El cangués Tano Ramos gana el premio Comillas de historia, biografía y memorias

Tano Ramos (Cangas del Narcea, 1958). Foto: Ed. Tusquets

El escritor asturiano Tano Ramos ha ganado este viernes el XXIV Premio Comillas de historia, biografía y memorias por su libro El caso Casas Viejas que relata el levantamiento anarquista que tuvo lugar en 1933 en la localidad gaditana de Casas Viejas (Cádiz).

El jurado, formado por Miguel Ángel Aguilar, Emilio La Parra, Josep Ramoneda y Josep Maria Ventosa –en representación de la editorial Tusquets, que impulsa el premio–, ha decidido premiar esta historia que recuerda el levantamiento anarquista y la respuesta militar que provocó, y que trajo consigo la muerte de 14 campesinos y puso en serios aprietos al gobierno del entonces presidente Manuel Añaza.

Según ha informado el jurado en un comunicado el relato construido por Ramos “invita a reflexionar sobre la patológica relación existente en España entre los tribunales y los medios de comunicación, tanto en los convulsos años treinta como en casos más recientes de nuestra historia”.

Ramos (Cangas del Narcea, Asturias, 1958) recibirá como premio una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps y un anticipo sobre derechos de autor de 20.000 euros.

Elisa García López premio “Next Generation” 2011 Europe

La canguesa Elisa de los Reyes García López con el 2º premio Holcim “Next Generation” 2011 Europe

El 15 de septiembre desde Milán, Italia, fueron anunciados los ganadores europeos de la tercera convocatoria de los Holcim Awards for Sustainable Construction (Premios Holcim para la Construcción Sostenible).

Desde aquí queremos felicitar a nuestra socia, Elisa de los Reyes García López (Cangas del Narcea, 1981), ganadora del 2º premio Holcim “Nueva generación” dotado con 15.000 $. La arquitecta canguesa participó en esta edición con su proyecto: Reutilización de material y esquema de transformación regional en Gijón, España.

Elisa estudió la carrera de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid y el premio obtenido precisamente se refiere a proyectos realizados en el ámbito académico, estudios de grado, master, o doctorado.

Para más detalles sobre este premio y el proyecto, por favor visite Holcim Awards “Next Generation” 2 º premio 2011 Europe.

De Arayón al Espacio

Sandra Gonzáles, 23 años, ingeniera en telecomunicaciones. Foto de Miki López.

Sandra González vuela alto. En julio se incorporó, con una beca de un año, al centro que la Agencia Espacial Europea tiene en Noordwijk (Holanda), el European Space Research and Technology Centre (Estec), y allí trabajará en el campo de la electrónica de potencia, investigando cómo obtener la energía que hace funcionar los satélites y cómo distribuirla de la manera más eficiente por su interior. Hace unas semanas recogió su título de ingeniera superior en Telecomunicaciones en la Universidad de Oviedo.

Cuando ingresó en la escuela,dejó su pequeño pueblo de Arayón, en Cangas de Narcea, para instalarse en Oviedo, desde donde cada día se trasladaba a clase a Gijón. “Pasé de vivir con mi familia a estar sola, pero no me costó. Siempre fui bastante independiente”, dice. Por eso, tal vez, emprende su aventura espacial con confianza y alegría.

Durante estos últimos años, ha colaborado en el proyecto europeo ESMO, que culminará en el 2014 cuando se ponga en órbita el primer satélite diseñado por estudiantes y que girará alrededor de la Luna. “Ingresar en la Agencia Espacial era algo que veía muy distante”, reconoce, y sin embargo, apenas acabada la carrera, ha entrado en la ESA. “Esta experiencia me va a ayudar en mi incorporación a la industria aeronáutica europea”, avanza. Apuesta por imponerse metas y perseguirlas, por inalcanzables que parezcan. “Me decían que Telecomunicaciones era muy duro. Cierto, pero yo lo tenía muy claro. Disfruté la carrera, es difícil, hay que estudiar muchas horas, hacer prácticas… Si es lo que te gusta, aunque te exijan, lo haces contenta”, asegura.

La cumbre más difícil, el mayor éxito alpinístico de Rosa Fernández

Rosa Fernandez Rubio nació en Cangas del Narcea (Asturias) en 1960

Rosa lo ha conseguido, una vez más, cuando se plantea un reto de la máxima dificultad. Solo pensarlo parece fuera de sus propios límites: sin equipo de apoyo, con un solo serpa y con las fuerzas físicas disminuidas tras la larga convalecencia y el tratamiento de un cáncer,  se  enfrenta al reto más duro y complicado  que podía imaginar, el Kangchenjunga, la montaña más solitaria y peligrosa de Nepal, donde los más duros alpinistas han sufrido sus experiencias más dramáticas y donde algunos de los de mayor prestigio, han necesitado ayuda para salir con vida.

Rosa ha hecho lo que parecía imposible, alcanzar los 8.586 metros del Kangchenjunga y bajar hasta el campo base por sus propios medios. Esta es la tercera montaña más alta del mundo y, con esta ascensión, Rosa ha ascendido cuatro de las cinco grandes: Everest, Makalu, Lotshe y Kangchenjunga. Hoy día, a nivel mundial, no habrá más de diez mujeres que hayan hecho esta cima (este dato no es más que orientativo).

El sábado, día 21 de mayo, Rosa ha llegado de vuelta al campo base, de donde salió hacia la cumbre hace nada menos que ¡nueve días! El jueves por la tarde salió del campo 4, a 7.700 metros, hacia cumbre con Oscar Cadiach, este gran alpinista tuvo que retirarse sin  completar la  ascensión, pero ha sido tan generoso, que esperó a que Rosa volviese al campo 4. Tras más de 20 horas lo encontró allí, y Rosa cuenta que se le abrazó y lloró de emoción al saber que Rosa lo había conseguido.

Comenta que otra compañera de expedición, Cleo Wiedlicki, ya llegó en su intento en muy malas condiciones al campo 3 y  sufre ceguera, allí se ha tenido que quedar, imposible descender,  y esperan poder rescatarla en helicóptero (esta situación hace no más de cinco o seis años, fácilmente hubiese sido mortal).

Rosa no lo sabe aún, o no ha querido decirlo, pero es posible que tenga congelaciones en los pies y algo de menor importancia en las manos. A pesar de todo, ahora está muy, muy  contenta y al fin podrá descansar tras este suplicio. La comunicación con ella ha sido muy mala y se cortó  en dos o tres minutos.

A mí  personalmente me parece increíble lo que acaba de hacer Rosa. Se cumplen seis años exactamente de su ascensión al Everest por la cara norte (21 de mayo de 2005, también sábado). Sin duda, y como ella me ha dicho, es  la montaña más dura de la tierra. Ese mismo comentario se lo hizo también Mingma, sherpa que  anteayer alcanzó la cima, convirtiéndose en el primer sherpa que completa los 14 ocho miles. Para él también ha sido la montaña más dura y difícil. Tiene una dificultad añadida y es que el  descenso también es muy complicado, incluso en la parte más baja de la montaña, cuando ya bajas totalmente “fundido”.

Rosa tiene en su historial las siete cumbres, única mujer española que lo ha completado. Su primera cumbre de ocho mil metros en el Himalaya fue el Gasherbrum II, en el año 1997, cuando tenía ya 37 años.


23/05/2011

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Un libro de Mercedes Pérez sobre la vida y la obra de Uría

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Cubierta del libro

El Real Instituto de Estudios Asturianos acaba de publicar el libro Uría y el patrimonio de las obras públicas en Asturias a mediados del siglo XIX (Oviedo: 2011, 448 págs.), cuya autora es nuestra socia y vecina Mercedes Pérez Rodríguez.

Mercedes nació en Cangas del Narcea en 1955, es profesora del IES y coordinadora del Aula de la UNED de Cangas del Narcea. El libro es el resultado final de un trabajo de investigación iniciado hace más de diez años, que obtuvo en 2002 el Premio Padre Patac y que en julio de 2005, más ampliado, se presentó como tesis doctoral en la Universidad de Oviedo. Tenemos que agradecer a Mercedes este esfuerzo por estudiar la vida y la obra de José Francisco Uría y Riego (Santolaya de Cueiras, 1819 – Alicante, 1862), uno de las personas que más hizo por nuestro concejo en el siglo XIX.

Miembro del partido liberal moderado, fue diputado por el Distrito de Cangas del Narcea en las Cortes y Director General de Obras Publicas entre 1858 y 1862. En estos cuatro años su labor fue enorme, y Asturias le debe muchas de las infraestructuras (carreteras, puentes, puertos, ferrocarril León-Gijón, faros) que fueron claves para su desarrollo económico. Después de su prematura muerte, con 43 años, su labor fue reconocida por sus paisanos y de este modo su nombre todavía permanece en el callejero de Oviedo, Gijón, Luarca y Cangas del Narcea.

Cangas del Narcea le debe varias obras importantes. Gracias a él se comenzó la construcción del Juzgado y de las Escuelas Publicas de la villa en 1861; se trazó e inició la carretera de Luarca a Ponferrada por el puerto de Leitariegos y el Estado cedió en 1860 el monasterio de Corias, abandonado desde 1835, a los Dominicos. Además de esto, fue una persona muy interesada en la agricultura y la mejora de los productos del concejo, especialmente el cultivo de los viñedos y la elaboración del vino, así como la plantación de árboles, la introducción de nuevos cultivos, las plagas, etc. Presentó varios productos de Cangas del Narcea en la Exposición General de Agricultura, celebrada en Madrid en 1857, en la que obtuvo una medalla de bronce por jamones y cecina de vaca.

El estudio de Mercedes Pérez Rodríguez trata tanto la biografía personal de Uría, como su actividad política y administrativa. Asimismo, desmenuza la historia de los proyectos de obras públicas que puso en marcha en Asturias y que debido a su temprana muerte no pudo ver concluidos en la mayor parte de los casos.

Uría fue un político trabajador y honesto, que conocía muy bien el funcionamiento de la administración pública, y por eso pudo hacer tanto en tan poco tiempo. Fue un heredero de aquellos ilustrados asturianos del siglo XVIII, como el famoso Jovellanos, que trató y estuvo en casa de su abuelo Antonio Uría, que dedicaron sus mejores anhelos a la mejora y el progreso del país. La publicación de este libro servirá para recordar su figura y es un motivo de satisfacción para el Tous pa Tous.

