Artículos de opinión

Sobre el centro de salud de La Cortina, en Cangas del Narcea

Publicado en LNE » Cartas de los lectores » 5 de Diciembre del 2009

Sobre el centro de salud de La Cortina, en Cangas del Narcea, ya se ha escrito mucho, han escrito muchos, y muchos han escrito mucho, y muchos mejor que yo. Y aunque tengo que admitir que, desde hace bastante tiempo, venía considerando en tratar seriamente el asunto, venía descartándolo de igual modo con gran velocidad, por ser un asunto tan incómodo. Sí, incómodo, por polémico, por bronco, por turbio, por político. Que no por política, que si bien nuestra realidad política tiene ese aire polémico, bronco y turbio, lo tiene por las acciones de nuestros políticos, no porque la política tenga que ser así. En cualquier caso, ahora les diré porqué querría yo escribir sobre algo así. Bien, escribo esto, porque en esta ocasión, se trata de algo personal.

Y es que, desde hace un par de semanas, arrastro una serie de molestias derivadas de una lesión deportiva. Nada grave, únicamente un pie reticente para con el cumplimiento de sus funciones básicas, una molestia menor, pero demasiado prolongada en el tiempo. Por ello, dos semanas después de haber recibido los primeros auxilios en el ambulatorio de Pumarín, y sin estar solucionado el problema, decidí aprovechar mi estancia en la villa por las presentes festividades, para acudir a mi médico de cabecera, el mío y el de toda mi familia, el de toda la vida.

Es a partir de aquí cuando empieza el calvario. El frío clima de los últimos días, y la continua presencia de un molesto orbayu o calabobos, esto último un poco más castizo, sumado a mí caminar renqueante. Me desanimaron a mí, como creo que hubiesen desanimado a cualquiera, de recorrer paseando los más de dos kilómetros que separan mi residencia del centro de salud, el provisional, el de toda la vida vamos, y del hospital con el que comparte edificio.

Por esto decidí subir conduciendo, y tras recorrer varias veces el recinto del hospital, buscando una plaza de aparcamiento, dándome por vencido, y tras haber juramentado lo juramentable, y cagamentado lo cagamentable, terminé por aparcar en la no tan cercana Calle Sienra, teniendo que desplazarme bajo el orbayu, cojo y cabreado hasta el centro de salud.

Señalar únicamente, pues no es el tema que ocupa este artículo, el pésimo estado de los accesos al hospital comarcal, muy peligrosos en coche (un cambio de rasante sin apenas visibilidad, justo tras el cruce transversal de la carretera comarcal), y una entretenida gincana mortífera para los peatones.

Bueno, retomaré la historia habiendo llegado ya al centro de salud, habiendo ya cojeado el cojo, estando calado el bobo y cagamentado lo cagamentable. No me detendré, en lo desagradable que me resultó enterarme de que mi médico de cabecera no pasaba consulta esa mañana, pues el hombre se encontraba realizando visitas médicas por los pueblos del concejo. ¡Cáspita, córcholis, caramba!

Y dejar muy claro que no me quejo ni de mi médico, ni de muchísimo menos de su labor. Y es que teniendo el concejo 825 kilómetros cuadrados, y unos quince mil habitantes dispersos en 285 núcleos habitados, algunos distantes a más de una hora en coche del hospital, con una población muy envejecida, no seré yo quien critique estas visitas médicas. Además, si tenemos en cuenta que los vecinos concejos de Ibias, Degaña y Allande, dependen en lo sanitario del hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, no es de extrañar que la carga de trabajo que soporta dicho centro y su personal, sea solventada únicamente mediante esfuerzos ímprobos.

Y es que aún calado, cabreado y cojo, servidor no puede evitar pensar en que, si al desbordado hospital, y a su sobrepasado personal, le añadimos la insuficiente infraestructura de un indefinidamente provisional centro de salud. Apenas un largo pasillo, donde hace veinte años se anexaron unas diminutas consultas, y unas diminutas salas de espera, solo para salir del paso les dijeron, a los ya por aquel entonces hacinados médicos y pacientes. Pienso yo, que es normal que con estas mimbres, pasen estas cosas; por aquello que decía que de esos barros, vienen estos lodos.

Y todo esto, con el solar para el nuevo centro de salud, este ya en el núcleo urbano, con un aparcamiento suficiente en el barrio de La Cortina; expropiado y pagado, diseñado y construido, preparado y acondicionado, y, claro está, y de aquí el problema, todo completamente paralizado.

Y he aquí, que a los ciudadanos de a pie que nos llaman, se nos ponen los pelos de punta. Como escarpias si prefieren, que es más de la tierra. Y es aquí, que todos nos dicen de todo, digos y diegos, yendo y viniendo en su mayor parte.

Se nos dijo desde el SESPA y la Consejería de Sanidad, que se prepara una reforma en la sanidad canguesa que incluye un centro de salud en el actual hospital comarcal. Nos dicen desde el ayuntamiento que para qué expropió entonces el anterior ejecutivo los terrenos de La Cortina. Se dice el ciudadano de a pie también que porqué, de construir un centro de salud, no lo construyen en el local acondicionado a tal efecto. Nos dice el concejal de sanidad que actualmente se han venido inaugurando varios centros de salud o consultorios médicos a lo largo de toda la geografía asturiana, citando como ejemplos, el Consultorio de Salud de Las Campas, el Centro de Salud de Tudela Veguín, el Centro de Salud de La Corredoria o el Consultorio Médico de Grandas de Salime. Y que de todo ello se desprende que existe consignación presupuestaria para obras en la sanidad, y que si en Cangas del Narcea no se hacen es porque no se quiere.

Y a todo esto nuestros, al parecer poco venerables ancianos, y a los hechos relatados me remito (porque si no les construyen un centro de salud digno, será que son poco merecedores de veneración), se dicen unos a otros el porqué se construyen centros de salud en La Corredoria, o consultorios en Grandas de Salime, con grandes presupuestos y no uno en La Cortina, en el solar ya acondicionado, para saldar una cuenta pendiente desde hace veinte años, para dar solución a un problema presente hace veinte años, a un problema presente ayer, y a un problema presente ahora.

