias es testigo de las desgarradoras consecuencias del cisma encabezado por el director de El Siglo Futuro. Años más tarde, tras el acicate supuesto por la visita del Conde de Casasola, hermano del Marqués de Cerralbo, se constituyeron juntas locales(6). Su viaje de propaganda no se separaba en absoluto de las directrices generales seguidas por Cerralbo en otros puntos del país. Según recoge José Girón a través del estudio de El Carbayón, Casasola escogió como punto de encuentro del militantismo carlista Laviana, lugar al que acudieron simpatizantes procedentes de la capital provinciana, de Meres, Noreña, La Oscura y Sotrondrio. Poco después de este viaje, Casasola partió de Oviedo rumbo a Galicia, dejando tras de sí el germen de la fundación de otras juntas locales(7). Cabría sumar a este incentivo la presencia incógnita del futuro Jaime III, relatada por Tirso de Olázabal que tocó varios puntos de Asturias aunque no Cangas de Tineo(8).

En el caso de Cangas de Tineo, a consecuencia de estas actividades, se formó una junta local a finales de 1893, según se puede apreciar en el rotativo Las Libertades, al mismo tiempo que aparecían otras en Villaviciosa y Ribadesella(9) . Quienes quizás integraron ese grupo de afectos locales no fueron otros que los abogados Atilano Valdés Miranda y Fernando Graña Ordóñez, que fundarían un mes después el bisemanario El Eco de Occidente (1894-1898)(10) , que si bien Manuel Flórez de Uría lo situaba en órbita lindante del carlismo, sería quizás más apropiada la etiqueta de tradicionalista. Por todo ello, la publicación se hacía eco del movimiento católico regional y los primeros experimentos del catolicismo social de Maximiliano Arboleya, así como del pensamiento de Alejandro Pidal y Mon, aunque al propio tiempo daba rienda suelta a los avatares del carlismo a nivel nacional(11) .

Portada del número extraordinario de El Correo Español correspondiente al 10 de marzo de 1912. El diario carlista fue publicado entre 1888 y 1922, a expensas del marqués de Cerralbo. Biblioteca Nacional de España.

Pues bien, unos meses antes fallecía en Viareggio (Italia) la primera de las dos esposas del pretendiente Carlos VII, Margarita de Parma, reina de buena memoria entre los carlistas. Hasta tal punto fue popular que las mujeres carlistas pasaron a denominarse margaritas cuya actividad comenzó a despuntar cuando el carlismo funda juventudes y cuerpos paramilitares requetés(12) . Su muerte causó una honda conmoción y el órgano oficioso del carlismo en la capital madrileña recogía a primera página con todo lujo de detalles los sufragios en honor a la augusta finada. En su ejemplar del día 7 de marzo de 1893, El Correo Español incluye las honras fúnebres que tuvieron lugar en Oviedo, Cangas de Tineo y Laviana. Los actos, como se habrá podido suponer, estuvieron encabezados por los dirigentes tradicionalistas de la región. Así, en Oviedo el duelo fue presidido por el dirigente y catedrático de la Universidad de Oviedo Guillermo Estrada, el ex diputado Domingo Díaz Caneja y José Díaz Ordoñez, presidente del Círculo Tradicionalista Covadonga.

En cuanto a los actos conmemorados en Cangas de Tineo, la crónica comienza señalando que:

Los carlistas de este importante pueblo están perfectamente organizados, y á pesar de la distancia larga y malas vías de comunicación, que les impide el frecuente trato con los de la capital, conservan tan vivo el espíritu carlista, que no desconfían de poder sacar en no lejano tiempo un diputado que defienda nuestro programa en el Parlamento.

Una muestra palmaria de esta militancia, continúa el corresponsal, se produjo el 16 de febrero de 1893, cuando:

Primera plana del bisemanario El Eco de Occidente (7 de diciembre de 1894). Hemeroteca del Tous pa Tous.