A LA MEMORIA DE … Un proyecto del Tous pa Tous para llevar la historia a la calle

Placa conmemorativa en Londres.

Cuando uno pasea por muchas ciudades y villas de Europa es habitual ver, en las fachadas de los edificios, placas conmemorativas en las que se recuerda que allí nació, vivió o murió algún personaje relevante, o que en ese sitio sucedió un hecho importante para la comunidad, o que en ese lugar estuvo ubicada una sociedad, una empresa o una industria que merece ser recordada. La ciudad de Londres, por ejemplo, esta llena de estas placas. Su presencia rememora la existencia de personas que por sus obras y pensamientos ayudaron a mejorar la sociedad. Es una costumbre de países que respetan su pasado y ejercitan cotidianamente su memoria colectiva.

Lápida dedicada a don Facundo Meléndez de Arvás en la parroquia de Cangas del Narcea, obra del escultor Peresejo, 1929.

En la villa de Cangas del Narcea hay dos placas de esta clase en las Escuelas Públicas, dedicadas a los maestros José María Flórez y Genaro González Reguerín, que fueron sufragadas por suscripción popular y por “sus discípulos” en 1915 y 1918, respectivamente; aunque hoy, todo hay que decirlo, están medio tapadas por unos arbustos.

Placa dedicada a Félix Mª. Villa en el Asilo de Cangas del Narcea, 1921.

De estas dos placas escribiremos otro día. También entre este tipo de lápidas conmemorativas podemos incluir otras más, sufragadas todas por suscripción popular: la dedicada al médico y fundador del Tous pa Tous Mario Gómez, colocada en la casa donde nació en 1872; la del maestro Ibo Menéndez Solar, colocada en la calle que lleva su nombre, que carece de cualquier información sobre el personaje; la de Félix María Villa, fundador del asilo de ancianos, colocada en 1921 en la fachada de esa institución, y la de Facundo Meléndez de Arvas, descubierta en 1929 en la fachada de la iglesia parroquial que da a la plaza de La Oliva.

Lápida dedicada a Mario Gómez Gómez, colocada en la casa donde nació en 1872.

Esta última lapida, hecha con mármol y bronce, fue realizada por el escultor José Pérez Pérez, “Peresejo” (Barcelona, 1887 – Alcoy, 1979), que desarrolló su carrera en Madrid donde trabajó como profesor de modelado de la Casa de la Moneda y restaurador de escultura del Museo del Prado; Peresejo obtuvo varias medallas y menciones honoríficas en Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, y realizó numerosas esculturas y monumentos públicos.

Lápida dedicada a don Ibo Menéndez Solar con su efigie en bronce que fue sacada de una fotografía.

El Tous pa Tous quiere retomar esta buena costumbre de la placa conmemorativa y tiene ideado colocar una serie de placas de bronce dedicadas a la memoria de algunas personas, canguesas y forasteras, que han hecho en su vida algo destacado, que creemos que merece la pena recordar. La idea, además, pretende identificar un lugar o un edificio determinado con el personaje, de modo que podamos valorar y recrear a ambos.

Diseño de la placa dedicada a Luis Alfonso de Carballo realizado por Enric Franch. Medidas: 35 x 60 cm

La primera placa estará dedicada a Luis Alfonso de Carballo, y se colocará en los próximos meses en el barrio de Entrambasaguas, donde nació este historiador, literato y jesuita en 1571. La segunda, que pretendemos colocar también en este año para celebrar el bicentenario de su muerte, se dedicará a Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y se pondrá en la casa del conde Marcel de Peñalba, en la calle Mayor, donde residió este ilustre asturiano entre el 5 y el 20 de octubre de 1796.

Al abogado Florentino Quevedo Vega

Florentino Quevedo Vega, abogado.

En la sede del ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, tuvo lugar el acto protocolario para la imposición de la Cruz de San Raimundo de Peñafort que, en el pasado mes de agosto, el Ministerio de Justicia le concedió al abogado de Cangas del Narcea Florentino Quevedo Vega, lo que me lleva más allá de una razón de amistad personal, con la cual me honra, a escribir unas líneas breves pero llenas de afecto personal, con que sumarme al reconocimiento público de este buen amigo y enorme letrado. Dígase que aquélla es la distinción otorgada por el Ministerio de Justicia para premiar sobremanera los servicios prestados por los funcionarios de la Administración de Justicia, los miembros de las profesiones directamente relacionadas con ella, y cuantos otros hayan contribuido en su estudio y aplicación al desarrollo del Derecho, sin nota alguna oficial desfavorable en las actividades jurídicas desempeñadas.

Viene esta importante distinción, bien merecida en este caso, precedida de otros recientes reconocimientos profesionales, de los que algunos medios se han hecho eco, señaladamente el periódico La Nueva España. Digo merecida y no creo equivocarme en el caso de Quevedo Vega, ya que en una época como la que nos ha tocado vivir, de éxito en ocasiones fácil y embriagador, a veces conseguido por puro azar o sin mérito reseñable, Quevedo es rara avis en cuanto ejemplo vivo y bien elocuente de hombre hecho a sí mismo, que procedente de una familia humilde de la vecina Galicia, con enorme vocación, espíritu de sacrificio, saber hacer y energía poco común, ha alcanzado un reconocimiento profesional en el mundo del Derecho y, en concreto, de la abogacía más que notable y que le permiten aún hoy, a sus envidiables 91 años, continuar trabajando con un entusiasmo casi juvenil, lo cual debiera servir de estímulo y acicate a aquellas generaciones más jóvenes que buscan hoy, en un entorno social y profesional sin duda muy difícil, su porvenir profesional.

Si bien el Derecho, a través de la abogacía ha marcado la vida profesional de Quevedo, su formación fue originariamente otra muy distinta, ya que, como recordarán muchas personas con mayor experiencia vital que yo, ejerció muchos años ese noble oficio de maestro de escuela llegando a ser ya a finales de los años cuarenta, muy joven por tanto, director de colegio (Nuestra Señora del Carmen). Estudió la carrera de Derecho que simultaneó con el trabajo anterior, habiendo dado clases a varias generaciones de cangueses. Fue asimismo procurador durante nueve años, lo que le permitió conocer los entresijos de la burocracia judicial, como antesala privilegiada para su posterior e inmediata dedicación a la abogacía, que ya no abandonaría hasta hoy, durante prácticamente cincuenta años ininterrumpidos.

Seguramente algunos no sabrán que además, entre tanta ocupación, a Quevedo le dio tiempo a obtener el grado de doctor en Derecho, que lo llevó a, tras varios años de intenso estudio y dedicación al tema, culminar su tesis, publicada después bajo el título de «Derecho español de minas». Esta obra que viene con frecuencia citada entre la bibliografía específica en la materia, tuvo el indudable mérito de abordar sistemáticamente o en conjunto la general problemática jurídica que el Derecho minero planteaba, como rama del ordenamiento, haciéndolo Quevedo además con unos mimbres en la literatura anterior muy rudimentarios.

El doctorado fue una credencial sin duda excelente con la que Quevedo inicia su posterior y exitosa andadura profesional, principalmente aunque no sólo, en el asesoramiento de empresas mineras, algunas de las más importantes a nivel nacional en el sector carbonífero y que continuará ejerciendo al momento actual. No puedo dejar de reseñar que esta obra ha sido en alguna ocasión injustamente tratada, por opiniones cuando menos poco informadas. Huyó Quevedo, al encarar la temática de su tesis doctoral, de elegir un tema fácil o que estuviera previamente trillado en la doctrina anterior. Este libro de Quevedo ha sido valorado más ponderada y justamente en otros lugares importantes, y a título de ejemplo puedo mencionar que no hace mucho, en los Anales de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, nº 37, de 2007 (Madrid), en un trabajo del eximio Díez-Picazo, catedrático de Derecho Civil de la Universidad Autónoma de Madrid, ex magistrado del Tribunal Constitucional y, sobre todo, maestro de una importante escuela de juristas, se refiere al libro de Quevedo en términos elogiosos. O en la más prestigiosa revista científica española de Derecho público, la Revista de Administración Pública, en un extenso trabajo de quien quizá sea el mayor especialista español en Derecho minero, Isidro Arcenegui, que, si no yerro, cita hasta siete veces a Quevedo Vega al abordar diversos aspectos del Derecho de minas.

El doctorado, que le abrió las puertas de una especialidad profesional, la continuada luego y nunca interrumpida experiencia práctica en dicho campo, con su personalidad abierta y autodidacta, lo acreditan como uno de los mayores especialistas a nivel nacional en Derecho minero.

Por todo ello, por ser ejemplo de laboriosidad sin desfallecimiento, por su buen hacer profesional, por su compañerismo, es una distinción oficial del todo merecida, que agranda la ya exitosa trayectoria profesional de Quevedo Vega como abogado, y llena de satisfacción y celebramos cuantos lo conocemos y queremos.

¡Felicidades, Quevedo!

Sobre el centro de salud de La Cortina, en Cangas del Narcea

Publicado en LNE » Cartas de los lectores » 5 de Diciembre del 2009

Sobre el centro de salud de La Cortina, en Cangas del Narcea, ya se ha escrito mucho, han escrito muchos, y muchos han escrito mucho, y muchos mejor que yo. Y aunque tengo que admitir que, desde hace bastante tiempo, venía considerando en tratar seriamente el asunto, venía descartándolo de igual modo con gran velocidad, por ser un asunto tan incómodo. Sí, incómodo, por polémico, por bronco, por turbio, por político. Que no por política, que si bien nuestra realidad política tiene ese aire polémico, bronco y turbio, lo tiene por las acciones de nuestros políticos, no porque la política tenga que ser así. En cualquier caso, ahora les diré porqué querría yo escribir sobre algo así. Bien, escribo esto, porque en esta ocasión, se trata de algo personal.