Y es que, muchos dicen mucho, mucho se ha escrito sobre el tema, y todo lo que se diga es poco. Porque entre los muchos que dicen mucho, hay algunos que todavía se atreven a decir, que si el centro de salud de La Cortina no se construye, es porque no es necesario. Y entre los muchos que dicen mucho, aquí hay uno que, cabreado, calado y cojo dice, que eso, vaya a decírselo a su padre.

Cortinas

Derribo de los edificios expropiados para desarrollar, entre otras actuaciones, el centro de salud de La Cortina. Foto MERA

La Nueva España – 19/01/2011

Los partidos desempolvan el tema del centro de salud de Cangas, no para solucionarlo, claro, sino como arma electoral. En cuatro años que llevamos soportando ese enorme agujero en nuestra fe democrática, nadie ha querido asumir responsabilidades ni en la génesis ni en la solución del desaguisado. Todos echan balones fuera. Alega el anterior régimen que ya se sabía desde el principio que en el proyecto de La Cortina no iba el centro de salud. Lo sabrían ellos, porque al resto nos tenían completamente engañados o semejante despilfarro no hubiera salido adelante sin oposición. Alega el actual régimen que ellos se vieron «obligados» en su día a colaborar sin estar de acuerdo. Es curioso. Yo siempre creí que las «obligaciones» de los cargos electos eran para con sus votantes y no para con sus «pagantes». Un concejal de Urbanismo al que intentan hacer firmar algo que le parece inmoral debe elegir entre su dignidad y su sueldo. Todo lo demás son cortinas de humo.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

Proyectos

Vecinos de Agüera de Castañedo, cuchando las berzas. Foto de Miki López.

La Nueva España – 12/01/2011

No creo pecar de pesimista si digo que nuestra comarca lleva mucho tiempo en declive. Ni los más optimistas dejan de reconocerlo viendo los datos poblacionales. Cada vez somos menos y más viejos y la tendencia no es a mejorar. Dependemos peligrosamente del sector público y, ahora que el estado del bienestar va a ser sometido a un drástico adelgazamiento, es cuestión de poco tiempo que los recortes nos afecten. Esta «reconversión» del sector público, próxima e inevitable, sumada a las anteriores del campo y la mina, podría ser la puntilla que nos enviara al olvido. Frente a esto hacen falta proyectos de futuro, serios, ambiciosos y con amplio apoyo. Sin embargo, los aspirantes a liderarlos parecen más interesados en solventar sus rencillas personales y su única receta común parece ser «asfalto y cemento». Pues bien, las inyecciones de asfalto y cemento no curaron nuestros males ni lo harán. Sólo beneficiarán a los que las recetan y a los que las fabrican.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

Restauración y destrucción del monasterio de Corias

Casetón de aluminio junto a la chimenea del siglo XVIII. Foto A. Fanjul

Hace ya tiempo que en el occidente asturiano corren diversos rumores críticos con el impacto de algunas de las obras que se están realizando en nuestro pequeño «escorial» del Narcea. Los precedentes de errores en una política de restauraciones salvajes sobre nuestro patrimonio histórico, como el de la iglesia de Abamia, nos hacían pensar inocentemente que habría un cierto cambio en las políticas de actuación en nuestro patrimonio histórico, aunque nuestra reciente visita al monasterio de Corias nos ha mostrado lo equivocados que estábamos.

Para empezar, y con un impacto visual de varios kilómetros, nos encontramos unos casetones de aluminio y bufardas de gran desarrollo junto a nada menos que la chimenea del siglo XVIII del monasterio, todo ello dentro de un sorprendente cambio de volumetría de un monumento declarado Bien de Interés Cultural.

Desde los laterales vemos como se ha eliminado el claustro sur, conocido como claustro de los novicios, dejando sin luz natural una de las sacristías y refrectorio monacal más importante de Asturias por su volumen.

A la destrucción de las monumentales cocinas neoclásicas, cuyos restos hemos podido observar en trozos, tirados en el suelo del claustro oeste, le sigue la eliminación de muros históricos del monasterio, en paralelo a una falta de restauración de los bienes muebles, que también hemos podido observar en un estado infame en el interior del edificio, ya sean esculturas religiosas, o los restos de la interesante colección de ciencias naturales del antiguo colegio, cuyos animales disecados descansaban hace un tiempo en un sótano inundado con un palmo de agua.

Restos de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI, en cuyo interior se han cimentado grandes pilares de hormigón.

En otro orden de cosas, es criticable la construcción de grandes pilares de cemento en el interior de las ruinas de la iglesia románica que se está descubriendo, alguno de los cuales parte nada menos que del interior del ábside de la propia iglesia. Y todo ello sin que la excavación de la iglesia hubiese finalizado, a lo que debemos sumar la rapidez con la que se ha vaciado el entorno de la antigua iglesia, donde se hallaba el cementerio medieval.

En definitiva, la política de restauración de estilo, mucho más cara por cierto, debe ser discutida ante la identidad de la arquitectura histórica, tanto como atractivo turístico para el visitante como por su atractivo sentimental para los vecinos de Cangas.

Restos de la cabecera con tres ábsides de la iglesia románica del monasterio de Corias del siglo XI

Por poner un ejemplo, hace unos años los arqueólogos descubrían un bonito suelo de cantos del siglo XVIII en la parte trasera de las cuadras del monasterio, que apenas requería una limpieza, para servir como suelo. En vez de eso se optó por tapar ese excepcional suelo original por un enlosado sin carácter, mucho más costoso.

Estas dudas respecto a lo que consideramos un brutal impacto sobre el patrimonio histórico del monasterio de Corias exigen una reconsideración de este tipo de políticas por parte de la institución que se supone debería de ser la encargada de protegerlo, como es la Consejería de Cultura del Principado, así como una futura investigación sobre la desaparición de algunos de los elementos históricos que hemos citado.

