Breve historia de la banda de música de Cangas del Narcea (1854-1936)

Reorganización de la banda de música: la etapa de Don Lorenzo (1925-1936)

Banda municipal de música de Cangas del Narcea, dirigida por Lorenzo Menéndez Alonso, hacia 1925

Es precisamente hacia 1925 cuando coinciden una serie de acontecimientos (tales como la aparición de la revista La Maniega, o la construcción del Teatro Toreno) que nos permiten hablar de un nuevo periodo de efervescencia cultural en la villa. Aunque aún se mantenían las formas de vida tradicionales y las diferencias entre clases sociales, esta actividad estaría orientada en este momento a un conjunto amplio de personas, a diferencia de lo que ocurría en el siglo anterior. Probablemente todo ello no hubiera sucedido sin una favorable coyuntura económica, como la que se produjo en los primeros años de la Dictadura de Primo de Rivera[12].

El segundo periodo de la historia de la banda municipal comienza en el año 1925, cuando el Ayuntamiento emprende la reorganización de la misma. Durante esta etapa su labor fue más continuada y estuvo, además, complementada por otras agrupaciones que el mismo director de la banda organizó. Todo ello se vería truncado por las turbulencias sociales que desembocarían en la guerra civil de 1936.

Corias: Banda Municipal de Música de Cangas del Narcea dirigida por Lorenzo Menéndez Alonso. 1928.

Así pues, en octubre de 1925 se hace cargo de la orquesta, con un sueldo de 1.500 pesetas, don Lorenzo Menéndez Alonso, quien ya había ocupado temporalmente el cargo de director en la década anterior. Entre la documentación que amablemente me prestó su hija, doña Mª Paz Menéndez, se halla la contabilidad de la banda de música correspondiente a los años 1926, 1930, 1931 y 1935. Gracias a ella, sabemos que la subvención municipal no era el único ingreso de la agrupación, sino que recibía otros beneficios a cambio de tocar en procesiones religiosas, en diversas fiestas, o en visitas a otros pueblos, aparte de ocasionales donaciones de particulares. En 1926 encontramos otra partida un tanto curiosa: se trata de 1.019 pesetas obtenidas mediante la rifa de un “xato”.

En el mismo año, después de sufragar otros gastos, se repartieron entre los músicos 4.133 pesetas, según su categoría y, también, en este año, según el tiempo que cada uno había estado en la orquesta. Nueve músicos cobraron las gratificaciones más elelvadas: 200 ó 225 pesetas, trece cobraron entre 100 y 200 y dos recibieron menos de cien pesetas. Estas cantidades eran sin duda bastante aceptables para la época.

Durante este periodo, el número de componentes de la agrupación fluctuaba entre veinticinco y veintiocho personas. Así, en 1931, la plantilla instrumental era la siguiente: tres bajos, dos trompas, dos trombones, tres fliscornos, dos cornetines, seis clarinetes, un requinto, un flautín, dos saxofones, tres bombardinos, una caja, unos platillos y un bombo.

La mayoría de estos instrumentos eran heredados de los de la Banda anterior, que habían sido reparados y valorados, en el inventario de bienes municipales realizado en 1923, en 3.500 pesetas. La formación inicial se iría completando con nuevos instrumentos, sufragados unas veces por el Ayuntamiento y otras por la propia banda, que reservaba una parte de los ingresos obtenidos con las actuaciones  para este fin.

A través de las crónicas de la prensa local, es fácil saber cuándo y con qué motivos la banda actuaba en la villa en los años veinte. Las tres funciones básicas señaladas anteriormente (actos religiosos, festejos y cualquier acontecimiento extraordinario acaecido en la población) siguen siendo cometidos de la agrupación en este periodo.

La banda de música participa en las fiestas que se celebran en la villa, asi como en pueblos de los alrededores y  villas cercanas[13]: festejos del Carmen y de La Magdalena, de san Cristóbal, de san Tirso y santa Isabel, “Día de la Raza”, Primero de Mayo y aniversarios de la proclamación de la Segunda República en la villa; de san Antonio, y de la Virgen del Avellano en Pola de Allande; de san Pedro en Tineo; de Nuestra Señora y san Roque en Corias.