Y es que, desde hace un par de semanas, arrastro una serie de molestias derivadas de una lesión deportiva. Nada grave, únicamente un pie reticente para con el cumplimiento de sus funciones básicas, una molestia menor, pero demasiado prolongada en el tiempo. Por ello, dos semanas después de haber recibido los primeros auxilios en el ambulatorio de Pumarín, y sin estar solucionado el problema, decidí aprovechar mi estancia en la villa por las presentes festividades, para acudir a mi médico de cabecera, el mío y el de toda mi familia, el de toda la vida.

Es a partir de aquí cuando empieza el calvario. El frío clima de los últimos días, y la continua presencia de un molesto orbayu o calabobos, esto último un poco más castizo, sumado a mí caminar renqueante. Me desanimaron a mí, como creo que hubiesen desanimado a cualquiera, de recorrer paseando los más de dos kilómetros que separan mi residencia del centro de salud, el provisional, el de toda la vida vamos, y del hospital con el que comparte edificio.

Por esto decidí subir conduciendo, y tras recorrer varias veces el recinto del hospital, buscando una plaza de aparcamiento, dándome por vencido, y tras haber juramentado lo juramentable, y cagamentado lo cagamentable, terminé por aparcar en la no tan cercana Calle Sienra, teniendo que desplazarme bajo el orbayu, cojo y cabreado hasta el centro de salud.

Señalar únicamente, pues no es el tema que ocupa este artículo, el pésimo estado de los accesos al hospital comarcal, muy peligrosos en coche (un cambio de rasante sin apenas visibilidad, justo tras el cruce transversal de la carretera comarcal), y una entretenida gincana mortífera para los peatones.

Bueno, retomaré la historia habiendo llegado ya al centro de salud, habiendo ya cojeado el cojo, estando calado el bobo y cagamentado lo cagamentable. No me detendré, en lo desagradable que me resultó enterarme de que mi médico de cabecera no pasaba consulta esa mañana, pues el hombre se encontraba realizando visitas médicas por los pueblos del concejo. ¡Cáspita, córcholis, caramba!

Y dejar muy claro que no me quejo ni de mi médico, ni de muchísimo menos de su labor. Y es que teniendo el concejo 825 kilómetros cuadrados, y unos quince mil habitantes dispersos en 285 núcleos habitados, algunos distantes a más de una hora en coche del hospital, con una población muy envejecida, no seré yo quien critique estas visitas médicas. Además, si tenemos en cuenta que los vecinos concejos de Ibias, Degaña y Allande, dependen en lo sanitario del hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, no es de extrañar que la carga de trabajo que soporta dicho centro y su personal, sea solventada únicamente mediante esfuerzos ímprobos.

Y es que aún calado, cabreado y cojo, servidor no puede evitar pensar en que, si al desbordado hospital, y a su sobrepasado personal, le añadimos la insuficiente infraestructura de un indefinidamente provisional centro de salud. Apenas un largo pasillo, donde hace veinte años se anexaron unas diminutas consultas, y unas diminutas salas de espera, solo para salir del paso les dijeron, a los ya por aquel entonces hacinados médicos y pacientes. Pienso yo, que es normal que con estas mimbres, pasen estas cosas; por aquello que decía que de esos barros, vienen estos lodos.

Y todo esto, con el solar para el nuevo centro de salud, este ya en el núcleo urbano, con un aparcamiento suficiente en el barrio de La Cortina; expropiado y pagado, diseñado y construido, preparado y acondicionado, y, claro está, y de aquí el problema, todo completamente paralizado.

Y he aquí, que a los ciudadanos de a pie que nos llaman, se nos ponen los pelos de punta. Como escarpias si prefieren, que es más de la tierra. Y es aquí, que todos nos dicen de todo, digos y diegos, yendo y viniendo en su mayor parte.

Se nos dijo desde el SESPA y la Consejería de Sanidad, que se prepara una reforma en la sanidad canguesa que incluye un centro de salud en el actual hospital comarcal. Nos dicen desde el ayuntamiento que para qué expropió entonces el anterior ejecutivo los terrenos de La Cortina. Se dice el ciudadano de a pie también que porqué, de construir un centro de salud, no lo construyen en el local acondicionado a tal efecto. Nos dice el concejal de sanidad que actualmente se han venido inaugurando varios centros de salud o consultorios médicos a lo largo de toda la geografía asturiana, citando como ejemplos, el Consultorio de Salud de Las Campas, el Centro de Salud de Tudela Veguín, el Centro de Salud de La Corredoria o el Consultorio Médico de Grandas de Salime. Y que de todo ello se desprende que existe consignación presupuestaria para obras en la sanidad, y que si en Cangas del Narcea no se hacen es porque no se quiere.

Y a todo esto nuestros, al parecer poco venerables ancianos, y a los hechos relatados me remito (porque si no les construyen un centro de salud digno, será que son poco merecedores de veneración), se dicen unos a otros el porqué se construyen centros de salud en La Corredoria, o consultorios en Grandas de Salime, con grandes presupuestos y no uno en La Cortina, en el solar ya acondicionado, para saldar una cuenta pendiente desde hace veinte años, para dar solución a un problema presente hace veinte años, a un problema presente ayer, y a un problema presente ahora.

Y es que, muchos dicen mucho, mucho se ha escrito sobre el tema, y todo lo que se diga es poco. Porque entre los muchos que dicen mucho, hay algunos que todavía se atreven a decir, que si el centro de salud de La Cortina no se construye, es porque no es necesario. Y entre los muchos que dicen mucho, aquí hay uno que, cabreado, calado y cojo dice, que eso, vaya a decírselo a su padre.

Cortinas

Derribo de los edificios expropiados para desarrollar, entre otras actuaciones, el centro de salud de La Cortina. Foto MERA

La Nueva España – 19/01/2011

Los partidos desempolvan el tema del centro de salud de Cangas, no para solucionarlo, claro, sino como arma electoral. En cuatro años que llevamos soportando ese enorme agujero en nuestra fe democrática, nadie ha querido asumir responsabilidades ni en la génesis ni en la solución del desaguisado. Todos echan balones fuera. Alega el anterior régimen que ya se sabía desde el principio que en el proyecto de La Cortina no iba el centro de salud. Lo sabrían ellos, porque al resto nos tenían completamente engañados o semejante despilfarro no hubiera salido adelante sin oposición. Alega el actual régimen que ellos se vieron «obligados» en su día a colaborar sin estar de acuerdo. Es curioso. Yo siempre creí que las «obligaciones» de los cargos electos eran para con sus votantes y no para con sus «pagantes». Un concejal de Urbanismo al que intentan hacer firmar algo que le parece inmoral debe elegir entre su dignidad y su sueldo. Todo lo demás son cortinas de humo.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

Proyectos

Vecinos de Agüera de Castañedo, cuchando las berzas. Foto de Miki López.

La Nueva España – 12/01/2011

No creo pecar de pesimista si digo que nuestra comarca lleva mucho tiempo en declive. Ni los más optimistas dejan de reconocerlo viendo los datos poblacionales. Cada vez somos menos y más viejos y la tendencia no es a mejorar. Dependemos peligrosamente del sector público y, ahora que el estado del bienestar va a ser sometido a un drástico adelgazamiento, es cuestión de poco tiempo que los recortes nos afecten. Esta «reconversión» del sector público, próxima e inevitable, sumada a las anteriores del campo y la mina, podría ser la puntilla que nos enviara al olvido. Frente a esto hacen falta proyectos de futuro, serios, ambiciosos y con amplio apoyo. Sin embargo, los aspirantes a liderarlos parecen más interesados en solventar sus rencillas personales y su única receta común parece ser «asfalto y cemento». Pues bien, las inyecciones de asfalto y cemento no curaron nuestros males ni lo harán. Sólo beneficiarán a los que las recetan y a los que las fabrican.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

Un libro que toca miradas

Redondo, en su estudio de Gijón, pasa páginas de su libro. Foto: Paloma Ucha

El año pasado, durante la octava edición de AlNorte, el asturiano Francisco Redondo (Cangas de Narcea, 1968) presentó en el Palacio de Camposagrado de Avilés su proyecto ‘Tocando la mirada’, fruto del trabajo fin de carrera que realizó para la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias. Un libro ilustrado para ciegos (y también para videntes) concebido bajo la tutoría de la escuela, que fue seleccionado por la Bienal Iberoamericana de Diseño para su exposición en Matadero y acaba de ganar el premio de Diseño Gráfico otorgado por la Asociación de Diseñadores de Madrid.

La idea del libro es «estimular el uso del tacto y ampliar la información visual», según el autor, cuyo objetivo primordial es «ayudar en la familiarización del sistema de lecto-escritura Braille para que puedan disfrutar todos juntos de sus imágenes». La obra consta de 30 ilustraciones, cada una compuesta por dos páginas. La primera es el troquelado en negativo de la silueta, y la segunda es la figura, dibujada mediante textos en Braille y alfabeto para videntes. El libro ha sido proyectado con una cubierta anterior y posterior más 67 páginas, y baraja diversas posibilidades de impresión futura.

Sus pautas se inspiran en los estudios del estadounidense Ergon Ligon, diseñador gráfico de la Universidad de Texas, sobre la posibilidad de compartir la lectura de libros entre niños ciegos y videntes. «El sistema de Ligon», indica Francisco Redondo, «fue rápidamente incorporado porque antes el texto normal se intercalaba entre el Braille, molestando a unos y a otros».

La fusión realizada por Redondo, que propone la interacción de diversas herramientas creativas, nuevas tecnologías y novedosos materiales, es una de las bazas más destacadas de este proyecto, que ha obtenido el aplauso de varios especialistas internacionales. «Basándome en la estética del pictograma y en las imágenes de los libros de aprendizaje de la lecto-escritura tradicional», señala Francisco Redondo, «pretendo que se acostumbren a reconocer símbolos de forma táctil y mental. Una mariposa volando puede ser muy difícil de visualizar en su mente, pero quizás puedan advertir un mensaje codificado en esa forma».

Expositor remiso, Francisco Redondo es un ‘viejo’ conocido del circuito asturiano, donde ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas, siendo recientemente seleccionado en algunos certámenes de arte, como el Daniel Martínez Pedrayes. Su trabajo alterna la pintura, la escultura y el análisis de los nuevos medios, con especial dedicación a la disciplina de diseño. Entre sus últimos trabajos destaca la serie ‘Autorretratos en movimiento’, que alterna la presentación bidimensional, la edición y las animaciones digitales.