Por ALFONSO FANJUL PERAZA – ARQUEÓLOGO-
ASESOR DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL PARTIDO POPULAR EN ASTURIAS

La Nueva España 20/10/2010

No les importamos

Cabecera del blog de M. Santiago Pérez Fernández: Tineo, sus cosas y las mías.

Ya está claro: la autovía Oviedo-La Espina tendrá su último presupuesto allá por el 2014. Este dato supone que, con suerte, para el 2016 podremos circular por ella, pero eso sí, el segundo vial entre Salas y La Espina seguirá sin hacerse. Eso es lo que hemos leído.No voy a recordar los años de atraso de esta infraestructura, de eso ya se encargan otros, yo quiero hablar, una vez más, de lo que nos queda por delante y de todo el daño que están causando con esta medida. Aunque ¿a quien le importa?

Esta vía de comunicación dará servicio al suroccidente asturiano y eso es casi como decir nada. No nos engañemos. Se ha hablado de la autovía del Cantábrico, del AVE, de lo que ustedes quieran, pero salvando honrosas excepciones, nada de nada. Como que no existiéramos. Los alcaldes con hacer unas declaraciones en la prensa un par de días ya están contentos. Aquí paz y después gloria. Mientras, los ciudadanos del suroccidente, seguiremos aguantando.

Pero esto del Suroccidente de Asturias ¿qué es? Aunque pueda sorprender a algunos, esta comarca sigue siendo una gran desconocida para muchos asturianos. Comprende los concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Íbias y Tineo. Tiene una extensión de 2.149 Km2, que representa el 20 % del territorio. Se trata de una zona eminentemente accidentada, ya que la misma se ve atravesada por la barrera suroccidental de la cordillera Cantábrica y sus estribaciones perpendiculares a la costa. La población es escasa, algo más de 30.000 mil habitantes, lo que la convierte en la comarca menos poblada por unidad de superficie de toda Asturias.

Sí estos datos ya son indicativos, podemos aportar algunos económicos que nos dan un pequeño esbozo de nuestra realidad. El sector industrial tiene su importancia debido a la actividad minera, concentrada en los concejos de Tineo, Cangas del Narcea y Degaña. Sector que todos sabemos que se encuentra en su recta final, muy a pesar nuestro.

En el sector primario, los cultivos son una pequeña parte, pues predominan las actividades pecuarias. Entre los concejos comarcales destaca Tineo que sigue siendo el mayor productor de leche de España. Las vacas siguen formando parte de la vida y la economía de la zona.

En el sector energético destaca la central térmica de Soto de la Barca y los embalses de La Barca y La Florida. Este sector se complementa con el de producción eólica.

Por lo que se refiere a las infraestructuras de transportes tienen sus vías principales en las carreteras AS-14 (Grandas de Salime-Puente del Infierno) y AS-15 (Cornellana-Puerto de Cerredo). Estas, junto a las carreteras comarcales, con su relieve montañoso, dan como resultado unos trazados difíciles y lentos. Con la ausencia de ferrocarril tendremos las causas que determinan que sea la zona con más baja accesibilidad de Asturias y que acentúa el carácter periférico de la comarca. Estos factores han supuesto una barrera, no solo física, sino también psicológica con repercusiones económicas y sociales que se vienen arrastrando históricamente y que están todavía hoy presentes.

No voy a alargarme más. Con esta somera descripción todos pueden hacerse una idea de que estoy hablando y si tienen alguna duda, por favor, vengan y visítennos.

Ese es nuestro panorama. Pensemos por un momento que las minas se cierran. No es nada descabellado. Ahí están bregando los sindicatos. Si esa circunstancia se produce, Degaña -que vive prácticamente de la minería- desaparece. Cangas del Narcea y Tineo lo iban a pasar francamente mal. No es una exageración, es una realidad. A esto habría que añadir que es lo que sucedería con la térmica de Soto de la Barca, que se alimenta de la antracita de la comarca. ¿Sería descabellado pensar que cerraría?

En el caso de la ganadería solo tenemos que recordar que los técnicos de la Unión Europea elaboraron un informe en el que se decía, por ejemplo, que Tineo no era rentable para mantener su cabaña ganadera. Sin comentarios.

Teniendo presentes estos datos podemos empezar a darnos cuenta de la trascendencia que tiene la autovía de Oviedo-La Espina. Es simplemente una cuestión de supervivencia.

Hablando de supervivencia no voy a referirme a cuestiones sanitarias. Sí tengo que recordar que los datos de distancias y tiempos esgrimidos por la Consejería de Sanidad se van al garete.

Podemos dar un vistazo a nuestro tejido industrial. Quitando lo mencionado hasta ahora, se circunscribe a pequeñas empresas de carácter familiar, pero que han realizado un gran esfuerzo de adaptación y de mejora.

Permítanme unos datos simplificados al máximo. En el concejo de Salas, en La Espina, está ubicado el Polígono de El Zarrín. Tienen una superficie neta de 45.099 metros cuadrados en el que están empleados unos 250 trabajadores. Sigue creciendo.

En Tineo se encuentra el Polígono de La Curiscada. Tiene más de 450 trabajadores en las más de 60 empresas que en él se ubican. Se sigue invirtiendo en él y la demanda de suelo industrial continúa.

La dejadez, la apatía y la desidia de algunos nos están poniendo el futuro difícil. No podemos seguir perdiendo tiempo. No podemos seguir esperando. ¿Quieren terminar la autovía cuando ya no viva nadie en esta comarca? La verdad es que resulta increíble que a estas alturas tengamos que recordar la trascendencia de las comunicaciones en el desarrollo de las regiones.

Veníamos tarde y ahora nos van a frenar otro poco más. No se si tendremos futuro, aunque espero que sí. Lo que tengo claro es que el presente es un poco más complicado para los vecinos del suroccidente que para los de otras zonas. Aunque… ¡que más da! Somos pocos y cada vez más viejos. Que esperen un poco y problema arreglado: el tiempo lo solucionará.