[Se] celebra [ron] unas honras fúnebres tan solemnes, que no cedieron en importancia á las de muchas ciudades.
Asistió numeroso clero de todos los pueblos comarcanos y de algunos bastante distantes, y una Comisión de los Revdos. PP. Dominicos de San Juan de Corias.
El templo parroquial estaba completamente lleno de fieles, y los bancos ocupados por los más caracterizados carlistas de la localidad.

Entre las autoridades tradicionalistas que encabezan el acto se señalaba además a varios abogados, “todos ellos distinguidos de tan importante villa”: Fernando Flórez Valdés, Fernando Graña Ordoñez, el futuro alcalde y diputado provincial liberal Nicolás de Ron Flórez, Luis González Pérez y Joaquín Flórez de Sierra. En la crónica se describen por último las representaciones heráldicas flordelisadas del catafalco:

El catafalco, verdaderamente soberbio, constaba de cuatro cuerpos coronados por alta y primorosa estatua de la Fe; los negros mantos que los cubrían estaban cuajados de hermosas flores de lis, y el cuerpo central ostentaba las armas flordelísadas y dos preciosas guirnaldas de margaritas; á uno y otro lado del túmulo estaban colocados dos leones de gran tamaño, de los cuales brotaba abundantísimo foco de luz, la cual, unida á la de los blandones y cirios colocados también á ambos lados, permitía ver con toda claridad la severa majestad del catafalco(13).

Ejemplar del diario conservador ovetense El Carbayón del día 17 de octubre de 1892 aplaudiendo la modernización y aceptación del juego político del nuevo carlismo tras la visita del Conde de Casasola. Biblioteca Virtual del Principado de Asturias.

Varios años más tarde, fallecía el 18 de julio de 1909 en Varese (Italia) el Duque de Madrid, Carlos VII. Para aquella ocasión, El Correo Español recoge un escueto telegrama firmado por el mismo Fernando Graña Ordoñez, unos ocho días más tarde de su fallecimiento. En el telegrama recogido en primera plana, en la sección extraordinaria “Duelo Nacional”, se mencionaba que los tradicionalistas de Cangas de Tineo celebraron un funeral eterno en la iglesia del monasterio de San Juan de Corias el día 24, funeral en el que ofició el Rector de los Dominicos y al que asistieron veintiún sacerdotes(14) .

Pocos días antes de iniciarse la I Guerra Mundial, Fernando Graña era confirmado en el cargo de dirigente local del comité de la ya comunión jaimista (desde la muerte de Don Carlos los carlistas pasaron a denominarse jaimistas ya que el nuevo dirigente era su hijo Jaime III). En la antesala de la fiesta onomástica de Don Jaime, el 25 de julio de 1914, se celebraron varios actos de propaganda que dan constancia de la vitalidad del jaimismo asturiano. La noticia aparecida en las páginas de El Correo Español alude a que para obtener una organización más perfecta se ha dividido la región en zonas, nombrando para cada uno de ellas un delegado de la Junta organizadora(15).

 

 


Notas sobre el texto

(1) Becario predoctoral FPU en la Universidad de Oviedo. En estos momentos, ultima una tesis titulada “El Siglo Futuro (1914-1936): órgano del integrismo y la Comunión Tradicionalista” bajo la dirección de Jorge Uría y Víctor Rodríguez Infiesta. Correo electrónico: jlagudin@hotmail.com.

(2) Sobre la disidencia integrista vid. la síntesis de Jordi CANAL: “Las muertes y las resurrecciones del carlismo. Reflexiones en torno al cisma integrista de 1888″, Ayer, 38 (2000), pp. 115-135. Para más detalles del carlismo en el fin de siglo puede acudirse a la obra monumental de Melchor FERRER: Historia del Tradicionalismo Español, T. XXVIII-I, Sevilla, Editorial Católica, 1959; y de modo más asequible Jordi CANAL: El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España, Madrid, Alianza, 2000, pp. 231-255.

(3) José NAVARRO CABANES: Apuntes bibliográficos de la prensa carlista, Valencia, Sanchis, Torres y Sanchis, 1917, p. 192.; Jesús-Evaristo CASARIEGO: Exposición sobre historia del periodismo asturiano, Oviedo, Caja de Ahorros de Asturias, 1971; José GIRÓN: “La prensa monárquica en Asturias durante la Restauración”, Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, 148 (1996), pp. 246-247 y 258.