Exposición dedicada a la obra de José Gómez del Collado (1910 – 1995)

El pasado viernes, 19 de noviembre de 2010, se inauguró en la Casa de Cultura “Palacio de Omaña”, de Cangas del Narcea, una exposición dedicada a la obra del arquitecto cangués José Gómez del Collado (1910 – 1995), que se acompaña con un catálogo. A continuación publicamos el texto que leyó en este acto José Ramón Puerto Álvarez, arquitecto y comisario de la exposición.

Retrato de José Gómez del Collado (1910-1995)

Hoy es un día de celebración, de recuerdo y de reivindicación. Celebramos el centenario del nacimiento de un cangués que llevó a su pueblo, con su labor profesional, a donde quería verlo: a la modernidad, consiguiendo, poco a poco, sacarlo del siglo XIX.

Recordamos al arquitecto, pero también al hombre, al marido, al abuelo, al amigo, al conversador infatigable, a quien para celebrar el nacimiento de su hija, a la que también hoy recordamos, quiso construir, como no, el mayor volador que se había hecho hasta el momento (algo que hizo y que gracias a Dios le falló);

Pepe Gómez en el Acebo tirando un volador antes de la quema de la muñeca

a quien subía al Acebo y quemaba una muñeca buscando expiar los malos momentos del año; a quien disfrutaba en la Jira de Santana; al caballero siempre elegante; al que paseaba con una moto Harley Davidson por nuestras calles o al que condujo uno de los primeros coches descapotables que se vieron por la villa: su fantástico Renault Caravelle blanco, todo esto constituía una parte del mundo de José Gómez del Collado, Pepe Gómez para todos,… esto y mucho más.  

Casa-estudio Gómez del Collado en La Cogolla, Cangas del Narcea.

Inseparable de lo anterior e íntimamente ligado, hoy reivindicamos al creador, al arquitecto de febril imaginación y gran curiosidad, que aspiraba a poder hacer casas como coches y poder sustituir con un destornillador aquellas partes que el tiempo fuera deteriorando; el mismo al que se le llenaban los ojos de color y componía las fachadas de sus  proyectos recordando a Mondrian, a Jean Arp, a Ben Nicholson, a Miró; al arquitecto que nos sigue sorprendiendo con sus osadas estructuras, el que utilizó una fachada ventilada, algo muy de moda en la arquitectura actual, cuando no se conocía ni el término; el que no dudó en poner el mismo material en el barrio de El Fuejo y en su casa-estudio; el que hacía fachadas que eran aparatos de radio, o negocios que utilizaban la misma chapa que el tren TALGO. Pero también nos acordamos de quien en los años 60 se inventó artesanalmente una fotocopiadora de planos para poder tener un servicio que como muy cerca estaba en Oviedo, ¡con lo que era el viaje en esa época!; aún hoy vive gente que recuerda el olor a amoniaco que impregnaba el estudio…  

Torre de Navia, obra de José Gómez del Collado.

Coincidió en el tiempo con otro cangués, con el que tenía parentesco, Ignacio Álvarez Castelao, que está reconocido, junto a Vaquero Palacios, como referencia indiscutible de la arquitectura moderna asturiana del siglo XX. Quizás la situación de aislamiento que nos ha tocado vivir entre estas bellas montañas haya sido la causa de que José Gómez del Collado no haya tenido el reconocimiento que merece. No hay ni un solo edificio suyo catalogado en el DOCOMOMO, que es la entidad que protege las mejores obras de este reciente periodo de arquitectura moderna. Esto es algo que debería intentar cambiarse en poco tiempo, ya que algunas de las mejores obras de Pepe Gómez han sido modificadas sin ningún rubor y con el beneplácito tanto de las autoridades municipales como de los representantes de Patrimonio; por poner un doloroso ejemplo, la torre de Navia, un excelente proyecto al que se ha vaciado su interior y modificado la fachada sin que haya pasado nada. Recordar que, a diferencia de arquitecturas de otros siglos, donde el tiempo muchas veces protege construcciones de ínfima calidad que por azar han tenido la suerte de llegar hasta nuestros días, la arquitectura moderna no tiene aún la pátina que el tiempo da, pero que una vez que se alteran o desaparecen algunas de esas obras sólo la fotografía o los planos nos permiten adivinar como fue, pero nunca vivirla.

Bloque Riesco, Cangas del Narcea.

Esta semana, durante el montaje de la exposición e incluso hoy, con ella abierta, gente que veía los paneles con determinadas imágenes de edificios, delante de los cuales pasan todos los días, no eran capaces de reconocerlos; debemos de mirar a nuestro alrededor con otros ojos y, en eso, Pepe Gómez era un maestro: nos enseñó que la chapa metálica, al igual que había hecho el genial arquitecto francés Jean Prouvé, puede ser un material dignísimo, y nos hizo ver como una sencilla malla de gallinero puede tener un tratamiento arquitectónico. Así lo demostró en el cerramiento del puente colgante, en el que exprimió las cualidades de un material de bajo coste, consiguiendo que fuera fácil de mantener y de sustituir, siendo además permeable al aire para evitar el efecto vela indeseado en una construcción de estas características. Recordar que este mismo material fue utilizado por el arquitecto Frank Gehry, el autor del Museo Guggenheim Bilbao, en su casa de Santa Mónica, California, pero nuestro arquitecto ya lo había colocado en su pasarela varios años antes.  

Bloque C/ Uría y C/ Don Ibo, Cangas del Narcea

El origen de esta exposición es dar a conocer la figura y la obra de un creador; agrupar, ordenar y seleccionar sus mejores obras y mostrarlas al público que en una gran parte desconoce quien fue el autor. Sea el catálogo de esta exposición la primera de muchas publicaciones que analizarán en los próximos años la obra de quien hoy recordamos. Una historiadora del arte, Aida Puente Toraño, está, en la actualidad, realizando un estudio de los locales comerciales asturianos del periodo comprendido entre los años 50 y los 80 del siglo XX;

Detalle Bloque de Santa Catalina, Cangas del Narcea

hablándole de la singularidad de Pepe se animó a realizar una visita a Cangas del Narcea y tras ver varios de los establecimientos que siguen funcionando se declaró la fan número uno, pasando a incluir las obras que visitó en su trabajo de investigación que en un futuro próximo se publicará. Volviendo al catálogo de esta exposición, hacer en este mismo acto la entrega simbólica del primero de ellos a esta casa, a la Biblioteca Municipal de Cangas del Narcea, para que desde hoy tenga entre sus libros uno dedicado a José Gómez del Collado, Arquitecto.  

Dibujo Bloque de viviendas en C/ Alcalde Díaz Penedela, Cangas del Narcea.

Y ahora, agradecer, como no, la generosidad sin límite que ha mostrado la familia Gómez del Collado: gracias, Olga, por tus recuerdos compartidos, por tus fotos, por tus anécdotas; gracias a Kike y a Olga, los nietos de Pepe, por su apoyo y por permitirme revisar todo el archivo de su abuelo y descubrir, así, proyectos que no sabía que existían. Agradecer a la UNED la realización de una exposición sobre José Gómez del Collado para señalar el comienzo de su andadura en sus nuevas instalaciones, gracias por su apoyo material y real en el caso de Mercedes Pérez, su coordinadora local. Gracias a la empresa Hornasa, que nos han permitido con su ayuda económica, como patrocinador de la exposición, hacerla mucho más digna.

Puente colgante, Cangas del Narcea.

Dar también las gracias al Ayuntamiento de Cangas del Narcea por permitirnos usar la Casa de  Cultura, así como a todos aquellos que nos han permitido entrar en sus casas o en sus negocios y nos han dejado fotografiar los mismos; a los que han cedido piezas para la exposición: Morodo, Raul Teimil, la propia familia Gómez del Collado. Gracias a la gente de mi estudio por las ganas que han puesto en que todo quedara perfecto, a Gil Menéndez Mathé, quien seguro que hoy estaría encantado de poder estar aquí, y con quien compartí un montón de horas en el estudio de La Cogolla  entre una montaña de papeles y polvo que poco a poco fuimos organizando y que hoy permite que la obra de Pepe Gómez se muestre de una manera medianamente ordenada. Agradeciéndoles a todos ustedes su presencia en este acto, llega el momento de ver la exposición, a la vez que brindamos por Pepe con una copa de vino de Cangas.

Biblioteca Pública “P. Luis Alfonso de Carvallo”

Viajera e inquieta desde que se creara hace ya casi sesenta años, la Biblioteca Municipal de Cangas del Narcea ha vuelto a cambiar de sede, y esta vez el cambio ha sido espectacular, para cumplir con su vocación de ofrecer siempre el mejor servicio a sus usuarios.

La Biblioteca Pública Municipal P. Luis Alfonso de Carvallo, de Cangas del Narcea, ha estrenado nueva ubicación, la tercera desde su fundación en 1952, para asentarse en una construcción del siglo XVI, de estilo renacentista, que ha sido rehabilitada por el arquitecto Félix Gordillo García, en un proyecto conjunto del Ayuntamiento de Cangas del Narcea, que adquirió el edificio, y la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, que financió su remodelación.

Tras recibir a los lectores primero en el entresuelo y luego, en los bajos del patio del Palacio Conde de Toreno, sede del propio Ayuntamiento cangués, ocupa ahora la práctica totalidad de la primera y la segunda plantas de la nueva Casa de Cultura, en un espacio que casi duplica la superficie de la que disponía anteriormente y que alcanza los 400 metros cuadrados.

Como antesala de la biblioteca, el visitante accede a la sala de prensa y revistas, para llegar luego a las salas destinadas a los usuarios infantiles y juveniles y a dos más para los usuarios adultos. En el segundo piso se ha habilitado un espacio más para lectores juveniles y otro que alberga un importante fondo de temática asturiana, así como una sección dedicada a la bibliografía de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Las nuevas instalaciones cuentan, además, con dos pequeñas aulas de estudio con capacidad para una docena de personas, y en ellas se ha reservado un lugar específico para el depósito de fondos, del que carecía anteriormente. Todo ello le permite ofrecer a sus usuarios más de 25.000 títulos entre libros, discos y vídeos.