Hay quienes piensan que recortando la inversión pública se va a salir de la crisis. Pues van dados. Hoy por hoy son los mismos que se creen que recortando los derechos laborales y las prestaciones sociales van a ganar las elecciones. El tiempo lo va a decir, pero mientras, nosotros, los vecinos del suroccidente…¿?

M. Santiago Pérez Fernández
en su blog: Tineo, sus cosas y las mías

¡Vuelta la burra al trigo!

El consejero de Salud, José Ramón Quirós García. Foto EFE/Archivo

La Nueva España – 09/09/2010

Creían haber evitado los recortes en el Hospital de Cangas? Pues no. Aquello era sólo una prueba, un ensayo de la «solución final» para los problemas financieros del Gobierno asturiano. Si no se puede sostener el despilfarro político y las alas de Asturias al mismo tiempo, hay que abandonar las alas. Y, como las deportaciones están mal vistas, es mejor ir recortando servicios y abandonando las infraestructuras hasta que pierdan la esperanza y se vayan marchando ellos mismos por aburrimiento. Sencillo y elegante, sí señor. Así que aquí vuelven a la carga con informes pagados para que se empiecen a escribir a partir de las conclusiones y palabrería vacía que intenta esconder intenciones vergonzosas. Ahora la cosa depende de nosotros, de los «periféricos», y nuestras opciones son muy claras: O plantamos cara y defendemos nuestros derechos con uñas y dientes o vamos comprando un piso en La Corredoria.

Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente.

 

Lavanderas canguesas

Lavanderas en el río Narcea, hacia 1910. Foto Villegas. Colección del Museo del Pueblo de Asturias.

Hay una Asturias que, camino del bajo Nalón, busca el mar que, en este caso, no se trataría del morir al modo de la inmortal metáfora manriqueña, sino que, antes al contrario, ambiciona, primero, abrirse, y, en último término, expandirse más allá de las angosturas de nuestras montañas. Es la Asturias con voluntad transitiva, con afán viajero que, aunque en eso apenas hemos reparado, viene marcado en no pequeña parte por nuestra orografía, en la que hay una continua vocación de ampliar horizontes. Son las aguas que, nacidas en las montañas, se abren camino entre estrechos cauces y que ambicionan, primero, la llegada al valle. Aguas que, salidas de sus guaridas rocosas, van camino, antes o después, de convertirse en río.

Piense el lector por un momento en el río Narcea a su paso por Cangas tal y como muestra la fotografía que aquí glosamos. En realidad, desde su nacimiento en Monasterio de Hermo, el recorrido hasta la capital del concejo es corto y, sin embargo, su cauce es ya considerable. No hablamos sólo de desniveles que ayudan a su crecimiento, sino también de las aguas que va recibiendo y que, instantáneamente, se le incorporan hasta formar un río de importancia capital en la Asturias del occidente, receptor hasta su entrega al Nalón de tantas y tantas afluencias que, a su vez, irán formando ríos. Designio de ensanchamiento no sólo del propio cauce, sino también de las vegas que, a su paso, se van enriqueciendo, en lo paisajístico y en su fertilidad. Ello por no hablar de la riqueza que en él vino habitando con sus truchas desde los inicios, y sus reos, salmones y anguilas que se internan en su seno contracorriente.

El Narcea, a su paso por Cangas, representa, entre otras muchas cosas, la recepción de una riqueza que mana en sus montañas más cercanas y que, sin detenerse, al modo que nos hizo saber Heráclito, continúa en espera de otras incorporaciones hasta muy cerca del mar.

Cangas del Narcea. Un valle muy estrecho y, sin embargo, un río grande, a cuyo alrededor se vino forjando la historia de una de las villas más importantes de Asturias. Río aún joven que anticipa los designios de los que venimos hablando.

Lavanderas en el Narcea

Cestos de la colada vacíos. Ropas que se están lavando y que esperan su turno sobre las piedras. Muy cerca, el puente, que no es el romano, sino el que se encuentra por debajo de la Iglesia y del palacio de Omaña. Al otro lado del puente, por encima del discurrir del río, pueden atisbarse las viñas, uno de los rasgos verdaderamente distintivos de este concejo asturiano, con un esperanzador potencial vinícola, recurso que se intenta revalorizar, esperemos que con el mayor de los éxitos. En la fotografía, se observan, por decirlo así, dos grupos de lavanderas. Hay un espacio entre las cuatro que comparecen en primer término y las otras dos que se encuentran más alejadas. La mayoría de ellas tienen su cabeza cubierta al modo tradicional. Apenas son perceptibles sus rostros. La que muestra sus brazos más destapados parece la más joven del grupo. El momento que capta la imagen, sobre todo en lo que se refiere al grupo más cercano y numeroso, no parece que sea testigo de una charla entre ellas, sino más bien de ensimismamiento en la tarea, a la vez, común y propia. No cabría decir lo mismo de las otras dos lavanderas que se encuentran más alejadas.

Lavanderas canguesas que, en el desarrollo de su tarea, tenían la posibilidad, seguro que no desperdiciada en la mayor parte de las ocasiones, de socializar en un momento en que las mujeres disponían de menos opciones que los hombres para casi todo, incluso para reunirse sin demasiadas prisas. Un escenario común para un trabajo individual. Un entorno muy cercano a edificios que atestiguan parte fundamental de la historia, también artística y religiosa, de la villa.

Lavanderas canguesas. El río como lavadero. Las aguas que se renuevan de continuo como garantes de la limpieza de la ropa que llevan en sus cestos. Desarrollan su tarea, como hemos apuntado, muy cerca de la basílica de la capital del concejo. En su horizonte más allá del puente, los viñedos. Estamos hablando de un momento, principios del siglo XX, en que la población del Concejo se movía en torno a los 20.000 habitantes: 22.742, en 1900; 23.104, en 1910, 23.668, en 1920. El censo más reciente arroja el dato de 14.796 habitantes. Conviene tener en cuenta que, tras la etapa de mayores explotaciones mineras en las últimas décadas del siglo XX, Cangas busca afianzarse con sus recursos tradicionales y con aquellos otros que puedan contribuir a su desarrollo, frente a las amenazas que son comunes al campo asturiano en general y al occidente de nuestra tierra en particular, fundamentalmente, el envejecimiento de la población, así como la carencia de expectativas profesionales para los más jóvenes. En 1927, dejó de llamarse Cangas de Tineo y pasó a designarse como Cangas del Narcea. La antigua denominación sigue dando pie a conversaciones de rivalidades localistas que, por fortuna, en la mayor parte de los casos, no van más allá de la ironía y de la retranca.