(4) El apelativo Zar de Asturias es deudor del título de la biografía de Joaquín FERNÁNDEZ: El Zar de Asturias. Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), Gijón, Trea, 2005.

(5) Jordi CANAL: Banderas blancas, boinas rojas. Una historia política del carlismo, 1876-1939, Madrid, Marcial Pons, 2006, pp. 119-158; Agustín FERNÁNDEZ ESCUDERO: El marqués de Cerralbo. Una vida entre el carlismo y la arqueología, Madrid, La Ergástula, 2015, pp. 135-170; algunas reflexiones sobre esta monografía las ofrezco en José Luis AGUDÍN MENÉNDEZ: “Cerralbo: algo más que un político”, El Comercio, 18 de abril de 2017.

(6) El Carbayón, 6 de septiembre de 1892. La visita en Oviedo la realizó en compañía de Guillermo Estrada y José Díaz Ordoñez, presidente del círculo Covadonga. Cfr. José GIRÓN: Los partidos políticos en Asturias (1875-1923). Los Partidos Monárquicos, Oviedo, Nobel, 2013, p. 85.

(7) Ibíd., p. 86; “Los carlistas en Laviana”, El Carbayón, 17 de septiembre de 1892; sobre la necesidad de adaptación del carlismo reivindicada desde la tribuna del órgano ovetense vid. “Política asturiana I y II”, 17 y 18 de octubre de 1892.

(8) Tirso de OLAZABAL: Don Jaime en España. Crónica del viaje de S.A.R., Bilbao, Imp. y Enc. La Propaganda, 1898, pp. 35-55.

(9) Las Libertades, 23 de diciembre de 1893. Cit. en José GIRÓN: Los partidos políticos…, p. 89.

(10) José GIRÓN lo inserta dentro del grupo de los periódicos conservadores, supliendo el espacio ocupado hasta entonces por el decano de la prensa canguesa El Occidente de Asturias y encarnando el azote del caciquismo inclanista, rol luego asumido por el kleiserista El Narcea: “La prensa monárquica…”, pp. 250 y 259; sobre la apuntada filiación entre la frontera conservador-carlista: Faustino MELÉNDEZ DE ÁRVAS: “Cangas de Tineo”, en Octavio BELLMUNT y Fermín CANELLA SECADES (Dirs.): Asturias: su historia y monumentos, bellezas y recuerdos, costumbres y tradiciones, el bable, asturianos ilustres, agricultura e industria, estadística, T. 3, Gijón, Fototip. y Tip. O. Bellmunt, 1894-1900, p. 196.

(11) Alejandro PIDAL Y MON: “El filosofo español Fr. Ceferino González”, El Eco de Occidente, 4 y 7 de diciembre de 1894. Sobre el círculo obrero ovetense, incentivado por el tío de Arboleya, el arzobispo Fr. Ramón Martínez Vigil, aparece una memoria en forma de folletín: “Círculo católico de obreros de Oviedo/Memoria”, El Eco de Occidente, 30 de noviembre, 4,7, 11, 14, 21, 25 y 28 de diciembre de 1894.

(12) Realmente su origen se produjo en la última carlistada en los hospitales de campaña. La mujer carlista, según Jordi Canal, pudo dar el salto del espacio privado al público. Acceden a espacios de clara prerrogativa masculina como eran los círculos. Estas agrupaciones tradicionalistas femeninas emergen en los últimos años de la Restauración, produciéndose su gran expansión en tiempos de la II República, aunque el papel que se les seguía asignando era el del hogar. Tenían un papel más que destacado en la reproducción y pervivencia como cultura política. Vid. Jordi CANAL: El carlismo…, pp. 296-297.

(13) El Correo Español, 7 de marzo de 1893.

(14) El Correo Español, 26 de julio de 1909.

(15) “Movimiento legitimista/ Gran mitin en Gijón”, El Correo Español, 7 de julio de 1914.

 

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