El cambio de sede ha supuesto un importante acicate para atraer nuevos usuarios al centro, que si hasta su traslado registraba una media de quince nuevos socios al mes, desde que se encuentra en la nueva Casa de Cultura casi ha triplicado esta cifra para alcanzar ya a los cuarenta nuevos socios mensuales, tanto en el caso de lectores adultos como infantiles y juveniles.

La entusiasta respuesta de los habitantes del municipio se ha dejado notar también en la participación por parte de los más pequeños en el programa de animación a la lectura Un Libro llamado Juguete, desarrollado en la sección infantil de la biblioteca en colaboración con la Oficina de Información Juvenil, que va dirigido a niños de entre cuatro y diez años. En su cuarto año de andadura este programa ha alcanzado inmejorables cotas de asistencia en sus primeras sesiones este verano.

Entre las mejoras que el traslado ha hecho posible se encuentra la nueva conexión inalámbrica a internet que desde el pasado mes de agosto se ha puesto a disposición de los usuarios del centro, que abrió sus puertas al público el pasado 5 de mayo, tras la inauguración oficial de la Casa de Cultura Palacio de Omaña, presidida por la consejera de cultura, Mercedes Álvarez, y el alcalde de Cangas del Narcea, José Manuel Martínez.

En esta Casa de Cultura, la Biblioteca Municipal P. Luis Alfonso de Carvallo comparte espacio con el Centro de Dinamización Tecnológico Local, las oficinas de Información Juvenil, de Turismo y de Normalización Lingüística, el Aula de la UNED, el auditorio y salas de exposiciones. Con esta proximidad de servicios se pretende convertir este espacio en un modelo de gestión cultural de vanguardia para todo el concejo.

REVISTA DE LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
NÚMERO 18 – 4º TRIMESTRE 2010

Restauración y destrucción del monasterio de Corias

Casetón de aluminio junto a la chimenea del siglo XVIII. Foto A. Fanjul

Hace ya tiempo que en el occidente asturiano corren diversos rumores críticos con el impacto de algunas de las obras que se están realizando en nuestro pequeño «escorial» del Narcea. Los precedentes de errores en una política de restauraciones salvajes sobre nuestro patrimonio histórico, como el de la iglesia de Abamia, nos hacían pensar inocentemente que habría un cierto cambio en las políticas de actuación en nuestro patrimonio histórico, aunque nuestra reciente visita al monasterio de Corias nos ha mostrado lo equivocados que estábamos.

Para empezar, y con un impacto visual de varios kilómetros, nos encontramos unos casetones de aluminio y bufardas de gran desarrollo junto a nada menos que la chimenea del siglo XVIII del monasterio, todo ello dentro de un sorprendente cambio de volumetría de un monumento declarado Bien de Interés Cultural.

Desde los laterales vemos como se ha eliminado el claustro sur, conocido como claustro de los novicios, dejando sin luz natural una de las sacristías y refrectorio monacal más importante de Asturias por su volumen.

A la destrucción de las monumentales cocinas neoclásicas, cuyos restos hemos podido observar en trozos, tirados en el suelo del claustro oeste, le sigue la eliminación de muros históricos del monasterio, en paralelo a una falta de restauración de los bienes muebles, que también hemos podido observar en un estado infame en el interior del edificio, ya sean esculturas religiosas, o los restos de la interesante colección de ciencias naturales del antiguo colegio, cuyos animales disecados descansaban hace un tiempo en un sótano inundado con un palmo de agua.

Restos de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI, en cuyo interior se han cimentado grandes pilares de hormigón.

En otro orden de cosas, es criticable la construcción de grandes pilares de cemento en el interior de las ruinas de la iglesia románica que se está descubriendo, alguno de los cuales parte nada menos que del interior del ábside de la propia iglesia. Y todo ello sin que la excavación de la iglesia hubiese finalizado, a lo que debemos sumar la rapidez con la que se ha vaciado el entorno de la antigua iglesia, donde se hallaba el cementerio medieval.

En definitiva, la política de restauración de estilo, mucho más cara por cierto, debe ser discutida ante la identidad de la arquitectura histórica, tanto como atractivo turístico para el visitante como por su atractivo sentimental para los vecinos de Cangas.

Restos de la cabecera con tres ábsides de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI

Por poner un ejemplo, hace unos años los arqueólogos descubrían un bonito suelo de cantos del siglo XVIII en la parte trasera de las cuadras del monasterio, que apenas requería una limpieza, para servir como suelo. En vez de eso se optó por tapar ese excepcional suelo original por un enlosado sin carácter, mucho más costoso.

Estas dudas respecto a lo que consideramos un brutal impacto sobre el patrimonio histórico del monasterio de Corias exigen una reconsideración de este tipo de políticas por parte de la institución que se supone debería de ser la encargada de protegerlo, como es la Consejería de Cultura del Principado, así como una futura investigación sobre la desaparición de algunos de los elementos históricos que hemos citado.

Por ALFONSO FANJUL PERAZA – ARQUEÓLOGO-
ASESOR DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL PARTIDO POPULAR EN ASTURIAS

La Nueva España 20/10/2010

No les importamos

Cabecera del blog de M. Santiago Pérez Fernández: Tineo, sus cosas y las mías.

Ya está claro: la autovía Oviedo-La Espina tendrá su último presupuesto allá por el 2014. Este dato supone que, con suerte, para el 2016 podremos circular por ella, pero eso sí, el segundo vial entre Salas y La Espina seguirá sin hacerse. Eso es lo que hemos leído.No voy a recordar los años de atraso de esta infraestructura, de eso ya se encargan otros, yo quiero hablar, una vez más, de lo que nos queda por delante y de todo el daño que están causando con esta medida. Aunque ¿a quien le importa?

Esta vía de comunicación dará servicio al suroccidente asturiano y eso es casi como decir nada. No nos engañemos. Se ha hablado de la autovía del Cantábrico, del AVE, de lo que ustedes quieran, pero salvando honrosas excepciones, nada de nada. Como que no existiéramos. Los alcaldes con hacer unas declaraciones en la prensa un par de días ya están contentos. Aquí paz y después gloria. Mientras, los ciudadanos del suroccidente, seguiremos aguantando.

Pero esto del Suroccidente de Asturias ¿qué es? Aunque pueda sorprender a algunos, esta comarca sigue siendo una gran desconocida para muchos asturianos. Comprende los concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Íbias y Tineo. Tiene una extensión de 2.149 Km2, que representa el 20 % del territorio. Se trata de una zona eminentemente accidentada, ya que la misma se ve atravesada por la barrera suroccidental de la cordillera Cantábrica y sus estribaciones perpendiculares a la costa. La población es escasa, algo más de 30.000 mil habitantes, lo que la convierte en la comarca menos poblada por unidad de superficie de toda Asturias.

Sí estos datos ya son indicativos, podemos aportar algunos económicos que nos dan un pequeño esbozo de nuestra realidad. El sector industrial tiene su importancia debido a la actividad minera, concentrada en los concejos de Tineo, Cangas del Narcea y Degaña. Sector que todos sabemos que se encuentra en su recta final, muy a pesar nuestro.

En el sector primario, los cultivos son una pequeña parte, pues predominan las actividades pecuarias. Entre los concejos comarcales destaca Tineo que sigue siendo el mayor productor de leche de España. Las vacas siguen formando parte de la vida y la economía de la zona.

En el sector energético destaca la central térmica de Soto de la Barca y los embalses de La Barca y La Florida. Este sector se complementa con el de producción eólica.

Por lo que se refiere a las infraestructuras de transportes tienen sus vías principales en las carreteras AS-14 (Grandas de Salime-Puente del Infierno) y AS-15 (Cornellana-Puerto de Cerredo). Estas, junto a las carreteras comarcales, con su relieve montañoso, dan como resultado unos trazados difíciles y lentos. Con la ausencia de ferrocarril tendremos las causas que determinan que sea la zona con más baja accesibilidad de Asturias y que acentúa el carácter periférico de la comarca. Estos factores han supuesto una barrera, no solo física, sino también psicológica con repercusiones económicas y sociales que se vienen arrastrando históricamente y que están todavía hoy presentes.

No voy a alargarme más. Con esta somera descripción todos pueden hacerse una idea de que estoy hablando y si tienen alguna duda, por favor, vengan y visítennos.

Ese es nuestro panorama. Pensemos por un momento que las minas se cierran. No es nada descabellado. Ahí están bregando los sindicatos. Si esa circunstancia se produce, Degaña -que vive prácticamente de la minería- desaparece. Cangas del Narcea y Tineo lo iban a pasar francamente mal. No es una exageración, es una realidad. A esto habría que añadir que es lo que sucedería con la térmica de Soto de la Barca, que se alimenta de la antracita de la comarca. ¿Sería descabellado pensar que cerraría?

En el caso de la ganadería solo tenemos que recordar que los técnicos de la Unión Europea elaboraron un informe en el que se decía, por ejemplo, que Tineo no era rentable para mantener su cabaña ganadera. Sin comentarios.

Teniendo presentes estos datos podemos empezar a darnos cuenta de la trascendencia que tiene la autovía de Oviedo-La Espina. Es simplemente una cuestión de supervivencia.

Hablando de supervivencia no voy a referirme a cuestiones sanitarias. Sí tengo que recordar que los datos de distancias y tiempos esgrimidos por la Consejería de Sanidad se van al garete.

Podemos dar un vistazo a nuestro tejido industrial. Quitando lo mencionado hasta ahora, se circunscribe a pequeñas empresas de carácter familiar, pero que han realizado un gran esfuerzo de adaptación y de mejora.

Permítanme unos datos simplificados al máximo. En el concejo de Salas, en La Espina, está ubicado el Polígono de El Zarrín. Tienen una superficie neta de 45.099 metros cuadrados en el que están empleados unos 250 trabajadores. Sigue creciendo.

En Tineo se encuentra el Polígono de La Curiscada. Tiene más de 450 trabajadores en las más de 60 empresas que en él se ubican. Se sigue invirtiendo en él y la demanda de suelo industrial continúa.