Alto Narcea que discurre, ya poderoso, por Cangas. Lavanderas que dan cuenta, más allá de los avatares personales, de la vida que bullía en esta población a principios del siglo XX. Población que, sin prejuicio de la importancia que vino teniendo y tiene en el suroccidente asturiano, cuenta aún con muchas potencialidades sin explotar, empezando por unas infraestructuras que comunicasen Asturias y la meseta por su entorno, algo de lo que se habló siempre y que cobró actualidad hace tres años en la campaña electoral autonómica y municipal cuando se hablaba de abrir la autovía de los retrasos, es decir, la de la Espina, hacia Ponferrada.

Cangas, ahora como entonces, busca su salida, al mar a través del Narcea y del bajo Nalón, y también hacia Castilla tan cercana pero sin infraestructuras que faciliten ese anhelado tránsito. Capital del alto Narcea, capital minera del occidente durante décadas, que vino esperando una comunicación ferroviaria que nunca llegó, que discurriera más o menos paralela al gran río que la recorre. Lavanderas canguesas de una Asturias de ayer que hoy sigue en busca de su futuro, de un futuro que pasa en no pequeña parte por este río tan poco atendido y cuidado que es el Narcea.

Publicado en A orillas del Narcea. Agosto de 2008

El silencio del Occidente

Los operarios encargados de ejecutar la obra que debería comunicar La Doriga con Cornellana, abandonaron hace semanas los trabajos en los pilares del viaducto sobre el río Narcea

Se cuentan con los dedos de una mano -y sobran algunos- las corporaciones municipales, los colectivos y entidades que han salido a la palestra para protestar por la paralización de obras en una comarca en constante depresión como es el occidente asturiano. Hay un silencio sepulcral por parte de casi todos los que deberían de estar ya situados en vanguardia de un movimiento vecinal, social, municipal y cultural para decirles, alto y claro, a los responsables del desaguisado que aquí y ahora no nos quedamos mano sobre mano a verlas venir —más bien a ver marcharse muchos millones en obras imprescindibles— y que con los asturianos de esta comarca no se puede andar jugando.

El sindicato afín al Gobierno tuvo la dignidad de emitir su protesta desde Cangas del Narcea, pero sabido es que los dos sindicatos mayoritarios andan sacando pecho con anuncios de movilizaciones y huelgas para la seronda cuando ya no haya vacaciones, no vaya a ser que algún alto dirigente de los mismos tenga que suspender su merecidísimo descanso en la montaña o en el mar para agarrarse al palo de la pancarta. O sea, que los comunicados ugetistas de la comarca canguesa quedaron en simple fueya en el castañéu, que se dice por estas latitudes. Algo de ruido, pero con las nueces verdes. Y así no cae ninguna.

Las corporaciones municipales con gobiernos afines también al de la Moncloa pues no han ido mucho más allá que los sindicalistas cangueses. Alguna moción -generalmente de la oposición- incluida en las sesiones plenarias con resultados algo así como «es un drama», «nos dejan en la estacada», «no nos escuchan», «esto es el declive de la comarca», «la crisis tiene la culpa», «son obras paralizadas que se pueden retomar cuando escampe»? más fueya en el castañéu.

Se conoce ya el dato, publicado precisamente por este periódico, de los millones que se han tirado en la segunda calzada de Salas a La Espina. Y los finos analistas ya opinaron lo divino y lo humano sobre ello. Así es que en los pueblos, que es donde viven los vecinos afectados por todo esto del sempiterno aislamiento del Occidente con la rica comarca central de Asturias, leen, escuchan, opinan y piden la baraja al atardecer en el chigre para echar una partida al tute. Las asociaciones de vecinos no tienen capacidad para reivindicar nada porque bastante hacen si consiguen que el Ayuntamiento de turno les repare una carretera local intransitable. «Esos no tienen un duro para obras», se oye decir un día sí y otro también en los pueblos. «Si nos siguen pagando las pensiones podemos estar contentos». Desánimo. Decepción. Sentimiento de engaño. De promesas electorales que ya dijo el viejo profesor en su día alcalde de Madrid que están para no cumplirlas.

Pilares sin terminar del viaducto sobre el Río Narcea correspondiente al tramo La Doriga-Cornellana

Pero? ¿y los políticos que elegimos en el Occidente? Perdón, pero para reproducir lo que en los pueblos se opina de los políticos nacionales, regionales y mediopensionistas yo no pongo ni una sola línea sin que esté presente mi abogado. No está el horno arroxao para cocer bien la boroña. Recurren al honor lesionado y te meten en el Juzgado y allá va que te preste. Los emolumentos que perciben -sueldos, dietas, suplementos, dedicación exclusiva, que muchas veces no se ajusta a la realidad- están a años luz de la pensión que percibe este jubiloso jubilado que escribe y que cotizó medio siglo a la Seguridad Social, mientras que ellos, los políticos, con hacerlo de Pascuas a Ramos pues ya tienen una paga de por vida. Así es que de los políticos, ni media palabra. Por si acaso, que el miedo ayuda a guardar la viña. Y nunca mejor dicho si se piensa que esta tierra marginada de Asturias es buena productora de uva.