Banda municipal de música de Cangas del Narcea, dirigida por Lorenzo Menéndez Alonso, en Corias, hacia 1929

Un testimonio de estas actuaciones lo encontramos en La Maniega nº 21, del año 1929:

Nuestra Banda de Música, que progresa de día en día, ha llamado la atención de los forasteros que nos visitaron por las fiestas del Carmen. Hemos oído decir a más de un forastero que, a pesar de ser unos niños la mayoría de los músicos, lo hacían bien y con una resistencia sin igual, ya que fueron muchos los días y muchas las horas de cada uno de ellos, en que nuestra banda alegró las fiestas y recreó nuestro oído. De paso, hemos de hacer constar que ha sido bien elegido el traje y gorra de los músicos. Nuestra enhorabuena al infatigable director de la banda, D. Lorenzo Menéndez”.[14]

Dentro aún de esta faceta de carácter lúdico (frente a las otras dos, en las que la banda serviría como elemento de realce de ceremonias o funciones públicas), y aparte de las actuaciones en los días festivos, tenemos constancia de que en estos años había actuaciones de la banda de carácter periódico, como eran los bailes semanales, que se realizaban los domingos durante todo el año, y también los jueves, durante el verano.

Por otro lado, la banda está presente en todos los acontecimientos que suceden en la villa, como puede ser la inauguración del cuartel de la Guardia Civil, o en los recibimientos ofrecidos a instituciones y autoridades que llegan a Cangas: Ateneo Obrero de Gijón, ministro de Gracia y Justicia, conde de Toreno, etc. Durante la República, la banda participa en la recepción al ministro de Fomento, que visita la villa el 9 de julio de 1931, y al de Justicia, en septiembre de 1932[15]. Incluso se desplaza a Oviedo, con la comitiva que allí se dirige con motivo de la visita de Primo de Rivera a Asturias y a Grado, con ocasión de una fiesta que aquella villa dedica a Cangas[16].

La visita a Asturias de Primo de Rivera es aprovechada por el Ayuntamiento para pedir (cito textualmente un fragmento del acta del Pleno del 13 de agosto de 1929) “el máximo apoyo para la obra del ferrocarril de esta villa a Pravia”[17], y a Oviedo acuden con tal propósito, según La Maniega, ciento ochenta personas, incluyendo los miembros de la Banda de música.[18]

El motivo de cada actuación de la banda determinaba, lógicamente, el repertorio que se interpretaba. En las ocasiones especiales (día del Carmen o de Santa Cecilia) se ofrecían  piezas de concierto, pero esto era excepcional, puesto que la gente de la villa reclamaba piezas apropiadas para bailar, tales como pasodobles, fox-trot, tangos, valses… Entre las obras de concierto que recuerdan los músicos, está “La Rapacina”, una fantasía sobre motivos asturianos. Para cubrir el resto de sus funciones, la Banda también interpretaba marchas diversas. Aunque no hemos podido precisar con exactitud su fecha, se conservan todavía algunas particellas de obras de este tipo de compositores como Wagner, Luis Araque o Sousa.

 


[12] URÍA GONZÁLEZ, J., “La crisis de la Restauración. (1898-1931)”, Historia de Asturias, vol. IV, Oviedo, 1990.

[13] La Maniega: nº9, agosto 1927,p. 6y ss.; nº 10,octubre de1927, p. 7; nº 15, agosto de 1927,pp.12-13; nº 16, octubre de 1928, p.25; nº 21, julio-agosto de 1929, pp. 8-10, y 20-21; nº 27, julio-agosto de  1930, p. 25; nº 28, setiembre-octubre de 1930, pp. 20, 22 y 23, nº 32,mayo-junio 1931, p. 25; nº 33, julio-agosto 1931, pp. 10-11, 22  y 23; nº 34, setiembre-octubre de 1930, p. 20; nº 36, enero-febrero de 1932, pp. 38 y 39; nº 37, marzo-abril de 1932, p. 16, nº 38, mayo-junio de 1932, p. 14; nº 39, julio-agosto de 1932, pp. 7-9 y 14.

[14] Nº 21, julio-agosto de 1929, p. 22.

[15] La Maniega: nº 9, agosto 1927,p. 24; nº 10,octubre de1927, p. 23; nº20, mayo-junio de 1929, p. 4; nº22, setiembre-octubre de 1929, p. 9; nº 33, julio-agosto 1931, p. 22; nº 39, julio-agosto de 1932, p. 16; nº 40, setiembre-octubre de 1932, p. 15.

[16] Actas de Plenos del Ayuntamiento, 2 de junio de 1934.

[17] Plenos del Ayuntamiento, 13 de agosto de 1929.

[18] La Maniega, nº22, setiembre-octubre 1929, p. 9.

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