La dejadez, la apatía y la desidia de algunos nos están poniendo el futuro difícil. No podemos seguir perdiendo tiempo. No podemos seguir esperando. ¿Quieren terminar la autovía cuando ya no viva nadie en esta comarca? La verdad es que resulta increíble que a estas alturas tengamos que recordar la trascendencia de las comunicaciones en el desarrollo de las regiones.

Veníamos tarde y ahora nos van a frenar otro poco más. No se si tendremos futuro, aunque espero que sí. Lo que tengo claro es que el presente es un poco más complicado para los vecinos del suroccidente que para los de otras zonas. Aunque… ¡que más da! Somos pocos y cada vez más viejos. Que esperen un poco y problema arreglado: el tiempo lo solucionará.

Hay quienes piensan que recortando la inversión pública se va a salir de la crisis. Pues van dados. Hoy por hoy son los mismos que se creen que recortando los derechos laborales y las prestaciones sociales van a ganar las elecciones. El tiempo lo va a decir, pero mientras, nosotros, los vecinos del suroccidente…¿?

M. Santiago Pérez Fernández
en su blog: Tineo, sus cosas y las mías

Un juez cangués presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias

Nuestro socio el magistrado cangués César José García Otero

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) designó al magistrado cangués César José García Otero como nuevo presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

García Otero obtuvo el apoyo de trece de los veintiún vocales del órgano de gobierno de los jueces (necesitaba once) con lo que así se hace con la que está considerada la plaza más estratégica de la justicia autonómica.

El pasado jueves 23 de septiembre, poco antes de las diez de la mañana, el CGPJ aprobaba en su sesión plenaria, el nombramiento de García Otero con los apoyos de los nueve miembros de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), los dos vocales que representan a los partidos nacionalistas con representación (catalanes y vascos) y dos miembros más de Jueces para la Democracia (JpD).

El nuevo presidente de la Sala que se muestra ilusionado con la nueva etapa profesional que emprende, nació en 1959 en Cangas del Narcea (Asturias) y es socio de El Tous pa Tous. Está considerado uno de los mejores magistrados que ejercen en Canarias. Tiene 23 años de carrera a sus espaldas. Su primer destino fue el Juzgado mixto de Nules (Castellón). Más tarde fue destinado al Juzgado de lo penal número 5 de Las Palmas. Fue el primer juez que desplazó una comitiva judicial a las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Desde 1988 es magistrado de la Sala de lo Contencioso del TSJC en Las Palmas.

¡Vuelta la burra al trigo!

El consejero de Salud, José Ramón Quirós García. Foto EFE/Archivo

La Nueva España – 09/09/2010

Creían haber evitado los recortes en el Hospital de Cangas? Pues no. Aquello era sólo una prueba, un ensayo de la «solución final» para los problemas financieros del Gobierno asturiano. Si no se puede sostener el despilfarro político y las alas de Asturias al mismo tiempo, hay que abandonar las alas. Y, como las deportaciones están mal vistas, es mejor ir recortando servicios y abandonando las infraestructuras hasta que pierdan la esperanza y se vayan marchando ellos mismos por aburrimiento. Sencillo y elegante, sí señor. Así que aquí vuelven a la carga con informes pagados para que se empiecen a escribir a partir de las conclusiones y palabrería vacía que intenta esconder intenciones vergonzosas. Ahora la cosa depende de nosotros, de los «periféricos», y nuestras opciones son muy claras: O plantamos cara y defendemos nuestros derechos con uñas y dientes o vamos comprando un piso en La Corredoria.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

 

Llamamiento a la familia de Manuel Alonso Agudín

Extracto de La Maniega de febrero de 1928

Antonio Alonso desde Miami (Florida), nos envía el siguiente e-mail:

“Revisando La Maniega de febrero de 1928, encontré entre los socios de “Tous pa Tous” a Manuel Alonso Agudín (Carpintería) en la facina de Cangas. Mi nombre es Antonio Alonso y mi padre era Joaquín Alonso Agudín, nacido en Cangas del Narcea en 1899. El se fue a Cuba a los 14 años y era hijo de Manuel Alonso y Vicenta Agudín. Se que tenía hermanos, pero nunca he ido a Cangas ni he sabido de mi familia allá. Resido en Miami, Florida y voy a España la semana próxima y espero pasar por Cangas del Narcea entre el 15 y 16 de Setiembre. Quisiera saber si es posible, que a través de ustedes pueda conseguir algún familiar, descendiente de Manuel Alonso Agudín a ver si somos o no parientes. Gracias anticipadas y un gran saludo. Antonio Alonso.”

Cualquier información al respecto que nos puedan facilitar, pueden dejarla en el apartado de comentarios de este post y, con mucho gusto, desde El Payar se la haremos llegar.

 

 

Lavanderas canguesas

Lavanderas en el río Narcea, hacia 1910. Foto Villegas. Colección del Museo del Pueblo de Asturias.

Hay una Asturias que, camino del bajo Nalón, busca el mar que, en este caso, no se trataría del morir al modo de la inmortal metáfora manriqueña, sino que, antes al contrario, ambiciona, primero, abrirse, y, en último término, expandirse más allá de las angosturas de nuestras montañas. Es la Asturias con voluntad transitiva, con afán viajero que, aunque en eso apenas hemos reparado, viene marcado en no pequeña parte por nuestra orografía, en la que hay una continua vocación de ampliar horizontes. Son las aguas que, nacidas en las montañas, se abren camino entre estrechos cauces y que ambicionan, primero, la llegada al valle. Aguas que, salidas de sus guaridas rocosas, van camino, antes o después, de convertirse en río.

Piense el lector por un momento en el río Narcea a su paso por Cangas tal y como muestra la fotografía que aquí glosamos. En realidad, desde su nacimiento en Monasterio de Hermo, el recorrido hasta la capital del concejo es corto y, sin embargo, su cauce es ya considerable. No hablamos sólo de desniveles que ayudan a su crecimiento, sino también de las aguas que va recibiendo y que, instantáneamente, se le incorporan hasta formar un río de importancia capital en la Asturias del occidente, receptor hasta su entrega al Nalón de tantas y tantas afluencias que, a su vez, irán formando ríos. Designio de ensanchamiento no sólo del propio cauce, sino también de las vegas que, a su paso, se van enriqueciendo, en lo paisajístico y en su fertilidad. Ello por no hablar de la riqueza que en él vino habitando con sus truchas desde los inicios, y sus reos, salmones y anguilas que se internan en su seno contracorriente.

El Narcea, a su paso por Cangas, representa, entre otras muchas cosas, la recepción de una riqueza que mana en sus montañas más cercanas y que, sin detenerse, al modo que nos hizo saber Heráclito, continúa en espera de otras incorporaciones hasta muy cerca del mar.

Cangas del Narcea. Un valle muy estrecho y, sin embargo, un río grande, a cuyo alrededor se vino forjando la historia de una de las villas más importantes de Asturias. Río aún joven que anticipa los designios de los que venimos hablando.

Lavanderas en el Narcea

Cestos de la colada vacíos. Ropas que se están lavando y que esperan su turno sobre las piedras. Muy cerca, el puente, que no es el romano, sino el que se encuentra por debajo de la Iglesia y del palacio de Omaña. Al otro lado del puente, por encima del discurrir del río, pueden atisbarse las viñas, uno de los rasgos verdaderamente distintivos de este concejo asturiano, con un esperanzador potencial vinícola, recurso que se intenta revalorizar, esperemos que con el mayor de los éxitos. En la fotografía, se observan, por decirlo así, dos grupos de lavanderas. Hay un espacio entre las cuatro que comparecen en primer término y las otras dos que se encuentran más alejadas. La mayoría de ellas tienen su cabeza cubierta al modo tradicional. Apenas son perceptibles sus rostros. La que muestra sus brazos más destapados parece la más joven del grupo. El momento que capta la imagen, sobre todo en lo que se refiere al grupo más cercano y numeroso, no parece que sea testigo de una charla entre ellas, sino más bien de ensimismamiento en la tarea, a la vez, común y propia. No cabría decir lo mismo de las otras dos lavanderas que se encuentran más alejadas.

Lavanderas canguesas que, en el desarrollo de su tarea, tenían la posibilidad, seguro que no desperdiciada en la mayor parte de las ocasiones, de socializar en un momento en que las mujeres disponían de menos opciones que los hombres para casi todo, incluso para reunirse sin demasiadas prisas. Un escenario común para un trabajo individual. Un entorno muy cercano a edificios que atestiguan parte fundamental de la historia, también artística y religiosa, de la villa.

Lavanderas canguesas. El río como lavadero. Las aguas que se renuevan de continuo como garantes de la limpieza de la ropa que llevan en sus cestos. Desarrollan su tarea, como hemos apuntado, muy cerca de la basílica de la capital del concejo. En su horizonte más allá del puente, los viñedos. Estamos hablando de un momento, principios del siglo XX, en que la población del Concejo se movía en torno a los 20.000 habitantes: 22.742, en 1900; 23.104, en 1910, 23.668, en 1920. El censo más reciente arroja el dato de 14.796 habitantes. Conviene tener en cuenta que, tras la etapa de mayores explotaciones mineras en las últimas décadas del siglo XX, Cangas busca afianzarse con sus recursos tradicionales y con aquellos otros que puedan contribuir a su desarrollo, frente a las amenazas que son comunes al campo asturiano en general y al occidente de nuestra tierra en particular, fundamentalmente, el envejecimiento de la población, así como la carencia de expectativas profesionales para los más jóvenes. En 1927, dejó de llamarse Cangas de Tineo y pasó a designarse como Cangas del Narcea. La antigua denominación sigue dando pie a conversaciones de rivalidades localistas que, por fortuna, en la mayor parte de los casos, no van más allá de la ironía y de la retranca.

Alto Narcea que discurre, ya poderoso, por Cangas. Lavanderas que dan cuenta, más allá de los avatares personales, de la vida que bullía en esta población a principios del siglo XX. Población que, sin prejuicio de la importancia que vino teniendo y tiene en el suroccidente asturiano, cuenta aún con muchas potencialidades sin explotar, empezando por unas infraestructuras que comunicasen Asturias y la meseta por su entorno, algo de lo que se habló siempre y que cobró actualidad hace tres años en la campaña electoral autonómica y municipal cuando se hablaba de abrir la autovía de los retrasos, es decir, la de la Espina, hacia Ponferrada.