Algunos alcaldes de esta comarca han hecho declaraciones respecto al problema que nos ocupa de la paralización casi total -está ahí el trazado para verlo- de las obras que había en marcha y que nunca quedó claro cuándo se iban a terminar, pero han tenido muy buen cuidado de no alcanzar en sus descalificaciones a quien manda en Madrid. Nadie se quiere jugar el puesto de privilegio que pueda tener en mayo cuando haya elecciones municipales y regionales. Nadie ha dimitido. Nadie ha dado un puñetazo encima de la mesa para decirles a sus correligionarios que «ahí os quedáis con vuestras decisiones tan lesivas para el occidente asturiano, que yo, por dignidad, me marcho para casa». Todo sigue como antes. Aquí nadie se la juega. Aquí sigue en vigor eso de tira que libras. En mayo puede haber sorpresas muy gordas porque el personal anda muy consciente de todo lo que está ocurriendo. Al plato vendrás, arbeyu.

Ante todo este panorama no es de extrañar que en el presente verano las fiestas de pueblo estén más animadas que nunca, con buenos rendimientos -aunque no como hace unos pocos años- en los chigres que montan las comisiones de festejos para sacar algo y no tener que peregrinar varios meses vendiendo papeletas para la xata de casa en casa. Y es que el personal, ante la situación económica, social y puestos de trabajo que se van al traste, se hurga el bolsillo, pide algo para beber, se mete en el baile y ataca con ímpetu el pasodoble de la modesta orquesta, porque ya no podemos traer a los «Satélites».

Y de solidaridad tampoco andamos muy finos, porque ahí está el ejemplo del escaso o nulo apoyo que recibió el alcalde de Salas cuando quedó cortada la carretera general a la altura de Villazón. Ahí te quedas con el muerto. Ante la sensación de abandono y engaño que por aquí se siente resulta lógico que en nuestras fiestas de este año, después del «Asturias, Patria Querida» de cierre, quede sólo un silencio sepulcral. Y cuando amanece puede que hasta estén a la vista los hierros y los hormigones de una autovía paralizada. Es el silencio de Occidente.

José de Arango
LNE – Sábado 07 de agosto de 2010

Concentración parcelaria en La Barguera (Cangas del Narcea)

Irrondo de Besullo, Cangas del Narcea

Dice D. Joaquín Arce, Director General de Política Forestal y Montes del Principado de Asturias, que la concentración parcelaria de la zona de La Barguera, que abarca las aldeas de Sanabuega, Posada, Cerecedo, San Romano e Irrondo de Besullo, en la montaña de Cangas del Narcea, “no es la solución” a los problemas de subdesarrollo y despoblación endémicos por estos lares. Lo dice y no sé qué cara pone, porque me lo dice por teléfono, claro, porque está demasiado ocupado como para recibir a la comisión de vecinos que queremos entrevistarnos con él. Pero vamos que, por el tono de su voz, parece entre cansado y aburrido. Muy cansado no estaría, porque acababa de llegar de vacaciones, así que deduzco amargamente que es aburrimiento. Pero ¿por qué, oh dioses, otra vez un político aburrido de su trabajo? El caso es que suelta que esa intervención no es la solución para la zona aunque, confiesa, nunca ha estado aquí. Cordialmente le invito a pasar un día aquí, a comer con nosotros y contemplar lo que nos da la vida y lo que nos mata, y le reitero desde aquí la invitación, para que vea los montes abandonados, faltos de producción y cuidados, pasto de las llamas año tras año; las fincas minúsculas, gran parte de ellas o abandonadas o casi, porque los ganaderos prefieren tomar a renta grandes pastizales en los pueblos donde sí se ha hecho la concentración parcelaria, para recolectar hierba para el invierno y para apacentar los ganados.

En estas tierrinas difícilmente entra una máquina para cultivarlas, y el ganado acaba enseguida con el pasto. Vale, el Sr. Arce tal vez considere que estas tierras no están hechas para ser cultivadas con máquinas, sino a mano, y probablemente entienda que la idiosincrasia de esta zona es de economía de supervivencia, una familia con tres o cuatro vacas, unas gallinas, unos cerdos, un huertín y poco más. Como antes. Y a cagar al corral, que si tienes un váter igual me contaminas el río, o algo. Pero los impuestos los de ahora, eso sí. Pagar para que él tenga buenas calles en Oviedo, y buen aire acondicionado en su despacho de la planta que sea en el edificiote de las consejerías, que ése sí que es súper-ecológico. Y aquí, a comer no más que berzas y toucín, y las mujeres a parir en casa, como puedan, como siempre; y los hombres a cavar con azadas y a trabajar de sol a sol; y las vacas a tirar del arado, que los tractores contaminan, no como los Alsa del año catapún que hacen la línea Oviedo-Cangas del Narcea, que también son súper-ecológicos; y si, al final del día de trabajo, unos lobos te comen una cría, pues a aguantarse, que aquí los que sobramos somos nosotros.

Y digo yo: si aquí llevamos siglos viviendo de la gestión de la naturaleza, y allí se la han cargado para hacer ese conato de mega-ciudad que es Oviedo, ¿no deberían aplicarse las medidas de protección de la naturaleza a Oviedo, y no a La Barguera? ¿No debería poblarse de lobos la Tenderina, o la plaza de la Escandalera, o el Cristo y no estas montañas, donde ya hay tantos que no tienen qué comer en el monte y bajan a comernos el ganado a la puerta de nuestras casas?

Luego está el asunto del fuego. Todos los años los montes de La Barguera arden por los cuatro costados. Y es porque no están aprovechados, porque lo que no produce no se cuida, y no puede producir a menos que se redistribuya la propiedad de manera rentable, es decir, que se concentre. Para el señor Arce, esto es un delito y una manía nuestra –lo de prender fuego a los montes. Pero igual no sabe que el lobo no duerme en el suelo quemado, y que toda la maleza de años sin desbrozar ampara al asesino (porque el lobo no sólo mata para comer, mata por el placer de matar). Sólo es maleza, no hay nada productivo, el que quiera que venga a verlo, ni siquiera hay paisaje, y supone la diferencia entre acabar el año con tres o cuatro terneros más o menos. A mí no me gusta el fuego, como a muchos de mis vecinos, pero a estas alturas ya lo entiendo. Donde ha habido fuego no habrá lobos.