Cangas, ahora como entonces, busca su salida, al mar a través del Narcea y del bajo Nalón, y también hacia Castilla tan cercana pero sin infraestructuras que faciliten ese anhelado tránsito. Capital del alto Narcea, capital minera del occidente durante décadas, que vino esperando una comunicación ferroviaria que nunca llegó, que discurriera más o menos paralela al gran río que la recorre. Lavanderas canguesas de una Asturias de ayer que hoy sigue en busca de su futuro, de un futuro que pasa en no pequeña parte por este río tan poco atendido y cuidado que es el Narcea.

Publicado en A orillas del Narcea. Agosto de 2008

El silencio del Occidente

Los operarios encargados de ejecutar la obra que debería comunicar La Doriga con Cornellana, abandonaron hace semanas los trabajos en los pilares del viaducto sobre el río Narcea

Se cuentan con los dedos de una mano -y sobran algunos- las corporaciones municipales, los colectivos y entidades que han salido a la palestra para protestar por la paralización de obras en una comarca en constante depresión como es el occidente asturiano. Hay un silencio sepulcral por parte de casi todos los que deberían de estar ya situados en vanguardia de un movimiento vecinal, social, municipal y cultural para decirles, alto y claro, a los responsables del desaguisado que aquí y ahora no nos quedamos mano sobre mano a verlas venir -más bien a ver marcharse muchos millones en obras imprescindibles- y que con los asturianos de esta comarca no se puede andar jugando.

El sindicato afín al Gobierno tuvo la dignidad de emitir su protesta desde Cangas del Narcea, pero sabido es que los dos sindicatos mayoritarios andan sacando pecho con anuncios de movilizaciones y huelgas para la seronda cuando ya no haya vacaciones, no vaya a ser que algún alto dirigente de los mismos tenga que suspender su merecidísimo descanso en la montaña o en el mar para agarrarse al palo de la pancarta. O sea, que los comunicados ugetistas de la comarca canguesa quedaron en simple fueya en el castañéu, que se dice por estas latitudes. Algo de ruido, pero con las nueces verdes. Y así no cae ninguna.

Las corporaciones municipales con gobiernos afines también al de la Moncloa pues no han ido mucho más allá que los sindicalistas cangueses. Alguna moción -generalmente de la oposición- incluida en las sesiones plenarias con resultados algo así como «es un drama», «nos dejan en la estacada», «no nos escuchan», «esto es el declive de la comarca», «la crisis tiene la culpa», «son obras paralizadas que se pueden retomar cuando escampe»? más fueya en el castañéu.

Se conoce ya el dato, publicado precisamente por este periódico, de los millones que se han tirado en la segunda calzada de Salas a La Espina. Y los finos analistas ya opinaron lo divino y lo humano sobre ello. Así es que en los pueblos, que es donde viven los vecinos afectados por todo esto del sempiterno aislamiento del Occidente con la rica comarca central de Asturias, leen, escuchan, opinan y piden la baraja al atardecer en el chigre para echar una partida al tute. Las asociaciones de vecinos no tienen capacidad para reivindicar nada porque bastante hacen si consiguen que el Ayuntamiento de turno les repare una carretera local intransitable. «Esos no tienen un duro para obras», se oye decir un día sí y otro también en los pueblos. «Si nos siguen pagando las pensiones podemos estar contentos». Desánimo. Decepción. Sentimiento de engaño. De promesas electorales que ya dijo el viejo profesor en su día alcalde de Madrid que están para no cumplirlas.

Pilares sin terminar del viaducto sobre el Río Narcea correspondiente al tramo La Doriga-Cornellana

Pero? ¿y los políticos que elegimos en el Occidente? Perdón, pero para reproducir lo que en los pueblos se opina de los políticos nacionales, regionales y mediopensionistas yo no pongo ni una sola línea sin que esté presente mi abogado. No está el horno arroxao para cocer bien la boroña. Recurren al honor lesionado y te meten en el Juzgado y allá va que te preste. Los emolumentos que perciben -sueldos, dietas, suplementos, dedicación exclusiva, que muchas veces no se ajusta a la realidad- están a años luz de la pensión que percibe este jubiloso jubilado que escribe y que cotizó medio siglo a la Seguridad Social, mientras que ellos, los políticos, con hacerlo de Pascuas a Ramos pues ya tienen una paga de por vida. Así es que de los políticos, ni media palabra. Por si acaso, que el miedo ayuda a guardar la viña. Y nunca mejor dicho si se piensa que esta tierra marginada de Asturias es buena productora de uva.

Algunos alcaldes de esta comarca han hecho declaraciones respecto al problema que nos ocupa de la paralización casi total -está ahí el trazado para verlo- de las obras que había en marcha y que nunca quedó claro cuándo se iban a terminar, pero han tenido muy buen cuidado de no alcanzar en sus descalificaciones a quien manda en Madrid. Nadie se quiere jugar el puesto de privilegio que pueda tener en mayo cuando haya elecciones municipales y regionales. Nadie ha dimitido. Nadie ha dado un puñetazo encima de la mesa para decirles a sus correligionarios que «ahí os quedáis con vuestras decisiones tan lesivas para el occidente asturiano, que yo, por dignidad, me marcho para casa». Todo sigue como antes. Aquí nadie se la juega. Aquí sigue en vigor eso de tira que libras. En mayo puede haber sorpresas muy gordas porque el personal anda muy consciente de todo lo que está ocurriendo. Al plato vendrás, arbeyu.

Ante todo este panorama no es de extrañar que en el presente verano las fiestas de pueblo estén más animadas que nunca, con buenos rendimientos -aunque no como hace unos pocos años- en los chigres que montan las comisiones de festejos para sacar algo y no tener que peregrinar varios meses vendiendo papeletas para la xata de casa en casa. Y es que el personal, ante la situación económica, social y puestos de trabajo que se van al traste, se hurga el bolsillo, pide algo para beber, se mete en el baile y ataca con ímpetu el pasodoble de la modesta orquesta, porque ya no podemos traer a los «Satélites».

Y de solidaridad tampoco andamos muy finos, porque ahí está el ejemplo del escaso o nulo apoyo que recibió el alcalde de Salas cuando quedó cortada la carretera general a la altura de Villazón. Ahí te quedas con el muerto. Ante la sensación de abandono y engaño que por aquí se siente resulta lógico que en nuestras fiestas de este año, después del «Asturias, Patria Querida» de cierre, quede sólo un silencio sepulcral. Y cuando amanece puede que hasta estén a la vista los hierros y los hormigones de una autovía paralizada. Es el silencio de Occidente.

José de Arango
LNE – Sábado 07 de agosto de 2010

El castro de L.larón en la Biblioteca Digital del Tous pa Tous

Planta y secciones de los conjuntos defensivos del castro

En julio de 1978 se realizó una excavación arqueológica en el castro del pueblo de L.larón / Larón, dirigida por los profesores José Luis Maya González, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Miguel Ángel de Blas Cortina, de la Universidad de Oviedo. Una noticia de esta excavación, escrita por este último, puede leerse en el número 5 de la revista Entrambasaguas. A partir de ahora también podrá consultarse en nuestra biblioteca digital la memoria completa de aquella excavación que se publicó en 1983, en el número 15 del Noticiario Arqueológico Hispánico, editado por el Ministerio de Cultura.

Hebillas anulares (a y b) y pendiente (c)

El castro de L.larón es el único castro excavado en el concejo de Cangas del Narcea. En la actualidad hay catalogados 24 castros en todo el concejo, aunque es muy probable que haya más. De todo ellos solo este de L.larón y el de Tremáu de Carbachu, que ha sido reconocido pormenorizadamente y limpiado por un equipo de arqueólogos, han sido estudiados hasta la fecha.

Los castros son poblados fortificados de la Edad de Hierro, caracterizados por su localización en promontorios poco accesibles, utilización de fosos y murallas, y viviendas de planta redonda. En el de L.larón aparecieron materiales de época romana y es seguro que su existencia estuvo muy determinada por la intensa minería del oro que existió en el valle alto del río Ibias en ese tiempo.

El abandono del patrimonio del Suroccidente

La escasa formación y el planteamiento político generan llamativas situaciones de dejadez

Publicado el 17 de marzo de 2010 en el diario La Nueva España por ALFONSO FANJUL PERAZA, doctorando en arqueología (UPV) y asesor de patrimonio histórico del PP de Asturias.

Palacio Queipo de Llano en San Pedro Arbás, Cangas de Narcea

No sé en cuántas regiones de Europa uno puede ver cómo la lluvia cae directamente sobre auténticas joyas de arte, bien sean esculturas góticas, retablos barrocos o pinturas murales de diversas épocas, muchas de ellas desconocidas en el ámbito de la investigación. Tampoco sé si, quizás, ante el elevado número de iglesias románicas en estado de abandono del suroccidente asturiano, es que estamos ante algún proyecto secreto de la Consejería de Cultura, a modo de futura ruta turística sobre patrimonio histórico destruido, donde uno pueda ver situaciones y escenas que, les aseguro, no se ven ya en ningún lugar del llamado Primer Mundo.

Hay que reseñar igualmente que pese a nuestra personal atracción cultural por ese Suroccidente, marginado a todos los efectos por la Administración regional, los casos de abandono se reparten por toda la región, y en la misma capital uno puede admirar cómo crece la hierba sobre el tejado de algunas iglesias prerrománicas.

Fruto del sentimiento mórbido que supone la visita a la escena del crimen, decidimos volver a algunos de los lugares cuyo abandono tanto nos había impactado. Al llegar a Arganza, da la impresión de que lo único que el abandono respeta todavía es el espectacular sepulcro tallado de un caballero de época moderna que, desde un lateral de la iglesia, observa pinturas murales a la intemperie, columnas de retablos por el suelo, y un tejado que hace tiempo ya se ha desplomado sobre la nave central.

Es cierto que el caso de Xarcelei no es comparable, por tener su estructura en mejor situación, pero los intentos de robo de los últimos años (sin que se haya revisado la seguridad de la iglesia), y la gran mancha verde de humedad, en contacto directo con un excepcional retablo renacentista, merecen una visita.

Otro punto negro es San Martín de Sierra, donde para explorar la vieja iglesia parroquial hay que hacerse con material de desbroce por la densa vegetación, que cubre hoy en día una estructura arruinada. Entre ocres y oscuros, emerge de la humedad la figura medieval de un caballo pintado, que ya ha perdido a su caballero. En otro de los murales, todavía se observa con claridad un Santiago Apóstol, representado como peregrino sobre unas amplias bandas triangulares de color rojo, blanco y negro, que aportan una impresionante fuerza cromática al marco donde descansaban otras figuras de corte sencillo, que ya se han perdido. Estos tres ejemplos representan una situación de conjunto donde podemos citar decenas de casos similares, y así, en los últimos años, hemos asistido a expolios de material artístico en Curriechos, Boxó (Allande), San Pedro de Arbás… sin que estos robos hayan supuesto un mínimo cambio en las medidas de seguridad de estas iglesias. Los problemas de humedad son generalizados con casos sangrantes como Larna o Berguño, así como los problemas de cimentación, con casos de revisión urgente como el de Castanedo. La decadencia afecta hasta el mobiliario básico, con lugares como Fontes de Corbeiro, con reformas inadecuadas, donde los vecinos utilizaban asientos de autobús procedentes de un desguace…

Les doy en parte la razón a aquellos que piensan que la base de esta situación se encuentra en la escasa o nula formación en patrimonio histórico de los principales gestores de la Consejería de Cultura, desde la propia consejera de Cultura, pasando por un director de patrimonio, en su cargo por haber sido ex alcalde de Corvera, y una jefa de servicio que es abogada.

Aunque podríamos apostar por un planteamiento más político, es decir, para muchos, la falta de ese interés, respondería a un auténtico boicot en el caso de Cangas, y la deferencia hacia los otros concejos, producto de una mentalidad de periferia por la cual ese filón en patrimonio histórico que es el suroccidente asturiano, para las cabezas gestoras del Gobierno asturiano, sigue estando muy alejado de su famoso centro urbano de poder electoral, que en su día definieron como «Ciudad Astur».

Historias de dos vecinos del concejo

Enrique José Rodríguez García, socio del Tous pa Tous

Publicamos dos historias de dos vecinos del concejo de Cangas del Narcea, recogidas y escritas por nuestro socio y miembro del Payar, Enrique Rodríguez García, de Santolaya de Cueiras / Santa Eulalia de Cueras (Cangas del Narcea).

Enrique nos cuenta que hace años tuvo la suerte de leer los artículos de Mario Gómez en La Maniega, la vieja revista del Tous pa Tous, así que cuando supo que se ponía de nuevo en marcha esta sociedad, no tardó ni un día en apuntarse.

Enrique considera que en la web del Tous pa Tous podían publicarse artículos escritos de forma popular, entretenidos, con nombres y situaciones reales de nuestros pueblos y gentes. “Una parte del antiguo boletín del Tous pa Tous así lo hacía y francamente, cuando leo actualmente párrafos con los nombres de los paisanos, sus casas y las pequeñas anécdotas de aquellos tiempos, me agrada y me trasladan un poco a como se vivía en Cangas y en sus pueblos”.

Las historias que ha escrito Enrique tratan de Pepe “el de Corros”, que tiene 80 años y vive solo en este pueblo, y que el pasado mes de febrero fue entrevistado por España Directo (TVE), y de Juan, un joven de Xinestosu / Genestoso, que mantiene un colmenar a medias con el oso. Las dos pueden leerse en nuestra sección: Historias con nombre y apellidos.

  1. Pepe el de Corros
  2. La miel, Genestoso y el oso

Concentración parcelaria en La Barguera (Cangas del Narcea)

Irrondo de Besullo, Cangas del Narcea

Dice D. Joaquín Arce, Director General de Política Forestal y Montes del Principado de Asturias, que la concentración parcelaria de la zona de La Barguera, que abarca las aldeas de Sanabuega, Posada, Cerecedo, San Romano e Irrondo de Besullo, en la montaña de Cangas del Narcea, “no es la solución” a los problemas de subdesarrollo y despoblación endémicos por estos lares. Lo dice y no sé qué cara pone, porque me lo dice por teléfono, claro, porque está demasiado ocupado como para recibir a la comisión de vecinos que queremos entrevistarnos con él. Pero vamos que, por el tono de su voz, parece entre cansado y aburrido. Muy cansado no estaría, porque acababa de llegar de vacaciones, así que deduzco amargamente que es aburrimiento. Pero ¿por qué, oh dioses, otra vez un político aburrido de su trabajo? El caso es que suelta que esa intervención no es la solución para la zona aunque, confiesa, nunca ha estado aquí. Cordialmente le invito a pasar un día aquí, a comer con nosotros y contemplar lo que nos da la vida y lo que nos mata, y le reitero desde aquí la invitación, para que vea los montes abandonados, faltos de producción y cuidados, pasto de las llamas año tras año; las fincas minúsculas, gran parte de ellas o abandonadas o casi, porque los ganaderos prefieren tomar a renta grandes pastizales en los pueblos donde sí se ha hecho la concentración parcelaria, para recolectar hierba para el invierno y para apacentar los ganados.

En estas tierrinas difícilmente entra una máquina para cultivarlas, y el ganado acaba enseguida con el pasto. Vale, el Sr. Arce tal vez considere que estas tierras no están hechas para ser cultivadas con máquinas, sino a mano, y probablemente entienda que la idiosincrasia de esta zona es de economía de supervivencia, una familia con tres o cuatro vacas, unas gallinas, unos cerdos, un huertín y poco más. Como antes. Y a cagar al corral, que si tienes un váter igual me contaminas el río, o algo. Pero los impuestos los de ahora, eso sí. Pagar para que él tenga buenas calles en Oviedo, y buen aire acondicionado en su despacho de la planta que sea en el edificiote de las consejerías, que ése sí que es súper-ecológico. Y aquí, a comer no más que berzas y toucín, y las mujeres a parir en casa, como puedan, como siempre; y los hombres a cavar con azadas y a trabajar de sol a sol; y las vacas a tirar del arado, que los tractores contaminan, no como los Alsa del año catapún que hacen la línea Oviedo-Cangas del Narcea, que también son súper-ecológicos; y si, al final del día de trabajo, unos lobos te comen una cría, pues a aguantarse, que aquí los que sobramos somos nosotros.

Y digo yo: si aquí llevamos siglos viviendo de la gestión de la naturaleza, y allí se la han cargado para hacer ese conato de mega-ciudad que es Oviedo, ¿no deberían aplicarse las medidas de protección de la naturaleza a Oviedo, y no a La Barguera? ¿No debería poblarse de lobos la Tenderina, o la plaza de la Escandalera, o el Cristo y no estas montañas, donde ya hay tantos que no tienen qué comer en el monte y bajan a comernos el ganado a la puerta de nuestras casas?

Luego está el asunto del fuego. Todos los años los montes de La Barguera arden por los cuatro costados. Y es porque no están aprovechados, porque lo que no produce no se cuida, y no puede producir a menos que se redistribuya la propiedad de manera rentable, es decir, que se concentre. Para el señor Arce, esto es un delito y una manía nuestra –lo de prender fuego a los montes. Pero igual no sabe que el lobo no duerme en el suelo quemado, y que toda la maleza de años sin desbrozar ampara al asesino (porque el lobo no sólo mata para comer, mata por el placer de matar). Sólo es maleza, no hay nada productivo, el que quiera que venga a verlo, ni siquiera hay paisaje, y supone la diferencia entre acabar el año con tres o cuatro terneros más o menos. A mí no me gusta el fuego, como a muchos de mis vecinos, pero a estas alturas ya lo entiendo. Donde ha habido fuego no habrá lobos.

Interpreta D. Joaquín que le amenazo con que si no se lleva a cabo la concentración parcelaria vamos a quemar todo, y me dice que no se puede condicionar una actuación administrativa (la concentración) por la amenaza de la comisión de un delito (el fuego), ahora parece que ya se ha despertado, y no entiendo por qué está tan a la defensiva. Aquí nadie amenaza, y menos yo, que soy un pobre diletante en estos asuntos de la defensa del bien común. Si lo único que queremos es optimizar el desarrollo y la productividad de nuestra zona, de manera ecológica y sostenible, eso sí. No somos tontos, llevamos generaciones viviendo en estos pueblos, creo que no lo hemos hecho tan mal llegando al siglo XXI con zonas todavía vírgenes. Si se repuebla forestalmente el monte para la explotación sostenible de la madera, y se mantiene limpio y desbrozado, se produce un rendimiento ecológico y el lobo se mantiene alejado. No pretendemos acabar con nada. Sólo aspiramos a que la gente no se vaya de su casa porque aquí sólo le espera un futuro la mar de incierto, que se pueda vivir en medio de la naturaleza, aprovechándola sin expoliarla, optimizando los escasos recursos de que disponemos y, eso sí, acordes con nuestro tiempo, no queremos vivir como hace siglos, ni ser un museo etnológico viviente para deleite de los turistas de lo ecológico.

En fin, que el Sr. Arce acaba rebajando el nivel del tema desde “la concentración parcelaria no es la solución” a “no es suficiente”. Y ahí estamos de acuerdo. Sobre la base de una redistribución de la propiedad, condición sine qua non, hace falta una serie de actuaciones enfocadas al desarrollo ecológico de la ganadería y la agricultura, la apertura de vías de salida al mercado de los productos que se elaboren en la Asturias ecológica y la coordinación de los productores agro-ganaderos para la mejora de las condiciones de producción, de las infraestructuras y del rendimiento agrícola y ganadero. Y ahí es donde le pedimos al Sr. Director que dé la talla y que haga efectivo el lema de su campaña al Senado 2008: “LAS PERSONAS, PRIMERO”. Veremos.

JULIO ROZAS BLANCO – Irrondo de Besullo – Cangas del Narcea
23 de julio de 2009