Interpreta D. Joaquín que le amenazo con que si no se lleva a cabo la concentración parcelaria vamos a quemar todo, y me dice que no se puede condicionar una actuación administrativa (la concentración) por la amenaza de la comisión de un delito (el fuego), ahora parece que ya se ha despertado, y no entiendo por qué está tan a la defensiva. Aquí nadie amenaza, y menos yo, que soy un pobre diletante en estos asuntos de la defensa del bien común. Si lo único que queremos es optimizar el desarrollo y la productividad de nuestra zona, de manera ecológica y sostenible, eso sí. No somos tontos, llevamos generaciones viviendo en estos pueblos, creo que no lo hemos hecho tan mal llegando al siglo XXI con zonas todavía vírgenes. Si se repuebla forestalmente el monte para la explotación sostenible de la madera, y se mantiene limpio y desbrozado, se produce un rendimiento ecológico y el lobo se mantiene alejado. No pretendemos acabar con nada. Sólo aspiramos a que la gente no se vaya de su casa porque aquí sólo le espera un futuro la mar de incierto, que se pueda vivir en medio de la naturaleza, aprovechándola sin expoliarla, optimizando los escasos recursos de que disponemos y, eso sí, acordes con nuestro tiempo, no queremos vivir como hace siglos, ni ser un museo etnológico viviente para deleite de los turistas de lo ecológico.

En fin, que el Sr. Arce acaba rebajando el nivel del tema desde “la concentración parcelaria no es la solución” a “no es suficiente”. Y ahí estamos de acuerdo. Sobre la base de una redistribución de la propiedad, condición sine qua non, hace falta una serie de actuaciones enfocadas al desarrollo ecológico de la ganadería y la agricultura, la apertura de vías de salida al mercado de los productos que se elaboren en la Asturias ecológica y la coordinación de los productores agro-ganaderos para la mejora de las condiciones de producción, de las infraestructuras y del rendimiento agrícola y ganadero. Y ahí es donde le pedimos al Sr. Director que dé la talla y que haga efectivo el lema de su campaña al Senado 2008: “LAS PERSONAS, PRIMERO”. Veremos.

JULIO ROZAS BLANCO – Irrondo de Besullo – Cangas del Narcea
23 de julio de 2009

La Braña de Monasteriu d’Ermu recinto privado

Brañas de las fuentes del Narcea. Foto de ildepg en Panoramio.

En dos días habíamos improvisado una pequeña escapada a las fuentes del Narcea, y de paso “estrenar” el túnel del Rañadoiro camino de Monasteriu d’Ermu como indica el nuevo cartel al final de la obra recién inaugurada. Allá nos dirigíamos, o eso pretendíamos, con la sana intención de pasar la mañana por el fayeo y a ser posible “rescatar” algún capudre (sorbus aucuparia) inocente de entre la espesura del bosque y trasplantarlo en casa, después de comer en Rengos.

Sin embargo, nuestra aventura quedó truncada una vez cedido el paso a un pequeño rebaño de ovejas a la salida del pueblo, antes de que sin darnos cuenta nos veamos metidos en un recinto minero de la empresa Uminsa, y sin saber claramente donde estamos ni cómo continuar el viaje. Dando media vuelta podemos hablar con un paisano del pueblo, quien muy amable nos aconsejó que no debíamos continuar porque el resto del camino hasta la braña era de la empresa, justo antes de que apareciera un vigilante jurado, como para dar fe de sus palabras. Territorio Comanche. Ni que decir tiene que en esos momentos recordamos el vídeo visto ayer sobre una notícia relacionada con la Cueva de Chaves en el blog de Tsobu de Laciana e imaginamos al poderoso y potente JodeX4, perdón todoterreno, avanzando furioso hacia los intrusos que están invadiendo su propiedad, para desalojarnos “a las bravas”.

Como por Valdeprao pasamos algunas dificultades debido a la nieve, volvemos por los Caboalles donde una pintada rezaba: VITO FUERA. Y en vista de no poder disfrutar de la naturaleza os ofrecemos un tema musical de nuestros amigos de Felpeyu, Los Fayeos de Mayo, al tiempo que os recomendamos, según nos asegura un pajarín, que mañana de una a dos de la tarde sintonicéis Radio 3 para escuchar el programa Escribano Palustre, donde los compañeros de Filón Verde contarán aventuras más dramáticas y crudas que la vivida hoy por los dominios del dueño de la mina más grande de España, gran aficionado a la caza y amigo de políticos de toda índole y condición.

Artículo publicado el 30/01/2010 en: Plataforma para la Defensa de Gistreo

Cangas del Narcea tiene por fin Casa de Cultura, tras muchos retrasos

Publica hoy miércoles el diario La Nueva España en su sección de opinión, el siguiente artículo de nuestro socio Antonio Ochoa que por su interés reproducimos a continuación:

Cultura

Desde ayer, Cangas cuenta con una sin techo menos. La señora Cultura ya ha recibido (¡por fin!) las llaves de su nueva casa. Y no es un adosado cualquiera, es todo un palacio. Ahí es nada, pasar de ser una pobre huérfana a convertirse en una gran dama. Casi como el cuento de la Cenicienta con la consejera de Cultura y Turismo oficiando como hada madrina un pelín perezosa y despistada. La pobre se hartó de agitar la varita mágica y gritar: «Abra Cadabra, que se termine la obra para este año», «?para el que viene», «?que mejor se lo pedimos a los Reyes Magos». ¿Y qué si este año los Reyes vienen a finales de octubre? Cómo se atreven a meterles prisas a esos pobres viejecitos con el palizón de camello que se meten y el lío que tienen allá en Oriente Medio.
 
El problema es que somos unos apresurados y unos quejicas. Aunque la culpa no es nuestra, es de nuestros dirigentes, que nos tienen mal acostumbrados con todos esos plazos de las obras de la autovía o del túnel del Rañadoiro que se cumplen a rajatabla. Cierto que lo único que se cumple, es decir, llega a su término, son los plazos, no las obras, pero eso son matices lingüísticos en los que no vamos a entrar. Antes de ponernos a protestar recordemos al infeliz señor Motor de Tineo, al que prometieron no una casa, sino una ciudad entera. Y ahora, después del tiempo que llevaba esperando a que empezaran las obras, resulta que tienen que volver a hacer el proyecto. Me temo que antes de que levanten un solo tapín en los terrenos, el pobre señor Motor ya estará completamente oxidado y para el desguace. Deberíamos haber ido todos a darle las gracias a la Consejera por su diligencia.
 
Por otro lado, me preocupa cómo encajará la señora Cultura este ascenso social. Que no es cosa fácil encajar estos vaivenes radicales de la fortuna. Todos conocemos casos de personas sin oficio ni beneficio que, al poco de entrar en palacio, ya se daban más aires que si fuesen el conde de Toreno, por lo menos. Esperemos que esto no pase con nuestra querida Cultura Canguesa. Esperemos que, ahora que vive en una mansión, no se olvide de los que la acogieron y ayudaron a sobrevivir en los años de pobreza. Esperemos que recuerde y acoja a su lado a todos esos grupos y asociaciones que la sostuvieron sin pedir nada a cambio. Esperemos que no se gaste todo su dinero en ornamentos y fastos. Esperemos que, cuando la cortejen los arribistas con sus adulaciones y los «artistas» de alquiler con su palabrería, sepa distinguir quiénes le profesan verdadero amor y quiénes la quieren por el interés.
 
Porque la Cultura Canguesa no nació ayer. Iniciativas como La Maniega o el Tous Pa Tous son herederas de una larga tradición. Precisamente una de las características que honran a los cangueses es esa tendencia a unirse para hacer cosas de manera altruista por la comarca. La cantidad, variedad y vitalidad del asociacionismo cangués sería la envidia de poblaciones con muchos más habitantes. Sería importante que el palacio de Omaña sirviera para apoyar y animar a todas estas personas desinteresadas. Sería bonito ver los pendones de todos estos grupos ondeando en su fachada. Pero sería terrible que, por ceder a la tentación del control político, acabáramos viendo sus cadáveres colgando. La política es una parte de la cultura, y no al revés.
 
Antonio Ochoa es socio del Tous pa Tous y autor del blog Cosas del Suroccidente

Sobre el palacio de Omaña o de Muñiz

Escudo con las armas de los Omaña, labrado por Pedro Sánchez de Agrela en el siglo XVII

Con este título, el pasado día 30 de Mayo La Nueva España en su apartado “Cartas de los Lectores”, publicaba ésta del cangués Paco Chichapán:

“Quisiera dar mi opinión sobre las obras que se están realizando en tan emblemático edificio de Cangas del Narcea y que no es otra que se está deteriorando la esencia del mismo, pues aparte de la zona trasera, que más parecía un edificio modernista, la fachada no se aprovechó para quitarle el pegote de galería que en su día, y cuando no se valoraba el patrimonio artístico, como hoy, se le añadió.
 
Pero lo que es peor aún es quitarle la puerta original y «mangarle» una de cristal; parece ser, se alegaba para ello, que no entrase el aire y creo que con ponerlas por dentro se solucionaba el problema; espero que la puerta original esté a buen recaudo por si algún día alguien con mejor criterio la restituya y que no pase como con las numerosas y hermosas puertas de nogal del Ayuntamiento que yo, siendo concejal, y a pesar de mi insistencia, nunca pude saber de su paradero. No sé por qué no copian de lo hecho con la puerta del teatro Toreno, que después de la pertinente reparación luce hoy su versión original. Espero a que cuando se abra al servicio público (si esto sucede algún día) pueda contar lo que sé sobre el pasadizo existente entre dicho palacio de Omaña y la iglesia parroquial.”
 
 
Francisco Prieto, Paco Chichapan (Cangas del Narcea)

Banda no tan ancha

Entre los propósitos de nuestra asociación se encuentran aquellos que puedan contribuir al desarrollo intelectual de los cangueses y al progreso y bienestar del Concejo. Por ello nos hacemos eco hoy aquí, de una carta que publicaba ayer el diario El País en su sección de cartas al director, de un vecino de Irrondo de Besullo:

“Llevo un tiempo viendo, leyendo y oyendo a Ana Rosa Migoya, consejera de Administraciones Públicas y portavoz del Gobierno del Principado de Asturias, insistir en que van a llevar la banda ancha de Internet a todos “los municipios asturianos de más de mil habitantes donde no llegue la red privada”, antes de 2011.
 
Como ya llevo tanto leído, y visto, y oído, ya no sé qué pensar. Al principio me alegré; nadie duda hoy en día de que el servicio de Internet es tan básico y necesario como la electricidad, el teléfono, las farolas en las calles o el agua corriente, indicador y síntoma de desarrollo y civilización. Pero ahora ya no sé si alegrarme o aburrirme.
 
Verán por qué: yo vivo en Irrondo de Besullo, una aldea de unos 30 habitantes colgada en una montaña de Cangas del Narcea, en Asturias. Cangas tiene más de mil habitantes y claro, banda ancha, pero ya está, la tienen en Cangas. Aquí, en la montaña, nos ofrecen una conexión por satélite que, a la que te descuidas la velocidad se reduce tantísimo que tardas menos en bajar a Cangas a comprar el periódico (una hora, más o menos, ida y vuelta) que esperar a que se cargue la portada de EL PAÍS.
 
Este servicio es ofrecido por una empresa privada, con que ya no podemos decir que “no llega la red privada”. Así que yo quiero saber si ésta es la banda (no tan) ancha que promete la Migoya, o si va a haber una de verdad, que también somos ciudadan@s asturian@s y, en definitiva, españoles como los de cualquier otra ciudad. Así que, si no es el Principado, alguien en las instituciones estatales tendrá que garantizar que todos en este país tengamos los mismos derechos y la misma posibilidad de acceso a los servicios básicos, porque en Irrondo, en San Romano, en Besullo, en Las Avelleras o San Pedro de las Montañas sólo tenemos acceso (y a qué precio) a una banda no tan ancha.”

JULIO ROZAS BLANCO – Cangas del Narcea, Asturias – en El País 29/06/2009